cascada de adhesiones en internet

La carta viral de la 'Spiriwoman' de la Sanidad vasca: "Estoy desbordada"

Una profesional que atiende en el centro de salud de Tolosa publica una misiva en internet para denunciar la excesiva carga de trabajo por la negativa de Osakidetza a sustituir al personal ausente

Foto: Un médico toma la tensión a una paciente. (iStock)
Un médico toma la tensión a una paciente. (iStock)

Después de una de otras tantas jornadas laborales de exceso de trabajo en el centro de salud de Tolosa (Guipúzcoa), Ina Idarreta, médica de familia con experiencia profesional de casi 35 años, sintió una necesidad imperiosa de desahogarse. Desbordada por la carga de trabajo que se deriva de la no sustitución del personal ausente, ya sea por baja o por vacaciones, su sincero grito de SOS iba dirigido especialmente a médicos de atención primaria con la pretensión de recabar adhesiones para que los responsables del Servicio Vasco de Salud, Osakidetza, sean conscientes de que el suyo “no es un problema aislado” y que “requiere de respeto, escucha, atención y solución”. No se podía imaginar que recibiría una primera cascada de adhesiones desde internet, donde su queja se ha hecho viral.

"Mi pretensión es lograr adhesiones para que quien deba saberlo sepa que no es un problema aislado y que requiere respeto, escucha, atención y solución"

‘Carta de una médica desbordada’. Bajo este título, que es toda una declaración de intenciones, comienza Idarreta el relato de su jornada laboral en una misiva publicada en la web de la Sociedad Vasca de Medicina de Familia y Comunitaria, Osatzen. Un día de trabajo que, como ya deja constancia desde el inicio, es “como cualquier otro de los últimos años” y que está marcado por la falta de varios médicos por diferentes razones sin que ninguno sea sustituido. En concreto, ese día faltaban tres de los ocho médicos, y de los cinco presentes tres acababan de incorporarse de sus vacaciones y debían hacer frente a la “acumulación del trabajo pendiente no resuelto en su ausencia”.

La jornada laboral de siete horas de Idarreta (de 8:00 a 15:00) se inicia con una agenda completa con 10 minutos por paciente, pero para las 9:30 ya ha atendido además a tres consultas extras urgentes (dos de ellas corresponden a pacientes de otros médicos). El retraso ya acumula 45 minutos, pero esta demora no es óbice para que le asignen “otra cita extra para ajuste de una pauta de sintrom de un paciente pluripatológico también desconocido para mí por ser también de otro cupo médico y que está fuera de rango normal”.

‘Carta de una médica desbordada’, de Ina Idarreta.
‘Carta de una médica desbordada’, de Ina Idarreta.

Las horas no dan más de sí, pero esta profesional sanitaria tiene que atender también, “como es habitual”, a consultas burocráticas, caso de un informe para una profesora que necesita justificar la dependencia de su madre o el papeleo a mano “y por triplicado” para alargar una baja laboral. Entre los “despropósitos burocráticos” que debe hacer frente, y que “suponen una pérdida de tiempo que debería dirigirse a otras actividades más propias de nuestra profesión”, pone como ejemplo el tener que haber justificado una ausencia del trabajo solicitada por la empresa cuando el propio encargado envió al trabajador a casa por un malestar por el que ni siquiera llegó a verle.

La jornada de este día incluye varias salidas a domicilios particulares para atender a ancianos pluripatológicos, que requieren de más atención, entre ellos una persona de 92 años con un “deterioro progresivo hace unos dos meses”, y que está a las puertas de la muerte. “Al verla, creo que ha llegado a la fase final de su vida. Plantear la terminalidad a la familia y atenderla a domicilio con la calidad que se merece no siempre es fácil, y desde luego requiere tiempo y destreza”, relata.

Hoy, por suerte, no ha llegado un nuevo protocolo para explicar/exigir cómo quieren que hagamos las cosas sin que podamos opinar, discrepar o aceptar

El exceso de trabajo pesa, pero también la incomprensión de sus superiores ante las propuestas de los médicos de este centro de salud. “Durante la mañana, he sabido por correo que la jefatura no ha admitido, sin dar una explicación, una propuesta planteada por los médicos del centro sobre cómo mejorar la gestión del control de anticoagulación que está alterando, además de a nosotros, al personal de enfermería, cita previa y a los pacientes. Esto no me ha ayudado a sentirme mejor, desde luego”, detalla. Las críticas a ‘los de arriba’ no acaban ahí. Esta vez, recurre a la ironía. “Hoy, por suerte, no ha llegado un nuevo protocolo de considerable número de páginas o nuevas instrucciones en las que tal o cual nos explican/exigen cómo quieren que hagamos las cosas sin que haya correo de vuelta para opinar, discrepar o aceptar”, afirma. Una ironía que encierra una potente carga de denuncia.

Acaba la jornada laboral e Idarreta lamenta que “como otros muchos días, no he podido sacar tiempo para estudiar el caso de una persona con una consulta compleja que me ha planteado muchas dudas y a la que quiero dar una respuesta”, por lo que ha tenido que llevarse el trabajo a casa. Tampoco ha tenido tiempo para leer la evaluación que ha hecho un compañero de profesión a un estudio de investigación en el que ella participa.

Liberada del trabajo profesional, surge el 'trabajo' del desahogo personal. “Se afirma repetidamente y en distintos ámbitos que la atención primaria es la puerta de entrada al sistema y que además de su tarea asistencial debería hacer atención comunitaria, docencia e investigación. Os aseguro que quiero trabajar; que me gusta mucho mi profesión. Quiero ser verdadera puerta de entrada al sistema. Quiero respetar el deseo de no ingresar y morir en casa, plantear la terminalidad y atenderla, escuchar los problemas que causan esa ansiedad por la que consulta una persona, estudiar y procurar estar al día, reunirme con los compañeros para sesiones clínicas o para mejorar la gestión, hacer un buen seguimiento de los tratamientos y un largo etc. Lo he hecho durante años y cualquiera lo puede constatar. Ahora no puedo hacerlo con calidad porque no tengo suficiente tiempo ni reconocimiento que me anime a seguir mejorando”, se confiesa en la misiva.

Desde aquí invito a cualquier directivo que tenga responsabilidad de gestión y toma de decisiones a pasar una o todas las mañanas que quiera conmigo

Idarreta reconoce que escribir la carta surge de la “necesidad”. “Para que se conozca la situación”, expone. “Hoy me he sentido especialmente desbordada”, argumenta, consciente de que su situación no es una excepción. "Este relato u otro parecido podría haber sido escrito por cualquier médico/a que trabaje en atención primaria, sea cual sea su edad, experiencia, ubicación o tipo de contrato", expone. “Creo que no estoy sola; creo que muchos compañeros comparten este sentir conmigo. Desde aquí invito a cualquier directivo que tenga responsabilidad de gestión y toma de decisiones a que pase una o todas las mañanas que quiera conmigo. Conocer la realidad nos acercará y siempre mejorará la perspectiva que se tiene sobre el papel o desde la distancia de los despachos”, concluye a modo de ruego.

De momento, en el capítulo de las adhesiones populares, esta profesional sanitaria tiene el respaldo casi unánime de los usuarios de internet, que se han solidarizado con ella y han secundado sus quejas en las redes sociales y a través de la web de Osatzen. Ahora está por ver si su demanda para que se cubran las sustituciones, reivindicada por muchos profesionales de atención primaria, va a contar con el beneplácito de los responsables de Osakidetza.

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