CONFERENCIA EN DEUSTO EN BILBAO

Guindos certifica que el BCE mantendrá tipos negativos hasta que haya inflación real

El vicepresidente del Banco Central Europeo advierte de que la política monetaria "no es la solución", por lo que reclama a los demás actores económicos que apliquen políticas estructurales y fiscales

Foto: Luis de Guindos, durante su conferencia este jueves en la Universidad de Deusto de Bilbao. (EFE)
Luis de Guindos, durante su conferencia este jueves en la Universidad de Deusto de Bilbao. (EFE)

La principal preocupación de un auditorio a rebosar de representantes del ámbito político, económico, académico e institucional se ha evidenciado con la formulación de ocho preguntas de similar corte al vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Luis de Guindos, a quien, a través de diferentes enunciados, le han interpelado por cuándo se llegará al final de los tipos de interés negativos y la ‘japonización’ monetaria. Y su respuesta, uniforme en sus palabras, ha sido contundente. “Dejaremos atrás los tipos de interés negativos cuando la inflación se acerque de forma clara a nuestro objetivo de estabilidad de precios, por debajo pero próximo al 2%”, ha zanjado.

En un encuentro organizado por Deusto Business Alumni en el paraninfo de la Universidad de esta institución académica en Bilbao, el número 2 del BCE ha asegurado que se van a seguir manteniendo unas condiciones financieras “muy favorables” desde el punto de vista de lo que es la inversión, las decisiones de consumo, para "tirar de la demanda agregada para que ésta a su vez acabe teniendo su efecto desde el punto de vista de la inflación”. Según ha asegurado, es necesario mantener unas condiciones financieras favorables para las empresas y las familias ya que, de lo contrario, “tendríamos un impacto negativo desde el punto de vista de la evolución económica en un momento en el que no es adecuado”.

"La política monetaria no es la solución. Podemos aliviar la situación, pero no solucionarla. Hay que implementar políticas estructurales y fiscales"

De Guindos no ha ocultado, en todo caso, que cada vez son “más evidentes” los “efectos laterales no deseados” de esta política expansiva, sobre todo desde el punto de vista de estabilidad financiera, pero ha defendido que las medidas adoptadas desde el BCE para mitigar estas consecuencias negativas de los tipos de interés negativos deben de ser “complementadas” por los otros actores en materia económica con la implementación de políticas estructurales y fiscales. Por ello, ha alertado de que la política económica “no puede ser la única que haga frente a la desaceleración económica” actual. “La política monetaria no es la solución. Podemos aliviar la situación, pero no solucionarla. Es una cuestión importante. Son otros actores los que tienen que llevar a cabo las políticas económicas. Me estoy refiriendo a todo lo que tiene que ver con políticas estructurales y fiscales”, ha subrayado.

De este modo, ha instado a los “otros actores de la política económica” a que dejen atrás el “retraimiento” en el que han estado en los últimos años y “empiecen a actuar porque eso facilitaría muchísimo la normalización de tipos de interés”. De momento, la receta, según ha enfatizado, es "clara": Mantener los tipos de interés negativos "hasta que no veamos esa convergencia de los niveles de inflación hacia nuestros objetivos" y, simultáneamente, que otros actores acometan políticas estructurales y fiscales para afrontar los problemas de eficiencia, de distorsiones de mercados y de competitividad y productividad.

Entre las ventajas de esta política de tipos de interés, el vicepresidente del BCE ha aludido a que, "sin duda, ha impulsado las decisiones de inversión, de consumo", lo que, en última instancia, "está detrás de la recuperación económica" que se ha dado en Europa, donde, según ha apuntado, se han creado once millones de puestos de trabajo en los últimos siete años. "La política monetaria ha tenido un papel especialmente relevante en esa recuperación y la generación de empleo", ha remarcado. Y como parte negativa, ha aludido a "los impactos en la cuenta de resultados de las entidades financieras" y a "las posibilidades que existen de desajustes de precios en determinados segmentos del mercado inmobiliario", si bien, a este último respecto, ha precisado que "no vemos que sean especialmente importantes o generalizados".

Los salarios en Europa está creciendo del orden del 2,5% pero, sin embargo, este aumento no se traslada a lo que es la inflación al consumo. De Guindos apunta como motivo a que las empresas están “imbuidas todavía” en la "intensa" crisis padecida, que permanece en la “mente empresarial” pese a haber transcurrido "siete-ocho años". Esto hace que “las empresas están defendiendo más cuota de mercado que subida de precios y maximizar lo que son sus ingresos”, de modo que el incremento de los salarios no se está trasladando a la inflación al por menor, no está teniendo su reflejo en los precios al consumo.

De Guindos junto a responsables académicos antes del inicio del encuentro en la Universidad de Deusto de Bilbao. (EFE)
De Guindos junto a responsables académicos antes del inicio del encuentro en la Universidad de Deusto de Bilbao. (EFE)

Mucho se ha hablado de inflación –la general está situada por encima del 1%– y de los efectos de esta ‘japonización’ monetaria en la conferencia de De Guindos y en el posterior coloquio con las preguntas de los asistentes, pero, en contraposición, nada se ha dicho de las consecuencias de la inestabilidad política en España, con las elecciones generales del 10 de noviembre a la vuelta de la esquina, en el escenario económico europeo. Con esta cuestión fuera del debate, el ex ministro de Economía ha identificado dos “riesgos importantes” desde el punto de vista de la estabilidad financiera en la zona euro a los que es preciso dar respuesta con “urgencia”: La baja rentabilidad de la banca europea, por lo que ha abogado por procesos de consolidación en el sector bancario, y los potenciales riesgos de liquidez en el sector de la gestión de los activos, de los fondos de inversión.

En todo caso, pese a las vulnerabilidades existentes, De Guindos ha asegurado que la posibilidad de recesión en la zona euro es “muy reducida”, por lo que el “riesgo real” es un crecimiento “muy, muy moderado” durante un “periodo dilatado” en el tiempo. “El riesgo no es tanto la recesión –casi nadie prevé una situación recesiva en la zona euro–, pero sí un periodo de tiempo dilatado de crecimiento por debajo del crecimiento potencial”, ha alertado, apoyado en "la desaceleración de las exportaciones" y en la "contracción" de una industria europea "muy ligada" a las ventas al exterior, lo que le lleva a lanzar un mensaje de "cautela".

La posibilidad de recesión en la zona euro es "muy reducida": el "riesgo real" es un crecimiento "muy moderado" por un "periodo dilatado" en el tiempo

Pero, como ha celebrado en términos generales De Guindos, los riesgos “son a la baja”, en particular después de estar “descartado” un ‘Brexit’ sin acuerdo, a la espera de la "incertidumbre" que se deriva de las elecciones generales de diciembre en el Reino Unido y la negociación del acuerdo comercial con Europa. El ‘Brexit’ sin acuerdo, como ha evidenciado, “no formaba parte de esta proyección de crecimiento ligeramente por encima del 1% previsto para este año y el próximo”, por lo que, de haberse concretado, “sería un factor adicional que hubiera moderado ligeramente el crecimiento económico de Europa”, al margen de que hubiera tenido consecuencias "muy negativas" tanto para el Reino Unido como para la Europa continental. En todo caso, salvada esta cuestión, ha remarcado que aún siguen planeando las incertidumbres de “la guerra comercial” al margen de “todo tipo de consideraciones geopolíticas”.

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