Arrojó a un bebé por la ventana: la prisión permanente llega al País Vasco
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petición de la fiscalía y acusación particular

Arrojó a un bebé por la ventana: la prisión permanente llega al País Vasco

Arranca en Vitoria el juicio contra un profesor de música por el asesinato de una pequeña de 17 meses y el intento de homicidio a la madre de esta, a quien también intentó tirar por el balcón

Foto: El féretro con los restos mortales de la pequeña Alicia llega a la iglesia burgalesa donde se celebró el funeral. (EFE)
El féretro con los restos mortales de la pequeña Alicia llega a la iglesia burgalesa donde se celebró el funeral. (EFE)

El 25 de enero de 2016, Vitoria amaneció conmocionada. La noticia de que un profesor de música de 30 años había lanzado por la ventana a un bebé de 17 meses tras agredir de forma previa a la madre de la pequeña, de tan solo 18 años, provocó una gran consternación entre la ciudadanía, que durante varios días acudió al lugar donde cayó Alicia, que murió un día después a consecuencia del impacto contra el suelo tras una caída de cinco metros, para depositar flores y peluches y encender velas en recuerdo de la fallecida. Hoy, el dolor por estos hechos ha resurgido con el inicio del juicio contra el acusado en la Audiencia Provincial de Álava.

Reclaman prisión permanente revisable por el asesinato de un bebé de 17 meses

El impacto que generó este asesinato se plasma en la actuación del Ministerio Público y de la acusación popular ejercida por la Asociación Clara Campoamor, que reclaman prisión permanente revisable en el que es el primer caso en el País Vasco en que se solicita esta pena. “Se tiene y se debe aplicar esta pena, la más ejemplar que prevé el Código Penal para este tipo de asesinatos. La condena debe ser ejemplar”, defiende el abogado de la entidad feminista, José Miguel Fernández. De atender la Audiencia de Álava esta petición, Daniel Montaño tendría que pasar entre 25 y 35 años en prisión antes de que se revisara su pena.

"Se tiene y se debe aplicar la pena de prisión permanente revisable: La condena debe ser ejemplar", asevera la acusación popular

Las peticiones no acaban ahí. La Fiscalía también reclama nueve años y nueve meses de prisión por un delito de homicidio en grado de tentativa contra la madre del bebé fallecido, Gabriela, a quien el imputado le “clavó un trozo de cristal en el lado izquierdo del cuello, la agarró de la camiseta e intentó tirarla por la ventana del balcón-mirador” de su casa, según se refleja en el auto de hechos justiciables dictado por el magistrado-presidente del tribunal del jurado que va a juzgar el caso. La madre de la pequeña logró esquivar la muerte al escapar del agresor “quitándose la camiseta y huyendo de la vivienda”.

El juicio contra Montaño se ha iniciado este martes con la elección de los nueve miembros y dos suplentes del jurado popular, que estará compuesto por siete mujeres y cuatro hombres. La defensa del acusado ha pedido que se le aplique la eximente completa por enajenación mental. Según alega, en el momento de los hechos, y también en la actualidad, padecía “esquizofrenia paranoide” que le “provocaba delirios y una interpretación de la realidad que nada tenía de real, sintiendo una angustia constante ante la idea de que le rodeaba un mal permanente que le hacía sentir en peligro constante”.

Durante días, decenas de ciudadanos acudieron al lugar donde cayó la niña para mostrar su dolor, levantando un altar con peluches, flores y velas

En el momento de los hechos, Montaño, un saxofonista y profesor de música natural de Sevilla, llevaba cuatro años residiendo en Vitoria, donde impartía clases. La relación con la joven que desembocó en el trágico desenlace se inició “unos dos meses antes” del asesinato, cuando ambos se conocieron a través de una red social de contactos. El acusado y la joven, de nacionalidad brasileña y residente en Burgos, quedaron en varias ocasiones, entre ellas la noche del 23 al 24 de enero, donde pernoctaron en una casa rural ubicada en territorio burgalés.

A la mañana siguiente, la joven aceptó la petición del imputado de pasar la noche en su casa de Vitoria, un primer piso situado en la calle de la Libertad, en el centro de la capital alavesa. Ya en el domicilio, sobre las 3:30, Montaño entró en el dormitorio, donde ambas invitadas dormían, se sentó en la cama y “puso su mano en el pecho de la menor, presionando con fuerza”, lo que despertó a la madre, quien al percatarse de ello apartó la mano del hombre del cuerpo de su hija. Sin embargo, el acusado prosiguió con su actitud, cogiendo a la pequeña por "el cuello" mientras la mujer trataba de apartarle del cuerpo de la niña.

El acusado cogió a la niña con la "intención de matarla" y de "manera sorpresiva" la lanzó por la ventana a través del hueco del cristal que había roto

Entonces, según se refleja en el auto del presidente del tribunal, comenzó a golpear a la joven propinándole puñetazos en la cara antes de agarrarla del pelo y tirarla al suelo, donde “continuó golpeándola en distintas partes del cuerpo mientras le decía ‘te voy a matar”. A continuación, arrastró a la mujer hasta la zona del balcón-mirador, momento en el que “rompió de un puñetazo uno de los dos cristales del mirador”. En este escenario, la niña se acercó a su madre, momento en el que el imputado la cogió, “aprovechando que la menor pesaba solo 11 kilogramos y medía 84 centímetros”, con la “intención de matarla”. Así, “de manera sorpresiva y sin que esta pudiera evitarlo, la lanzó por la ventana a través del hueco del cristal que previamente había roto”.

placeholder Concentración de repulsa en Vitoria en enero de 2016 por el asesinato de la pequeña. (EFE)
Concentración de repulsa en Vitoria en enero de 2016 por el asesinato de la pequeña. (EFE)

Alicia cayó contra el suelo desde una altura de 4,96 metros y, como consecuencia del impacto, sufrió un traumatismo craneoencefálico con hemorragia cerebral traumática, lo que le provocó la muerte al día siguiente. Montaño también quiso acabar con la vida de la madre, a quien le dijo que la “iba a matar también” mientras trataba de arrojarla por el balcón, pero esta logró escapar quitándose la camiseta para huir a la carrera de la vivienda. La joven, que salvó la vida a pesar de que tenía clavado un trozo de cristal en el cuello, fue hospitalizada en Vitoria a consecuencia de las numerosas heridas —el listado de las lesiones llega a ocupar 16 líneas en el auto del magistrado de la Audiencia Provincial de Álava—. Asimismo, sufrió una lesión psíquica de trastorno por estrés postraumático.

Los gritos y los golpes que se estaban produciendo en el interior de la vivienda pusieron en alerta a los vecinos, que avisaron a la Policía, que se encontró a la pequeña en la acera junto al portal en medio de un charco de sangre. El supuesto asesino fue detenido el mismo día de los hechos, decretando la titular del Juzgado de Violencia de Género de la capital alavesa su ingreso en prisión provisional.

El juicio va a "reabrir las heridas" causadas por el asesinato entre los familiares de Alicia, que van a vivir un "momento duro" con este proceso penal

El suceso y la posterior noticia de la muerte de la niña causaron una profunda conmoción en la ciudad y numerosas personas levantaron un improvisado altar con flores, peluches y velas junto a la farola donde cayó mortalmente herida la niña. Durante varios días, decenas de ciudadanos acudieron al lugar para mostrar su consternación, viviéndose escenas de dolor en las que no faltaron las lágrimas. También hubo mensajes en recuerdo a la pequeña. “Tu ausencia no anulará tu olvido”, “descansa en paz” o “tu sacrificio no será en vano”, rezaban algunas de las notas para homenajear a Alicia. Los mensajes también llegaron a las redes sociales, donde se sucedieron los tributos a la pequeña.

El acusado declarará este miércoles en una sesión en la que también testificarán la madre de la pequeña fallecida y el padre de la niña, que ya no convivía con ambas. En total, están llamados a declarar más de 70 testigos y peritos dentro de un proceso judicial que se alargará hasta el próximo miércoles 12 de septiembre. Ahora está por ver si se le impondrá la sentencia “ejemplar” que pide la acusación popular. Lo que es seguro es que el juicio “reabrirá las heridas” causadas por el asesinato del bebé entre los familiares de Alicia, que van a vivir un “momento duro” con el desarrollo de este proceso penal, como ha constatado Fernández.

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