cinco años más de actividad docente

Llera supera el boicot y continuará en la universidad vasca como catedrático emérito

La UPV-EHU acepta la candidatura auspicida por el Departamento de Historia Contemporánea tras el veto que el director del Euskobarómetro sufrió de sus compañeros de Ciencia Política

Foto: Francisco Llera, el pasado año, durante la presentación de uno de los informes del Euskobarómetro. (EFE)
Francisco Llera, el pasado año, durante la presentación de uno de los informes del Euskobarómetro. (EFE)

El catedrático de Ciencia Política Francisco Llera (Asturias, 1950) acude en la mañana de este jueves al despacho de la Universidad Pública del País Vasco (UPV-EHU) para proseguir con las tareas de limpieza antes de que se haga oficial el desalojo forzoso. En breve tendrá que abandonar la que ha sido su casa durante cerca de medio siglo. Sin embargo, no va a ser un adiós al hogar en el que ha desarrollado su premiada carrera docente, ya que la posible despedida ha dado paso a un traslado a otro despacho después de que la institución académica vasca haya atendido a la petición del Departamento de Historia Contemporánea de proceder a su nombramiento como catedrático emérito tras el veto que sufrió Llera por parte de sus propios compañeros para poder continuar ejerciendo su actividad en la UPV-EHU durante cinco años más.

El Departamento de Historia Contemporánea salió al rescate del director y fundador del Euskobarómetro a raíz del “boicot” de sus propios compañeros de Ciencia Política, donde solo recibió un único respaldo para poder extender su carrera en la universidad vasca otros cinco años frente a dos votos en contra y 12 abstenciones. El Consejo del Departamento de Historia Contemporánea decidió rebelarse ante un veto que pretendía silenciar a quien desde la UPV-EHU alzó la voz contra ETA, lo que le llevó a sufrir en sus carnes el acoso y la persecución etarra –fue objeto de un atentado frustrado con un paquete bomba en 2000 –, además del rechazo de muchos profesores, proponiéndole como catedrático emérito para posibilitar un lustro más de vinculación con la institución académica.

La puerta a continuar ligado a la UPV-EHU está ya abierta de par en par toda vez que el Consejo de Gobierno de la institución académica acordó dar el visto bueno a esta solicitud en una resolución adoptada a finales de julio y comunicada a Llera en la segunda quincena de agosto, según confirma el catedrático a El Confidencial. De este modo, desde este mes de septiembre suma a su extensa y reconocida trayectoria profesional –plagada de condecoraciones, títulos y cargos–, la condición de profesor emérito de Historia Contemporánea.

“Pero nadie me va a llamar historiador. Yo no quisiera ser un intruso académico”, bromea para, a continuación, agradecer de “corazón” el “rescate” del área de Historia Contemporánea, que le ha acogido después de que los compañeros del Departamento que él mismo creó en 1991 le dieran la espalda en sus aspiraciones de seguir ejerciendo su actividad en la institución académica vasca. Ahora, Llera está pendiente de conocer los términos del nuevo contrato que le permitirá seguir vinculado, al menos, un año más a la UPV-EHU, a expensas de que se vaya materializando la renovación anual del mismo hasta completar el lustro permitido.

"No debe haber problemas para que continúe otros cinco años", afirma, "agradecido" por el "rescate" de Historia Contemporánea y el movimiento a su favor

“En principio, no tiene que haber problemas para que continúe otros cinco años”, afirma. De momento, no ha habido trabas para que el Consejo de Gobierno de la UPV-EHU haya aprobado su designación como profesor emérito, algo a lo que, según apunta Llera, no “había objeción” en su aspecto “estrictamente formal” en virtud de sus méritos profesionales. "Cumplía todos los requisitos", asevera. Pero el director del Euskobarómetro es consciente de que, más allá de los méritos académicos, otra cuestión bien diferente son los condicionantes personales que acompañan a quien se distinguió durante cuatro décadas de terrorismo por su resistencia en primera fila a la barbarie de ETA entre diversos intentos por silenciarle –y no solo a nivel académico–. Si antes superó la amenaza de la banda terrorista y su entorno, ahora se ha sobrepuesto al boicot académico interno, y que Llera atribuía al “odio" y a la "venganza” por su fuerte significación política.

Llera se muestra “contento” y “especialmente satisfecho” por el amplio movimiento que se generó en su defensa tras el veto de sus compañeros de Ciencia Política, y que se plasmó en el envío de numerosas cartas y comunicaciones a la rectora de la UPV-EHU, Nekane Balluerka, y otros responsables de la institución académica para reclamar su continuidad como profesor emérito, así como en multitud de mensajes personales de apoyo por parte de profesores de su rama y otros departamentos. “Todos los apoyos han contribuido a que continúe en la universidad”, agradece, “aliviado” por el desenlace final, y que le permitirá continuar una trayectoria académica que inició en 1973.

Ahora, a la espera de que pueda instalarse en su nuevo despacho, Llera prosigue con las tareas de limpieza de la que ha sido su casa “antes de que me echen formalmente”. Lo que no es nada fácil. Lleva varios días de ‘purga’ de material y aún le aguardan por delante varias jornadas para revisar papeles y más papeles, y libros y más libros, de cara a decidir cuáles de ellos le acompañarán en su nuevo hogar. “45 años dan para muchos papeles”, sonríe. Ahora, está por decidir aún cúal será su papel ahora en el Euskobarómetro, la encuesta sociológica sobre el País Vasco que se realiza desde 1995 cada seis meses para conocer la opinión de la ciudadanía vasca sobre diferentes cuestiones que afectan a la comunidad y su evolución con el paso del tiempo. La nueva estructura, como expone Llera, se abordará en breve, sin descartar que pueda ejercer de codirector del mismo.

La rectora de la UPV-EHU no seguirá al frente de la universidad ya que no se presentará a la reelección en el proceso que se llevará a cabo en noviembre

Llera continuará en la UPV-EHU como profesor emérito, mientras que Balluerka no seguirá al frente de la institución académica. La actual rectora, que asumió las riendas de la universidad vasca en 2016, ha confirmado que no se presentará a la reelección en el proceso que se llevará a cabo en noviembre, ya que su intención es recuperar su actividad docente e investigadora. Su marcha, según argumenta, se debe a razones de “estricta normalidad” en materia institucional y personal. Balluerka dejará así el liderazgo de una institución con la que el ya catedrático emérito es muy crítico por el silencio que sigue imponiendo a día de hoy en torno al terrorismo de ETA y sus consecuencias. "El control que trata de ejercer el mundo 'abertzale' en la universidad ahora es más sibilino y, además, cuenta con los múltiples mecanismos institucionales de lo que ellos llaman la 'construcción nacional', impuesta con criterios etnicistas y de exclusión de quienes no compartan sus referentes. La universidad pública es muy grande y diversa, pero ha dejado de ser el referente ético que fue", censuró en una entrevista en este medio el pasado mes de mayo.

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