decisión por unanimidad en el juicio de vitoria

Declarado culpable de asesinar a un bebé de 17 meses: se enfrenta a cárcel permanente

El jurado popular asegura que el acusado intentó matar "de forma intencionada" a la niña, a quien arrojó por la ventana, y a su madre con "medios y condiciones que les impedían defenderse"

Foto: El presunto asesino de la bebé durante una de las sesiones del juicio. (EFE)
El presunto asesino de la bebé durante una de las sesiones del juicio. (EFE)

El presunto asesino de una bebé de 17 meses, a quien tiró por la ventana de su casa de Vitoria en enero de 2016 tras agredir de forma previa a la madre de la pequeña, a quien intentó también quitar la vida, ha sido declarado culpable de asesinato por el jurado popular, que considera de forma unánime que el imputado intentó matar "de forma intencionada" a ambas con "medios y condiciones que les impedían la posibilidad de defenderse". De este modo, el jurado, compuesto por seis mujeres y tres hombres, no atiende a la petición de la defensa de que el autor de los hechos padece una grave esquizofrenia paranoide no diagnosticada.

Tras el veredicto, Daniel Montaño, un profesor de música sevillano que residía en la capital alavesa por motivos laborales y que en el momento de los hechos tenía 30 años, se enfrenta a la prisión permanente revisable, la mayor pena contemplada en el Código Penal, tal y como exigen la Fiscalía y la acusación popular, ejercida por la asociación Clara Campoamor. Ahora, será el juez quien decida la pena que se le aplica. Este era el primer caso en el País Vasco en el que se ha pedido prisión permanente revisable, lo que implica entre 25 y 35 años de prisión antes de que se revise la pena. "Debe haber una sentencia ejemplar", remarcan Fiscalía y acusación popular una vez que el acusado ha sido declarado culpable.

El juez determinará ahora la pena que se le impone: este juicio ha sido el primer caso en el País Vasco en el que se reclama prisión permanente revisable

El juicio finalizó este jueves tras ocho sesiones en la Audiencia Provincial de Álava en las que han comparecido cerca de 70 personas entre peritos y testigos dentro de un proceso en el que la defensa ha intentado demostrar que Montaño no era consciente de sus actos. De hecho, el acusado trató de evidenciar un estado de enajenación durante su testimonio al asegurar que lanzó a la niña por la ventana al ver en ella y en la madre la "semilla del mal", y que actuó de este modo en su papel de "ángel blanco" que tenía la misión de "evitar el fin del mundo". Frente a esta versión, la madre de la pequeña declaró que el acusado les atacó por su negativa a mantener relaciones sexuales. Tanto los psicólogos que atendieron a Montaño como los agentes de la Ertzaintza que le arrestaron rechazaron que sufra enajenación mental.

La defensa había reclamado que se aplicara a Montaño la eximente completa por enajenación mental y que cumpliera condena en un centro psiquiátrico. Sin embargo, el jurado popular ha considerado por unanimidad que no está probada la eximente completa e incompleta por enajenación mental, de modo que era consciente de sus actos en el momento de los hechos. Igualmente, el jurado estima que el acusado intentó acabar con la vida de la madre de la niña de 17 meses, rechazando así el criterio de la defensa, que rebajó la actuación a un delito de lesiones. Una vez conocido el veredicto, la defensa ha anunciado que recurrirá la decisión del jurado. Por su parte, el abogado de la acusación popular, José Miguel Fernández, se ha mostrado "satisfecho" con el veredicto del jurado, ya que, según remarca, es la "propia sociedad" la que "ha ratificado" la reclamación de prisión permanente revisable.

El jurado no estima que el acusado sufra una grave esquizofrenia paranoide y considera que era consciente de sus actos: la defensa recurrirá su decisión

La pequeña Alicia, que cayó contra el suelo desde una altura de 4,96 metros —se trataba de un primer piso—, falleció un día después en el hospital a consecuencia de las lesiones provocadas por el impacto, que le causó un traumatismo craneoencefálico con hemorragia cerebral traumática que no pudo superar. Montaño también quiso acabar con la vida de la madre, a quien "clavó un trozo de cristal en el lado izquierdo del cuello, la agarró de la camiseta e intentó tirarla por la ventana del balcón-mirador" de su casa. No obstante, Gabriela, una joven de nacionalidad brasileña que en el momento de los hechos tenía 18 años, logró esquivar la muerte al escapar del agresor "quitándose la camiseta y huyendo de la vivienda". Por ello, Montaño se enfrenta también a una pena de diez años de cárcel por el delito de homicidio en grado de tentativa.

Ahora, una vez que el jurado popular ha considerado de forma unánime culpable de asesinato al acusado, el magistrado Jesús Poncela retomará el mando del proceso judicial y en los próximos días dictará la sentencia que determinará la condena exacta que le va a ser impuesta a Montaño. El impacto que generó este asesinato en Vitoria se ha plasmado en la actuación del Ministerio Público y de la acusación popular, que desde un primer momento exigieron la prisión permanente revisable por el delito de asesinato con alevosía, petición en la que se reafirmaron en las conclusiones que expusieron ante el jurado popular. "A Alicia no le mató una enfermedad mental sino una persona mala", aseveró el fiscal Fidel Cadena en su alegato final. También las dos acusaciones particulares, que representan al padre y a la madre de la bebé asesinada —él ya no convivía con ambas—, y la popular incidieron en su alegato final en que el acusado era plenamente consciente de lo que hacía la trágica madrugada del 25 de enero de 2016.

El acusado, en una de las sesiones del juicio. (EFE)
El acusado, en una de las sesiones del juicio. (EFE)

Sobre las 3.30 horas de esa madrugada, Gabriela y Alicia se encontraban durmiendo en una habitación de la vivienda de Montaño tras acceder la joven, quien residía en Burgos, a pasar la noche en casa del profesor de música después de que el día anterior hubieran pernoctado en una casa rural ubicada en territorio burgalés. La relación entre ambos se había iniciado "unos dos meses antes", cuando ambos se conocieron a través de una red social de contactos. A esa hora, Montaño entró en el dormitorio, se sentó en la cama y "puso su mano en el pecho de la menor, presionando con fuerza", lo que despertó a la madre, quien al percatarse de ello apartó la mano del hombre del cuerpo de su hija. Sin embargo, el acusado prosiguió con su actitud, cogiendo a la pequeña por "el cuello" mientras la mujer trataba de apartarle del cuerpo de la niña.

Entonces, según se refleja en el auto del presidente del tribunal, comenzó a golpear a la joven propinándole puñetazos en la cara antes de agarrarla del pelo y tirarla al suelo, donde "continuó golpeándola en distintas partes del cuerpo mientras le decía 'te voy a matar'". A continuación, arrastró a la mujer hasta la zona del balcón-mirador, momento en el que "rompió de un puñetazo uno de los dos cristales del mirador". En este escenario, la niña se acercó a su madre, momento en el que el imputado la cogió, "aprovechando que la menor pesaba solo 11 kilogramos y medía 84 centímetros", con la "intención de matarla". Así, "de manera sorpresiva y sin que esta pudiera evitarlo, la lanzó por la ventana a través del hueco del cristal que previamente había roto".

El suceso y la posterior noticia de la muerte de la niña causaron una profunda conmoción en la ciudad, donde los ciudadanos levantaron un improvisado altar con flores, peluches y velas junto a la farola donde cayó mortalmente herida la pequeña. Durante varios días, numerosas personas acudieron al lugar para mostrar su consternación, viviéndose escenas de mucho dolor y lágrimas.

País Vasco

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