TRES ENCUENTROS DE ANFITRIÓN EN LA EURO 2020

El partido de España en los despachos: de "visitante" en San Mamés a "marca" de Bilbao

El PP impulsa una iniciativa para promocionar la ciudad como sede de La Roja frente a los reiterados posicionamientos de PNV, Bildu y Podemos contra la presencia de la selección como local

Foto: Julen Guerrero, uno de los embajadores de la Euro 2020 en España, junto a la mascota del evento en San Mamés. (EFE)
Julen Guerrero, uno de los embajadores de la Euro 2020 en España, junto a la mascota del evento en San Mamés. (EFE)

Apenas unos meses antes de que, en septiembre de 2014, la UEFA oficializara a San Mamés como sede española de la viajera Eurocopa 2020, la mera posibilidad de que La Roja jugara en la Catedral como equipo local irritaba sobremanera al entonces diputado general de Vizcaya, José Luis Bilbao (PNV), que llegó a mostrar públicamente sus preferencias de que Bilbao no fuera seleccionada para albergar la máxima competición futbolística europea antes de tener que ver al combinado nacional de anfitrión. Las críticas, especialmente del ámbito económico, le forzaron a pedir perdón por estas palabras.

Fue la única disculpa ante sus reiteradas polémicas manifestaciones, ya que el diputado general vizcaíno se reafirmó en que habría que "desplegar a toda la Ertzaintza" y “sacar las tanquetas a la calle” ante el desembarco de “un montón de autobuses con banderas rojigualdas, con aguiluchos y toros negros encima para tomar posesión de las provincias traidoras”. Incluso, se ratificó en sus reproches a otros cargos institucionales de su partido por no alzar la voz ante “el problema muy serio de orden público y de seguridad ciudadana” que conllevaba que la Selección Española jugara en Bilbao como equipo local. “No se dan las condiciones objetivas. Todo el mundo lo tiene en la cabeza, pero nadie lo expresa”, aseveró.

España jugará los tres partidos de la fase de grupos de la Eurocopa como local en San Mamés, con la posibilidad de un cuarto correspondiente a octavos

Hoy, un lustro después, se ha confirmado el peor de los escenarios imaginados entonces por el hoy presidente del Tribunal Vasco de Cuentas Públicas tras su salida de la Diputación de Vizcaya: España jugará, al menos, los tres partidos de la fase de grupos como local en San Mamés –con la posibilidad de un cuarto, correspondiente a los octavos de final–, una vez concluida esta semana la fase clasificatoria para la Eurocopa del próximo verano, y que recalará en 12 ciudades de otros tantos países.

Durante estos cinco años, los pronunciamientos políticos e institucionales del PNV en contra de la presencia de España como local en San Mamés han continuado, al mismo tiempo que el nacionalismo abraza con entusiasmo la celebración de la Eurocopa 2020 en Bilbao. La formación ‘jeltzale’ rechazó en mayo de 2017 en las Juntas Generales de Vizcaya junto a EH Bildu y Podemos que la Selección Española juegue en la Catedral en calidad de anfitrión en respuesta a una iniciativa del PP para acabar con una ausencia que se prolonga medio siglo, aunque sí avaló su presencia en el césped en un partido oficial... ocupando el banquillo visitante. Este encuentro sería de "absoluta normalidad", defendió el juntero del PNV Jon Andoni Atutxa.

Apenas un mes después de este pronunciamiento institucional, la formación nacionalista volvió a posicionarse en el Parlamento Vasco en contra de la presencia de España en San Mamés. La propuesta del PP salió derrotada porque, según argumentó la parlamentaria Garbiñe Mendizábal, se trataba de evitar que el vestuario local fuera ocupado por el combinado nacional, que “no es nuestra selección”. Incluso, afeó a España que se apropiara de la denominación de 'La Roja', la cual, según alegó, ha correspondido siempre a la selección de Chile.

Ahora, confirmado el triplete de España en San Mamés el próximo verano, el Ayuntamiento de la capital vizcaína celebra este jueves un nuevo ‘partido’ a instancias nuevamente de los populares, que van a pedir al Gobierno municipal del PNV que “vincule la marca de Bilbao a la de la Selección Española” de cara a la celebración de la Eurocopa. El pleno va a debatir una proposición del PP para reclamar que se elabore una campaña de promoción de Bilbao como sede de La Roja de cara a explotar las grandes potencialidades deportivas y económicas que ofrece esta cita. “Como la Selección Española de fútbol es el equipo de todos los bilbaínos, uno de los mejores equipos deportivos del mundo, y, además, España es la mayor potencia turística mundial, resulta totalmente conveniente para Bilbao vincular nuestra marca a la de la selección y promocionar de forma conjunta Bilbao y la Selección Española de fútbol”, argumenta en la iniciativa la portavoz popular, Raquel González.

El PP pide una campaña para vincular la marca de Bilbao a la de la Selección: el potencial cliente son los "700 millones de personas que siguen a La Roja"

Dada la "oportunidad" que representa la Eurocopa para la ciudad, González ha pedido al alcalde, Juan Mari Aburto, que “deje de un lado sus nacionalismo, anteponga los intereses de todos los bilbaínos” y elabore un programa de promoción de Bilbao unido a la marca de la Selección Española desde este momento hasta que se celebren los partidos de cara a atraer aficionados de La Roja. El potencial cliente, según asevera, son los "700 millones de personas que siguen los partidos de España".

En todo caso, ya hubo antes otro partido similar al respecto y el PP salió goleado. Fue a finales de 2016, cuando el PNV, EH Bildu y Podemos se opusieron en las Juntas Generales de Vizcaya a respaldar una iniciativa para solicitar a la Federación Española de Fútbol (FEF) que San Mamés acogiera la final de Copa del Rey del año siguiente en base a los beneficios económicos para la ciudad. Los populares defendieron en el Parlamento territorial que la celebración de este evento tan ligado a la tradición del Athletic –cuenta con 23 copas del Rey en sus vitrinas– podría reportar a Bilbao y su entorno un retorno de diez millones de euros. Entre las posturas en la Cámara vizcaína a favor del veto a día de hoy a España en San Mamés como local, el juntero de Podemos Mikel Isasi secundó que una mayoría de los vascos silbe el himno nacional por ser “casualmente el mismo que utilizaba el Gobierno fascista de Franco”.

Aburto golpea un balón durante la presentación de la imagen de la Euro en Bilbao. (EFE)
Aburto golpea un balón durante la presentación de la imagen de la Euro en Bilbao. (EFE)

Los populares, que pidieron en algunos ayuntamientos la colocación de pantallas gigantes en las calles para ver los partidos de España durante el Mundial de Rusia del pasado año, acusan al PNV de primar las razones políticas a las económicas para vetar a La Roja en San Mamés en los diferentes pronunciamientos institucionales que se han producido desde la confirmación de la Catedral como sede de la Eurocopa. El partido liderado por Alfonso Alonso censura la “doble moral” de la formación de Andoni Ortuzar, que, por un lado, rechaza con vehemencia la presencia del combinado nacional como local en el campo del Athletic y, por otro, abraza con entusiasmo la celebración de la Eurocopa, donde España va a ejercer de anfitrión.

Jose Luis Bilbao apelaba a los enfrentamientos entre seguidores de La Roja y de aficionados radicales que se desplazarían a Bilbao con ganas de pelea como uno de los argumentos para oponerse a la presencia de la Selección Española en San Mamés. Entre los factores, también apuntaba al mayoritario sentir nacionalista, que deriva en una escasa afición a La Roja. “Cuando [España] ganó el Mundial no vi celebraciones multitudinarias en ningún sitio, solo dirigentes del PP poniendo la bandera española a la estatua de José Antonio Aguirre”, subrayó para pedir una “reflexión” a los representantes políticos e institucionales sobre la idoneidad de la presencia del equipo español en Bilbao. Sin embargo, muchas voces del PNV, entre ellas el entonces alcalde de Bilbao, el fallecido Iñaki Azkuna, o el actual regidor de la capital vizcaína, se desvincularon de este planteamiento al anteponer los intereses de la ciudad a las opiniones políticas.

Con la Eurocopa ya en el horizonte, la cuestión nacionalista es motivo de preocupación a nivel institucional, aunque por las previsibles protestas de afines independentistas en un contexto de plena efervescencia soberanista en Cataluña y que ya ha tenido sus efectos en el País Vasco, con el colapso que provocaron independentistas vascos en torno a la frontera de Behobia, en Irún, en respuesta al llamamiento de Tsunami Democràtic para protestar contra la sentencia del ‘procés’ y la "antidemocrática" respuesta del Gobierno al “conflicto político que viven Cataluña y Euskadi”.

Los partidos de España se van a jugar sobre el césped de San Mamés pero también fuera del terreno de juego, en la calle, con las protestas previstas, y, ante la posibilidad de que se produzcan incidentes de magnitud, el Gobierno vasco ha reclamado esta semana que se vea la Eurocopa como un “evento deportivo” más allá de cuestiones políticas dada la “gran oportunidad” que supone de cara a la proyección internacional del País Vasco y su capacidad para organizar citas deportivas de relevancia mundial. “Cada uno sabrá cómo tiene que atender a este evento”, ha aseverado el consejero vasco de Cultura, Bingen Zupiria, al ser interpelado por el recibimiento que espera que haga la afición vasca a La Roja.

Existe incertidumbre por la respuesta en la calle en un escenario de agitación nacionalista en Cataluña. Lo único que se da por seguro es que las banderas de España volverán a las gradas de San Mamés más de medio siglo después de la última presencia del combinado nacional, que no visita el verde de la Catedral desde que el 31 de mayo de 1967 ganara 2-0 a Turquía en un partido correspondiente a la fase de clasificación para la Eurocopa del año siguiente. Entonces, bajo palos empezaba a darse a conocer José Angel Iribar. “Creo que le vino bien al Athletic y a Bilbao que yo estuviese allí [en la Selección]”, afirmó el mítico portero del club bilbaíno en diciembre de 2016 durante la presentación de la imagen de Bilbao para la Euro 2020 y que contó con la presencia de Alexander Ceferin, el presidente de la UEFA, y el entonces mandatario de la FEF Ángel María Villar. Al acto acudieron muchos dirigentes nacionalistas, quienes, un día antes, habían arremetido públicamente contra la Federación Española por ejercer de freno en Europa a la oficialidad de la Selección Vasca de fútbol.

País Vasco

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