en el parlamento vasco

"Vienen años duros": Urkullu tiende la mano a la oposición tras ser investido por mayoría

Es investido lehendakari para un tercer mandato consecutivo con los votos del PNV y el PSE en una sesión en la que demanda "grandes consensos" ante las consecuencias del coronavirus

Foto: Urkullu, durante su intervención en la sesión de investidura de este jueves. (EFE)
Urkullu, durante su intervención en la sesión de investidura de este jueves. (EFE)

De pie, sin mostrar efusividad, con la mascarilla puesta para protegerse del coronavirus y con las manos entrelazadas, Iñigo Urkullu asistía a la ovación de la bancada del PNV y el PSE-EE en el Parlamento Vasco tras ser investido en la tarde de este jueves lehendakari para un tercer mandato consecutivo, el primero con mayoría absoluta. El presidente vasco ha recibido el apoyo de 40 parlamentarios del PNV (30) y PSE (10) –la representante 'jeltzale' Irune Berasaluze no ha podido acudir a la sesión al estar pendiente del resultado de una prueba PCR ante un positivo por covid en su entorno familiar–, frente a los 21 que ha recibido de su grupo Maddalen Iriarte (EH Bildu), que ha presentado su candidatura a lehendakari a pesar de no tener opciones. El resto de grupos en la Cámara se han abstenido en la sesión que ha supuesto el estreno en la tribuna de la parlamentaria de Vox, Amaia Martínez.

A pesar de la mayoría absoluta con la que gobernará durante la legislatura, Urkullu ha vuelto a insistir en su ofrecimiento de "mano tendida" a los grupos de la oposición para llegar a acuerdos ante las consecuencias de la crisis del coronavirus a nivel económico, social o sanitario. "Necesitamos la ayuda de todos. Va a ser más necesaria que nunca la ayuda y la colaboración. Cuanto más seamos capaces de colaborar, mejor nos irá", ha reivindicado para afrontar una legislatura que, según ha admitido, va a ser muy complicada. "Vienen meses y años muy duros", ha advertido para llamar a las formaciones de la Cámara a la "responsabilidad" y a los "grandes consensos".

Las dificultades de gestión que se derivan de la que va a ser la legislatura de los efectos del covid-19 se confrontan con el inmejorable escenario político con el que afronta Urkullu su tercer mandato al contar por primera vez con mayoría para gobernar y no tener que depender de la oposición para llevar adelante las leyes y los presupuestos –en la pasada legislatura, el Ejecutivo en coalición de PNV y PSE se quedó a un escaño de la mayoría absoluta en el hemiciclo–. En todo caso, el lehendakari es consciente de que esta 'placidez' política se convierte en un importante desafío por la crisis de la pandemia.

Así lo ha evidenciado en el discurso que ha pronunciado esta mañana desde la tribuna, donde ha asumido que el Gobierno vasco deberá afrontar la complicada "tarea de la reconstrucción" de Euskadi con una actitud "constructiva" que no solo alude a la clase política sino que abarca también a los agentes y movimientos sociales. "El nuevo Gobierno va a tener el apoyo de una mayoría absoluta, pero mi puerta está abierta para dialogar con todos y acordar. Es fundamental tener capacidad de acordar con los demás", ha remarcado. El autogobierno vasco, el avance en la normalización política en Euskadi o el soberanismo, cuestiones que han marcado anteriores sesiones de investidura, han quedado relegadas en esta ocasión a un segundo plano ante la emergencia de la pandemia, que ha marcado la mayoría de las intervenciones.

Urkullu, que jurará el cargo del lehendakari este sábado en la Casa de Juntas de Gernika, ha salido elegido pasadas las 19.30 horas en primera votación, algo que no sucedía desde hace 22 años, cuando Juan Jose Ibarretxe fue investido con mayoría absoluta del Parlamento Vasco. Ahora, en las próximas horas se conocerá la composición del nuevo Gobierno vasco –se contempla una reestructuración en algunos departamentos dentro de un organigrama que mantendrá previsiblemente las once consejerías (al margen de Presidencia)– y sus integrantes. De momento, se conoce la incorporación de la líder del PSE, Idoia Mendia, que en la pasada legislatura se mantuvo al margen del Ejecutivo y ahora presumiblemente asumirá además una de las dos vicepresidencias para reforzar el peso político e institucional de los socialistas, y la salida de la que ha sido la consejera de Seguridad durante las dos pasadas legislaturas, Estefanía Beltrán de Heredia, al haber sido designada candidata a senadora autonómica por el PNV.

Andoni Ortuzar y Arnaldo Otegi dialogan en el palco de invitados del Parlamento Vasco. (EFE)
Andoni Ortuzar y Arnaldo Otegi dialogan en el palco de invitados del Parlamento Vasco. (EFE)

La ausencia de gestos de celebración impuesta por el coronavirus, que ha impedido los abrazos y apretones de manos una vez la presidenta del Parlamento Vasco, Bakartxo Tejería, ha proclamado a Urkullu nuevo lehendakari, ha dado paso a la alegría a través de las palabras, con el presidente vasco mostrando su "orgullo y honor" por la investidura en declaraciones a los medios de comunicación. "Espero representar bien a la sociedad vasca. Trabajaré por el bien de todos los ciudadanos", ha señalado.

La oposición, con sus diferentes maneras, han mostrado disposición, al menos de palabra, a llegar a acuerdos con Urkullu para articular medidas eficaces para hacer frente a las consecuencias económicas y sociales del coronavirus. En todo caso, la sesión de investidura ha evidenciado las diferencias entre los socios del Gobierno y EH Bildu, con los reproches mutuos que se han lanzado las dos formaciones nacionalistas sobre la verdadera disposición de unos y otros a llegar a consensos más allá de las buenas palabras. La oposición recela del ofrecimiento del Ejecutivo tras constatar cómo los gobiernos de coalición de PNV y PSE-EE en las diputaciones vascas o en los ayuntamientos de las tres capitales vienen aplicando de manera sistemática el rodillo de la mayoría absoluta. A este respecto, Mendia ha pedido a los grupos que "no busquen excusas" para no abrirse a los "acuerdos de país" que requiere la situación.

La candidata a lehendakari de EH Bildu ha evidenciado los planteamientos antagónicos de su partido con respecto a los que defiende el Ejecutivo de cara a afrontar la salida de la crisis. Iriarte ha reclamado un "cambio de rumbo" para afrontar con garantías la reconstrucción económica y social del País Vasco, lo que pasa por una "transición social y política". Su intervención ha obtenido la réplica del portavoz del PNV, Joseba Egibar, que ha acusado a la antigua Batasuna de haber adoptado una "estrategia de destrucción" hacia la formación 'jeltzale' en lugar de colaborar para hacer frente a las consecuencias de la pandemia.

Desde Podemos, en el que ha sido el estreno en la tribuna de Miren Gorrotxategi, la portavoz parlamentaria ha denunciado el "continuismo" que supone la reedición del acuerdo de Gobierno de PNV y PSE-EE y su "sumisión" a los dictados de las élites financieras y empresariales, si bien ha anunciado que la formación morada llevará a cabo una oposición "constructiva" en la Cámara dado que así lo requiere la crisis provocada por el covid-19. También el portavoz de la coalición que suma a PP y Ciudadanos, Carlos Iturgaiz, ha recogido el guante lanzado por Urkullu al mostrar su disposición a llegar a acuerdos puntuales en el Parlamento, aunque ha sido muy crítico con las aspiraciones soberanistas del lehendakari.

El veto de PSE y PNV a llegar a acuerdos con Vox se suma al 'cordón sanitario' impuesto a la formación, que tiene limitada al máximo la capacidad de acción

La mano tendida al consenso no llega a Vox, a quien el PNV y PSE han dejado fuera del ofrecimiento para llegar a acuerdos. El veto se suma al 'cordón sanitario' impuesto por los dos socios de Gobierno, EH Bildu y Podemos, que han limitado al máximo la capacidad de acción de la formación de Santiago Abascal. Su parlamentaria ha dispuesto de diez minutos para su intervención desde la tribuna al disponer solamente de un tercio del tiempo asignado al resto de grupos, lo que constituye una "vergonzosa" medida, según ha denunciado Martínez, que ha arremetido contra todo y todos en el que ha sido su primer discurso en la Cámara entre el vacío mayoritario del resto de grupos a sus acusaciones y descalificaciones. Urkullu sí ha respondido a la representante de Vox para reprocharle su "estrategia de ser portavoz de la estridencia en el Parlamento" y reclamarle "que no insulte y respete al resto de fuerzas políticas".

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