ERA UN ACTIVO ELECTORAL PARA EL PARTIDO

El adiós de Sémper ahonda en la delicada situación del PP vasco para las autonómicas

Su decisión de abandonar la política causa sorpresa entre sus compañeros por el momento, ya que su marcha se produce a las puertas de las elecciones vascas, donde el PP se juega su futuro político

Foto: Borja Sémper y Alfonso Alonso sonríen desde sus escaños en el Parlamento vasco. (EFE)
Borja Sémper y Alfonso Alonso sonríen desde sus escaños en el Parlamento vasco. (EFE)

Había apuestas en determinados sectores periodísticos y políticos de Guipúzcoa por el tiempo que permanecería Borja Sémper como portavoz del PP en el Ayuntamiento de San Sebastián. Candidato por necesidad del partido a alcalde de la capital guipuzcoana en las elecciones municipales de mayo, el cargo de líder local de los populares se le quedaba pequeño a quien aspiraba a cotas mucho más altas en política que lo que dice su actual currículo —es también presidente del partido en Guipúzcoa y portavoz en el Parlamento vasco—.

La salida del consistorio donostiarra, donde en estos meses ha optado por mantener un perfil discreto en cuanto a la proyección pública con contadísimas comparecencias —el peso lo ha asumido el número dos municipal, Borja Corominas, que llegó de la mano de Sémper—, era más o menos esperada, pero no que la marcha alcanzara de lleno a la vida política. Ni siquiera se concebía su adiós dentro del propio partido, a pesar de que gente de su confianza admitía que estaba profundamente molesto y disgustado con la dirección del partido tras la llegada al liderazgo de Pablo Casado, sobre todo a raíz de que Génova volviera a imponer la candidatura de Iñigo Arcauz por Guipúzcoa para las elecciones generales del 10 de noviembre.

La decisión se adoptó en contra del criterio de Sémper, quien, en su condición de presidente territorial del partido, trasladó su enérgica protesta a Génova por esta designación porque, más allá de las profundas diferencias políticas con Arcauz —exponente de la línea más dura—, alegó que el cabeza electoral por Guipúzcoa no respondía a la “imagen y trayectoria ética y ejemplar de este partido”, en alusión a las presuntas deudas acumuladas por el candidato durante su trayectoria profesional tras ser apartado por el partido en 2015 una vez concluida la etapa de cuatro años como concejal donostiarra.

El 10-N fue un golpe especialmente duro para Sémper, el gran damnificado a nivel interno antes de la cita con las urnas. La decisión de Casado fue vista por el PP vasco como un castigo a quien fue uno de los principales apoyos mediáticos que tuvo Soraya Sáenz de Santamaría en el proceso interno para suceder a Mariano Rajoy y que en los últimos meses había intensificado sus posicionamientos críticos con la estrategia de aproximación a la "confrontación" de Vox asumida por la dirección del partido. Sémper se había manifestado abiertamente en contra de esta línea política, que chocaba con su apuesta por un perfil moderado y más posibilista desde el "centro derecha liberal".

El adiós de Sémper ahonda en la delicada situación del PP vasco para las autonómicas

Pero los reiterados desplantes de Génova a su figura no aventuraban la "sorpresa" que ha provocado en las filas de Alfonso Alonso su marcha de la política después de 25 años al servicio del partido. “Ha sido algo inesperado”, admiten desde el PP vasco ante una decisión que el propio Sémper fundamenta en la necesidad de dar “otro entorno y otra perspectiva a la familia” con el inicio en febrero de una nueva etapa vital en la empresa privada, en el puesto de director de relaciones institucionales de la consultora EY, una de las ‘big four’ del sector.

La decisión ha causado cierta perplejidad entre sus compañeros de partido, no por las circunstancias personales —ha adoptado la decisión a sus 44 años arrinconado por Madrid—, sino por el momento, ya que la salida de quien es una de las figuras más reconocidas del PP en el País Vasco se produce con las elecciones vascas de otoño en el cercano horizonte, y en las que el partido se juega su futuro político. Los populares vascos se encuentran inmersos en los últimos años en un declive electoral que amenaza con dejarles en la irrelevancia política y, en este escenario, el adiós de uno de sus principales activos supone un serio revés para las pretensiones del equipo que lidera Alonso.

Ya de por sí el panorama no invita al optimismo. El 10-N ha instalado la preocupación en las filas de los populares vascos. Aunque el partido logró invertir en las últimas elecciones generales la tendencia a la baja en la que estaba inmerso al crecer cerca de 10.000 votos —pasó de 95.041 sufragios a 104.746—, lo que le permitió volver a tener representación en el Congreso con un diputado por Vizcaya después de perder medio año antes sus dos representantes en la Cámara Baja, lo cierto es que la incapacidad para atraer al electorado de Ciudadanos tras la debacle sin precedentes de la formación naranja deja al PP en una difícil posición de partida de cara a las elecciones vascas.

El PP logró invertir el 10-N la tendencia electoral a la baja, pero la incapacidad para atraer a Cs deja al partido en una difícil posición para las autonómicas

Han pasado dos meses desde el 10-N, pero el desconcierto sigue instalado en las filas del PP vasco. Los números —defienden— no cuadran. Ciudadanos perdió en el País Vasco más de 27.000 votos tras dejarse dos terceras partes de su respaldo social con respecto a los comicios generales del 28 de abril, y Vox no proyectó el fuerte ascenso registrado en el conjunto de España en la tierra de su líder Santiago Abascal al crecer poco más de 700 sufragios —pasó de 28.230 votos el 28 de abril (el 2,21%) a 28.979 (2,43%)—. ¿Dónde están, entonces, los 17.000 votos que no fueron parar ni al PP ni a Vox?, se siguen preguntando.

En este escenario, con el partido necesitado de aunar a la derecha para no dejar de tener peso en la política vasca, la marcha de Sémper ha caído como un jarro de agua fría entre los populares por lo que supone la pérdida de un activo electoral ante la trascendental próxima cita electoral. De hecho, Sémper fue en las municipales de mayo el único candidato del PP vasco en las plazas importantes que logró crecer en votos, lo que le permitió conservar los tres concejales en el Ayuntamiento de San Sebastián —los populares son cuarta fuerza en el consistorio—. Lo hizo, además, con una campaña en la que eliminó las siglas del PP, lo que suscitó diversas críticas dentro del partido en Madrid.

Sémper fue en las municipales el único candidato en las plazas importantes que logró crecer en votos, con una campaña en la que eliminó las siglas del PP

Sus resultados electorales fueron uno de los pocos aspectos positivos de las elecciones municipales para los populares vascos, que temen que la ruptura de la tendencia a la baja del 10-N quede ahora diluida con la marcha de uno de sus principales valores de cara a las autonómicas, previstas para otoño. Los cerca de 105.000 votos logrados en el País Vasco en las elecciones de noviembre están muy lejos de los 148.553 sufragios obtenidos en los comicios generales de 2016.

Sémper reconoce que es “inevitable” hacer "elucubraciones" y "análisis" sobre los motivos políticos de su marcha. Pero además de por su “personalidad y perfil”, y que le han llevado a ser etiquetado como un ‘verso libre’ dentro del partido, está la trayectoria política del PP vasco, donde las discrepancias internas se han cobrado diferentes y sonadas víctimas. María San Gil fue desplazada porque sus postulados más radicales no encajaban con el discurso más aperturista que abanderaba Antonio Basagoiti, que cogió su testigo al frente del partido en 2008. Antes había sido apartado de la primera línea otro peso pesado, Jaime Mayor Oreja.

Sémper besa a su pareja, la actriz Bárbara Goenaga, tras anunciar su adiós a la política. (EFE)
Sémper besa a su pareja, la actriz Bárbara Goenaga, tras anunciar su adiós a la política. (EFE)

Tanto San Gil como Oreja han evidenciado estos días su cercanía con Casado y su mano derecha, Cayetana Álvarez de Toledo, con quien Sémper ha estado abiertamente enfrentado. Él fue quien desde Euskadi elevó la voz con contundencia contra la portavoz popular en el Congreso por sus críticas a los populares vascos por su “tibieza” respecto al nacionalismo y el pretendido giro político para reforzar la apuesta por la foralidad. “Mientras algunas caminaban cómodamente sobre mullidas moquetas nosotros nos jugábamos la vida defendiendo aquí la Constitución y la convivencia”, denunció. En todo caso, la necesidad de elevar la presión contra el nacionalismo también surge desde el País Vasco de la mano de Beatriz Fanjul, la única diputada del PP vasco en el Congreso. La joven dirigente popular, afín a Casado y que no contaba con el aval del equipo de Alonso de cara al 10-N, logró contra pronóstico el escaño por Vizcaya, mientras que Mari Mar Blanco, que concitaba el respaldo de la cúpula vasca, fracasó estrepitosamente en su intento de recuperar el asiento perdido por Álava en las generales del 28 de abril.

Las salidas de rostros alineados con los postulados más duros vinieron acompañadas de un descenso de respaldo electoral que se ha prolongado en las últimas citas electorales, lo que ha llevado al PP vasco a la delicada situación electoral. En este escenario, el PP vasco cierra filas en torno a la figura de Alonso, llamado a capitanear el barco popular en las autonómicas. Así se demostró en la cumbre que celebró el PP vasco en septiembre en Vitoria para marcar ciertas distancias con Génova con un “perfil propio” basado en la centralidad y la defensa de la foralidad.

La unidad actual en torno a la figura de Alonso no fue tal con su antecesora en el cargo, Arantza Quiroga, que dirigió el partido con el apoyo de Mariano Rajoy desde mayo de 2013 hasta su dimisión en octubre de 2015, cuando, con la mayoría del PP vasco en su contra y con su liderazgo debilitado en Madrid, decidió abandonar la política para dejar paso al liderazgo de Alonso. El líder de los populares vascos le ha trasladado a Sémper su “pena humana y personal” por la decisión de enterrar la vida política. Atrás quedan más de dos décadas de lucha compartida en la “defensa de un País Vasco más libre”, como ha resaltado el líder del PP vasco a través de Twitter. Y por delante, asumen en el partido, se otea un horizonte con más nubarrones si cabe en esta batalla por la relevancia política del partido en el País Vasco.

Sémper resta relevancia al posible impacto negativo de su salida en estos momentos, pese a admitir de lo "complicado" de la situación por la pérdida de respaldo electoral. "Nadie es indispensable", sostiene al ser interpelado por la necesaria renovación del PP vasco en su comparecencia para anunciar su adiós de la política, en la que no estuvo arropado por el núcleo duro del partido en el País Vasco. "El PP se ha forjado en peores y más difíciles circunstancias. Las que vivimos hoy son complicadas, pero no dramáticas. Ya sabemos lo que es hacer política en unas circunstancias dramáticas. Estas son complicadas y, sin duda, saldremos adelante", asegura, convencido de que "existe un espacio político para un centro derecha liberal de carácter moderado no nacionalista que ofrezca una alternativa en el País Vasco".

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