NO DESCARTA LA FECHA DEL 5 DE ABRIL

Urkullu confirma que planea el adelanto electoral pero se guarda la carta de la fecha

El lehendakari fija una orquilla de siete meses para la celebración de las elecciones autonómicas al asegurar que los comicios pueden tener lugar "entre el 5 de abril y el 25 de octubre"

Foto: El lehendakari, este miércoles a su salida de un acto en la Universidad de Deusto. (EFE)
El lehendakari, este miércoles a su salida de un acto en la Universidad de Deusto. (EFE)

Abierta de par en par este martes la puerta al adelanto electoral, las especulaciones sobre la fecha de la cita de los comicios autonómicos vascos ya se han producido. Y el 5 de abril ha sido la primera fecha en salir a la palestra en los círculos políticos, sin que, además, el lehendakari Iñigo Urkullu haya cerrado la puerta a esta posibilidad. Había gran expectación mediática ante la presencia este miércoles del presidente vasco en el acto de clausura del 30 aniversario de la asociación gitana Kale Dor Kayiko celebrado esta mañana en la Universidad de Deusto de Bilbao al tratarse de primer acto publico incluido en la agenda del lehendakari después de que este martes el portavoz del Gobierno vasco, Josu Erkoreka, alimentara la posibilidad de un adelanto electoral al hacer público que Urkullu había "provocado una reflexión" sobre la conveniencia o no de adelantar los comicios, previstos en principio para octubre, al preguntar la opinión a cada uno de los diez consejeros que integran el Ejecutivo de Vitoria.

Preguntado por los periodistas por la fecha en la que se podría celebrar la próxima cita electoral, dadas las crecientes especulaciones que sitúan la cita con las urnas el primer fin de semana de abril, el lehendakari ha venido a confirmar que planea el adelanto electoral, pero ha optado por guardarse la carta de la fecha al afirmar de forma genérica: "La horquilla está entre el 5 de abril [primer fin de semana hábil a día de hoy] y el 25 de octubre [fecha límite para el fin de la legislatura]". La Ley de Gobierno del País Vasco establece que la disolución del Parlamento se debe realizar al menos con 54 días de antelación a la jornada electoral. De este modo, para celebrarse las elecciones el primer fin de semana de abril, el lehendakari tendría que disolver el Parlamento Vasco y convocar elecciones el próximo lunes a más tardar de cara a su publicación en el Boletín Oficial del País Vasco (BOPV) un día después. "Para llegar a la jornada electoral deben pasar 54 días desde la publicación en el Boletin Oficial del País Vasco", ha remarcado el lehendakari.

La indeterminación de Urkullu al fijar una horquilla de siete meses para las elecciones tiene su razón de ser: no quiere que confluyan con las catalanas

La ambigüedad e indeterminación de Urkullu a la hora de hablar de la fecha de las elecciones –fijando una horquilla que abarca siete meses– tiene su razón de ser. El lehendakari no quiere que las elecciones en el País Vasco confluyan con los comicios en Cataluña. La decisión de Quim Torra del pasado miércoles de romper con ERC y convocar elecciones tras la aprobación de los presupuestos va a marcar el calendario electoral vasco, ya que la pretensión de Urkullu es distanciar la cita con las urnas en Euskadi de los comicios en Cataluña para que la sombra de la cita electoral catalana, con el complicado escenario político que se vive en esta comunidad, no se proyecte en los comicios vascos.

La maniobra de Torra ha precipitado los acontecimientos, hasta el punto de que el Gobierno vasco ha pasado en apenas una semana de rechazar de forma categórica un adelanto electoral –"cualquier escenario de adelanto electoral puede ser objeto de especulaciones, pero en este momento no está sobre la mesa del Gobierno vasco, no al menos de manera explícita, y mucho menos aún planteado expresamente por el lehendakari como un propósito suyo de inmediata ejecución”, aseguró Erkoreka un día antes del anuncio del presidente catalán– a abrir la puerta de par en par a esta posibilidad. Y ahora Urkullu está a la espera de ver los movimientos que se producen en los próximos días en Cataluña de cara a fijar la fecha más idónea. De ahí que haya informado de que hasta, al menos, dentro de un mes, cuando tenga lugar su proclamación oficial como candidato a lehendakari en la Asamblea General del PNV, no habrá convocatoria de elecciones. El proceso interno de la formación 'jeltzale' le da tiempo para pensar los próximos pasos a dar. Lo que ocurra en Cataluña condicionará la decisión a adoptar por el presidente vasco.

Este será el principal condicionante, pero también entrarán en juego otros factores a la hora de fijar la fecha de los comicios. Entre ellos está el traspaso de la treintena de transferencias al País Vasco que quedan pendientes para "completar el Estatuto de Gernika" y que se acaba de activar este mismo miércoles con la reunión que han mantenido en Madrid la ministra de Política Territorial y Función Pública, Carolina Darias, y Erkoreka. Este proceso se vería afectado de forma inevitable con el adelanto electoral, si bien, al respecto, el Ejecutivo de Vitoria prevé cerrar cuanto antes con el Gobierno de Pedro Sánchez el calendario de traspaso de competencias de cara a trabajar en las negociaciones con posterioridad. A este respecto, el portavoz del Ejecutivo vasco ya ha dejado constancia de que no existiría "ningún problema" para que se puedan asumir competencias tanto durante la campaña electoral como durante el periodo de un Gobierno en funciones.

A día de hoy, el escenario es propicio para Urkullu para el adelanto electoral, con un Gobierno estable en España que abre la puerta a culminar este año el traspaso al País Vasco de una treintena de transferencias –entre ellas, el régimen económico de la Seguridad Social– en virtud del acuerdo alcanzado por Pedro Sánchez con el PNV para facilitar su investidura, y la estabilidad que conlleva la aprobación de los presupuestos vascos gracias al aval de Podemos a las últimas cuentas de la legislatura. Además, los sondeos electorales avalan un inminente adelanto electoral, ya que las encuestas conocidas en los últimos meses refuerzan el poder del PNV y dibujan un gobierno en coalición con el PSE-EE con mayoría absoluta en caso de reeditarse el acuerdo con los socialistas.

Además, en el plano político, este final de legislatura se antoja complicado para Urkullu en el Parlamento Vasco, donde la oposición no va a dar tregua y va a incrementar la presión sobre el lehendakari y el PNV por varios temas que afectan a la formación 'jeltzale' y al Gobierno vasco: la sentencia del mayor caso de corrupción juzgado en el País Vasco, que ha condenado a tres exdirigentes del partido en Álava a penas de entre trece y seis años y medio de prisión por liderar una trama dedicada al cobro de comisiones ilegales y al logro irregular de contratos y adjudicaciones públicas, las presuntas irregularidades en las OPEs de Osakidetza o las dudosas contrataciones de diferentes organismos públicos a una empresa propiedad de un cargo del PNV. La anunciada batalla de la oposición en torno a estos temas, con una batería de iniciativas presentadas en el Parlamento Vasco, que este jueves inicia precisamente la actividad plenaria tras un enero inhábil, también puede empujar al lehendakari a convocar unos comicios más pronto que tarde.

Hay diversos factores en juego. Y, de momento, el lehendakari juega al despiste al ironizar con el plazo legal que existe a día de hoy para la celebración de los comicios. Además, el propio Urkullu ha contribuido este miércoles a alimentar aún más si cabe la confusión al asegurar a los periodistas que no iba a convocar elecciones hasta pasado el 7 de marzo, cuando concluye el proceso electoral interno del PNV que derivará en su proclamación como candidato a liderar Ajuria Enea para un tercer mandato en la Asamblea Nacional de la formación 'jeltzale'. No obstante, y dado que estas palabras cerraban la puerta a la celebración de las elecciones hasta el mes de mayo por los 54 días mínimos a transcurrir, fuentes del entorno de Urkullu precisaron con posterioridad que se trató de un error de interpretación de la pregunta del periodista y que el lehendakari se refería al anuncio de su candidatura y no al de la convocatoria electoral. "La cultura de mi partido, lo que nos caracteriza es respetar el procedimiento interno. Cuando culmine el proceso será cuando hagamos el anuncio pertinente", había afirmado.

Urkullu admite que, de cara a fijar la cita electoral, hay factores que "pueden condicionar a otros agentes que, de rebote, nos condicionan a nosotros"

Todas las opciones están abiertas. En este escenario, cunde la desconfianza entre los partidos de la oposición y más cuando perciben "muchas prisas" en el lehendakari para convocar elecciones. Entre tanto, el presidente vasco ha reconocido este miércoles que en la sesión del Consejo de Gobierno del día anterior, en la que abordó la conveniencia o no de un adelanto electoral con sus consejeros, se habló de la existencia de factores que "no es que nos condicionen a nosotros directamente, pero pueden condicionar a otros agentes que, de rebote, sí nos condiciona a nosotros".

Dentro de este análisis de la situación política e institucional, el debate dentro del Consejo de Gobierno alcanzó, como ha precisado Urkullu, a la relación entre los partidos, al escenario político que se da en el conjunto del Estado o al vínculo existente con el Ejecutivo español y los beneficios que puede reportar al País Vasco. "Son muchos factores los que hemos analizado y comentado con absoluta normalidad. No sé dónde está la extrañeza, cuando desde hace más de un año hay muchos agentes que vienen comentando la posibilidad de un adelanto de las elecciones en el País Vasco. Estamos en año electoral, vamos a hablar con absoluta normalidad de lo que es el año natural", ha aseverado.

En todo caso, ha destacado que, dentro de los "muchos factores" que salieron a escena en esta "reflexión" con su gabinete en torno a la celebración de las próximas elecciones, se "pusieron sobre la mesa el balance del año 2019, la memoria de todo lo que hemos hecho en la legislatura, el grado de cumplimiento de nuestro programa de gobierno, cómo estamos, cuál es la situación que se da en el Parlamento vasco, la gestión de las iniciativas legislativas y de los proyectos de ley". Por ello, ha asegurado que el Gobierno "está trabajando y va a seguir trabajando con plena normalidad" hasta la cita electoral. "Mi único propósito es pensar en Euskadi y lo mejor para Euskadi y, cuando sea la fecha electoral, la comunicaré con absoluta transparencia", ha zanjado.

De cara a las elecciones autonómicas, algunos partidos ya han designado a sus candidatos a lehendakari, a expensas de que, en algunos casos, culminen los plazos establecidos a nivel interno para su designación oficial. El PSE-EE ha sido el más madrugador al respecto y ya el pasado 28 de junio proclamó oficialmente a su líder, Idoia Mendia, como aspirante a presidir el Ejecutivo de Vitoria, mientras que recientemente EH Bildu ha anunciado que volverá a presentar a Maddalen Iriarte para tratar de llegar a Ajuria Enea. Por su parte, Podemos está inmerso en el proceso de primarias, al que concurrirán al menos Rosa Martínez y Miren Gorrotxategi, mientras que el PP aún no adoptado una decisión. Los populares vascos avalan de forma mayoritaria la candidatura de su presidente, Alfonso Alonso, y ahora están a la espera de que Génova ratifique su nombre, algo que podría producirse "en breve", según ha anunciado este miércoles la secretaria general del partido en el País Vasco, Amaya Fernández. Ante las supuestas dudas que existen en la dirección nacional sobre el ex ministro de Sanidad, ha asegurado que Pablo Casado ha mostrado su "confianza" hacia su figura de forma "explícita".

País Vasco

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