cuarto informe del centro

El Memorial de Víctimas pone nombre a los 284 españoles asesinados por el yihadismo

Un informe que aborda el “desarrollo e impacto” del terrorismo yihadista en los países de la Unión Europea recoge un listado con la cifra e identidad de los fallecidos por atentados contra españoles

Foto: Memorial con flores a las víctimas del atentado terrorista de Barcelona, situado al comienzo de las Ramblas. (EFE)
Memorial con flores a las víctimas del atentado terrorista de Barcelona, situado al comienzo de las Ramblas. (EFE)

¿Cuántas personas han muerto en atentados terroristas yihadistas contra españoles? Un informe realizado por el Centro Memorial de Víctimas del Terrorismo ha puesto cifra y nombres a todos los fallecidos: 284 (166 hombres y 118 mujeres). De ellos, 228 han sido asesinados en atentados registrados en territorio nacional y 56 perdieron la vida en ataques en el extranjero.

La lista completa con todas las víctimas mortales por violencia yihadista contra españoles se incluye como anexo en el cuarto informe que elabora el Centro Memorial de Víctimas del Terrorismo y que aborda el “desarrollo e impacto” del terrorismo yihadista en los países de la Unión Europa. La investigación 'La yihad en Europa' ha sido realizada por el profesor de Psicología Social y Metodología de la Universidad Autónoma de Madrid Luis de la Corte Ibáñez.

La lista de víctimas se inicia con los nombres de las 18 personas que fallecieron en el atentado del 12 de abril de 1985 en el restaurante El Descanso

La nómina de víctimas se inicia con los nombres de las 18 personas que fallecieron en el ataque perpetrado el 12 de abril de 1985 en el restaurante El Descanso situado en la N-II en las cercanías de Madrid, reivindicado por un grupo de la Yihad Islámica. El establecimiento estaba cercano a la base norteamericana de Torrejón de Ardoz y era frecuentado por militares estadounidenses, si bien todos los fallecidos tenían nacionalidad española. Más de tres décadas después nadie ha sido detenido ni juzgado por el que es el primer ataque yihadista en suelo español contra españoles y que provocó 18 muertos y 82 heridos de diversa consideración.

Este atentado es el gran olvidado, a pesar de ser el tercer ataque terrorista con mayor número de víctimas mortales en suelo español, por detrás del atentado de Hipercor de ETA en 1987, con 21 muertos, y el 11-M de Madrid en 2004, con 194 víctimas mortales. El listado con víctimas mortales recogido en el informe se cierra con los atentados yihadistas de Barcelona y Cambrils de agosto del pasado año, en que murieron 16 personas de diferentes nacionalidades.

Fuera de las fronteras españolas ha habido ataques yihadistas en nueve países diferentes que han provocado 56 españoles fallecidos: Marruecos (seis), Estados Unidos (uno), Yemen (ocho), Túnez (dos), Francia (dos), Reino Unido (uno), Irak (11), Afganistán (19) y Líbano (seis). Dos de cada tres víctimas (36 en total) corresponden a miembros de las Fuerzas Armadas y de las Fuerzas de Seguridad del Estado (FSE) destinados en misiones internacionales, miembros del CNI, funcionarios civiles y empleados locales contratados por las autoridades españolas.

El atentado con mayor número de víctimas españolas en suelo extranjero tuvo lugar en Yemen en julio de 2007, cuando ocho turistas españoles fallecieron tras un ataque suicida en las ruinas de Mareb junto a dos ciudadanos de este país que los acompañaban durante la excursión. Ignacio Echeverría, el héroe del monopatín durante los ataques yihadistas de junio de 2017 en Londres, integra también una lista que incluye, entre otros, a la española fallecida durante el 11-S en Nueva York en 2001, a los cuatro españoles fallecidos en la serie de atentados suicidas en Casablanca en mayo de 2003 que provocaron cerca de medio centenar de víctimas mortales o a los dos fallecidos con nacionalidad española durante los atentados de París de noviembre de 2015 en que murieron 137 personas.

En su conjunto, el informe contabiliza un total de 625 víctimas mortales por incidentes terroristas de inspiración yihadista en Europa Occidental entre 1994 y 2017, periodo objeto de análisis. Francia es el país europeo más golpeado por el yihadismo en este tiempo, con 28 ataques, mientras España contabiliza dos: el 11-M, con 194 muertos, y los atentados de Barcelona y Cambrils, con 16 (un tercer atentado en suelo español, contra el restaurante El Descanso, fue con anterioridad, en 1985).

De la Corte pone el acento en el “incremento espectacular” de fallecidos de 2014 a 2017 (un total de 354) en relación al periodo de 2008 a 2013 (11). Este aumento, según sostiene, tiene que ver especialmente con dos factores: por un lado, la comisión de varios ataques “más sofisticados y ambiciosos” apoyados por el aparato de operaciones externas del Daesh, caso de los atentados de noviembre de 2015 en París y marzo de 2016 en Bruselas. Y, por otro, la “enorme influencia propagandística ejercida por los portavoces de la misma organización terrorista, tanto para inspirar a sus simpatizantes para cometer atentados por cuenta propia como para difundir una cultura táctica basada en el diseño de ataques terroristas capaces de combinar una ejecución sencilla fundada en el empleo de medios simples y accesibles (atropellos, acuchillamientos) con un alto impacto psicosocial y mediático”.

El "declive" del Daesh como actor con poder territorial en Siria e Irak "ha acelerado el riesgo de atentados perpetrados en su nombre" en Europa

Las detenciones de sospechosos de implicación yihadista también han experimentado un aumento considerable desde el año de eclosión de Daesh, en 2014. Según los datos de Europol, ese año los estados miembros de la Unión Europea detuvieron a 395 personas como sospechosas de implicación yihadista frente a las 216 arrestadas en 2013 (casi el doble). Las detenciones no han dejado de aumentar desde entonces, con 687 arrestos en 2015 y 718 en 2016 (últimos datos disponibles).

En su informe, De la Corte aborda de forma detallada la larga campaña de ataques yihadistas en Europa tras la eclosión experimentada por el autodenominado Estado Islámico a partir de la ocupación de la ciudad de Mosul, en Irak, y la declaración de un nuevo Califato en junio de 2014. A este respecto, advierte de que el “declive” del Daesh como actor con poder territorial en Siria e Irak a partir de finales de 2015 ha “acelerado el riesgo de atentados perpetrados en su nombre”. Según señala, la pérdida de la práctica totalidad de los territorios que controlaba en Siria e Irak y el consecuente retorno de combatientes “podrían suponer un nuevo incentivo para tratar de seguir promoviendo la comisión de nuevos atentados en Europa”.

El retorno de parte de los jóvenes combatientes movilizados en Siria es "un desafío mayúsculo para los servicios de seguridad e inteligencia"

De cara al futuro, el profesor de Psicología Social y Metodología alerta de que existen “varios factores de riesgo” que “crean vulnerabilidades específicas” en las sociedades de Europa, ya que “para los yihadistas es esencial continuar presentándose como los vengadores de agravios e injusticias que atribuyen a los ‘cruzados europeos”. Además, deja constancia de que Europa “continúa incubando vocaciones yihadistas” entre las comunidades islámicas, dado que “la radicalización es un fenómeno complejo, de muy difícil prevención, especialmente en ciertas áreas urbanas donde se mezclan condiciones de marginalidad, criminalidad e impunidad”. Como otro factor importante a tener en cuenta, apunta al retorno de parte de los jóvenes combatientes europeos movilizados en Siria —habla que “como mínimo” unos 1.500 de más de 5.000 ya habían regresado a finales de 2016— que, junto con “la frustración” de otros por no haber podido desplazarse para combatir en el exterior, “se han convertido en un desafío mayúsculo para las capacidades de los servicios de seguridad e inteligencia”.

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