apenas una semana después de su constitución

Pulso sindical al nuevo Gobierno de Urkullu: huelga en Educación y protestas en Sanidad

Las centrales convocan una huelga educativa este martes ante la falta de seguridad en las aulas y retoman el viernes las movilizaciones en los centros de Salud sin descartar un paro general

Foto: Alumnos de un colegio de San Sebastián, durante el inicio del curso escolar el pasado lunes. (EFE)
Alumnos de un colegio de San Sebastián, durante el inicio del curso escolar el pasado lunes. (EFE)

Cuando apenas ha transcurrido una semana de la constitución del Gobierno vasco derivado de las elecciones autonómicas del 12 de julio —los nuevos consejeros juraron sus cargos el pasado lunes—, el renovado Ejecutivo de Iñigo Urkullu afronta ya esta semana el primer gran pulso sindical con la huelga general convocada para este martes en la Educación y las primeras movilizaciones a partir de este viernes en el ámbito de la Sanidad para reclamar medidas y recursos que garanticen un entorno de trabajo “seguro” y con "plenas garantías" ante la expansión del coronavirus.

El pulso es, además, unánime ya que todas las centrales con representación en la educación y en la sanidad vasca van de la mano en las movilizaciones para exigir plenas garantías de seguridad en ambos ámbitos. La unidad de acción sindical da fuerza a la primera gran reválida a la que se enfrentan los nuevos titulares de las dos consejerías más cuestionadas por la gestión llevada a cabo durante la pandemia, y que se estrenan en el cargo con la presión conjunta de las centrales, lo que amenaza con alargar el conflicto laboral en los dos ámbitos.

A nivel educativo, ninguno de los sindicatos se ha descolgado de la convocatoria de la huelga que heredó el nuevo consejero, el exportavoz del PNV en el Senado Jokin Bildarratz, que a finales de la pasada semana trató de paralizar el paro general con una decena de reuniones mantenidas por separado en menos de 48 horas con los sindicatos y los diferentes agentes de la comunidad educativa del País Vasco.

La ausencia de materialización de las medidas recogidas en el plan de retorno a las aulas diseñado por el Departamento de Educación, con la anunciada contratación de un millar de profesores sin llegar a concretarse más allá de las palabras como principal denuncia sindical, hace que cerca de 100.000 alumnos de educación no universitaria de más de 1.200 centros públicos y concertados de Euskadi se vean este martes afectados por una huelga convocada por ELA, LAB, Steilas, CCOO y UGT, y que llega apenas seis jornadas lectivas después del retorno a las aulas el pasado lunes.

"Más allá de declaraciones de intenciones, hemos visto pocas garantías y nula previsión de recursos", denuncian las centrales del consejero de Educación

“Más allá de algunas declaraciones de intenciones, hemos visto pocas precisiones y garantías, y una nula previsión de recursos”, han argumentado las centrales sindicales para reafirmarse en la justificación de la huelga tras las reuniones mantenidas por Bildarratz, y que, según aseguran, obedecen “a un intento fallido de paralizar las movilizaciones” en lugar de emprender un “proceso real y efectivo de negociación” para atender las reivindicaciones de la comunidad educativa de cara a posibilitar el regreso seguro a las aulas transcurrido medio año desde que se acordó el cierre de los colegios en España para hacer frente a la pandemia.

“Ya no es momento de promesas ni buenas palabras”, advierten las centrales para defender que en la actual coyuntura, y después de “dos meses largos” sin contactos con el Departamento de Educación, el Gobierno vasco no les ha dejado “otro camino que el de la movilización y la protesta”. Por ello, la huelga de este martes está concebida como el inicio de "una dinámica de movilización" para reivindicar el retorno presencial a las aulas con “plenas garantías y seguridad”, lo que pasa por la contratación efectiva de profesores, el descenso de la ratio del alumnado —de 10 a 15 escolares por aula— para garantizar así un mínimo de tres metros de distancia entre los estudiantes, entre otras medidas.

A nivel político, las centrales cuentan con el respaldo de EH Bildu y Podemos, que se han adherido a la convocatoria de la huelga ante la falta de garantías para un retorno a las aulas seguro. La coordinadora de la formación morada en Euskadi, Pilar Garrido, ha censurado este lunes Garrido que nada se sabe del millar de docentes "que se ha prometido iban a ser contratados, ni del resto de recursos que necesita la escuela pública para desempeñar la labor educativa con garantías". De este modo, Podemos respalda una huelga concebida para "forzar" al Gobierno de Urkullu a "escuchar de verdad y atender a las demandas de la comunidad educativa de verdad y con honestidad".

En las horas previas al paro generalizado, y consciente de lo que supone a nivel político y social el recibimiento al nuevo gobierno con la unidad de acción sindical en su contra, Urkullu se ha esforzado en deslegitimar la convocatoria de la jornada. Lo hizo el domingo por la noche en una entrevista en EiTB y, horas después, en la mañana de este lunes, con la apertura del curso académico de la Universidad del País Vasco (UPV-EHU) como escenario, donde el presidente vasco ha coincidido en acusar a los sindicatos de buscar el “tensionamiento” y la “crítica política” con una huelga “injustificada” que se produce en un situación “imprevisible e imprevista”.

Urkullu acusa a los sindicatos de buscar el "tensionamiento" y la "crítica política" con una huelga “injustificada", y les pide "arrimar el hombro"

Por ello, ha emplazado a las centrales a reconsiderar su actitud y a “arrimar el hombro y construir” en lugar de “confrontar y dividir” como principal motivación. “La convocatoria de la huelga solo aporta tensión e inseguridad cuando nos corresponde garantizar la distensión y la seguridad”, ha censurado para advertir a los sindicatos de que el reto de la vuelta segura a las aulas solo se va a conseguir “generando un clima de colaboración y confianza”.

También se ha esforzado el lendakari en sacar la cara a las dos anteriores consejeras de Educación y Sanidad, Cristina Uriarte y Nekane Murga respectivamente, quienes pagaron con su salida del Ejecutivo la controvertida gestión de la pandemia en estas dos áreas claves —a la primera se le achaca su escasa visibilidad pública con la comunidad educativa en pie ante la falta de garantías al regreso a la actividad docente presencial (Euskadi fue la última comunidad en aprobar el plan de regreso a las aulas, a poco más de una semana de la vuelta escalonada a los colegios), y a la segunda se le reprocha su deficiente gestión y salidas de tono (llegó a insinuar que Pedro Sánchez tenía coronavirus por usar mascarilla al inicio de la pandemia y convirtió al hospital de Basurto, donde se produjo un fuerte rebrote tras la primera oleada de la pandemia, en el sitio “más seguro” de Euskadi—.

Bildarratz se ha estrenado en el cargo cargando duramente contra los sindicatos por una convocatoria que, según denuncia, “no aporta nada” y perjudica especialmente a los alumnos que sufren una situación de mayor “debilidad”. "¿Qué aporta esta huelga al sistema educativo? Nada. ¿Quién sufre más esta huelga? El más débil, familias desestructuradas o jóvenes con entornos complicados", censuró el viernes en su primera y única comparecencia pública hasta la fecha para descalificar un paro generalizado al que se han sumado igualmente los sindicatos con representación en los comedores, limpieza y transporte escolar para denunciar que son tres colectivos “invisibilizados y precarizados”.

A este respecto, el Departamento de Trabajo y Empleo del Gobierno vasco ha fijado en la Orden de Servicios Mínimos con motivo de la huelga de este martes la presencia del 100% del personal de limpieza, la existencia de un coordinador covid-19 de cada centro y un profesor por etapa —más otros dos cada 100 alumnos matriculados en Infantil y Primaria— y el 75% de la plantilla del personal en Educación Especial. Además, se establecen servicios mínimos para garantizar el servicio de comedor para infantil y alumnado con necesidades especiales, si bien no se fijan servicios mínimos para el servicio de transporte escolar.

Los sindicatos se movilizarán durante tres semanas por una "sanidad pública de calidad y con derechos" sin descartar la convocatoria de una huelga general

Durante la primera semana de actividad educativa presencial en Euskadi, un total de 30 centros vieron afectada su actividad de una u otra manera por positivos de coronavirus entre los trabajadores y el alumnado, según desveló el viernes el consejero de Educación —de ellos, cuatro centros tuvieron que cerrar sus puertas—. Bildarratz ya ha comparecido públicamente, pero la titular de Sanidad, la exedil del PNV en Bilbao Gotzone Sagardui, permanece todavía en silencio más allá de un pronunciamiento genérico con motivo de la inauguración de una exposición fotográfica organizada por el Colegio de Médicos de Vizcaya en el Metro de Bilbao sin responder a preguntas de los medios de comunicación. Al margen de este acto, la sustituta de Murga no ha comparecido todavía en rueda de prensa para dar cuenta de la situación de la pandemia en Euskadi ni para aludir a la decisión de los sindicatos de retomar desde este viernes las movilizaciones para exigir más recursos y seguridad, sin descartar la convocatoria de una huelga general.

Las protestas por una “sanidad pública de calidad y con derechos” en un escenario en el que el personal del Servicio Vasco de Salud, Osakidetza, está “agotado y sin recursos” se iniciarán con una convocatoria a las 13.00 horas en toda la Atención Primaria del País Vasco. Las movilizaciones para pedir más personal y "la reversión de todos los recortes" en la sanidad vasca continuarán una semana después, el día 25, con convocatorias en “todos los hospitales”, y que precederán a la manifestación que el 3 de octubre recorrerá las calles de Bilbao. Son las primeras jornadas de protesta que han organizado los sindicatos ELA, LAB, CCOO, UGT, Satse, SME y ESK para "llamar la atención" del Gobierno vasco de cara a negociar la mejora de las condiciones de los profesionales. Por ello, no descartan convocar una huelga general para exigir “soluciones” a unos problemas que, según denuncian, “vienen de lejos” y no se limitan a la gestión de la pandemia. Así, reclaman que se “reviertan los recortes” que se llevan acometiendo en la sanidad vasca desde hace una década. "Hasta aquí hemos llegado", claman.

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