EL ACTUAL PORTAVOZ DESLIZA SU VOTO SOCIALISTA

Rebelión en el PP bilbaíno: de marcharse por la purga y el rumbo del partido a votar al PSE

La elaboración de las listas para las elecciones municipales y forales acrecienta la división interna existente en el partido en Vizcaya desde el congreso de 2017 que aupó a Raquel González

Foto: Alfonso Alonso y Pablo Casado junto a las principales dirigentes del PP de Vizcaya en un acto electoral en Bilbao. (EFE)
Alfonso Alonso y Pablo Casado junto a las principales dirigentes del PP de Vizcaya en un acto electoral en Bilbao. (EFE)

A pocas horas del arranque, este jueves en Bilbao, de la campaña del PP vasco de cara a unas elecciones forales y municipales que para los populares cobran más trascendencia si cabe por la hecatombe sufrida el 28-A, su actual portavoz en la capital vizcaína, Luis Eguíluz, cerraba su campaña de cuatro años en el ayuntamiento con un duro discurso contra la dirección del partido en Euskadi y Vizcaya. No se mordió la lengua. Entre otras embestidas, del líder de los populares vascos, Alfonso Alonso, aseguró que no hay que "confundir" a un "magnífico orador" con "un líder" para el partido. Incluso, en su rueda de prensa de despedida pública, dejó más que entrever que votará al PSE el 26 de mayo.

La dirección del PP vasco tiene asumido desde hace meses el fuerte malestar de Eguíluz con el partido tras dejarle fuera de la lista municipal, lo que, según denuncia el todavía portavoz local, incumple el compromiso adquirido en 2015 cuando abandonó la empresa privada para liderar el proyecto político municipal para dos legislaturas, si bien en las filas populares ha sorprendido enormemente el tono, el discurso y la forma empleada en su adiós como portavoz local.

El PP vasco, y el vizcaíno en particular, vive una situación muy delicada a todos los niveles, ya que a la progresiva pérdida de respaldo social, que se ha traducido el 28-A en una histórica debacle que ha dejado al partido por primera vez sin representación en el Congreso de los Diputados —se ha dejado los dos escaños logrados en 2016 por Álava y Vizcaya—, se le une la creciente división interna en los últimos meses en un partido tremendamente fragmentado.

Luis Eguíluz (izquierda) en la presentación de los candidatos del PP a las tres capitales vascas en las elecciones municipales de 2015 junto a la entonces presidenta del partido, Arantza Quiroga. (EFE)
Luis Eguíluz (izquierda) en la presentación de los candidatos del PP a las tres capitales vascas en las elecciones municipales de 2015 junto a la entonces presidenta del partido, Arantza Quiroga. (EFE)

En Vizcaya, los problemas internos han estallado con la confección de las listas de cara al 26-M, que dejaron fuera, entre otros, a los dos rostros más visibles del partido en este territorio —Eguíluz y el portavoz en las Juntas Generales, Javier Ruiz, que no repite como candidato a diputado general—. Pero las fuertes desavenencias vienen de dos años atrás, con el proceso de primarias que en junio de 2017 aupó a la presidencia territorial a la renovadora Raquel González por un escaso margen de 73 votos frente a Nerea Llanos, que representaba la continuidad de la herencia de la expresidenta de los populares vascos Arantza Quiroga. La propuesta de integración de González, afín a Pablo Casado, no ha sido tal y, según denuncian los críticos con la actual dirección provincial, ha primado los "personalismos" al proyecto político.

"El congreso de hace dos años se cerró mal y con posterioridad no se han integrado las diferentes sensibilidades", admiten fuentes del PP vasco. "Todo este malestar ha estado latente y ahora ha aflorado con los relevos en las listas", subrayan.

"El congreso se cerró mal y con posterioridad no se han integrado las diferentes sensibilidades. El malestar ha aflorado con los relevos en las listas"

Eguíluz no es el único que ha arremetido abiertamente contra la dirección territorial por su salida del ayuntamiento de Bilbao. La numero 2 de los populares bilbaínos, la histórica Beatriz Marcos, con dos décadas a sus espaldas como edil, ha dejado recientemente el partido entre críticas al ser excluida de las listas por González, que es quien abandera la candidatura a la alcaldía. "No me gusta el rumbo del partido, no me representa", ha censurado quien no se sentía cómoda con la "radicalización" de la línea política que abandera Casado. Gómez no solo ha mostrado su malestar porque González no cuente con ella sino también por las formas, ya que nadie le comunicó su salida de la candidatura.

Esta veterana del PP muy conocida y valorada a nivel local no forma parte de la lista configurada por la presidenta regional y candidata a la alcaldía, y de la que desaparecen 22 de los 29 nombres que conformaron la plancha electoral en 2015, entre ellos el del anterior presidente territorial, Anton Damborenea. González, natural de Getxo, ha situado a Carlos García como su mano derecha dentro de una plancha que incluye al presidente de la Asociación Dignidad y Justicia, Daniel Portero, en el puesto 11 en un gesto "simbólico" para evidenciar la necesidad de combatir la "humillación hacia las víctimas del terrorismo" que suponen los actos de homenaje que se brindan a los etarras a su salida de prisión con "total impunidad".

"No me gusta el rumbo del partido, no me representa", critica la histórica edil Beatriz Marcos, excluida de la lista tras 20 años en el ayuntamiento

Los críticos cuestionan el liderazgo de González, que contó con el apoyo de Alonso en el congreso de 2017, y ahora, la configuración de las listas municipales y al Parlamento foral —la candidata a diputada general será la actual secretaria general del PP vasco, Amaya Fernández— como culminación de la profunda renovación interna acometida ha evidenciado la ruptura que existe en el partido, a nivel político y personal, entre las diferentes corrientes. "Las relaciones no es que sean buenas o malas. Es que no hay relación", constata un cargo del PP de Vizcaya.

Hay acusaciones de vetos por venganza. Eguíluz habla abiertamente de que hay un "intento deliberado" de "desmontar" la estructura del PP de Vizcaya "desde dentro". Y advierte de que desmantelar la que es "piedra angular" del PP vasco, por el peso que tiene la formación vizcaína, "provoca y provocará una mayor debilidad en la organización", y más tras unos "pésimos resultados" del 28-A que achaca a "un error en las estrategias establecidas y los objetos marcados".

"Hay un intento deliberado de desmontar la estructura del PP de Vizcaya desde dentro", censura el portavoz en Bilbao, muy crítico con Alonso

Llueve sobre mojado. Los frentes abiertos en Vizcaya por la configuración de las listas del PP —en Álava y Guipúzcoa existe consenso generalizado en los líderes de las principales planchas— se suman al fuerte malestar que existe en el seno de los populares vascos con Génova por la elaboración de las candidaturas para las pasadas elecciones generales, con dos fichajes 'casadistas' para Vizcaya y Guipúzcoa. Ha escocido especialmente que se impusiera como cabeza para el Congreso por Guipúzcoa a Iñigo Arcauz en contra del criterio de la dirección provincial, que le dejó abandonado durante la campaña como muestra de su rechazo. El malestar por la elección de quien se integra en la corriente 'más dura' se tornó en reproches públicos tras los resultados electorales. "El problema es que, cuando se toman las decisiones en Madrid para Guipúzcoa, los resultados son obvios", se ha despachado contra la dirección nacional del PP el candidato popular a diputado general el 26-M, Juan Carlos Cano, muy crítico con la estrategia de Génova de escorarse "compitiendo con una derecha extrema y abandonando el espacio moderado del centro político".

Otra lista, la correspondiente a las elecciones europeas, también ha sido motivo de conflicto. En la dirección del PP vasco, que apoyó de forma mayoritaria a Soraya Sáenz de Santamaría para suceder a Mariano Rajoy, dolió que Casado se cargara al eurodiputado Carlos Iturgaiz al situarle en los puestos de relleno, sin posibilidad de ser reelegido tras 15 años de servicio en Bruselas. El expresidente del PP vasco, natural de Vizcaya, ha dejado la política después de ser relegado, aunque su malestar no le llevado a abandonar el partido. Tampoco lo ha hecho el 'sorayista' Eguíluz, que no va a poner fin a una militancia que comenzó hace 40 años por "lealtad", a pesar de ser especialmente crítico con el actual liderazgo de los populares vascos. "La persona enviada por el presidente Rajoy en su día [en alusión a Alonso] para dar fortaleza a la estructura de nuestra organización y desarrollarla no ha sido capaz de obtener el resultado deseado", afirma para dejar constancia de que se trató de una decisión "equivocada o errónea".

Ahora bien, una cosa es la lealtad al partido y otra es el sentido del voto de cara a las elecciones municipales, donde se va a mover por la "cercanía o empatía" con los candidatos. Y sin decirlo de forma abierta, deja bastante clara su intención de voto. "En estos cuatro últimos años he tenido una relación de cercanía con muchos de mis compañeros, pero de todos es bien sabida mi relación de amistad con Alfonso Gil [el portavoz del PSE y candidato el 26-M] o mi viejísima amistad con Yolanda Díez [también edil socialista]. Hasta ahí puedo leer", constata de forma clarividente.

Las duras acusaciones del todavía portavoz municipal a las puertas del inicio de la campaña llegan en un escenario electoral muy complicado para el PP de Bilbao, que está inmerso en una prolongada caída que le ha llevado a perder la privilegiada segunda posición que mantenía desde la década de los 90 hasta caer a la cuarta fuerza en los anteriores comicios locales —en las elecciones de 1999 y 2003 obtuvo ocho concejales, en 2007 logró siete, en 2011 consiguió seis y en 2015 se quedó con cuatro—. Ahora, los populares temen una nueva caída arrastrados por los diversos factores. De perder un concejal, el grupo municipal se renovaría por completo —dentro del equipo del PP de Bilbao de esta legislatura, Carmen Carrón ocupa el número cuatro de la lista para el 26-M—.

Pero más allá de los efectos en Bilbao, los últimos movimientos críticos en Vizcaya no constituyen el mejor escenario de cara a unas elecciones que miden la capacidad de reacción del PP vasco tras el desastre del 28-A, que ha dejado muy tocado al partido en sus aspiraciones de recuperar el poder en el Ayuntamiento de Vitoria y la Diputación de Álava. Consciente de ello, en el arranque de la campaña, en su primer discurso, Alonso hizo este jueves en Bilbao continuas apelaciones a la "lealtad" dentro del PP en una clara crítica a la actuación de horas antes de Eguíluz. "Seguimos de pie, peleando por nuestros vecinos, por hacer de este Bilbao y de todo el País Vasco un lugar mejor para vivir", aseveró, por su parte, González.

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