las obras acumulan importantes retrasos

¿AVE vasco en 2023? La táctica de Fomento para no enfadar al PNV choca con el proyecto

Ábalos corrige al delegado del Gobierno y mantiene la fecha de llegada de la alta velocidad, pese a que están pendientes de realizar sus principales obras, de cara a la negociación de los PGE

Foto: El alcalde de Vitoria, Gorka Urtaran (derecha), recibe este jueves a Ábalos para la firma del proyecto de la entrada del AVE a la capital alavesa. (EFE)
El alcalde de Vitoria, Gorka Urtaran (derecha), recibe este jueves a Ábalos para la firma del proyecto de la entrada del AVE a la capital alavesa. (EFE)

Es una realidad asumida a grandes rasgos a nivel institucional, pero el Gobierno español se niega a admitir que el tren de alta velocidad no va a llegar al País Vasco en 2023. El ministro de Fomento, José Luis Ábalos, se ha visto obligado a corregir al delegado del Gobierno en el País Vasco, Jesús Loza, quien el pasado martes, a las puertas de una visita de dos días a tierras vascas del titular de Fomento para firmar acuerdos relacionados con las obras del AVE vasco, puso voz a un sentimiento más o menos compartido por todos: que habrá que esperar como mínimo a 2024 para que el tren de alta velocidad sea una realidad en esta comunidad.

Las consideraciones de Loza de que es “complicado” que las obras finalicen en 2023 a la vista de la "complejidad" de un proyecto que acumula más de una década de retraso levantaron ampollas en el PNV y el Gobierno vasco, que inmediatamente pusieron el grito en el cielo por el previsible incumplimiento del último plazo fijado para su puesta en marcha, y que Fomento había ratificado hace apenas tres meses, a pesar de los importantes retrasos acumulados, en especial el proyecto de acceso del tren a Bilbao, el cual compromete seriamente la entrada en funcionamiento de esta infraestructura para el año previsto.

El PNV está de por sí muy molesto por el descenso del 7,8% en la inversión para el País Vasco que contempla el borrador presupuestario de Sánchez

Ante la cascada de críticas en respuesta a las dudas sobre los plazos sembradas por el delegado del Gobierno, Ábalos ha buscado no enfadar al PNV en un momento de negociación de los Presupuestos Generales del Estado (PGE), y más cuando se ha abierto la puerta a la posibilidad de que los nacionalistas catalanes respalden las cuentas. Al mantener la fecha de 2023, el Gobierno quiere calmar a la formación ‘jeltzale’, que ya de por sí está muy molesta por el descenso del 7,8% en la inversión para el País Vasco que contempla el borrador presupuestario diseñado por el Ejecutivo de Pedro Sánchez, al pasar de los 509 millones de euros de 2018 —las últimas cuentas aprobadas por el Gobierno del PP— a 469 millones. El partido de Andoni Ortuzar, cuyo apoyo es necesario para la aprobación de las cuentas, tratará de revertir la situación durante la negociación presupuestaria y, en este escenario, la confirmación pública del nuevo retraso en las obras del AVE vasco dificultaría enormemente cualquier entendimiento con los nacionalistas, que siempre han fijado las inversiones en el tren de alta velocidad como gran prioridad en sus negociaciones con populares y socialistas. A este respecto, el PNV ha advertido este mismo jueves de que presentará una enmienda a la totalidad si Sánchez "no cambia su actitud" hacia el País Vasco.

Se trata de una maniobra política. Y dentro de esta táctica, Ábalos se ha ratificado en la fecha de 2023 para la finalización de las obras por partida doble en su visita al País Vasco. Por un lado, en la noche de este miércoles, en su intervención en la reunión de la comisión ejecutiva del PSE de Álava en Vitoria, junto a la secretaria general de los socialistas vascos, Idoia Mendia, adonde acudió tras presidir horas antes la firma del convenio para la regeneración urbana del actual entorno ferroviario de Irún y de la que se ‘cayó’ a última hora el diputado general de Guipúzcoa, Markel Olano (PNV). Y, por otro, este jueves por la mañana, en la firma del convenio para la llegada soterrada del AVE vasco a la capital alavesa, que exigirá un presupuesto cercano a los 700 millones de euros. Según ha aseverado, los “ritmos” de los trabajos “permiten seguir manteniendo” la previsión de que las obras concluyan en la fecha prevista.

En todo caso, a día de hoy, el proyecto del AVE vasco tiene pendientes de realizar sus principales obras. Con los tres ramales provinciales en avanzado estado de ejecución, aún falta por acometer el nexo de unión de estos tramos —el denominado nudo de Bergara— y las entradas a las tres capitales vascas, además de abordar las conexiones con Burgos y Navarra. En relación a los accesos a las capitales, el proyecto más avanzado es el de San Sebastián, cuyas obras deberían comenzar este año. En el lado opuesto se sitúa el proyecto de acceso a Bilbao, cuyo importante retraso pone en riesgo la entrada en funcionamiento del AVE para 2023.

Ábalos dialoga en Vitoria con activistas contrarios al tren de alta velocidad. (EFE)
Ábalos dialoga en Vitoria con activistas contrarios al tren de alta velocidad. (EFE)

La llegada de Sánchez a la Moncloa con la aprobación de la moción de censura contra Mariano Rajoy supuso un freno para el proyecto de soterramiento del futuro tren de alta velocidad a su entrada a Bilbao, que había sido consensuado en marzo por los gobiernos español y vasco y el ayuntamiento de la capital vizcaína. El Ministerio de Fomento paralizó el proyecto por las “dudas técnicas” existentes, si bien el pasado mes de octubre aparcó estas diferencias y avaló la propuesta pactada inicialmente entre 'jeltzales' y populares en un momento en el que el Gobierno del PSOE acababa de iniciar los contactos con el PNV de cara a contar con su apoyo a los Presupuestos Generales del Estado de 2019.

Esto supuso que el proyecto de entrada a la estación bilbaína de Abando, con un coste estimado cercano a los 750 millones de euros, volvía al punto de partida varios meses después. Pese a ello, Fomento mantuvo la fecha de 2023 para la llegada del AVE vasco —dentro de un calendario de ejecución que ya contaba con unos plazos muy ajustados antes incluso del parón que sufrió el proyecto de entrada a Bilbao—. Para garantizar esta fecha, el departamento liderado por Ábalos se comprometió a acelerar la reducción del estudio informativo para corregir los últimos meses de demora —este, según las previsiones, se someterá a información pública en marzo— y a acometer un “importante esfuerzo en cuanto a la optimización de los recursos técnicos y administrativos posibles” para acortar los plazos que requiere habitualmente este proceso ante un proyecto de semejante envergadura.

Ya entonces, pese a las palabras tranquilizadoras de Fomento, se ponía en duda que se pudiera cumplir con las fechas ante la dificultad de acortar los tiempos. A este respecto, ya en marzo, tras el acuerdo suscrito para el acceso del AVE a Bilbao entre los gobiernos español y vasco, el entonces ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, había alertado de que habría que “correr mucho” para que el tren de alta velocidad fuera una realidad en 2023.

En este contexto, las consideraciones del delegado del Gobierno en el País Vasco de este martes de que “no va a ser fácil” cumplir con los plazos habían provocado la “preocupación” del Gobierno vasco, que había exigido partidas presupuestarias “suficientes” y trabajo “con mucho rigor” para cumplir con el último calendario previsto. También los alcaldes de Bilbao y Vitoria habían exhibido su malestar por la posible nueva demora, por lo que habían emplazado al Ejecutivo español a “ponerse las pilas”. A este respecto, la consejera de Desarrollo Económico e Infraestructuras, Arantxa Tapia, lamentó el importante descenso en la inversión en el AVE vasco que contempla el borrador de Presupuestos del Ejecutivo de Sánchez, ya que cae de los 299 millones del pasado año a los 234 contemplados para este ejercicio.

El PSE replica a su socio de gobierno que el proyecto de Presupuestos de Urkullu contemplaba una reducción del 36% en la inversión para el AVE

En todo caso, los reproches de la consejera del PNV encontraron su réplica inmediata en las filas del PSE, socio del Gobierno de Iñigo Urkullu. En respuesta a sus palabras, Mendia evidenció que el propio proyecto de Presupuestos de 2019 del Ejecutivo vasco, que se frustró al no concitar el apoyo de ninguno de los grupos de la oposición, ya contemplaba una significativa reducción del 36% en la inversión prevista para el AVE, al pasar de los 156,2 millones de euros consignados en 2018 a los 99,4 que establecía el borrador de cuentas públicas para este año. Además, replicó que el Gobierno de Mariano Rajoy ya había previsto que el tren de alta velocidad no iba a llegar en 2023. No solo el ministro De la Serna había admitido en 2017 que esta fecha “iba un poco justa”, sino que incluso, según enfatizó la líder de los socialistas vascos, los últimos Presupuestos del PP, correspondientes a 2018, ya preveían la finalización de las obras en 2024, al contemplar todavía inversiones para esa fecha.

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