RENOVACIÓN DE CARGOS EN UN MOMENTO HISTÓRICO

El PNV enfila otros cuatro años de la dupla Urkullu-Ortuzar con histórica cota de poder

La ejecutiva 'jeltzale' propondrá este lunes la candidatura del lendakari a un tercer mandato, mientras activa el proceso que puede culminar con la elección de su presidente otros cuatro años

Foto: Urkullu y Ortuzar se saludan en un acto electoral del PNV. (EFE)
Urkullu y Ortuzar se saludan en un acto electoral del PNV. (EFE)

Para acabar con el periodo oscuro que había supuesto para el PNV la legislatura comandada por el socialista Patxi López —ha sido el primer y único Gobierno no nacionalista en la historia del País Vasco—, los ‘jeltzales’ eligieron candidato a lendakari en las elecciones autonómicas de 2012 al entonces presidente del partido, Iñigo Urkullu, que había asumido las riendas de la formación cuatro años antes en sustitución de Josu Jon Imaz. De su mano, el nacionalismo vasco recuperó la hemegonía perdida y se volvió a adueñar de Ajuria Enea, donde el líder nacionalista solo contemplaba, en su caso, estar instalado durante dos legislaturas.

Hoy, con las elecciones vascas en el ya cercano horizonte de otoño, nadie discute que Urkullu optará a un tercer mandato. El lendakari está por la labor de dejar atrás sus expresadas intenciones iniciales de hace ocho años, cuando asumió el liderazgo del Gobierno de Vitoria, y, a nivel de partido, existe unidad en el PNV en torno a la figura que enterró la herencia rupturista de Juan José Ibarretxe para optar por un mensaje más moderado y posibilista.

El PNV encara la reedición otros 4 años del tándem Urkullu-Ortuzar tras 8 años de liderazgo compartido en un momento histórico para el partido en España

Como también hay consenso mayoritario sobre el otro liderazgo interno, el que ejerce como presidente del partido Andoni Ortuzar, quien, todo hace indicar, va a continuar otros cuatro años al frente de la formación ‘jeltzale’ una vez culmine en julio el proceso electoral interno que acaba de activarse para la renovación del Euzkadi Buru Batzar (EBB) —el máximo órgano de decisión—.

Con el inicio del año, el PNV encara la reedición durante otros cuatro años del tándem Urkullu-Ortuzar tras casi ocho años de cohabitación en el liderazgo del partido —el actual presidente ‘jeltzale’ accedió al cargo en enero de 2013 al reemplazar a Urkullu tras su llegada a Ajuria Enea—. Salvo sorpresa, se da por segura la continuidad de ambos al frente de la jefatura institucional y política del PNV, que bajo el mando de esta dupla vive un momento histórico, no solo por su abrumador dominio en el País Vasco, donde cuenta con las mayores cotas de poder institucional alcanzadas, sino por la posición de fuerza sin precedentes en Madrid, donde ha explotado la necesidad de sus votos en el Congreso por parte del presidente Pedro Sánchez para arrancar concesiones nunca antes conocidas al Gobierno de España.

En este momento de poder sin precedentes, enfila el PNV el proceso para la renovación del EBB y la confección de listas para las elecciones autonómicas, que se ha iniciado este pasado jueves, apenas dos días después de que Sánchez fuera investido presidente del Gobierno por la mínima con el fundamental apoyo del nacionalismo vasco y catalán. Despejado el panorama político español, con la amenaza de una nueva cita electoral enterrada para alivio del PNV, que reclamaba un Gobierno estable cuanto antes para avanzar en la consecución de la 'agenda vasca', la formación ‘jeltzale’ afronta en el mejor de los escenarios posibles un año intenso en el que además celebrará el 125 aniversario de su fundación.

El procedimiento interno conocerá esta misma semana su primer gran momento con la previsible confirmación de la candidatura de Urkullu como candidato a lendakari a las elecciones vascas de otoño. Este lunes, la Ejecutiva del partido realizará en su reunión semanal su propuesta —tras escuchar al propio líder del Ejecutivo vasco—, que será comunicada el miércoles en la asamblea nacional. Se dará inicio así de forma oficial al procedimiento para la designación de candidatos a lendakari, a la presidencia del Parlamento vasco y a la Cámara de Vitoria, dentro de un proceso que concluirá el 7 de marzo, cuando la asamblea nacional del PNV proclamará definitivamente las diferentes candidaturas.

La ejecutiva del PNV adoptará este lunes su propuesta de candidato a lendakari —tras escuchar al propio Urkullu—, que será comunicada el miércoles en la asamblea nacional

El PNV quiere cerrar este proceso en dos meses para afrontar con garantías cualquier escenario, incluido un hipotético adelanto electoral, que ahora mismo está prácticamente descartado después de que Urkullu haya podido sacar adelante sus últimos presupuestos de la legislatura gracias al aval de Podemos, lo que garantiza al lendakari un cierre de mandato plácido. El líder del Ejecutivo de Vitoria no descartaba un adelanto electoral para antes del verano en caso de no poder sacar adelante por segundo año consecutivo las cuentas públicas, y ahora, con el salvavidas dado por la formación de Pablo Iglesias, no se contempla este escenario.

Y no solo por la estabilidad institucional que implica la aprobación de los presupuestos de 2020. El PNV tiene sobre sus espaldas el peso de la reciente sentencia del mayor caso de corrupción juzgado en el País Vasco, que ha condenado a penas de entre seis y 13 años de prisión a tres exdirigentes del partido en Álava por liderar una trama de cobro de comisiones ilegales, entre otros delitos, y esta cuestión va a marcar la agenda política de los próximos meses en el Parlamento vasco, donde la oposición va a ir con todo para intentar desgastar al hegemónico partido nacionalista. Además, a la formación 'jeltzale' se le ha abierto un nuevo frente con la llegada de 2020, tras conocerse los numerosos contratos ‘a dedo’ otorgados por el Gobierno vasco o el Instituto de la Memoria Gogora a las empresas del Grupo Montai, propiedad del dirigente de la formación nacionalista Aitor Elorza. Podemos, EH Bildu y el PP, que son mayoría en la Cámara de Vitoria ante el Ejecutivo en coalición de PNV y PSE-EE, van a presionar a Urkullu en la Cámara para que dé explicaciones con el registro de una batería de iniciativas que se suman a las que aluden a la sentencia del denominado caso De Miguel.

No parece, sin embargo, que vaya a tener efectos, al menos a nivel interno, en el proceso de renovación de las diferentes candidaturas el revés que ha supuesto para Urkullu y Ortuzar la condena judicial por el mayor caso de corrupción vasco, por la que ambos han pedido “perdón” a la sociedad vasca, si bien se han esforzado en desvincular la actitud de los condenados de la del partido. Ahora, está por ver cómo este caso puede afectar en las elecciones autonómicas al PNV, que lleva imponiéndose con autoridad en las sucesivas citas con las urnas que se han producido en el País Vasco desde los comicios generales de 2016, cuando la fuerza más votada fue Podemos, dentro del tsunami electoral morado en el conjunto de España.

La dirección del PNV confía en que la condena por el mayor caso de corrupción vasco y las polémicas contrataciones a la empresa de un cargo del partido no repercutan en las elecciones y en la renovación interna

Pero el PNV, habituado a salir victorioso de aquellos casos que lo han salpicado, confía en que, más allá del ruido que pueda generar el caso De Miguel y las polémicas contrataciones al grupo de un cargo del partido —el Gobierno vasco ha anunciado que revisará las adjudicaciones por si ha habido irregularidades—, se imponga la figura de Urkullu, que concita un alto nivel de aceptación dentro de la sociedad vasca, más allá del propio electorado ‘jeltzale’, por su discurso moderado y su capacidad para aunar diferentes sensibilidades políticas. Además, el actual lendakari ha ganado con suficiencia las dos elecciones autonómicas a las que se ha presentado al frente del PNV —con el 34,6% de los votos en 2012 y con el 37,6% de los sufragios en 2016 (en esta cita, la segunda fuerza, EH Bildu, obtuvo el 21,2%)—.

A nivel interno, reina la unidad en torno a la gestión de Urkullu y Ortuzar, por lo que se avecina un tranquilo proceso de renovación de los cargos orgánicos. Ni siquiera el alma independentista que lidera Joseba Egibar, y que se centra casi en exclusiva en Guipúzcoa, parece que pueda plantar cara al liderazgo de Ortuzar, en un momento, además, en que el Parlamento vasco aborda la reforma del Estatuto de Gernika de 1979 con un planteamiento 'jeltzale' que sigue marcado por su tinte soberanista, a pesar de que la formación nacionalista ha rebajado el tono independentista del texto base consensuado con EH Bildu.

De forma pública, tanto el lendakari como el presidente del PNV se muestran cautelosos y no confirman sus intenciones. “Yo siempre tengo fuerzas. Antes, ahora, mañana, cuando sea. Siempre tengo fuerza. Me ilusiona Euskadi”, ha aseverado este viernes Urkullu, al ser interpelado por los periodistas, para eludir pronunciarse sobre si optará a un posible tercer mandato. “Estoy al servicio del PNV y de la sociedad vasca”, ha zanjado, abriendo así de forma indirecta la puerta a una candidatura que se oficializará, salvo sorpresa, esta semana. Del mismo modo, Ortuzar no ha descartado optar a un tercer mandato si el partido le propone para asumir el liderazgo, por lo que se remite al complicado procedimiento ‘jeltzale’ para renovar el EBB. “Aquí nadie se presenta a los cargos. Son las organizaciones municipales las que proponen”, enfatiza, para remarcar: “Soy una persona de partido, toda mi vida he sido disciplinado, y además de las apetencias que uno tenga, también hay que mirar a la globalidad del partido y actuar en lo que mejor convenga a esta casa, que es lo que voy a hacer siempre”.

Este proceso de renovación interna se abrirá en mayo y conoce varias fases que implican a las diferentes organizaciones territoriales y extraterritoriales en la elección inicial de los candidatos, quienes deben ser ratificados con posterioridad por las ejecutivas territoriales dentro de un proceso que culminará el 11 y 12 de julio con la celebración de la octava asamblea general en Bilbao. En esta cita, los representantes de la asamblea nacional elegirán por mayoría absoluta de votos al presidente del EBB y a los diferentes 'burukides' entre las propuestas planteadas por las organizaciones territoriales, al tiempo que se procederá a la ratificación del proyecto de reforma de los estatutos nacionales del partido.

Con la maquinaria electoral interna activa, Ortuzar exhibe las credenciales de éxito del partido, que atraviesa un “buen momento histórico” en sus 125 años de vida, a los que llega como “líder en el país”, con un nunca antes visto poder institucional y su triunfo en las diferentes convocatorias electorales del último año, y con su papel “imprescindible” en la gobernabilidad de España, con un Ejecutivo necesitado de sus votos en el Congreso. Es la carta de presentación de cara a un proceso que, visto lo visto, nadie duda que optará por la continuidad de este liderazgo compartido. Estabilidad para afrontar los “momentos políticos intensos” que se avecinan en Vitoria y Madrid.

País Vasco

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