el resto de fuerzas rechaza la propuesta

PNV y Bildu abren la puerta al referéndum independentista en el preámbulo del Estatuto

Pactan una propuesta de claro acento soberanista que reconoce la nación vasca, recoge el derecho a decidir del pueblo vasco y establece una relación "confederal" y de "no subordinación" con España

Foto: Representantes de Bildu en la Ponencia de Autogobierno pasan por detrás de los de Podemos. (EFE)
Representantes de Bildu en la Ponencia de Autogobierno pasan por detrás de los de Podemos. (EFE)

PNV y EH Bildu han formalizado hoy en el Parlamento vasco su acuerdo para sentar las bases de un eventual nuevo Estatuto con una propuesta de preámbulo de marcado acento soberanista que es rechazada con contundencia por el resto de fuerzas, que denuncian que sobrepasa el actual marco jurídico y es contraria a la legalidad vigente. El texto consensuado por las dos formaciones nacionalistas reconoce a Euskadi como nación y el derecho a decidir del pueblo vasco, abre la puerta a la celebración de un referéndum para canalizar su “voluntad libre”, traspasa las fronteras del País Vasco al hablar de una Euskal Herria compuesta por siete territorios geográficos que incluye a Navarra y establece un “nuevo modelo de relación” con España ,“bilateral, de igual a igual, de respeto y reconocimiento mutuo” y de “naturaleza confederal”.

Los dos partidos han rubricado su acuerdo en la Ponencia de Autogobierno del Parlamento autonómico que aborda la reforma del Estatuto de Gernika —el único de los textos normativos autonómicos que no ha sido actualizado— de cara a dotar al País Vasco de un nuevo “estatus jurídico político” que implique un cambio en la relación actual con el Estado. Esta nueva vinculación será, según recoge la propuesta, de “respeto mutuo y de no subordinación”, y, para ello, “se anudará un sistema de relación bilateral efectiva e incorporará un régimen eficaz de garantías que blindará el autogobierno vasco”.

No ha habido sorpresas en cuanto a las posturas de los partidos en la reunión de la ponencia y se ha cumplido el guion previsto después de que Podemos, en un principio proclive a sumar su apoyo al texto dada la afinidad con algunos de los planteamientos nacionalistas, se desvinculara la pasada semana del mismo al no atender a un acuerdo “transversal” que sumara a los socialistas. La formación de Pablo Iglesias ha emitido un voto particular a la propuesta de preámbulo en el que se muestra muy crítico con el acuerdo suscrito por PNV y EH Bildu, porque “desborda completamente” el actual marco jurídico y no respeta la “pluralidad de identidades”, dado su sentido “maximalista”.

La nueva relación con el Estado se "sustentará en la voluntad libre y democráticamente expresada por la ciudadanía vasca en distintas modalidades de consulta y/o referéndum"

Las líneas básicas del preámbulo consensuado por el PNB y EH Bildu, de claro corte soberanista, ya estaban sobre la mesa y solo faltaba conocer el contenido exacto del documento. El texto se estructura en ocho puntos que abordan el reconocimiento del País Vasco como “nación” dentro de esa Euskal Herria que constituye “un pueblo con identidad socio-cultural sostenida a lo largo de la historia, con rasgos políticos, lengua y cultura propias”, o el “principio democrático” del derecho a decidir que le asiste al pueblo vasco. A este respecto, establece que la nueva relación con el Estado se “sustentará en la voluntad libre y democráticamente expresada por la ciudadanía vasca tanto directamente (en distintas modalidades de consulta y/o referéndum) como a través de sus legítimos representantes (acuerdo en el Parlamento)”.

Esto es, el preámbulo abre la puerta a la celebración de una consulta o referéndum, algo que no se recogía en la propuesta que planteó el PNV de cara a este capítulo inicial, pero que finalmente, fruto de su acuerdo con EH Bildu, sí recoge la posibilidad de realizar esta consulta habilitante para canalizar “el derecho a decidir” del pueblo vasco.

“Se trata, por tanto, de reconocer el derecho y la capacidad de los vascos para decidir, expresar y ejercer su voluntad colectiva de cara a la consecución de fórmulas de convivencia acordadas voluntariamente y de establecer mecanismos que garanticen que los compromisos alcanzados serán respetados”, señala el texto en uno de sus 44 puntos. El preámbulo alude a que la actualización del autogobierno debe “atender al principio de legalidad”, si bien a continuación deja constancia de que “el respeto a la legalidad no debe provocar la vulneración del principio democrático”, el cual “exige dotar de un valor relevante a la decisión de la ciudadanía vasca”.

Este preámbulo de desmesurado tinte nacionalista descarta un posible entendimiento “transversal” en un documento de bases para la reforma estatutaria

La cuestión del preámbulo es de gran relevancia, porque en él se establecen conceptos clave para el nacionalismo, como el reconocimiento del País Vasco como nación, los “derechos históricos” que le asisten o su relación con el conjunto de España —el Estatuto de Gernika carece de un preámbulo o una exposición de motivos, a diferencia, por ejemplo, de la Constitución o del Estatuto catalán—. Estos principios de desmesurado acento nacionalista descartan la posibilidad de llegar a un entendimiento “transversal” con los no nacionalistas en un documento de bases para la reforma estatutaria, como ha venido defendiendo el lendakari, Iñigo Urkullu. Las propuestas que se aprueben en la ponencia en los diferentes apartados no son en todo caso definitivas, ya que serán remitidas a un grupo de expertos, aún por definir, que se encargará de la redacción final del articulado del nuevo texto estatutario.

El PSE, socio del PNV en el Gobierno y en las principales instituciones de la comunidad, es muy crítico con la propuesta que ha avalado la formación ‘jeltzale’, a quien acusa de no querer llegar a un acuerdo más allá de EH Bildu con unos planteamientos que son "inasumibles", al no respetar el ordenamiento jurídico vigente. "Sobrepasa el marco jurídico en tanto que establece una nueva forma de relación con el resto del Estado que no está contemplada en el actual ordenamiento constitucional vigente", ha censurado su portavoz en el Parlamento autonómico, José Antonio Pastor. "No solo se pretende reconocer una soberanía originaria plena a través de una interpretación unilateral de los derechos históricos, sino que se deja la puerta abierta a cualquier modificación posterior sin más límite que la voluntad mayoritaria de la ciudadanía, obviando el imprescindible marco legal en el que debe producirse", ha remarcado en su argumentación.

Ortuzar y Otegi. (Reuters)
Ortuzar y Otegi. (Reuters)

No parece preocuparle mucho al PNV que solo haya recabado el apoyo de la antigua Batasuna en el primer gran capítulo de la negociación para actualizar el Estatuto, a tenor de las palabras de su portavoz en el Parlamento, Joseba Egibar, que ha asegurado que “pretender que nos pongamos de acuerdo todos en todo es un imposible”. En todo caso, las discrepancias en algo tan básico como un capítulo que marca los principios que deben guiar la elaboración del nuevo Estatuto van a condicionar sobremanera los siguientes pasos a dar, haciendo inviable la consecución de acuerdos que sumen a los no nacionalistas.

La pretensión de la ponencia es llegar a un acuerdo de mínimos para el verano, pero la existencia de dos bloques bien distantes, como se ha evidenciado en la ponencia este miércoles, dificulta un consenso básico de cara a una propuesta de reforma del Estatuto que deberá pasar todavía por un largo periodo de tramitación y que, en última instancia, deberá ser aprobado en el Congreso de los Diputados. En este escenario, el desmarque de Podemos ha trastocado los planes de PNV y EH Bildu, que pretendían sumar al partido de Iglesias en sus planteamientos con vistas a contar con una mayoría abrumadora en la Cámara, con 57 de 75 escaños. Ahora, el texto cuenta con el respaldo de 46 parlamentarios. Por ello, PNV y EH Bildu han puesto a la formación morada en la diana de sus críticas y acusaciones.

Los socialistas han anunciado que también presentarán un voto particular, pero no al preámbulo, sino a ese documento de bases que servirá de referencia para redactar el articulado del nuevo Estatuto y que se prevé esté listo para el próximo mes de junio. Será entonces cuando el PSE plasmará sus objeciones al texto para que la eventual reforma estatutaria se realice de acuerdo a la legalidad vigente. Los socialistas se han abierto a que el futuro texto reconozca al País Vasco como “nación”, pero en su concepción cultural diferenciada, despojado este término de su concepción independentista, dejando claro "que no se fundamenta en una supuesta soberanía diferenciada”. Por ello, se oponen de forma frontal a la propuesta que avala el PNV y que, según advierten, “recuerda mucho” al plan soberanista que impulsó en su día el lendakari Juan José Ibarretxe y que fue paralizado por el Congreso de los Diputados. Pese a las grandes diferencias existentes, ambos partidos han descartado que las discrepancias afecten a su acuerdo de gobierno.

Por su parte, el portavoz del PP, Borja Sémper, ha sido muy duro con los planteamientos de PNV y EH Bildu, si bien ha rehusado aludir a una posible intervención del Gobierno español con requerimientos similares a los realizados en Cataluña en los últimos meses. "No estamos en ese estadio y ya veremos si llegamos a ese estadio. Lo principal y lo más relevante ahora es que estamos hablando entre vascos, entre partidos políticos que tienen un proyecto vital y político para el País Vasco, y nos parece profundamente equivocado que un documento de esta dimensión y de esta relevancia salga adelante solo con la visión independentista de esta sociedad", ha señalado.

País Vasco

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
44 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios