15 días para preparar "las medidas acertadas"

Euskadi planifica ya el pos-día 26: "alivio social", sin mascarilla y empresas abiertas

Comienza a diseñar el "plan vasco de vuelta a la normalidad" para "preparar la reactivación gradual de muchos hábitos de vida" desde el 27: Urkullu pide que se atienda la "especificidad" de la comunidad

Foto: Urkullu se dirige a su comparecencia vía telemática, este martes en Lehendakaritza. (EFE)
Urkullu se dirige a su comparecencia vía telemática, este martes en Lehendakaritza. (EFE)

A las puertas de que el estado de alarma se prolongue de forma oficial hasta el 26 de abril con su validación este jueves en el Congreso de los Diputados tras la aprobación inicial en el Consejo de Ministros de este martes, el Gobierno vasco ya mira al escenario del día después. Amparado en que la epidemia ha entrado en una fase de estabilización, el Ejecutivo de Iñigo Urkullu ya trabaja en lo que denomina "plan vasco de vuelta a la normalidad" de cara a "anticiparse" y "preparar la reactivación gradual" en los diferentes ámbitos que conduzcan a "la normalidad en la convivencia social".

Sobre el papel, ya están esbozadas las primeras líneas maestras de este plan de regreso a la normalidad, que plantea retomar "ciertas actividades que supongan un alivio social" sin que se condicione "el mantenimiento de las garantías de salud y de seguridad para las personas", y no contempla el uso generalizado de mascarillas para salir a la calle, medida que no descarta el Gobierno español. Es la base de un planteamiento que, obviamente, deberá ser "compartido" con el Gobierno español, que ya se ha mostrado partidario de acometer a partir del día 26 una transición paulatina de 'desescalada' con el levantamiento de algunas medidas impuestas dentro del estado de alarma, que, si bien se prolongará con posterioridad, se irá modulando de acuerdo al estado en el que se encuentre la batalla contra el coronavirus.

"Tiene que ser un plan compartido que tenga en cuenta la especificidad de la comunidad", defiende Urkullu, que exige "flexibilizar" el estado de alarma

Y en esta vuelta progresiva a la normalidad, el Gobierno vasco reclama que debe ser un plan "compartido" que tenga en cuenta las "especificidades" de cada comunidad autónoma. Así lo ha defendido este martes el lendakari tras presidir el Consejo de Gobierno vasco donde se ha comenzado a preparar el escenario posterior al 26 de abril a nivel educativo, económico, social, cultural, ocio, deportivo o de movilidad. "Debemos anticiparnos a escenarios que se van a presentar en el futuro más próximo porque es nuestra responsabilidad. El Gobierno vasco está trabajando en un 'plan de vuelta a la normalidad' que deberá aplicarse de forma gradual y progresiva (...) Aunque no podemos aventurar los plazos, sí tenemos que trabajar los protocolos para llevar las decisiones a cabo", ha argumentado Urkullu en una comparecencia para dar a conocer las ayudas aprobadas en el Consejo de Gobierno para combatir los efectos de la pandemia en los colectivos más desfavorecidos y en los autónomos, así como el apoyo a la "garantía juvenil" y la conciliación.

De momento, solo está dibujado a nivel teórico el punto de partida sobre el que el Gobierno vasco considera que debe estar sustentada la vuelta a la normalidad, y que debe descansar en uno de sus pilares en que la actividad económica "levante la persiana" cuanto antes. No hay medidas concretas y que, en última instancia, deberían contar con el aval del Ejecutivo español a la hora de fijar la flexibilización de los estados posteriores al 26 de abril. Consciente de esta situación, el lendakari ha evitado entrar en el cuerpo a cuerpo con Pedro Sánchez más allá de dejar constancia de sus discrepancias con el contenido de algunas de las medidas decretadas por el presidente del Gobierno —en especial contra la hibernación de la economía no esencial que luego fue modulada al gusto en parte del Ejecutivo vasco— y con las formas empleadas. Aunque no ha obviado las diferencias, estas han pasado a un segundo plano para priorizar la colaboración interinstitucional por ser en estos momentos "lo fundamental", según ha argumentado Urkullu.

Y a día de hoy, la sintonía entre ambos gobiernos se ha reconducido tras el malestar público evidenciado por Urkullu y el PNV por la "unilateralidad" de Sánchez a la hora de adoptar decisiones que tienen impacto en el País Vasco. Ahora, corregida esta actuación por parte del Ejecutivo español, y a la espera de futuros acontecimientos, prima el discurso del consenso. Así, el presidente vasco valora la disposición del Gobierno español a "trabajar desde el diálogo y la colaboración" y, por su parte, le tiende la mano al cuerdo al mostrarse "absolutamente dispuesto" a alcanzar pactos de Estado en la defensa del "bien común" frente a la pandemia —aunque no comparta las consideraciones de reeditar los Pactos de la Moncloa, porque las circunstancias actuales son "absolutamente diferentes" a las de 1977, cuando no existían las comunidades autónomas—.

Por lo pronto, Urkullu va de la mano con Sánchez en la necesidad de prolongar hasta el día 26 el actual estado de alarma después de que el veto a la actividad económica no esencial desaparezca esta semana a la finalización de la Semana Santa. "La prórroga es oportuna y necesaria", ha subrayado el lendakari, convencido de que las medidas de "aislamiento y distanciamiento social" decretadas con base en los criterios de los expertos están "funcionando" para frenar el avance del coronavirus.

Urkullu se muestra "absolutamente dispuesto" a alcanzar acuerdos de Estado en la defensa del "bien común" frente a la pandemia

De cara a ganar la batalla a la pandemia, más allá de cómo se puedan denominar los posibles acuerdos o el nombre del foro en el que se articulen, Urkullu ha puesto de relieve que lo "relevante" es trabajar "el bien común, desde el respeto y el reconocimiento mutuo". En este sentido, ha defendido la idoneidad de "poner en marcha acuerdos de Estado adecuados a la situación actual" de las comunidades, y, por ello, ha vuelto a insistir en la necesidad de que se dé a partir del 26 de abril una aplicación "más flexible" del decreto de alarma que permita retomar "ciertas actividades" encaminadas a propiciar ese "alivio social" que defiende el Gobierno vasco, "manteniendo siempre las garantías de salud y de seguridad para las personas". En todo caso, ha considerado que el Ejecutivo debe "afinar" algunas de las medidas que está planteando en la búsqueda del mayor consenso —ha cuestionado abiertamente la "confusa" propuesta de crear 'arcas de Noe' en las comunidades autónomas para recluir a los asintomáticos—, así como atender a las "especificidades" de cada territorio de cara a las decisiones a adoptar en el futuro.

En este sentido, compartida la necesidad de prolongar el estado de alarma dos semanas más desde este domingo 12 de abril, el Gobierno vasco defiende que se debe acometer desde ya un "análisis" de cara a "prepararnos día a día, aún dentro del marco del estado de alarma, para identificar medidas que pudieran ir flexibilizando las medidas sociales de aislamiento". "Ahora debemos centrarnos en elaborar un plan de vuelta a la normalidad a nivel social, económico", ha enfatizado Urkullu, amparado en la fase de "meseta" en la que se encuentra la pandemia en Euskadi —y en el conjunto de España— tras el descenso en el incremento de nuevos contagios y la caída de la tensión asistencial en cuanto al número de hospitalizaciones y de ingresos en las unidades de cuidados intensivos (UCI).

"Debemos centrarnos en elaborar un plan de vuelta a la normalidad a nivel social, económico", asegura Urkullu, amparado en la estabilización del Covid-19

A día de hoy, Euskadi registra 9.021 positivos y 586 fallecimientos, según los datos de la Consejería de Sanidad que aluden a las 20.00 horas de este lunes. Dentro de estos datos, el Gobierno insiste en su optimismo, que se fundamenta igualmente en el número de test de detección del coronavirus que resultan negativo. Este lunes, únicamente el 26% de las pruebas dieron positivo, lo que supone el mejor dato en el último mes, según ha puesto en valor Urkullu. Este escenario invita al Ejecutivo a comenzar la preparación de un plan de vuelta a la normalidad dentro de un planteamiento "compartido" con el Gobierno español que no solo debe tener en cuenta la "especificidad" de cada comunidad autónoma, sino que además debe atender a las medidas adoptadas por la UE y por otros países del mundo, caso de los asiáticos.

Por parte del Ejecutivo de Vitoria, Urkullu ha asegurado que su gabinete ya se ha puesto manos a la obra para preparar lo que entiende tiene que ser una "reactivación gradual" para "muchos hábitos de la vida", como la circulación, el transporte, la apertura de las empresas, de los centros educativos y recintos deportivos, y el escenario cultural, por ser "ámbitos que conducen a la normalidad en la convivencia social". Y en este planteamiento, Urkullu ha señalado que el Gobierno vasco no contempla el uso generalizado de mascarillas por parte de la población por ser algo que la OMS "no recomienza de forma masiva", como ha reiterado este mismo lunes.

A las puertas de que las Cortes den validez a la prórroga del estado de alarma, el presidente vasco ha insistido en que se deben afrontar las dos próximas semanas "para avanzar en determinadas medidas que puedan ser las más acertadas" de cara a su implantación ya a corto plazo. "Ojalá se produzcan a partir del día 26 de abril", ha concluido.

País Vasco

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