MARCA DISTANCIAS CON CIUDADANOS Y VOX

El PP vasco busca el aval "explícito y nítido" de Casado a su perfil propio de centralidad

El incendio provocado por las acusaciones de Álvarez de Toledo marca el inicio de la convención de la formación de Alonso para redefinir su discurso político y marcar distancias con Génova

Foto: Alonso a su llegada a la convención arropado por cargos del PP vasco. (EFE)
Alonso a su llegada a la convención arropado por cargos del PP vasco. (EFE)

"A ver si veo a Cayetana [Álvarez de Toledo]", bromea un militante del PP que sale del Palacio Europa de Vitoria a la calle a tomar aire antes del inicio de la convención con la que los populares vascos buscan marcar "perfil propio para no caer en la irrelevancia política y que arranca con el incendio provocado en las horas previas por la portavoz del PP en el Congreso con sus críticas a la formación en el País Vasco por su "tibieza" ante el nacionalismo y a su controvertida cumbre. Él recurre a las risas y a la ironía para afrontar el fuerte malestar. Pero otros no están para bromas. Sobre todo, el portavoz en el Parlamento Vasco, Borja Semper, que no se muerde la lengua. "Mientras algunas caminaban cómodamente sobre mullidas moquetas otros nos jugábamos la vida en la calle defendiendo la Constitución", asevera.

Más allá de los reproches personales, otros ponen el acento en que, con sus críticas, Álvarez de Toledo ha "dinamitado" la convención. "Meses de trabajo interno para nada", se queja un relevante cargo. Porque el intenso trabajo llevado a cabo los últimos días por Alfonso Alonso, tanto de puertas para adentro en Génova como para afuera –escenificado con un intenso tour de entrevistas por los medios de comunicación– para defender la necesidad de marcar un "perfil propio y diferenciado" que permita al PP vasco reivindicarse como un “partido útil” en el periodo post-ETA sin romper amarras con la dirección nacional se ha diluido apenas 24 horas antes de la celebración de la convención para definir esta buscada personalidad propia.

Las manifestaciones de la portavoz popular en el Congreso, acusando a los populares vascos de mantener una posición “tibia” ante el nacionalismo y cuestionando el “grave error” que a su juicio supone definir una personalidad propia que se base en la defensa de los derechos históricos previos del País Vasco y “no de la Constitución y la soberanía común”, han roto la paz acordada y ha puesto sobre la diana un congreso que ya desde su concepción había despertado dudas en Génova.

Alonso recibe el respaldo de la convención: "Mientras algunas caminaban cómodamente sobre mullidas moquetas otros nos jugábamos la vida defendiendo la Constitución", censura Semper

Pero los populares vascos, que condicionan su supervivencia en el País Vasco a una redefinición del espacio político alejado de ese extremismo al que achacan los últimos desastres electorales –en las generales de abril se quedó por primera vez en la democracia sin representación en el Congreso y en las municipales de mayo apenas logró retener peso institucional tras perder un 40% del apoyo obtenido cuatro años antes–, siempre se han remitido al contenido del "documento político" elaborado para superar los recelos existentes en Madrid. El aval de Génova depende de cómo los populares vascos logran plasmar ese pretendido perfil propio que pivota "en la defensa del Concierto Económico y la foralidad constitucionalista" desde "la centralidad" sin romper con los postulados de Pablo Cásado. Pero las hostilidades se han recrudecido sin hacerse público el documento, que recoge la apuesta del PP vasco por la centralidad y la moderación para recuperar gran parte de estos votos perdidos que han ido a parar en su inmensa mayoría al PNV por su discurso "más moderado y menos radicalizado", admiten fuentes del PP vasco.

La “indignación”, el “dolor” e incluso la “rabia” en las filas de los populares vascos por las acusaciones sobre una formación que “ha sufrido en sus carnes el azote del terrorismo” han condicionado a fuego la convención. El PP vasco pretendía poner el acento este viernes, en la primera de las dos jornadas, en su posicionamiento sobre la igualdad, el reto demográfico, el emprendimiento y, sobre todo, la educación vasca a la espera de la traca final de mañana, con la presentación pública de la hoja de ruta económica y social, y política, pero todo ha quedado relegado a un muy segundo plano. Ante las acusaciones, respaldo unánime y sin fisuras a Alonso, que ha estado arropado por el apenas centenar de personas que ha acudido a la cumbre en su primera jornada.

En los prolegómenos de la convención, en las filas de los populares vascos se confiaba en obtener el respaldo de Casado al ‘nuevo’ discurso del partido en el cierre de la misma. La fotografía del presidente del partido en el colofón del congreso que alumbra esta redefinición ya de por sí es muy significativa porque se pretende trasladar una imagen de unidad que no es tal. Pero ahora se busca conseguir que este aval del presidente del partido sea, más si cabe todavía, “claro, explícito y nítido” tras el incendio generado por Álvarez de Toledo con sus palabras, que han acentuado el malestar y la desconfianza de los populares vascos, ya de por sí disgustados por su escaso peso en la política nacional del partido.

Génova es consciente del fuerte malestar que existe en la formación de Alonso. Tal es así que, en las horas previas a la convención, la dirección nacional ha negado discrepancias. El vicesecretario de Comunicación del PP, Pablo Montesinos, ha tratado de cerrar filas con el PP vasco para intentar calmar los ánimos. La tensión entre Madrid y el País Vasco está latente, con diferencias de fondo que no se limitan a este perfil propio que reclama Alonso, quien no comulga con ese pretendido acercamiento de Casado a Ciudadanos y Vox, pero nadie quiere que estalle el fuego. Al menos, de momento, con la cada vez más cercana posibilidad de las elecciones generales del 10 de noviembre y a las puertas de los comicios vascos del próximo año, en los que los populares vascos se juegan mucho –más bien todo–. En este escenario, se trata de buscar un equilibrio entre las posturas. Y de intentar transmitir unidad. Por ello, diferentes cargos de la Ejecutiva nacional del partido estarán presentes en la convención, caso de la vicesecretaria general, Cuca Gamarra, que este viernes ha intervenido en la apertura de la cumbre, o el vicesecretario de Participación, Jaime Olano.

No es fácil. El perfil propio que reivindica el PP vasco, y así lo refleja en su documento político presentado a la convención, marca distancias con la España Suma que defiende Casado de la mano de Ciudadanos y el acercamiento a Vox. Alonso ya ha dejado bien claro en vísperas de la convención su negativa a conformar listas conjuntas con el partido de Albert Rivera por su rechazo a la foralidad y el Concierto Económico. El posicionamiento de la formación naranja no fue un obstáculo para la alianza electoral en Navarra con el PP y UPN en las pasadas citas electorales, pero el PP vasco se muestra contrario a esta fusión. Y más después de que Ciudadanos rechazara la propuesta de Alonso para concurrir juntos a los últimos comicios generales y que, de haberse materializado, Javier Maroto hubiera podido sacar adelante su escaño en el Congreso por Álava.

La vicesecretaria general del PP, Cuca Gamarra (3d), y Alonso ven las fotografias de la exposición sobre la trayectoria del PP vasco (EFE)
La vicesecretaria general del PP, Cuca Gamarra (3d), y Alonso ven las fotografias de la exposición sobre la trayectoria del PP vasco (EFE)

Pero ahora las cosas han cambiado en las filas de Alonso, donde solo una reducida corriente interna apuesta por el acercamiento a Ciudadanos y Vox. También en Galicia Alberto Núñez Feijóo se rebela ante estos planes. En este escenario, los populares ya han advertido de forma pública a Génova de que la decisión final de cara a las hipotéticas elecciones generales del 10 de noviembre estará en sus manos. Así, se otea tormenta en el horizonte, con Casado a favor de la unión de fuerzas de la derecha para no repetir el histórico batacazo electoral de hace unos meses y hacer frente al auge del PSOE.

Contenido del documento político

En el escenario post-ETA, el PP defiende que es necesario resituarse en el nuevo panorama político vasco después de ser el "muro de contención" contra la banda terrorista. Sobre esta base se estructura el documento político, de 25 páginas, donde aboga por "el arraigo, la centralidad y la utilidad" por ser "tres conceptos claves para el desarrollo de nuestro proyecto político en el País Vasco" como "alternativa real al nacionalismo". El perfil propio que reivindica el PP vasco se sustenta en "la defensa de la foralidad constitucional, del Concierto Económico y de las instituciones territoriales vascas" porque "son las mejores herramientas para que el potencial político y económico del País Vasco se desarrolle". A alude a dos motivos: "Porque un País Vasco fuerte significa una España fuerte y porque la hoja de ruta del nacionalismo aboga por destruir el régimen foral para construir un Estado vasco independiente".

"La foralidad es una seña de identidad para el PP vasco, que no puede admitir una rebaja en su contenido y mucho menos su sustitución por opciones centralizadoras o destructoras de sus instituciones y sus grandes acuerdos y pactos", refleja el documento político, donde se apuesta de forma decidida por "la centralidad" para ser "útil" desde el "conocimiento de la realidad vasca". A este respecto, los populares vascos reconocen que "el proyecto constitucionalista está debilitado electoralmente en el País Vasco". "Es duro verbalizarlo después de todo lo que hemos pasado a lo largo de los años, pero a la vista de la configuración del mapa político vasco y de cómo actúan los partidos con representación en Euskadi y del apoyo que suscitan aquí los que no la tienen, revertir esta situación depende en exclusiva del PP vasco. Somos el último dique de contención moral y político ante un proyecto que prioriza identidad a ciudadanía", sostiene el texto, que reivindica la necesidad de volver a ser "útil" en el País Vasco para hacer frente al nacionalismo que se "apropia de las características propias de las comunidades autónomas para sus proyectos soberanistas".

"Sólo lograremos crecer y fortalecernos marcando las mismas distancias con partidos nacionalistas vascos que con partidos nacionales que abrazan otros tipos de nacionalismos"

En este sentido, los populares vascos marcan claras distancias con Ciudadanos y Vox. "Sólo lograremos crecer y fortalecernos marcando las mismas distancias con partidos nacionalistas vascos que con partidos nacionales que abrazan otros tipos de nacionalismos incompatibles con la idea de España que subyace en la foralidad y en la Constitución de 1978", advierte en un claro mensaje a dirigido a Génova de cara a posibles alianzas electorales en el País Vasco. "Sólo lograremos crecer y fortalecernos si logramos avanzar identificándonos con una mayoría social que pide fomentar políticas de utilidad desde el respeto al arraigo que siempre hemos demostrado y que forma parte del ideario del PP vasco y, por tanto, del de todo el Partido Popular", remarca.

El documento defiende los "derechos históricos" que le asisten al País Vasco y que "tienen eficacia y vigencia en la medida en que son amparados y respetados constitucionalmente y, precisamente, porque la norma suprema, a través de su Disposición Adicional Primera los dota de legitimidad". En ningún caso, recalca para despejar todo tipo de dudas [en lo que parece una alusión directa a Álvarez de Toledo], "pueden interpretarse al margen de lo previsto en la Constitución o utilizarse para destruir la unidad nacional: su aplicación está supeditada a la garantía de igualdad en derechos y deberes de todos los ciudadanos españoles"

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