derrumbe del vertedero de Zaldibar

Urkullu defiende su polémica gestión: "He estado más pendiente de hacer que de decir"

El lehendakari justifica que no se reuniera con los familiares de los dos trabajadores sepultados hasta seis días después del siniestro por no tener información "veraz" que transmitirles

Foto: Urkullu y los cuatro consejeros del Ejecutivo, en los instantes previos a su comparecencia de este martes en el Parlamento Vasco. (EFE)
Urkullu y los cuatro consejeros del Ejecutivo, en los instantes previos a su comparecencia de este martes en el Parlamento Vasco. (EFE)

El lehendakari, Iñigo Urkullu, ha defendido su controvertida gestión y la actuación de su Gobierno tras el derrumbe del vertedero de Zaldibar (Vizcaya) que mantiene sepultados a dos trabajadores entre toneladas de escombros transcurridos doce días desde el incidente. "He estado más pendiente de hacer que de decir", ha aseverado para salir al paso de las críticas por la tardanza de seis días en acudir al lugar del siniestro y reunirse con las familias de los dos operarios. Es más, ha justificado que no se reuniera con los allegados hasta tener información "veraz" y "comprobada" que transmitirles. "Podría haber ido el jueves [el día 6, el mismo día del accidente], viernes o sábado sin información cabal de todas las personas con conocimiento, de expertos, pretendiendo ser algo que no soy conocedor, hasta el punto de que no pueda dar la información que entiendo pueden ofrecer los técnicos. No puedo caer en el riesgo de, por emotividad emocional, por empatía ante las familias, decirles algo que no se pueda cumplir, que vamos a localizar a los dos desaparecidos", ha aseverado.

A partir de esta explicación, el lehendakari ha defendido la actuación en su conjunto del Gobierno, que ha actuado con "transparencia desde el primer momento" a la hora de gestionar la crisis derivada del derrumbe del vertedero situado en lo alto de una colina, ofreciendo información "veraz" dentro de una situación que ha calificado de "excepcional, extraordinaria, inusual, totalmente impredecible y con singularidades únicas". En contraposición, ha sido crítico con la actitud de la oposición por la utilización política de un percance que, según ha insistido, es "inédito y sin precedentes" con vistas a obtener "réditos" electorales. "Ante una tragedia como lo que hemos sufrido caben dos alternativas: división o unión. Se pueden agitar los miedos, los deseos vindicativos o las prisas por debilitar al adversario político si es que ésta es una cuestión entendida como de utilización política. Se puede, claro que se puede. Lo estamos comprobando. En todo caso, a mí me corresponde favorecer la colaboración y la unidad ante la adversidad y la fatalidad", ha censurado para lamentar que "cada vez que se produce una tragedia aparece lo mejor y lo peor de la condición humana".

"No puedo caer en el riesgo de, por empatía ante las familias, decirles algo que no se pueda cumplir, que vamos a localizar a los dos desaparecidos", justifica

Urkullu ha comparecido este martes a instancias de la oposición en la Diputación Permanente del Parlamento Vasco –disuelto por el adelanto electoral para el 5 de abril– junto a cuatro de sus consejeros para dar explicaciones por la polémica gestión del derrumbe de Zaldibar, del que ha responsabilizado a la empresa del vertedero, Verter Recycling. A este respecto, ha dado cuenta de que la Ertzaintza, "no sin superar dificultades desde el primer momento" por la actitud de la propietaria, abrió diligencias de investigación que han sido remitidas al juzgado que investiga las causas del derrumbe de miles de toneladas de residuos ladera abajo ante un posible delito medio ambiental y laboral, y de que el Ejecutivo "ha documentado lo sucedido", lo que "delimitará con claridad las causas y responsabilidades" de los hechos. "El Gobierno exigirá todas responsabilidades a la empresa. La verdad prevalecerá y se juzgará", ha aseverado.

En varias ocasiones ha remarcado que la actuación del Ejecutivo vasco ante esta crisis ha sido "con carácter absolutamente subsidiaria" y, al respecto, ha defendido que la "ausencia de referentes" ante un siniestro de esta "magnitud" ha "añadido dificultad a la gestión de la crisis". En todo caso, ha pedido "perdón" por "los errores que hemos podido cometer" a la hora de responder a una situación que, según ha insistido, es "inédita y de la máxima complejidad". "No tengo ningún problema en asumir las críticas. Lo he hecho siempre que me ha parecido necesario", ha aseverado Urkullu, que ha asegurado que "vamos a hacer una revisión crítica para mejorar" los protocolos de actuación. En concreto, ha anunciado que "vamos a auditar la actuación de la propia Administración en profundidad" de cara a "abordar las causas de lo sucedido y la depuración de responsabilidades de forma exhaustiva, rigurosa y completa".

Urkullu ha evitado referirse a las posibles causas del derrumbe hasta no disponer de "datos sólidos y contrastables". A día de hoy, según ha señalado, "no pueden establecerse conclusiones definitivas sobre las causas" ya que son "hipótesis abiertas", por lo que ha evitado "establecer prejuicios" a la espera de las conclusiones de los expertos. No obstante, en el caso del Ejecutivo, ha admitido que, "a la vista de las consecuencias" del siniestro, con dos trabajadores que permanecen sepultados y con niveles de contaminación en el aire, "cabe afirmar que los mecanismos de control no han sido suficientes y esto deberá ser proyectado a futuro inmediato". En este sentido, ha informado de que el Departamento de Medio Ambiente "está realizando una auditoría que analice todos los antecedentes, causas y consecuencias de este fatal accidente".

Urkullu admite que "a la vista de las consecuencias", con dos operarios sepultados y el aire contaminado, "los mecanismos de control no han sido suficientes"

La empresa propietaria del vertedero, según ha señalado el consejero de Medio Ambiente, Iñaki Arriola, ha sido objeto de siete inspecciones desde su entrada en servicio en 2011, la última el pasado mes de junio, cuando se detectaron hasta 23 desviaciones. Pero, como ha precisado, ninguna de ellas estaba "vinculada a la estabilidad del vertedero". Por ello, ha aseverado que "en absoluto había indicio alguno que hiciera pensar que el vertedero presentaba problemas de estabilidad y, mucho menos, que pudiera ocurrir un deslizamiento como el que ocurrió". Estas desviaciones, según ha puntualizado, se calificaron de "poco relevantes". Sin embargo, ha reconocido que la empresa confirmó a los responsables del Departamento que días antes del derrumbe se habían detectado "grietas" que se estaban analizando. Asimismo, ha explicado que en 2012 se impuso una sanción grave de 707.001 euros a Verter Recycling por almacenar de forma temporal tierras contaminadas con PCB para lo que no estaba autorizado.

Con varios frentes abiertos por las consecuencias derivadas del derrumbe del pasado día 6 por la masa de residuos de todo tipo que cayeron ladera abajo sobre la autopista AP-8 que conecta San Sebastián y Bilbao, el lehendakari ha ido dando cuenta de las novedades que se iban sucediendo fuera del Parlamento Vasco, al mismo tiempo que se las transmitían desde la Mesa Técnica de Seguimiento del siniestro. Así, ha informado que se han sofocado los principales incendios que permanecían activos en la escombrera del vertedero y que emitían partículas nocivas a la atmósfera, lo que llevó el pasado viernes al Gobierno vasco a recomendar a los cerca de 50.000 habitantes de Zaldibar, Ermua y Eibar cerrar las ventanas, no airear las casas y no hacer deporte al aire libre al detectarse una elevada presencia de dioxinas y furanos en el aire –cerca de 50 veces más de los valores normales en una zona urbana–. Por su parte, los análisis han desactivado la recomendación de no consumir productos agroalimentarios locales.

Las explicaciones no convencen a la oposición: denuncia que hay muchas preguntas sin responder y acusa a Urkullu de actuar con "soberbia" y de presentarse como "víctima"

Ha sido, en su conjunto, una comparecencia de más de cuatro horas largas en la que, como era de esperar, la oposición ha sido muy crítica tanto con la gestión de la crisis provocada por parte del Ejecutivo como con las formas empleadas por Urkullu y sus consejeros. La ausencia de "autocrítica" ha sido un reproche unánime. El portavoz de Podemos en el País Vasco, Lander Martínez, ha acusado al lehendakari y a su gabinete de "falta de sensibilidad" y "desidia" a la hora de actuar y de "soberbia" al dar explicaciones. Especialmente duro ha sido el líder del PP vasco, Alfonso Alonso, que ha acusado al lehendakari de presentarse como "víctima". "No ha venido a informar sino a justificarse a sí mismo", ha censurado al tiempo que ha denunciado que igualmente se "haya justificado" a la empresa con las explicaciones de Arriola. Por su parte, Maddalen Iriarte (EH Bildu) ha acusado al Ejecutivo de "falta de credibilidad".

Y es que las explicaciones ofrecidas por Urkullu y cuatro consejeros –Iñaki Arriola, Nekane Murga (Sanidad), Estefanía Beltrán de Heredia (Seguridad) y María Jesús San José (Trabajo y Justicia)– no han convencido ni mucho menos a la oposición, que ha denunciado que sigue habiendo muchas preguntas sin responder en torno a la situación en la que se encontraba el vertedero antes del derrumbe –en la última inspección recibió la calificación más baja posible y el Gobierno anunció estos días que estaba "a punto" de iniciar un expediente sancionador contra la empresa–, las causas del siniestro y la gestión del Ejecutivo en torno a esta crisis. "Hay miles de personas que se sienten engañadas y estafadas", ha resumido Alonso ante una actuación que ha "indignado" a la población.

"Hemos comunicado con inmediatez y transparencia la información disponible en cada momento, enfrentando con verdad la complejidad", ha replicado Urkullu antes de insistir en sus disculpas por los "errores" que se hayan producir y por las "actuaciones mejorables" que se han llevado a cabo. Aunque ha insistido en que estos fallos son "inherentes a unas circunstancias inéditas y a la dimensión, complejidad técnica y a la necesidad de intervenir de urgencia". "Entiendo el malestar de la ciudadanía de la comarca y lo lamento profundamente", ha recalcado.

Entre los reproches a su gestión, la oposición ha incidido en la "falta de empatía" y de "liderazgo" del lehendakari. Ante la primera cuestión, ha expuesto su "autocrítica en la medida en que haya parecido que he procedido con falta de empatía" hacia los familiares de los dos operarios sepultados, que durante los primeros días del rescate denunciaron públicamente la ausencia del lehendakari. Pero, como ha subrayado Urkullu, "no es el caso". Según ha argumentado, "tengo un protocolo personal que me obliga a actuar con la máxima prudencia, pero la prudencia no está reñida con la empatía". El primero de los dos encuentros con los familiares tuvo lugar seis días después del siniestro, una vez –ha remarcado– contaba con información "veraz" para poder trasladarles. "Podría haber ido el jueves por la noche a reunirme con las familias y decirles: 'no os preocupéis que vamos a localizar a las personas desaparecidas y, además, lo vamos a hacer inmediatamente', cuando luego resulta que el sábado o el domingo, por el criterio de los geólogos, se paralizan los trabajos", ha expuesto para lamentar que el aplazamiento de las labores de búsqueda de los operarios por la existencia de amianto o la inestabilidad del terreno lleva a una interpretación de que nos hemos olvidado de ellas y no es así".

"A la ciudadanía le llega más lo que los técnicos puedan informar que lo que digamos los políticos", dice Urkullu ante las críticas po su falta de liderazgo

Y en relación a la falta de liderazgo, Urkullu ha replicado que ha primado la consideración de que "quizás a la ciudadanía le llega más lo que los técnicos conocedores de las circunstancias puedan informar que lo que les podamos decir los políticos" en base a la mayor "credibilidad" de los expertos. "La cuestión es si ha existido información o no. ¿Sí o no? Sí ha existido desde el primer momento. La cuestión de si es creíble o no, eso ya es a juicio de cada uno a quién se le da credibilidad, y si ni siquiera se le da credibilidad a los técnicos", ha sostenido, molesto.

Algunas de las consideraciones que ha expuesto Urkullu durante los tres turnos en los que ha intervenido han sido en respuesta al propio portavoz de su partido, Joseba Egibar, quien, entre las diferentes preguntas que ha formulado, ha interpelado al lehendakari por las actuaciones que pretende llevar a cabo para acabar con el "alarmismo" y la "demagogia" de los partidos de la oposición. En su réplica, el presidente vasco ha anunciado que el Gobierno vasco se personará en la causa abierta por un juzgado por un posible delito medio ambiental y laboral, y ha insistido en el "carácter absolutamente subsidiario" de la actuación del Ejecutivo de Vitoria. Además, ha puesto en valor que el Ejecutivo cuenta con "los medios económicos, materiales y humanos suficientes" para poder afrontar la crisis abierta por el derrumbe del vertedero, en alusión a las críticas que ha recibido el Gobierno vasco por rechazar la ayuda que le brindaba la Unidad Militar de Emergencias (UME) para las labores de rescate de los dos trabajadores sepultados –el gabinete de Urkullu defiende que no es un problema de efectivos sino de la inestabilidad del terreno para llegar al lugar donde se cree se encuentran bajo toneladas de escombros Joaquín Beltrán y Alberto Sololuze–. Sí recurrió el Ejecutivo a un helicóptero procedente de Cantabria para verter agua sobre los fuegos que se originaron en el vertedero tras el derrumbe.

Urkullu y Egibar conversan durante la comparecencia de este martes en la Diputación Permanente del Parlamento Vasco. (EFE)
Urkullu y Egibar conversan durante la comparecencia de este martes en la Diputación Permanente del Parlamento Vasco. (EFE)

"¿Se le ha acercado la oposición para ofrecerle ayuda?", le ha inquirido como última cuestión el portavoz del PNV, que ha denunciado que EH Bildu, Podemos y el PP han asumido el discurso de "cuanto peor, mejor" con fines electorales, con los comicios autonómicos a la vuelta de la esquina. "Ningún grupo de la oposición se me ha acercado", ha zanjado el lehendakari a modo de reproche entre la protesta enérgica de la coalición 'abertzale', que ha replicado que intentó ponerse en contacto con tres departamentos del Ejecutivo tras el derrumbe sin éxito. "Nadie acudió para reunirse conmigo el viernes [un día después del derrumbe, cuando había pleno de control en el Parlamento]", ha insistido Urkullu en el último turno de intervención, sin posibilidad de réplica por parte de los grupos. Previamente, en su primera intervención, el presidente vasco había hecho "un llamamiento a la sociedad y a las fuerzas políticas a responder desde la unidad ante esta grave situación".

Riesgo para la salud

Dentro de las intervenciones de los consejeros, la titular de Sanidad ha afirmado que entiende y comprende "las dudas" y la "inquietud" de los vecinos de la comarca en torno a la calidad del aire que respiran y del agua que consumen tras el derrumbe del vertedero de Zaldibar, si bien ha rechazado que se esté "ante una situación de alerta". Según ha asegurado, una exposición por un periodo corto de tiempo a unos valores elevados de dioxinas y furanos no supone un riesgo para la salud de la población en respuesta al temor que se ha instalado entre los habitantes del entorno del vertedero. En todo caso, ha defendido las recomendaciones dadas a los ciudadanos, a quienes se les ha pedido no airear las viviendas y no hacer deporte al aire libre, desde "el punto de vista de la precaución y la máxima cautela".

No obstante, a la espera de los resultados de los nuevos análisis de dioxinas y furanos, que llegarán a finales de semana desde el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), un informe de seguimiento de la calidad del agua del entorno del vertedero de Zaldibar realizado por la Agencia Vasca del Agua, URA, desde el día del derrumbe hasta el pasado día 11 –esto es, durante cinco días–, ha detectado un aumento de la cantidad de amonio y presencia de los metales cadmio, níquel y selenio. Pese a ello, a través de su cuenta de Twitter, y en respuesta a las inquietudes formuladas por ciudadanos a través de esta red social, este organismo ha dejado constancia de que "a la luz de los resultados de los exhaustivos análisis y el estrecho monitoreo, el agua de grifo se puede seguir consumiendo con normalidad". "En la regata de Aixola, donde llega lo que sale del vertedero (lixiviados), y con los datos disponibles hasta ahora, el vertido al río es el equivalente a un vertido de aguas residuales domésticas", ha puntualizado.

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