para lograr su aval a los presupuestos de 2019

Urkullu presiona al PP vasco: propone subir un 2,25% el sueldo a los 70.000 funcionarios

El Gobierno vasco, consciente de la dificultad de atraer a los populares, plantea un importante incremento salarial para un colectivo de peso condicionado a la aprobación de las cuentas

Foto: Alfonso Alonso e Iñigo Urkullu, en un pleno del Parlamento vasco. (EFE)
Alfonso Alonso e Iñigo Urkullu, en un pleno del Parlamento vasco. (EFE)

El lendakari, Iñigo Urkullu, tiene asumido que se encamina hacia su primer año de la presente legislatura sin Presupuestos. El escenario es radicalmente diferente al que ha posibilitado el fundamental apoyo dado por los populares durante los dos últimos años. Los factores se agolpan. El respaldo del PNV a la moción de censura que posibilitó el desalojo de Mariano Rajoy de La Moncloa para aupar a Pedro Sánchez, la sombra de las elecciones municipales y forales del próximo año y la deriva soberanista en que se ha embarcado la formación 'jeltzale' en el Parlamento vasco al sentar junto a EH Bildu las bases de un futuro nuevo estatuto de marcado acento independentista, que para la oposición no tiene encaje en el marco legal, hacen que el apoyo del PP a las cuentas vascas de 2019 sea poco menos que una utopía.

De hecho, el presidente autonómico ya dejó entrever en su primera comparecencia tras el periodo veraniego que el Gobierno conformado por PNV y PSE trabaja con un escenario de prórroga presupuestaria. “No sería algo dramático”, aseveró de forma elocuente. En todo caso, el Ejecutivo de Urkullu, en su estrategia, pretende elevar la presión sobre el PP de cara a un desenlace que se da por asumido. Primero fue a través de las palabras del propio lendakari al término del primer Consejo de Gobierno del curso político. “Si hay razones previas a lo que puede ser un motivo presupuestario que no tenga que ver con el grado de cumplimiento del Presupuesto de 2018, ellos deberán responder por las otras razones que existen para no ir con coherencia de cara a la negociación presupuestaria de 2019”, expuso.

Ahora, más allá de las palabras, el Gobierno de Urkullu apunta a los actos. Así, ha puesto el foco en los 70.000 funcionarios que dependen del Ejecutivo vasco como medida de presión al plantear una subida salarial del 2,25% para este colectivo de peso para el próximo año. La disyuntiva es clara. Este importante incremento salarial, más allá de estar sujeto a la negociación con las centrales sindicales, está condicionado a la aprobación de los Presupuestos del próximo ejercicio.

El anuncio de este incremento salarial, que tiene cobertura gracias al actual incremento de la recaudación de las haciendas vascas, constituye la primera medida concreta que el Gobierno de Urkullu da a conocer del proyecto de unos Presupuestos expansivos de los que aún se desconocen las líneas maestras. La propuesta, comunicada este martes de forma estratégica en la comparecencia del portavoz del Ejecutivo, Josu Erkoreka, al término del Consejo de Gobierno, se trasladará a los sindicatos la próxima semana en la Mesa General de Negociación de la Administración de la Comunidad Autónoma del País Vasco convocada por el Ejecutivo autonómico para el miércoles 19 de septiembre.

El Gobierno vasco presentará la próxima semana a los sindicatos una propuesta para cerrar 2018 con una subida salarial del 1,75%, y del 2,25% para 2019

En este encuentro del foro de negociación colectiva de la función pública autonómica, el gabinete de Urkullu presentará a las centrales sindicales una propuesta para cerrar este 2018 con una subida salarial del 1,75% para los funcionarios vascos e incluir en los Presupuestos del próximo ejercicio la citada subida laboral del 2,25%. El Gobierno de Vitoria planteará a los sindicatos cerrar las condiciones laborales del personal público del actual año, toda vez que “se puedan aprobar ya por parte del Consejo de Gobierno las medidas necesarias con plenas garantías jurídicas y presupuestarias” tras las decisiones adoptadas en Madrid.

Los incrementos retributivos en el conjunto de las administraciones públicas dependen de lo que establezca la normativa básica del Estado en cada ejercicio, de modo que el incremento previsto del 2,25% para el funcionariado vasco en los Presupuestos de 2019 está sujeto en primera instancia a las directrices que se incluyan en los próximos Presupuestos Generales del Estado (PGE). La situación no es nueva para el Gobierno vasco, que ya incluyó para este 2018 la previsión de un incremento del sueldo del 1,75% para sus 70.000 empleados públicos sin el aval previo del entonces Ejecutivo de Rajoy, que amenazó con impugnar las cuentas por recoger esta subida salarial sin el consentimiento del Estado, en una maniobra que fue vista como una medida de presión del PP al PNV para que avalara las cuentas públicas. Sin embargo, la llegada del PSOE a La Moncloa desbloqueó la situación y la comisión de cooperación entre ambos gobiernos acordó en julio no materializar este recurso, lo que dio luz verde al incremento acordado por Vitoria con plenas garantías.

De este modo, los funcionarios vascos verán incrementado su sueldo un 1,5% entre enero y diciembre, más otro 0,25% adicional entre julio y diciembre. Esta subida salarial se hará efectiva en la nómina del próximo mes de octubre, con un coste anual para las arcas vascas de 68 millones de euros. Asimismo, el Ejecutivo aportará a Itzarri, la entidad de previsión social voluntaria (EPSV) que gestiona el plan de pensiones de los trabajadores de la Administración general vasca, el 1% de las retribuciones del personal público a partir de noviembre —otro 0,5% más del que ya está abonado desde el 1 de enero—. El impacto presupuestario de estas aportaciones será de 20,5 millones de euros. Por otro lado, el Ejecutivo aprobará un decreto para que el personal público vuelva a cobrar el 100% de sus retribuciones en caso de baja desde el primer día, medida que tendrá efectos ya desde el 1 de septiembre con un coste aproximado de 1,5 millones de euros. Todas estas diferentes medidas, según ha enfatizado Erkoreka, tendrán un impacto de 90 millones de euros.

De cara al próximo año, el Gobierno vasco se ha comprometido a incluir en los Presupuestos la subida salarial del 2,25%, así como a aportar a Itzarri el 1,5% del sueldo mensual, para tratar de seducir no solo a los sindicatos que representan a los trabajadores de la Administración pública vasca —Administración General, Educación, Osakidetza, Seguridad y Justicia— sino, fundamentalmente, al PP, que tiene la llave para la aprobación de las cuentas de 2019 ante el más que seguro no de EH Bildu y Podemos. De aprobarse las cuentas, según ha remarcado Erkoreka, el incremento afectará de forma directa a los 70.000 funcionarios que dependen del Gobierno vasco, pero también supondrá una referencia para otros 30.000 empleados públicos de otras administraciones.

El PP pone difícil el acuerdo por el "escenario de ruptura" en el que está inmerso el PNV, al ir de la mano de EH Bildu en un nuevo estatuto soberanista

Sin embargo, los populares no están por la labor de avalar las cuentas de Urkullu, y más tras la “traición” que supuso la moción de censura contra Rajoy apenas unos días después de avalar las cuentas del Estado. En las filas del PP vasco está muy presente esta afrenta, como también lo está en la nueva dirección del partido encabezada por Pablo Casado, que, si bien defiende la independencia de los populares vascos a la hora de adoptar decisiones, está por no dar ni agua al PNV. De forma oficial, el PP vasco marca distancias por el “escenario de ruptura” en el que está inmersa la formación ‘jeltzale’, al ir de la mano de EH Bildu en una propuesta de reforma estatutaria que se asemeja al desafío soberanista impulsado por las instituciones catalanas.

Los mensajes en esta línea de la formación presidida por Alfonso Alonso son permanentes. Este mismo martes, la secretaria general del PP vasco, Amaya Fernández, ha condicionado el apoyo de su formación a las cuentas del próximo año a que el PNV regrese a la “foto de la estabilidad” y abandone una sintonía con la antigua Batasuna que “no respeta la ley, la legalidad y la democracia”. “El apoyo del PP depende del Gobierno vasco y vamos a ver si son capaces de volver a la política de moderación, de estabilidad, de poner el foco en las políticas públicas de apoyo a la ciudadanía. O con el PP vasco o con EH Bildu”, ha aseverado. Así, el escenario está bien dibujado de antemano.

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