denuncias dentro de la sanidad vasca

Altas de "riesgo" y falta de personal: la menor carga asistencial no frena la tensión interna

CCOO, UGT y SME denuncian que se está reincorporando a personal contagiado que no presenta síntomas y un centenar de enfermeras de Cruces alertan de la "insostenible" y "peligrosa" situación

Foto: Personal del hospital de Cruces protesta por las condiciones de trabajo. (EFE)
Personal del hospital de Cruces protesta por las condiciones de trabajo. (EFE)

La rebaja en la carga asistencial en los últimos días en los hospitales vascos no ha frenado la tensión a nivel interno, desde donde han surgido en las últimas horas críticas de los profesionales sanitarios por la persistencia de la ausencia de material de protección ante el coronavirus, la falta del personal para atender a los enfermos y el "riesgo" que conllevan para la propia plantilla algunas de las actuaciones que está llevando a cabo el Servicio vasco de Salud, Osakidetza.

El Sindicato Médico de Euskadi (SME) ha sido el primero en dar la alarma al denunciar que se está reincorporando al servicio a sanitarios que dan positivo en la segunda prueba de detección del coronavirus pero que no presentan síntomas de la enfermedad. Esta organización ha censurado que se llama a los profesionales a regresar al trabajo a los 14 días de haber dado positivo en el test de detección del Covid-19 con independencia del resultado de la nueva prueba siempre que el personal no presente síntomas de la patología. En este caso, el alta se da sí o sí, sin esperar a que la PCR dé positivo o negativo, lo que “pone en riesgo” al personal sanitario.

SME y UGT denuncian que se está reincorporando a sanitarios que dan positivo en la segunda prueba pero que no presentan síntomas

A esta denuncia se han sumado con posterioridad CCOO y UGT, que han coincidido en acusar a Osakidetza de reincorporar a personal sanitario que ha dado positivo por coronavirus una vez deja de tener síntomas. A este respecto, UGT ha criticado que se "está instando a incorporarse a sus puestos de trabajo" a los profesionales sanitarios asintomáticos "aunque sigan dando positivo en la segunda prueba". Por su parte, CCOO ha censurado que se dan altas con el único criterio de “no tener fiebre durante cinco días, incluso aunque persista la tos”, sin “llegar a realizar una segunda prueba” para comprobar si el resultado es todavía positivo. La denuncia de este sindicato no solo llega de palabra, sino que ha dado cuenta de esta “imprudencia” a la Inspección de Trabajo y prepara una demanda judicial contra el protocolo del Servicio Vasco de Salud, según ha anunciado este miércoles.

CCCO censura que el criterio que aplica el Servicio vasco de Salud contraviene la 'Guía de actuación frente al Covid-19 en los profesionales sanitarios y sociosanitarios' del Ministerio de Sanidad que establece que la reincoporación del personal contagiado no se producirá hasta que una nueva prueba de detección del coronavirus dé negativo. “Sin embargo, el criterio de Osakidetza es que no es necesaria una segunda prueba con resultado negativo. Es una imprudencia enviar a trabajar al personal que ha dado positivo en la primera prueba sin la certeza de que se haya recuperado totalmente”, critica el sindicato.

A este respecto, el SME apunta a una instrucción interna del pasado 3 de abril del responsable de Salud Laboral de Osakidetza, que modifica la normativa de aplicación hasta la fecha y que faculta a la sanidad vasca a incorporar al servicio a profesionales que han dado positivo en Covid-19 simplemente con no presentar síntomas de la patología, aunque excluyendo de su área de intervención a pacientes de riesgo o “inmunodeprimidos”. “Se está poniendo en riesgo de modo gratuito tanto la salud del profesional como la de sus pacientes y la comunidad”, asevera el Sindicato Médico de Euskadi, que también anuncia medidas por vía "judicial-legal" para impedir este “atentado contra la salud” del personal sanitario y la población.

También UGT ha censurado que las instrucciones de Osakidetza permiten que los trabajadores asintomáticos se reincorporen al trabajo "aun con la sospecha" de que continúen contagiados, ya que no se les realiza una segunda prueba para "verificar si siguen infectados", lo que "puede provocar contagios innecesarios" entre profesionales, enfermos y ciudadanos. En este sentido, ha reprochado al Servicio vasco de Salud que inste a los profesionales sanitarios a reincorporarse a sus puestos de trabajo "aunque sigan dando positivo" en la segunda prueba. "El personal de Osakidetza debe ocupar su puesto de trabajo después de una infección por Covid-19 con total garantía y no con la incertidumbre de que la prueba diagnóstica es positiva, aunque los síntomas hayan desaparecido", ha aseverado la responsable de Sanidad del sindicato en Euskadi, Ana Vázquez.

A día de hoy, según los datos que había facilitado este lunes el Servicio Vasco de Salud, el personal sanitario supone el 14,5% de los contagios en Euskadi, lo que equivale a que más de 1.200 profesionales han dado positivo con Covid-19. De este modo, la pandemia ha golpeado de forma directa a un 5% del personal que integra la plantilla estructural de Osakidetza.

La misma rotundidad que exhiben los sindicatos en su denuncia la ha empleado este miércoles el director de Planificación, Ordenamiento y Evaluación Sanitaria, Mikel Sánchez, para negar este extremo durante su comparecencia vía telemática para dar cuenta de los últimos datos de la incidencia de la pandemia en Euskadi. “En ningún caso se envían a pacientes sintomáticos a trabajar”, ha aseverado.

Para rechazar las acusaciones sindicales, ha asegurado que los servicios de prevención de cada una de las estructuras organizativas, denominadas OSI, aplican los “protocolos específicos” que establece el Ministerio de Sanidad y que “siguen otras comunidades autónomas”, y que “responden a criterios avalados por el conocimiento científico a nivel mundial”. En todo caso, esta cuestión ha llegado al Parlamento Vasco, después de que el PP haya registrado una pregunta ante la Diputación Permanente –la Cámara está disuelta tras el adelanto electoral decretado por el lehendakari Iñigo Urkullu que ahora permanece en el congelador sin nueva fecha por la situación de emergencia sanitaria– para que la consejera de Sanidad, Nekane Murga, dé explicaciones sobre una medida "asombrosa" que representa "una absoluta contradicción con las medidas de aislamiento y evitación de contacto establecidas por la autoridad sanitaria".

"Ya no podemos más. Se nos lleva a un límite que empieza a ser peligroso", alertan 100 enfermeras y auxiliares de Cruces ante el "insuficiente" personal

No es la única denuncia a la que ha tenido que responder en su comparecencia Sánchez, ya que un centenar de enfermeras y auxiliares del hospital de Cruces, el complejo sanitario vasco que registra un mayor número de hospitalizados por Covid-19 –un total de 279 a día de hoy–, han alertado de que la carga de trabajo “se ha vuelto inadmisible” debido al “insuficiente” personal “en algunos turnos”. “La situación comienza a ser insostenible y ya no podemos más”, censuran en una carta que suma estas cien firmas de la unidad de Reanimación del recinto vizcaíno.

Aluden, en especial, a la falta de personal para pacientes de esta unidad, lo que obliga a asumir de forma habitual a cada profesional la atención de un número de pacientes de extrema gravedad –de tres por enfermera y de cinco por auxiliar– que supera los ratios establecidos en “todos los protocolos”. Así, ponen de manifiesto situaciones “límites” derivadas de esta sobrecarga de trabajo en la atención a pacientes críticos y de la falta de cualificación de parte del personal para atender a enfermos con esta patología. “La carga de trabajo que tenemos derivada del ratio que asumimos [ya “excesivo en condiciones normales”, dejan constancia], la complejidad del paciente y el personal no cualificado e insuficiente nos está llevando a un límite que empieza a ser peligroso para nuestros pacientes, para nosotras y nuestras familias”, alertan.

Del mismo modo, advierten de que la falta de material en la UCI sigue siendo una realidad. Ante esta protesta, Sánchez ha replicado que “desde el principio” se han adoptado medidas para “intentar fortalecer” al equipo de profesionales sanitarios con la contratación de personal, el desplazamiento de profesionales entre las OSI y la limitación de la actividad programada. El director de Planificación, Ordenamiento y Evaluación Sanitaria no ha negado que se pueda estar dando esta situación en Cruces, si bien ha puesto de relieve que en este hospital se han incrementado en 75 camas la capacidad de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). Además, ha justificado que “no es fácil” dar respuesta a las bajas que se producen en estos espacios críticos por positivos o en aislamiento por el contacto con contagiados, así como contar con el “personal altamente cualificado” que se requiere para atender a estos pacientes.

Todas estas circunstancia –ha asumido– “han condicionado que el personal haya tenido que esforzarse y trabajar por encima de sus capacidades”, hasta dar el “200%” en un “esfuerzo y actitud encomiable que es de agradecer”. En todo caso, ha insistido en el reiterado mensaje del Gobierno vasco de que la carga en los centros sanitarios de Euskadi está “disminuyendo desde hace días” y que la situación en las camas de UCI está más aliviada, lo que “va a contribuir sin duda a mejorar esta situación de sobrecarga asistencial que han tenido que soportar”.

La jornada más negra, con 52 muertos

La polémica por estas críticas de los profesionales sanitarios coincide con la jornada más negra que ha vivido Euskadi desde el inicio de la emergencia sanitaria por el avance de la patología con 52 nuevos fallecimientos por coronavirus en las últimas 24 horas, lo que eleva a 638 el número de decesos contabilizados hasta la fecha. Ante el que es el dato más elevado registrado hasta la fecha, Sánchez ha mostrado su preocupación por el "alto precio que están pagando las personas de edad avanzada o aquellas con patologías crónicas", que forman parte del colectivo que está siendo castigado de forma mayoritaria por la pandemia. Por su parte, la cifra de nuevos contagios en la última hora ha sido de 431, lo que eleva a 9.452 el total de infectados en el País Vasco, de los que 1.559 permanecen hospitalizados.

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