10 DETENIDOS TRAS LOS DIVERSOS INCIDENTES

Huelga en Euskadi: del "fracaso absoluto" a la amenaza sindical de una "primavera roja"

La huelga no paraliza la actividad en Euskadi y Navarra, si bien ELA y LAB, amparados en el "gran éxito" de la jornada, avisan de que habrá "lucha" si en dos meses no se atiende a sus demandas

Foto: Antidisturbios de la Ertzaintza montan un cordón policial ante piquetes en el acceso a Bilbao por San Mamés. (EFE)
Antidisturbios de la Ertzaintza montan un cordón policial ante piquetes en el acceso a Bilbao por San Mamés. (EFE)

La agenda del lendakari Iñigo Urkullu de este jueves no ha estado condicionada por la huelga general convocada en el País Vasco y Navarra por los sindicatos nacionalistas y diversos colectivos sociales en defensa de “un trabajo, unas pensiones y una vida dignas”, y ha contemplado dos actos públicos en San Sebastián. Ha sido “un día más”, como ha dejado constancia a su salida de la visita al nuevo equipo de resonancia magnética del Hospital Donostia antes de partir a las instalaciones de la Fundación San Rafael. “Personalmente, estoy en el desarrollo de un día más en el ejercicio de mi compromiso con la sociedad vasca, con absoluta responsabilidad”.

Huelga en Euskadi: del "fracaso absoluto" a la amenaza sindical de una "primavera roja"

El paro general no ha trastocado la actividad del Gobierno vasco para este 30 de enero, cuando se han programado comparecencias públicas de tres consejeros, como tampoco ha paralizado la actividad del País Vasco, como pretendían los convocantes de la huelga, que ha tenido un mayor seguimiento en Guipúzcoa, especialmente en los feudos ‘abertzales’, y se ha dejado notar en el comercio, si bien numerosos establecimientos han cerrado las persianas por “miedo” ante la presencia de piquetes, según admitían sus responsables.

El seguimiento en la Administración es del 16,9%, 10 puntos menos que en 2013: "Si alguien pretendía una desmovilización general, no lo ha conseguido"

“Si alguien pretendía una desmovilización general, no lo ha conseguido”, ha aseverado el portavoz del Ejecutivo de Vitoria, Josu Erkoreka, quien, en una comparecencia a las 13.40 horas, ha situado el seguimiento de la huelga general entre el personal de la Administración General del País Vasco en el 16,9%, lo que supone una caída de diez puntos con respecto a la última convocatoria de estas características, en 2013. Por sectores, según los datos facilitados por el Ejecutivo de Vitoria, el paro ha tenido una incidencia del 7,5% en el servicio vasco de Salud, del 3% en la Justicia y del 48% entre el profesorado de la enseñanza pública, si bien Erkoreka ha puesto en valor que “todos los centros públicos han permanecido abiertos durante todo el día”.

Con estos datos, el número dos del gabinete de Urkullu ha querido poner de manifiesto el fracaso de una huelga que había calificado de “política” al llegar, además, con las elecciones autonómicas en el cercano horizonte, con la opción de un adelanto de los comicios previstos para otoño a antes del verano que cobra cada vez más fuerza en el escenario político vasco. Mucho más contundente en su valoración ha sido el PNV, que ha hablado de “fracaso absoluto” de la huelga después de que “la sociedad y los colectivos a los que decían defender han dado la espalda a los convocantes y de manera especial a ELA y LAB”, los sindicatos que lideran los colectivos de la Carta de Derechos Sociales de Euskal Herria convocante de la jornada.

Un comerciante cierra su establecimiento en Bilbao ante la presencia de un piquete. (EFE)
Un comerciante cierra su establecimiento en Bilbao ante la presencia de un piquete. (EFE)

“Una inmensa mayoría de la ciudadanía vasca ha decidido acudir a su puesto de trabajo pese a que han recurrido a todo tipo de estrategias para paralizar el país. No han alcanzado ni remotamente su objetivo", ha asegurado la formación ‘jeltzale’ a través de un comunicado. Por ello, ha reclamado a las centrales que “se sometan a un serio y profundo ejercicio de reflexión y autocrítica ante la evidencia de que aquellos a quienes decían defender con la protesta de este jueves no han secundado mayoritariamente la huelga, ya sea porque han entendido que no es la manera adecuada de alcanzar los objetivos que se planteaban, ya sea porque sus prioridades no son las mismas que las de los sindicatos convocantes”.

La patronal vasca Confebask no se ha pronunciado de forma pública sobre el seguimiento de la huelga, pero se coincide en valorar como fracaso el desarrollo de una jornada que su presidente, Eduardo Zubiaurre, había calificado de “incomprensible, injustificada y bastante irresponsable”.

Las cifras del Gobierno vasco sobre el seguimiento de la huelga y las diferentes valoraciones en torno al fracaso de la misma contrasta —como ocurre siempre en estos casos— con los datos y apreciaciones satisfactorias de los convocantes del paro general, que han calificado de “gran éxito” la jornada, amparados en el seguimiento del 65% en la educación pública en el País Vasco o en el respaldo “muy alto” en atención primaria en Osakidetza y otros servicios públicos.

La satisfacción de los organizadores también descansa en el cierre de decenas de ayuntamientos y la baja actividad en consistorios como los de San Sebastián o Bilbao, y en la paralización de la actividad en grandes empresas, como CAF, Irizar o Indar. A este respecto, los colectivos de la Carta de Derechos Sociales de Euskal Herria, encabezados por ELA y LAB, habían informado de forma previa que cerca de 1.500 comités de empresa del País Vasco y Navarra habían aprobado en sus centros de trabajo secundar la huelga general.

El mayor seguimiento se da en Guipúzcoa, en Vizcaya el apoyo es irregular, en Álava apenas se deja notar y en Navarra se limita a la zona norte

El seguimiento a la huelga ha sido muy desigual en función del territorio, con apoyos dispares en las diferentes comarcas. En Álava, el paro general apenas se ha notado y en Vizcaya el apoyo ha sido irregular, con respaldos amplios en algunas zonas y escasos en otras. En Navarra, por su parte, el efecto de la huelga se ha limitado en esencia al norte de la comunidad, bajo control nacionalista. El Gobierno de María Chivite ha rebajado la participación en la huelga al 8% del personal de la Administración de la Comunidad Foral.

No han faltado los incidentes, que se iniciaron ya al poco de pasar las 00:00 horas. Se han registrado cortes de carreteras, vías ferroviarias y accesos a las ciudades, caso de la N-I entre Alsasua y Etxegarate o la entrada a Bilbao, ataques a comercios y entidades bancarias, barricadas en calzadas y accesos a polígonos industriales o la quema de neumáticos en la autovía A-15 a su paso por Hernani, lo que ha obligado a cortar el tráfico en ambos sentidos. Asimismo, la línea de Euskotren entre Berriz y Zumaia ha sido objeto de un sabotaje por parte de piquetes que han tumbado un árbol en las vías, provocando la caída de tres postes de la catenaria, al tiempo que huelguistas han impedido la salida de servicios ferroviarios. Entre los percances registrados, un grupo de personas se ha encadenado a bidones y ha cortado el tráfico en la entrada al polígono de Areta, situado en Huarte, y encapuchados han lanzado piedras a la Policía Nacional en Pamplona durante las movilizaciones de protesta.

Efectivos de la Policía Nacional tratan de liberar a un grupo de personas que se han encadenado con bidones de hormigón en Pamplona. (EFE)
Efectivos de la Policía Nacional tratan de liberar a un grupo de personas que se han encadenado con bidones de hormigón en Pamplona. (EFE)

A primera hora de la tarde habían sido detenidas en el País Vasco cinco personas e imputadas una decena por desórdenes públicos, mientras que en Navarra se habían producido otros cinco arrestos. Entre las detenciones se encuentra un integrante de un piquete que ha agredido a un Policía Municipal en Ermua (Vizcaya) o un huelguista que ha insultado e intentado golpear a un agente de la Ertzaintza en Bilbao. Asimismo, varias personas han sido expedientadas por infringir la Ley de Seguridad Ciudadana.

En previsión de que la huelga no cuajara en los centros de trabajo, los convocantes —entre ellos, colectivos feministas, estudiantiles o sociales— habían organizado más de un centenar de movilizaciones para colapsar la calle y, evidenciar así músculo social en defensa de unas pensiones mínimas de 1.080 euros al mes, un SMI de 1.200 euros o el establecimiento de un marco propio de relaciones laborales y de protección social, entre otras reivindicaciones. El llamamiento a paralizar las grandes ciudades dentro de una estrategia que incluía manifestaciones de mañana y tarde en las tres capitales vascas ha derivado en numerosas movilizaciones de protesta que han congregado a miles de personas, que han coreado consignas como "gobierne quien gobierne las pensiones se defienden", "fuera ladrones de las instituciones", "terrorismo es no llegar a fin de mes" o "también en la cocina se da la explotación". También ha habido gritos contra la Ertzaintza por ser "los piquetes del patrón" entre críticas a su "desproporcionada" actuación ante las protestas de los huelguistas.

Manifestación en San Sebastián dentro de la huelga general de este jueves. (EFE)
Manifestación en San Sebastián dentro de la huelga general de este jueves. (EFE)

A expensas de las manifestaciones previstas para las 18.30 horas, las diferentes movilizaciones de la mañana han congregado a unas 145.000 personas, según los datos de los convocantes, que han mostrado su satisfacción por la elevada respuesta social en las capitales, con la presencia de 50.000 personas en Bilbao, 35.000 en San Sebastián, 25.000 en Vitoria y 20.000 en Pamplona. En su valoración general, los convocantes hablan de un paro “muy amplio” en Vizcaya y Guipúzcoa y en varias comarcas de Álava y Navarra, con un seguimiento “generalizado” en la industria en Guipúzcoa e “importante” en el resto de los territorios. “Ha quedado claro frente a quienes quieren imponernos el discurso contrario que en este pueblo existe una mayoría social que aspira a trabajos, pensiones y vidas dignas y está dispuesta a movilizarse y a tomar las calles para ello”, han resaltado los sindicatos ELA y LAB, que se han congratulado por haber “sentado unas bases firmes para avanzar hacia la soberanía popular”.

"Se equivoca quien piense que tras la tempestad llegará la calma: nos volverán a encontrar en la calle y verán florecer una primavera roja y en lucha"

Ya antes de la celebración de la huelga, de la que se desmarcaron con contundencia CCOO y UGT al discrepar con el fondo, las formas y el momento —la jornada ha coincidido, además, con la firma de la subida del SMI a 950 euros por parte del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez—, los sindicatos nacionalistas habían vaticinado el “éxito” de la misma. Y la valoración triunfalista ha teñido el discurso de este mismo jueves de los líderes de ELA y LAB, Mitxel Lakuntza y Garbiñe Aranburu, respectivamente, en una comparecencia conjunta, en la que han anunciado nuevas movilizaciones y protestas en caso de que no se atienda a sus peticiones.

Es más, han fijado un plazo de dos meses para que los gobiernos español, vasco y navarro “tomen nota” y “cambien sus políticas económicas y sociales”. De lo contrario, han advertido de que “habrá una primavera roja y en lucha”. “Se equivocan quienes piensen que tras la tempestad llegará la calma. Si lo que están pensando es que lo de hoy [por este jueves] va a ser una tormenta y que después amainará, están muy confundidos”, han alertado los dos sindicatos, "Dos meses es plazo razonable para que respondan afirmativamente a estas reivindicaciones. Si no hay una respuesta afirmativa a estas reivindicaciones nos volverán a encontrar en la calle y verán florecer una primavera roja y en lucha", ha avisado Aranburu. Asimismo, las centrales han arremetido con dureza contra Urkullu, que se ha negado a mantener un encuentro con ambas centrales por su actitud de convocar la huelga antes de intentar abordar cualquier diálogo en torno a unas reivindicaciones que, además —según ha reprochado en una misiva remitida a sus responsables—, “no son competencias del Gobierno vasco”.

Pensionsitas, durante la manifestación este jueves en Bilbao. (EFE)
Pensionsitas, durante la manifestación este jueves en Bilbao. (EFE)

También el Movimiento de Pensionistas de Vizcaya ha advertido de nuevas protestas si no se adoptan medidas “urgentes” tras una huelga que, de momento, ha evidenciado la fractura en este colectivo. La demanda de “la soberanía para el cambio social” que abanderaba la jornada de paro ha provocado una fuerte división interna de un colectivo que desde hace dos años se lleva concentrando cada lunes en Bilbao en defensa de una pensión de 1.080 euros mensuales. Diversas asociaciones se han desmarcado de una jornada que “supone diluir nuestras demandas en otros fines diversos” y han advertido de que lo sucedido este jueves, con duros reproches hacia quienes no han secundado la huelga, “amenaza la supervivencia del movimiento”.

País Vasco

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
2 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios