en la reunión de presidentes autonómicos

Urkullu eleva el tono crítico ante Sánchez: "Es inadmisible la desorientación que provoca"

Evidencia su profundo malestar por la gestión del Gobierno español de la pandemia con sus "criterios opuestos en horas" y le exige "certezas": "Cada vez me es más difícil esta permanente escenificación"

Foto: Urkullu, con gesto serio, durante la reunión de presidentes autonómicos de este domingo con Pedro Sánchez por videoconferencia. (Irekia)
Urkullu, con gesto serio, durante la reunión de presidentes autonómicos de este domingo con Pedro Sánchez por videoconferencia. (Irekia)

El lehendakari Iñigo Urkullu ha elevado en todos los sentidos el tono crítico ante el presidente del Gobierno Pedro Sánchez por su actuación a la hora de adoptar medidas para combatir el coronavirus, tanto por el contenido de las mismas como por las formas empleadas, incluida la falta de respeto que –entiende– se tiene con las autonomías por el método de trabajo empleado. La reunión por videoconferencia con los presidentes autonómicos por quinto domingo consecutivo desde que se declaró el estado de alarma ha servido de pista al presidente vasco para dejar constancia de su profundo malestar por cómo se está gestionando desde el Ejecutivo de Madrid la emergencia sanitaria provocada por la expansión de la pandemia con reiterados y gruesos reproches hacia su gestión.

Los anteriores discursos de cierta contención en las quejas evidenciadas al Gobierno por algunas actuaciones llevadas a cabo han dado paso a una crítica generalizada de la que no se escapa el “formato y método de trabajo” empleado por Sánchez para comunicar a las comunidades las decisiones a adoptar ante la evolución de la pandemia y que se escapa de la “colaboración y coordinación” exigida por los presidentes autonómicos. “No es admisible la desorientación que provocan [estas reuniones]. Cada vez me resulta más difícil esta permanente escenificación”, le ha recriminado para exigir una "reconsideración urgente" sobre estas reuniones por videoconferencia de cara a establecer un "método de trabajo más horizontal y cooperativo" que se base en una "comunicación fluida y anticipada a cualquier estrategia comunicativa".

Exige un "método de trabajo más horizontal y cooperativo" con las CCAA basado en una relación "fluida y anticipada a cualquier comunicación"

Las quejas abarcan diferentes ámbitos y se fundamentan en las filtraciones a los medios de comunicación de “decisiones no compartidas”, en la falta de respuesta a las dudas e interpelaciones que se trasladan ante las cuestiones polémicas y en los “criterios opuestos” que el Ejecutivo llega a mantener en “cuestión de horas”, tal y como se ha evidenciado esta semana con el uso generalizado de mascarillas, los test rápidos de detección del coronavirus o la “llegada y distribución de suministros” a las diferentes comunidades para combatir el Covid-19.

Los múltiples reproches del lehendakari descansan sobre la necesidad de actuar en base a "certezas". "Necesitamos gestionar certezas y, especialmente, comunicar certezas a la sociedad", ha advertido Urkullu para reclamar a Sánchez que "no genere dudas" con las actuaciones del Gobierno. Estas certezas deben alcanzar, según ha expuesto, sobre el uso de mascarillas, sobre los test rápidos para detectar el Covid-19, sobre la distribución del material de protección para frenar el avance del coronavirus, sobre los datos de evolución de la pandemia y la información que debe basarse en metodologías y criterios homogéneos...

"Necesitamos gestionar certezas", alerta Urkullu, que reclama a Sánchez que "no genere dudas" sobre las mascarillas, test o datos de evolución del Covid

La larga lista de "certezas" exigidas alcanza también a los pretendidos escenarios de aislamiento social, con las dudas que genera aún una semana después la anunciada intención del Ejecutivo español de constituir 'arcas de Noe' en las comunidades autónomas para agrupar a los enfermos asintomáticos, a los protocolos de salud en el trabajo, al calendario de "desescalada" de las medidas impuestas por el estado de alarma o al plan de vuelta a la normalidad... "Es importante confirmar el escenario hasta el 26 de abril y las condiciones hasta el 10 de mayo, el nuevo plazo que parece haberse establecido", ha afirmado en un claro tono de reproche.

Las "certezas" también deben llegar, según le ha recriminado, a cuestiones que afectan de forma directa a Euskadi, con la indefinición existente en torno a los planes de ayuda orientados al empleo o sobre las políticas sociales, así como la "falta de respuesta" ante las diferencias de criterio que mantienen ambos gobiernos en torno a las políticas activas de empleo a llevar a cabo durante la pandemia o las "nuevas propuestas sobre el ingreso mínimo vital y su complementariedad con la Renta de Garantía de Ingresos" que se aplica en el País Vasco y otras comunidades.

"No podemos estar cada semana a expensas de la orden ministerial que conocemos por los medios, sin saber si se respeta o no el ámbito competencial. Debemos compartir certezas sobre lo que debemos pedir y ofrecer a la UE. Somos Europa y necesitamos una política común. Certeza es la concreción de las medidas de carácter general que se han anunciado. Necesitamos certezas sobre los acuerdos de Estado que se están planteando. Antes de debatir sobre su envoltorio deberíamos trabajar los contenidos específicos que nos ayuden a valorar propuestas y respuestas eficaces con una mirada a medio y largo plazo", ha censurado en esta retahíla de críticas contenidas en su intervención, facilitada a los medios por Lehendakaritza, la Presidencia vasca.

Los fuertes reproches por el contenido han dado paso a las no menos contundentes quejas por las formas que emplea el Gobierno español, a quien ha reclamado una "reconsideración" sobre las reuniones convocadas por Sánchez cada domingo con los presidentes autonómicos desde que se declaró el estado de alarma. Lo ha hecho amparado, entre otras cuestiones, en la polémica que ha despertado el sorpresivo anuncio del viernes del ministro de Sanidad, Salvador Illa, de recomendar el uso generalizado de mascarillas junto al anuncio de que se comenzarán a repartir unidades a partir del lunes en zonas de tránsito ante el reinicio de la actividad económica pese al desabastecimiento existente. "El miércoles y jueves se celebraron las interterritoriales, además de otra de Protección Civil y Sanidad. No se ofrecieron directrices sobre el uso y distribución de mascarillas, pero ayer los ministros ofrecieron una rueda de prensa para anunciar que se comienzan a repartir mañana y no contamos con una planificación clara", ha censurado.

Las críticas también alcanzan a las intenciones del Gobierno de habilitar en las diferentes comunidades espacios para confinar a los enfermos de coronavirus que no presenten síntomas, una medida de la que, transcurrida una semana desde que se anunciara en la anterior reunión de presidentes autonómicos, "aún seguimos sin conocer las directrices sobre su utilización, gestión y soporte económico" a pesar de que el País Vasco –como ha señalado el lehendakari– ya ha entregado el listado de infraestructuras disponibles para agrupar a estos pacientes que fue solicitado el pasado domingo.

Asimismo, las acusaciones llegan al terreno de las filtraciones a los medios de comunicación de futuros escenarios ante la evolución de la pandemia. "Este fin de semana hemos conocido los primeros bocetos de calendario para la desescalada. Como siempre, vía filtración, que es desmentida pero que, me temo, acabará confirmándose. Éste es el quinto domingo consecutivo en el que nos encontramos tras un fin de semana turbulento en el que se comunican decisiones no compartidas. Ni en este foro ni en los consejos interterritoriales", ha aseverado el lehendakari, para dejar constancia con posterioridad que la mano tendida a la "colaboración y la coordinación no es imposición".

"Es el quinto domingo consecutivo en el que nos encontramos tras un fin de semana turbulento en el que se comunican decisiones no compartidas"

Por ello, como mensaje final, ha reclamado una "reconsideración urgente" sobre el "formato y el método de trabajo" por no "ser admisible la desorientación que provocan" las actuaciones del Ejecutivo de Sánchez. "Nos corresponde gestionar y ofrecer certezas con más antelación, participación y colaboración, desde el respeto al ámbito competencial de cada uno. Lo necesitamos en este foro y lo necesita la sociedad", ha concluido.

La decisión de Urkullu de elevar la voz ante el presidente del Gobierno va en sintonía con la protesta que evidenció ayer la consejera vasca de Seguridad, Estefanía Beltrán de Heredia, que se valió de la denuncia sobre la improvisación o ausencia de un "criterio objetivo” del Ejecutivo español en relación al uso de las mascarillas para acusar al Estado de “dificultar el autoabastecimiento” a Euskadi desde el 2 de marzo, ya antes de que se decretara el estado de alarma, de cara a poder dotar al personal sanitario, sociosanitario o policial del material de protección necesario para hacer frente al Covid-19. Así, la intervención del presidente vasco no hace sino alimentar la estrategia dura contra Sánchez en la que se ha alineado el Ejecutivo de Vitoria en las últimas 24 horas.

En los últimos días, aún dejando constancia de su desacuerdo con algunas de las medidas adoptadas por el Gobierno español –en especial con la hibernación de toda la actividad económica no esencial, que luego fue modulada al gusto en parte del Ejecutivo vasco–, Urkullu había optado por dejar en un segundo plano los reproches en pos de la "colaboración" tras valorar el cambio en la actitud "unilateral" que venía mostrando el Gobierno. Hasta hoy domingo, cuando se cumple un mes del inicio del estado de alarma que se prolongará hasta el día 26 de este mes como mínimo con el apoyo del PNV en el Congreso.

País Vasco

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