resultados de las elecciones autonómicas

Ermua, de símbolo de la lucha contra ETA a resistencia electoral ante el nacionalismo

El PSE gana en esta localidad, la única que resiste en Euskadi al 'tsunami nacionalista' junto al pequeño municipio alavés de Navaridas (PP+Cs), el día que se conmemora el asesinato de Blanco

Foto: Miembros de una mesa electoral de Ermua realizan el escrutinio de los votos de una urna. (Ayuntamiento de Ermua)
Miembros de una mesa electoral de Ermua realizan el escrutinio de los votos de una urna. (Ayuntamiento de Ermua)

Resulta paradójico que las elecciones vascas en las que la sombra de ETA ha tenido menor presencia durante la campaña se hayan celebrado justo cuando se conmemora el aniversario del asesinato que supuso un antes y un después en la lucha contra el terrorismo. El 12 de julio de 1997 el sanguinario etarra Francisco Javier García Gaztelu, ‘Txapote', ejecutó con dos tiros en la cabeza al concejal del PP de Ermua Miguel Ángel Blanco –aunque la defunción se certificó al día siguiente–.

El asesinato convirtió a esta localidad vizcaína en símbolo de la lucha contra la banda terrorista. Ahora, 23 años después, esta localidad se ha convertido en emblema de la resistencia de las urnas ante el nacionalismo, ya que es una de las dos localidades vascas en las que el PNV y EH Bildu no han impuesto su ley en las elecciones de este domingo –el otro municipio que ha resistido al rodillo nacionalista es Navaridas, un pequeño municipio alavés de apenas 200 habitantes en manos del PP donde la coalición que suma a populares y Ciudadanos se ha impuesto por dos votos al PNV (32 frente a 30)–.

En Ermua, el triunfo electoral ha correspondido al PSE-EE, que no ha resistido al empuje del nacionalismo en los que son sus otros históricos feudos al crecer por debajo de las expectativas previstas –los socialistas han logrado un escaño más en el Parlamento Vasco, pero sus diez asientos no colman, ni mucho menos, las perspectivas del partido de Idoia Mendia, que no ha conseguido capitalizar el desplome de Podemos que preveían las encuestas (el trasvase de votos ha ido a parar a EH Bildu, que ha roto su techo electoral en unas elecciones vascas)–.

Los socialistas no han claudicado en esta localidad ante el 'tsunami nacionalista' que ha arrasado en el resto de Euskadi, y que va a tener su reflejo en el Parlamento Vasco con la configuración del hemiciclo más soberanista de la democracia, ya que el PNV y EH Bidu ocuparán 53 de los 75 asientos de la Cámara de Vitoria. El PSE-EE se ha impuesto en Ermua con el 26,64% de los votos (un total de 1.672 sufragios), si bien la formación ‘jeltzale’ se ha situado muy cerca, con el 24,89% del apoyo electoral (1.562 votos). Por su parte, la antigua Batasuna logra el 21,24% de los sufragios (1.333).

La rebelión socialista en Ermua llega además después de que el PNV se impusiera en las elecciones autonómicas de 2016, donde obtuvo el 27,18% de los votos frente al 23,38% del PSE. Con este condicionante previo de hace cuatro años, y en plena ola nacionalista actual en el País Vasco, ¿por qué los socialistas han resistido en Ermua? El catedrático de Historia Contemporánea Antonio Rivera considera que puede darse una mezcla de razones “estructurales” y “otras no tanto”. Apunta a que esta localidad de cerca de 16.000 habitantes tiene una “vida social muy estructurada desde el ayuntamiento” gracias a su histórico alcalde Carlos Totorika, un “líder institucional” que desarrolló una "importante labor" a la hora de intensificar la relación entre el ayuntamiento y la ciudadanía para lograr una penetración social que desde junio de 2018 continúa su sucesor en el cargo, Juan Carlos Abascal.

En el fondo, sostiene, es el mismo modelo que aplican los partidos nacionalistas, basado en una buena penetración social, en la identificación con los sectores sociales. Pero más allá de esta fuerte ligación con la base social, considera que también pueden darse elementos más coyunturales. Rivera habla de “pequeños detalles” que pueden explicar lo sucedido este domingo en Ermua. Y, entre ellos, podría estar el hecho de que las elecciones se celebraron el día del aniversario del asesinato de Blanco, lo que en Ermua ya de por sí “retiene una memoria que en estas últimas elecciones ha saltado por los aires”, con unos resultados que han constituido en términos generales “un portazo al pasado”. Otro “pequeño detalle” –especula–, podría estar en que Podemos “no se ha desarrollado tanto” en esta localidad vizcaína, al contrario que lo que ha ocurrido en otros municipios del entorno, como por ejemplo Eibar, lo que impide que pueda darse alguna fuga, aunque sea mínima, de la base social socialista.

Ermua "retiene una memoria que en estas últimas elecciones ha saltado por los aires", con unos resultados que han supuesto "un portazo al pasado"

De vuelta a las posibles razones estructurales, Rivera entiende que en Ermua “parece que se retiene” el proceso de falta de renovación de la base electoral en el que están inmersos los socialistas en el conjunto de Euskadi ante su “incapacidad” para atraer a la generación joven. “Hay jóvenes de 25 o incluso 30 años que consideran que el 'yogurt' del PSE-EE no está en la estantería. No se les pasa por la cabeza que esté en el mercado”, asevera de forma elocuente Rivera, que confronta las dificultades de los socialistas para "renovar su clientela" con la capacidad de PNV y Bildu para atraer y restaurar al electorado joven de su espectro político.

Hay otros municipios vascos controlados por los socialistas que tienen "conexión" con la estructura social existente en Ermua, como Lasarte o Zumárraga, donde el "componente y las características sociales marcan mucho", si bien en este caso han sucumbido ante el nacionalismo en las urnas. La razón de esta derrota del PSE podría estar en esos "pequeños detalles" de los que habla el catedrático de Historia Contemporánea. O no. También puede entrar en juego el factor de la altísima abstención, con un mínimo histórico de participación del 52,8% en unas elecciones vascas, lo que ha afectado a las fuerzas no nacionalistas por su "menor capacidad" para movilizar al electorado ya desde antes de la crisis sanitaria del coronavirus.

Es el argumento compartido por sociólogos vascos, que ponen de relieve la habilidad del PNV para movilizar a sus bases en cualquier escenario electoral. De hecho, la gran preocupación de la formación 'jeltzale' era una importante desmovilización de sus bases ante el temor a los brotes del coronavirus y al "somnífero" de las muy favorables encuestas, que le situaban a las puertas de superar su techo electoral de 32 escaños en 1984 con Carlos Garaikoetxea antes de la escisión del partido –finalmente se ha quedado a uno al obtener 31 asientos en el Parlamento Vasco este domingo–. En el caso de Ermua, la abstención ha sido algo superior a la del conjunto de Euskadi, ya que la participación se ha situado en el 50,6%.

"La 'ola Pedro Sánchez' no ha sido capaz de vencer al fenómeno de la abstención. Además, no creo que el PSE-EE haya contribuido a la movilización"

El doctor en Ciencia Política y Sociología, y codirector del Deustobarómetro, Braulio Gómez, considera que "la 'ola Pedro Sánchez' no ha sido capaz de vencer al fenómeno de la abstención" en estos comicios, lo que ha hecho que el PSE-EE haya obtenido unos resultados por debajo de sus expectativas. Los socialistas preveían sumar al menos tres escaños más en la Cámara de Vitoria –uno por cada territorio vasco– para acercarse a EH Bildu, pero finalmente la realidad ha sido la opuesta, con la coalición 'abertzale' más distanciada aún tras lograr sus mejores resultados en unas elecciones vascas –la antigua Batasuna contará con 22 representantes en el hemiciclo (cuatro más que en 2016) por diez del partido de Mendia–.

"Con este nivel de abstención no se ha alcanzado la movilización que necesitaba el PSE-EE y que se dio en las generales", apunta Gómez, que defiende que el fuerte retroceso en la participación afecta a aquellos partidos que "le cuesta movilizar más al electorado". Además, de cara a estas elecciones autonómicas, entiende que los socialistas "han contribuido también a la desmovilización y al poco interés de la ciudadanía durante la campaña" con su estrategia electoral de no llamar a los cambios. "No creo que hayan contribuido a movilizar a su posible electorado", enfatiza.

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