LA DIRECCIÓN VASCA EXCULPA A IGLESIAS DEL 12J

De vencer al PNV a apenas superar al PP: así trituró Podemos el 80% de votos en 4 años

En las generales de junio de 2016 logró un triunfo histórico en los tres territorios vascos al obtener 335.740 votos (el 29,2%) y ahora cae en la irrelevancia en Euskadi con 71.759 sufragios (el 8%)

Foto: Pablo Iglesias en un acto de campaña con Miren Gorrotxategi. (EFE)
Pablo Iglesias en un acto de campaña con Miren Gorrotxategi. (EFE)

El funeral que se vivió el pasado domingo en el cuartel electoral de Podemos en Euskadi contrasta con la enorme fiesta que se había vivido apenas cuatro años antes, cuando la formación morada consiguió en los comicios generales del 26 de junio de 2016 lo que parecía impensable: ganar en los tres territorios vascos —seis meses antes, en las generales del 20 de diciembre de 2015, había sido también la fuerza más votada en el conjunto del País Vasco, pero se había visto superado en escaños por el PNV, que conservó el triunfo en su tradicional feudo de Vizcaya—.

De vencer al PNV a apenas superar al PP: así trituró Podemos el 80% de votos en 4 años

De las risas de los 335.740 votos y el apoyo del 29,28% del electorado se ha pasado cuatro años después a los lloros de los 71.759 votos y el exiguo aval del 8,04% de los vascos. La debacle del 12-J ha ahondado en la acelerada caída de respaldo electoral en las seis elecciones que se han celebrado en Euskadi —sin contar las europeas del pasado año— desde que el partido hiciera historia en esta comunidad —fue junto a Cataluña la comunidad donde Podemos logró la victoria en junio de 2016—.

Los datos son contundentes. En cuatro años ha perdido 263.981 votos o, lo que es lo mismo, ha dilapidado el 78,6% de los apoyos obtenidos. La primera reválida electoral en el País Vasco, en las autonómicas que tuvieron lugar apenas tres meses después de las exitosas generales, se saldó con 157.334 votos (el 14,8% del total), lo que le convirtió en tercera fuerza política en el Parlamento vasco —y primera no nacionalista vasca—, con 11 escaños en su debut en la Cámara de Vitoria.

Ha sido el mejor resultado de Podemos en unas elecciones de cara a las instituciones vascas. Las elecciones forales y municipales de mayo de 2019 aceleraron la pérdida de respaldo social, con 111.315 votos (el 10%) y 81.573 sufragios (el 7,27%) obtenidos respectivamente, lo que llevó a la formación morada a ser superada por el PSE-EE y caer a la cuarta fuerza en Euskadi, donde en la actualidad cuenta con 14 representantes en los tres parlamentos territoriales y 60 concejales en los ayuntamientos. Ahora, el partido ha tocado suelo en el 12-J al perder más de la mitad de los apoyos en relación con las anteriores autonómicas y lograr solo seis de 75 asientos en el Parlamento vasco, apenas uno más que el PP, que también ha sufrido una debacle histórica en las urnas.

La brutal caída electoral en cuatro años, que no es ajena a la fotografía de otras comunidades —en las elecciones del domingo en Galicia se ha quedado fuera del Parlamento—, es la consecuencia de las luchas de poder y las sonadas crisis internas que ha vivido una formación que ha conocido diversos liderazgos en su corta etapa: Roberto Uriarte, Nagua Alba y Lander Martínez han pilotado la nave que desde hace poco tiempo conduce Pilar Garrido después que la anterior dirección dimitiera en bloque por la derrota de su candidata a lendakari en las primarias ante la aspirante Miren Gorrotxategi, que contaba con el aval de Pablo Iglesias.

Las consecuencias del 12-J traspasan los límites territoriales de Euskadi y llegan a Madrid, alcanzando de lleno a Iglesias en la que era la primera vez que las urnas medían el efecto de Podemos en el Gobierno de España con Pedro Sánchez. Además, el ‘caso Dina’ que persigue al líder del partido era un importante hándicap para una formación que ya de por sí partía con la pesada losa de la crisis interna en la que estaba sumida a las puertas de las elecciones tras el sorprendente triunfo de la candidata a lendakari avalada por Iglesias.

Pilar Garrido achaca la debacle del 12-J a la propia "estructura organizacional territorial", que es "muy débil": "Quizás hemos corrido demasiado", asevera

El vicepresidente del Gobierno está en la diana, pero la dirección de Podemos en Euskadi ha cerrado filas con su líder, a quien exculpan de forma pública de la debacle electoral. Como causas de la fuerte caída, Garrido apunta a la elevada abstención —la más alta de la historia de unas elecciones vascas (47,2%)—, lo que les ha penalizado “en exceso” en comparación con otras fuerzas, y a la propia “estructura organizacional territorial”, que es “muy débil” para “una fuerza política muy joven” que no ha sabido tejer un "arraigo en pueblos y ciudades".

“Esto nos ha pasado factura. Le pasó en su día al PNV con la escisión, también al PSOE y a Podemos esta situación de no cohesión o una unidad menor quizás ha pasado factura. El votante quiere ver una formación cohesionada, unida y fuerte desde el punto de vista organizacional, no solo político”, ha valorado este martes la coordinadora general de la formación en Euskadi. “Quizás hemos corrido demasiado, no hemos prestado demasiada atención, o quizás la necesaria, a construir organización”, ha incidido Garrido, que ha abogado por hacer “autocrítica” para afrontar la “tarea pendiente de construir esa fuerza política confiable” que “haga posible ese proyecto alternativo que venimos defendiendo” desde la "unidad" de las siglas.

Se libera de culpa a Iglesias en el 12-J, pero a nivel interno se admite que ha ido en contra su negativa inicial a la comisión de investigación de los GAL

Se libera de responsabilidad a Iglesias, que apoyó a Gorrotxategi con su presencia en dos actos políticos durante la segunda parte de la campaña, pero a nivel interno se admite que ha jugado en contra del partido de cara a las elecciones su negativa inicial a apoyar en el Congreso de los Diputados una comisión de investigación sobre la relación de Felipe González y los GAL, entre la fuerte denuncia de EH Bildu. De hecho, la coalición ‘abertzale’ ha aglutinado casi toda la fuga de voto de Podemos en relación con las anteriores elecciones —de los cinco escaños que ha perdido la formación morada, cuatro han ido a parar a la antigua Batasuna y uno al PSE—, lo que ha permitido al partido de Arnaldo Otegi lograr sus mejores resultados de la historia con 22 asientos en el hemiciclo. La crítica también ha llegado desde dentro, de la mano de Pili Zabala, quien fuera candidata a lendakari en 2016 y a la que el partido dejó arrinconada a las primeras de cambio en el Parlamento vasco, donde apenas ha tenido protagonismo en la legislatura.

A la debacle electoral también ha contribuido la salida de Equo de la coalición electoral que integraba también a Izquierda Unida, algo que la formación verde achacó de forma expresa al “veto” de Iglesias a reeditar la fórmula de hace cuatro años. José Ramón Becerra, que la pasada legislatura ocupó un escaño en el Parlamento vasco bajo esta alianza electoral, no ha logrado presencia en la Cámara de Vitoria, si bien los 11.616 votos logrados (1,30% del total) ha perjudicado igualmente las aspiraciones de Podemos.

Ahora, el partido que aspiraba a convertirse en “alternativa” al PNV va a jugar un papel irrelevante en la política vasca en los años en los que se va a conducir la salida a la crisis sanitaria del coronavirus. La formación 'jeltzale' y el PSE-EE tienen pista libre para pivotar las medidas económicas, sanitarias o sociales sin tener que depender de la oposición dentro de un Gobierno en coalición que gozará de mayoría absoluta en el Parlamento, donde la pasada legislatura Podemos fue un importante actor al alcanzar acuerdos de calado con el Ejecutivo de Vitoria, entre ellos los actuales presupuestos.

La reedición del acuerdo de gobierno PNV-PSE es un hecho, pero Podemos no renuncia todavía hoy a su anhelo de conformar un tripartito de izquierdas

La reedición del acuerdo de gobierno es un hecho, pero Podemos no renuncia todavía hoy a su anhelo de conformar un tripartito de izquierdas que sume a EH Bildu y PSE. Los números, insiste, “dan” para plasmar la que ha sido su estrategia electoral de cabecera —las tres fuerzas suman 38 escaños frente a los 37 de la derecha (al igual que en la pasada legislatura)—. “Es posible”, afirma Garrido, que se pone a disposición de Otegi e Idoia Mendia para “trabajar en serio, con honestidad y discreción” de cara a “conformar ese tripartito que necesita hoy más que nunca Euskadi”. Pero la realidad es la que es, y va a evidenciar la primera derrota de Podemos en la travesía por el desierto que le espera por esas tierras vascas en las que aspiraba a marcar camino.

País Vasco

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