Urkullu dará explicaciones este martes

Olor a plástico quemado y aire viciado: días de fuego y caos en el vertedero de Zaldibar

La desconfianza crece en las poblaciones cercanas al vertedero, donde continúan los trabajos para buscar a los dos operarios sepultados y apagar los fuegos que emiten dioxinas y furanos

Foto: Operarios trabajan este lunes en el vertedero de Zaldibar. (EFE)
Operarios trabajan este lunes en el vertedero de Zaldibar. (EFE)

Juan devora el periódico sin hincar el diente al pincho de tortilla que parece haber echado raíces en la mesa del bar. Pero no es por hambre de noticias. Porque, como tuerce el gesto, nadie sabe lo que hay de cierto y de falso entre las informaciones que surgen en torno al derrumbe del vertedero de Zaldibar (Vizcaya) que mantiene sepultados a dos trabajadores entre toneladas de escombros. Son ya 11 días de "mucha basura", con acusaciones y reproches entre las instituciones y la empresa propietaria de la instalación, Verter Recycling 2002, filtraciones interesadas, medias verdades, denuncias de falta de transparencia, oscurantismo... y preocupación (cuando no alarma) entre los habitantes de las cercanas localidades por las dudas que siguen existiendo en torno a la calidad del aire que se respira e incluso del agua que se consume, pese a los mensajes tranquilizadores.

Olor a plástico quemado y aire viciado: días de fuego y caos en el vertedero de Zaldibar

“Es lo que dicen”. Su juicio poniendo en entredicho lo que se lee, dice o escucha parece haberse convertido en sentencia entre los vecinos de Zaldibar, Ermua o Eibar, las localidades más afectadas de forma directa por el siniestro, ante toda la ‘basura’ que ha generado fuera del vertedero el derrumbe que tiene sepultados a Joaquín Beltrán y Alberto Sololuze, quienes se vieron arrastrados por la masa de residuos de todo tipo que cayeron ladera abajo sobre la autopista AP-8 que conecta San Sebastián y Bilbao. “Nadie sabe a ciencia cierta lo que es verdad y lo que no”, corrobora, indignada, una voz cercana que se suma a la conversación.

"Lo urgente es dar solución al aspecto técnico; las cuestiones políticas vendrán luego", dice el alcalde de Zaldibar (PNV), que pide la "ayuda" del pueblo

Entre las pocas evidencias de los últimos días, más allá de la dura realidad de los operarios sepultados, está el incesante ruido que ha generado la gestión del derrumbe por parte del Gobierno de Iñigo Urkullu. “PNV mafia. Asesino [¿de trabajadores?]”, se acierta a leer en una pancarta doblada por el viento colocada en una de las carreteras de acceso a Zaldibar. “Lo urgente es dar solución al aspecto técnico. Las cuestiones políticas vendrán luego”, asevera este lunes el alcalde, el ‘jeltzale’ José Luis Maiztegui, que reclama abiertamente la “ayuda” de los habitantes, a pesar de ser consciente del malestar reinante entre los 3.000 habitantes de esta localidad. “Le digo al pueblo que ayude”, implora.

Pancarta contra el PNV por el derrumbe del vertedero en una carretera de acceso a Zaldibar. (J. M. A.)
Pancarta contra el PNV por el derrumbe del vertedero en una carretera de acceso a Zaldibar. (J. M. A.)

La prioridad en estos momentos —enfatiza— es, por un lado, estabilizar el terreno para poder afrontar con seguridad la búsqueda de los dos trabajadores sepultados y, por otro, apagar los fuegos que se mantienen activos en la escombrera del vertedero y que están contaminando el aire que respiran los 48.000 habitantes de Zaldibar, Ermua y Eibar. La persistencia de los incendios ha llevado al Gobierno vasco a mantener vigentes las recomendaciones formuladas el pasado viernes de mantener las ventanas cerradas, no airear las viviendas y evitar las prácticas deportivas al aire libre por la elevada presencia de dioxinas y furanos en el aire —se detectaron en el aire 700 centigramos por metro cúbico, unas 40 veces más de los valores normales en una zona urbana—.

El llamamiento del Ejecutivo de Vitoria parece haber tenido el efecto contrario al deseado porque, lejos de aportar tranquilidad, no ha hecho sino incrementar la desconfianza entre la población por muchos carteles institucionales que se coloquen por las calles dando cuenta de la buena calidad del aire y del agua. “Nos dicen que cerremos las ventanas, que no hagamos deporte y que los niños no salgan al patio en el colegio, y luego que la situación no es peligrosa”, protesta una vecina de Zaldibar. “Nos están engañando, no nos están contando la verdad”, clama una mujer en Eibar, que desconfía de las afirmaciones del Gobierno vasco de que la exposición a las dioxinas y furanos no es peligrosa de no ser prolongada en el tiempo. "Entonces, ¿para que nos piden que no aireemos las casas", se pregunta.

Los trabajos de extinción de los fuegos avanzan "significativamente" y se espera apagar pronto los "rescoldos que generan tanto humo"

Todo es desconfianza, alimentada con el humo y el olor a plástico quemado o neumático que se desprende de los focos que permanecen activos en el vertedero. Las quejas y la preocupación ciudadana se imponen al llamamiento institucional a la calma, que también parece estar lejos de estabilizarse. A este respecto, la Mesa Técnica de seguimiento del derrumbe, compuesta por diferentes departamentos del Gobierno vasco y la Diputación de Vizcaya y los ayuntamientos implicados, ha intentado este lunes proyectar ciertas dosis de tranquilidad al asegurar que los trabajos de extinción de los incendios “avanzan significativamente”. “Estamos ya en el propio fuego. Mañana [por este martes] creemos que estará bien encauzado el tema”, afirma el director de la Agencia Vasca del Agua URA, Ernesto Martínez de Cabrero.

Pero nada parece calmar las aguas en un ambiente que sigue muy quemado. Hay pocas certidumbres y muchos recelos. De hecho, hasta la intensa lluvia que ha hecho acto de presencia este lunes tras unos días más propios del verano provoca incertidumbre sobre si es un factor positivo o negativo. “No sé si es mejor que llueva o que no”, afirma un hombre mientras señala el humo que sigue brotando del vertedero. “En parte es bueno, pero que llueva demasiado no favorece en una zona que es inestable. Técnicamente, la arena es más adecuada que el agua”, responden desde la Mesa Técnica de Seguimiento, donde se confía en apagar en las próximas horas “esos rescoldos que generan tanto humo”. De momento, a efectos visuales, la lluvia no impide que las columnas de humo sean perfectamente visibles para la población.

Lo que no se va a sofocar son las noticias que surgen día tras días en torno al vertedero. Se acusa a la empresa de verter materiales no autorizados, de tratar sustancias peligrosas sin control más allá del amianto que obligó en primera instancia a paralizar los trabajos de búsqueda de los dos operarios sepultados, de ocupar más espacio del permitido… o de ocultar algunos temblores de la tierra o esconder la aparición de grietas. Son denuncias anónimas de personas relacionadas con el vertedero o de conductores de camiones que depositaban en este vertedero los residuos que han ido surgiendo en los medios a lo largo de estos días, y que han forzado al Gobierno vasco a afirmar que estaba "a punto" de iniciar un "expediente sancionador" contra Verter Recycling.

Por estas y otras cuestiones similares que aluden a la gestión del vertedero es interpelado el secretario general de Presidencia del Gobierno vasco, Jesús Peña, en su comparecencia de este lunes ante los medios al frente de la Mesa Técnica de Seguimiento. “No tengo respuestas adecuadas para este tipo de preguntas”, se escuda para ceñirse a las contestaciones que afectan al trabajo que realiza este organismo. Además, como atestigua, existe un proceso judicial abierto en su fase inicial, con la apertura de diligencias previas por parte del Juzgado de Instrucción número 1 de Durango para investigar las causas del derrumbe de miles de toneladas de residuos del vertedero propiedad de Verter Recycling.

Urkullu dará explicaciones este martes junto a tres consejeros en una sesión que se prevé caliente: la oposición ha criticado la "soberbia" del lendakari

En su caso, las respuestas adecuadas a este tipo de preguntas, se remite Peña, corresponde a Urkullu, que este martes comparecerá en la Diputación Permanente del Parlamento vasco a instancias de la oposición para informar del derrumbe del vertedero y la gestión del Ejecutivo en torno al siniestro en una sesión en la que también comparecerán los consejeros de Medio Ambiente (Iñaki Arriola), Seguridad (Estefanía Beltrán de Heredia) y Trabajo y Justicia (María Jesús San José). Se prevé una comparecencia caliente, tensa, después de que la oposición haya sido muy contundente en la denuncia de la gestión del derrumbe del Gobierno vasco, con críticas unánimes al lendakari por su “soberbia”. Y todo con las elecciones vascas del 5 de abril en el inminente horizonte.

En este escenario, el ambiente a nivel político está especialmente caldeado. El PNV ha denunciado el “acoso fascista” de la izquierda ‘abertzale’ tras el ataque con “tintes mafiosos” a una decena de ‘batzokis’ con pintadas amenazadoras y bolsas de basuras y excrementos ante sus puertas. Incluso, ha acusado abiertamente al exdirigente de ETA Aitor Elizaran de estar detrás de esta "campaña de acoso" contra sus militantes y sedes. En Zaldibar, habla la pancarta contra la "mafia" del PNV, pero también las hojas in formativas que EH Bildu ha colocado por todo el pueblo para arremeter contra el Gobierno vasco. “Es evidente que nos encontramos ante un accidente que se podía haber evitado si se hubiera hecho bien las cosas, pero entre las prioridades de los empresarios y las autoridades políticas a su servicio no se encuentran la seguridad y la salud laboral”, censura la antigua Batasuna, que exige al Ejecutivo de Vitoria que informe “inmediatamente sobre la situación actual y medidas que hayan tomado”, así como analizar la “calidad del aire, la tierra, el subsuelo y las aguas”.

Olor a plástico quemado y aire viciado: días de fuego y caos en el vertedero de Zaldibar

Hasta el jueves no llegarán los resultados sobre la presencia de furanos y dioxinas en el aire que remitirá el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) a partir de las muestras recogidas el domingo. Hasta entonces, las recomendaciones a la población seguirán vigentes. "¿Por qué los resultados no pueden llegar más rápido? Parece increíble que sea imposible", se protesta. “Los resultados tardan cinco días en llegar”, replica la Mesa Técnica de Seguimiento del derrumbe ante las críticas de la población por la demora entre la medición y los resultados —los consejos de no abrir las ventanas y no hacer deporte al aire libre se formularon el pasado viernes 14 a partir de unas muestras tomadas el domingo 9, algo que no se entiende entre la población—. A este respecto, en la Mesa se confía en que los resultados dibujen un mejor panorama que el que obligó a emitir unas recomendaciones que han causado controversia entre la población en medio de la desconfianza general.

Carteles en Ermua que informan de la calidad del aire y del agua. (J. M. A.)
Carteles en Ermua que informan de la calidad del aire y del agua. (J. M. A.)

Las mediciones de calidad del aire y el agua evidencian la ausencia de riesgo para la salud, y así lo atestiguan numerosas hojas comunicativas del Gobierno vasco colocadas por los municipios de la zona, pero el temor y los recelos se han propagado como un virus por la comarca, donde se puede ver a personas con mascarillas por la calle. De hecho, farmacias en Ermua y Eibar confirman que están a punto de quedarse sin unas mascarillas que en un principio estaban destinadas a combatir el coronavirus. “¡Pero si he oído que no sirven para nada en este caso!”, exclama un habitante de Eibar a la puerta de una farmacia.

Son palabras que surgen de la desconfianza. Suspicacias que afectan al antes —muchos vecinos desconocían el material que llegaba al vertedero— y al después. “Nos deben una explicación clara”, clamó este sábado la calle con una manifestación que reunió a miles de personas, muchas de ellas con mascarillas, y en la que no faltaron las críticas a Urkullu, que tardó seis días en acudir a la zona del derrumbe y reunirse con las familias de los dos trabajadores sepultados, las cuales han censurado la actitud del lendakari y del Ejecutivo a la hora de gestionar la catástrofe. "Debemos salir a la calle y exigir responsabilidades. ¡Faltaría más!", replica una vecina de Zaldibar a las consideraciones del alcalde de que es momento de remar en la misma dirección y dejar para más adelante las cuestiones políticas. "No nos están diciendo la verdad. No sabemos lo que hay ahí arriba", enfatiza otro vecino apuntando a la colina donde está el vertedero. Los recelos, lejos de apagarse, se avivan.

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