se endurecerán los controles policiales

"Está prohibido ir a comercios y terrazas en España": Francia alerta ante los pasos ilegales

Ciudadanos franceses están aprovechándose esta semana de la entrada del País Vasco y Navarra a la fase 1 para burlar los controles fronterizos para ir a comprar tabaco y alcohol o acudir a un bar

Foto: Agentes de la Guardia Civil y la Policía Nacional cierran en abril el paso a Francia por el puente de Behobia. (EFE)
Agentes de la Guardia Civil y la Policía Nacional cierran en abril el paso a Francia por el puente de Behobia. (EFE)

El paso a la fase 1 de la desescalada no ha supuesto únicamente un alivio para los ciudadanos de Navarra y el País Vasco, sino que también ha implicado un respiro para muchos franceses que viven en las proximidades de la muga con estas dos comunidades españolas, y que están burlando el cierre de fronteras para aprovecharse de la apertura de los comercios, donde el alcohol y el tabaco se vende a un precio muy inferior, e incluso de la posibilidad de tomar una consumición en la terraza de algún bar, con los establecimientos hosteleros aún cerrados en su país.

La incidencia de las medidas decretadas por el Gobierno de Pedro Sánchez dentro de la progresiva flexibilización del confinamiento tras la crisis provocada por el coronavirus está traspasando las fronteras territoriales y saltando a Francia. La apertura del pequeño comercio y del servicio de terrazas en el sector de la restauración ha provocado que muchos franceses estén esquivando desde este lunes el cierre terrestre de fronteras, donde el paso entre ambos países está permitido por motivos laborales y por una serie de circunstancias "excepcionales", para acudir a las ventas situadas al otro lado de la muga a hacer compras y/o tomar una consumición en los bares —en Francia la apertura de la actividad hostelera no está prevista hasta el 2 de junio—.

El intenso movimiento a las puertas de algunas tiendas fronterizas, especialmente en Navarra, ha regresado esta semana después de dos meses de escasa afluencia ante el confinamiento y la limitación de la movilidad vigente —otros establecimientos decidieron bajar la persiana con el estado de alarma y el cierre de los pasos entre ambos países—, y el idioma francés se escucha entre numerosos clientes que aguardan su turno.

"Está prohibido ir a comercios y terrazas en España": Francia alerta ante los pasos ilegales

La estampa no ha pasado desapercibida para la Prefectura de los Pirineos Atlánticos, con sede en Pau, que, a la vista del “comportamiento observado” desde este lunes en algunas áreas comerciales y de restauración en el País Vasco y Navarra, ha advertido a los ciudadanos franceses de que se van a reforzar los controles en estos emplazamientos en una "acción coordinada" entre los servicios policiales españoles y galos.

La Prefectura advierte a los franceses de que se van a reforzar los controles en las tiendas y terrazas en una acción coordinada entre las diferentes policías

“El acceso a las ventas y terrazas españolas está prohibido para los ciudadanos franceses”, ha remarcado a través de un comunicado de prensa la Prefectura para dejar constancia de que la Gendarmería y la Policía Nacional van a intensificar su labor para evitar esta presencia no permitida. Este movimiento a territorio español se produce además con la entrada en vigor en Francia del permiso a los ciudadanos para moverse a una distancia de 100 kilómetros de casa dentro del desconfinamiento gradual planificado por el país galo para volver a la nueva normalidad.

Ante este movimiento detectado, la Prefectura advierte de que las disposiciones relativas al tráfico fronterizo con España “no han cambiado” con el levantamiento gradual del confinamiento decretado para hacer frente a la expansión del coronavirus, y que se mantiene “estrictamente regulado” el movimiento en el espacio europeo. No ha habido modificaciones en los viajes transfronterizos permitidos, incide la nota de prensa, que recuerda que los casos autorizados para el tránsito entre ambos países siguen obedeciendo a motivos laborales, sociales o de residencia, entre otras excepciones.

La frontera terrestre entre España y Francia se mantiene cerrada desde el 17 de marzo para contener la expansión del coronavirus. En el caso de Irún, donde se mantienen los férreos controles por los diferentes puntos de conexión con Francia, esta medida dota de una imagen prácticamente fantasmagórica a la zona comercial de Behobia, donde la inmensa mayoría de establecimientos de alimentación cerró sus puertas a pesar de tener licencia para abrir al perder a la clientela francesa, su gran sustento. La fotografía del incesante ir y venir de franceses aún tardará en llegar.

Los controles policiales echan para atrás a quienes tratan de acceder a la ciudad fronteriza para adquirir alcohol o tabaco —el coste de la cajetilla se duplica en Francia en algunos casos—. Pero, visto lo visto esta semana, no pasa lo mismo en otros pasos menos concurridos, especialmente por Navarra, donde no solo los ciudadanos de la Comunidad Foral se están aprovechando de la apertura de los negocios comerciales de todo tipo y de las terrazas tras el acceso a la fase 1 de la desescalada.

La Prefectura de los Pirineos Atlánticos decidió el pasado 11 de abril en colaboración con las autoridades españolas cerrar una docena de pasos fronterizos por "razones operativas", para intentar limitar al máximo los desplazamientos entre ambos países, especialmente durante los días festivos, y concentrar los esfuerzos policiales en otros puntos más transitados. La medida se adoptó dentro de la pretensión de Francia de que el tránsito de vehículos se llevara a cabo durante la crisis sanitaria provocada por la pandemia por los pasos de Biriatou o el Puente de Santiago, en Irún, o de Dantxarinea o Valcarlos en Navarra.

La autorización otorgada por Francia a sus ciudadanos para moverse sin necesidad de autorización a una distancia de hasta 100 kilómetros del hogar ha repercutido también en las proximidades de la frontera con Cataluña, con interminables colas desde el lunes en El Pertús, el municipio fronterizo en el que una parte pertenece a Francia y la otra a España (Alt Empordà). Como solo hace falta cruzar una calle para cambiar de país, muchos franceses invadieron los establecimientos españoles, en especial los estancos. El aluvión de personas hizo que en muchos casos no se guardaran las normas de distanciamiento social, lo que ha llevado a los diferentes cuerpos policiales a incrementar su tarea en la zona para evitar que la situación se desborde.

País Vasco

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