"los comicios deben ser lo más alejados posible"

PNV pide a Sánchez retrasar las elecciones lo máximo para salvar el traspaso competencial

Teme que la celebración de las elecciones pueda echar al traste el calendario establecido entre los gobiernos español y vasco para la transferencia de 33 competencias a lo largo de este año

Foto: Sánchez y Ortuzar durante un encuentro en Madrid. (EFE)
Sánchez y Ortuzar durante un encuentro en Madrid. (EFE)

Consumado el portazo a los Presupuestos Generales del Estado (PGE), todos los partidos trabajan con el escenario del adelanto electoral. Asumido el qué, el quid de la cuestión radica ahora en el cuándo, en la fecha que decida Pedro Sánchez para la cita con las urnas y que dará a conocer este viernes tras el Consejo de Ministros. De cara al Día D, uno de los principales aliados del presidente, el PNV, quien hasta el final ha tratado de convencer a los partidos independentistas catalanes para que no tumbaran las cuentas de cara a no precipitar el adelanto electoral, reclama a Sánchez que descarte la posibilidad del 'superdomingo electoral' del 26 de mayo y se decante por una fecha "lo más alejada posible".

La posibilidad de que las elecciones generales coincidan con los comicios europeos, autonómicos o municipales sería, como asevera el presidente de la formación ‘jeltzale’, Andoni Ortuzar, “mezclar churras con merinas”. Defiende su rechazo al 26-M en base a que “sería malo para la democracia que hubiera cinco urnas distintas” ese día, ya que “podría llegar a desvirtuarse el sentido” de los otros comicios, y más en “este clima tan de pelea barriobajera en el que está la política española”. Además, sostiene que se sometería a la ciudadanía a un “estrés político”. En definitiva, sería “desde un punto de vista práctico, de gestión práctica de esas elecciones, introducir riesgos para la calidad democrática de ese día”.

El PNV rechaza el 'superdomingo electoral': "Sería malo para la democracia cinco urnas distintas y se sometería a la ciudadanía a un estrés político"

La posibilidad del 'superdomingo electoral', por la que aboga el PP, parece descartada y la fecha que cobra más peso es la del 28 de abril. También se baraja la del 14 de abril como posible escenario. El gabinete de Sánchez es partidario de adelantar todo lo posible las elecciones para aprovechar la “foto de la vergüenza” de Albert Rivera con Pablo Casado y Santiago Abascal en la manifestación del pasado domingo en Madrid en contra del Gobierno y no dar tiempo así a Ciudadanos para reconducir su discurso y girar al centro.

Sin embargo, los planes del Gobierno socialista de celebrar las elecciones cuanto antes choca con los deseos del PNV, que persigue que la fecha sea la “más alejada posible”. Es muy sencillo en esencia. Los Gobiernos español y vasco acaban de iniciar el proceso de negociación de las transferencias pendientes en el Estatuto de Gernika y el gabinete de Iñigo Urkullu y el PNV temen que la celebración de las elecciones pueda echar al traste el calendario establecido entre ambos ejecutivos para el traspaso de un total de 33 competencias al País Vasco a lo largo de este año por varias fases, entre ellas la gestión de Prisiones. De la negociación ha quedado excluido el régimen económico de la Seguridad Social, la otra gran prioridad del Gobierno vasco.

El Gobierno acaba de remitir documentación a Urkullu para iniciar las conversaciones sobre las dos primeras transferencias: ferrocarriles y productos farmacéuticos

Precisamente, el Ejecutivo de Sánchez ha remitido este mismo lunes documentación al Gobierno vasco para iniciar las conversaciones sobre las dos primeras transferencias: ferrocarriles y productos farmacéuticos. En todo caso, en el PNV son conscientes de que este proceso negociador está condicionado por la continuidad de Sánchez en La Moncloa. “De aquí a las elecciones vamos a exigir que se cumplan los compromisos acordados cuanto antes”, afirma Ortuzar de forma elocuente en una entrevista concedida a Radio Popular-Herri Irratia.

Sus palabras dejan a las claras las pretensiones del Gobierno vasco de cerrar lo antes posible el mayor número de transferencias en previsión de que las elecciones marquen un cambio de rumbo político en La Moncloa y la derecha ponga freno a un traspaso de competencias al que se opone en mayor o menor grado, con el rechazo frontal de Ciudadanos y Vox a otorgar más autonomía al País Vasco a pesar de lo dispuesto en el Estatuto de Gernika.

El PNV se ha esforzado en las últimas horas sin éxito en lograr un cambio de postura en ERC y PDeCAT de cara a los Presupuestos Generales del Estado dado que la tramitación de las cuentas públicas de este año posibilitaría seguir sin sobresaltos con el proceso de negociación abierto con Sánchez para “completar” el Estatuto de Gernika. Por ello, ahora, con la hoja de ruta económica del Gobierno enterrada en el Congreso de los Diputados, el PNV tiene asumido que el adelanto electoral no va a “facilitar” este proceso. De ahí que busque que las elecciones generales se retrasen lo máximo posible en el tiempo.

El Gobierno vasco se teme lo peor para sus intereses. Por ello, su portavoz, Josu Erkoreka, ha asegurado que el cumplimiento del calendario de negociación de las transferencias pendientes al País Vasco no debería estar sujeto a la “situación política de cada momento”, sino que debería ser “un compromiso institucional” adquirido entre los dos gobiernos con independencia de quien sea el inquilino de La Moncloa. “Hablamos del cumplimiento de una ley orgánica. Debería ser una relación firme y oficial por encima de coyunturas y que va más allá de situaciones políticas de cada momento”, ha afirmado en ETB. Erkoreka es consciente de que un cambio de gobierno puede conllevar que no se tome como “propio” el compromiso adquirido y se “abandone” el proceso iniciado para la transferencia de las 33 competencias y que, sobre el papel, ha dejado para finales de año la negociación del anhelado traspaso de Prisiones.

Se otea así en el horizonte un escenario complicado para el PNV con la fecha del 28 de abril en las quinielas de las generales. Un escenario que para el PP vasco es “responsabilidad” de la propia formación ‘jeltzale’ por los “profundos errores” cometidos desde su aval a la moción de censura que desalojó del poder a Mariano Rajoy. Su presidente, Alfonso Alonso, asegura que el “fracaso” del Gobierno de Sánchez es también “responsabilidad” del PNV, a quien acusa de haber hecho el “ridículo” con su seguidismo al presidente del Gobierno.

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