independentismo en euskadi

A Podemos ya no le seduce (tanto) la patria vasca: cambia los fastos por un acto modesto

Celebrará el Aberri Eguna con una jornada de consumo interno que no tiene nada que ver con la conmemoración por todo lo alto de 2016, cuando se estrenó en este día de exaltación nacionalista

Foto: Podemos celebra el Aberri Eguna en 2016 con un acto político ante la 'Paloma de la paz' en San Sebastián. (EFE)
Podemos celebra el Aberri Eguna en 2016 con un acto político ante la 'Paloma de la paz' en San Sebastián. (EFE)

Hace un año, Podemos enarbolaba una enorme ikurriña junto a sus militantes en un escenario de enorme simbolismo para Euskadi, la ‘Paloma de la Paz’ de Néstor Basterretxea en San Sebastián, al ritmo de una 'zintza dantza' (un baile tradicional vasco). Fue su mediática manera de celebrar por primera vez el Aberri Eguna (Día de la Patria Vasca en euskera), una jornada reservada para la exaltación nacionalista. Doce meses después ya no queda nada de esta huella reivindicativa. Ahora, los festejos se van a limitar a una serie de mesas redondas y talleres de consumo interno en su sede de Bilbao con un coloquio sobre el concepto de ‘patria’ como reclamo.

¿Qué ha cambiado para que el Aberri Eguna ya no seduzca de igual manera a Podemos? El escenario. Hace un año, el partido de Pablo Iglesias dio un paso histórico al ser la primera fuerza no nacionalista en abrazar una jornada de enardecimiento soberanista para poder disputar la “hegemonía nacionalista tradicional” con las elecciones vascas en el cercano horizonte. Entonces, aspiraba a gobernar y asumió la reivindicación del derecho a decidir con toda la parafernalia escenográfica que acompaña a esta cita para retener a la base electoral ‘abertzale’ que le había llevado a ser la primera fuerza en Euskadi en las dos elecciones generales anteriores. Ahora, la formación morada juega un papel prácticamente irrelevante en el tablero político vasco, diluida por la aritmética parlamentaria, arrinconada por su seguidismo hacia EH Bildu y sin recuperarse todavía del severo varapalo electoral sufrido en septiembre. De pretender luchar de tú a tú contra el PNV en las urnas pasó a situarse a 17 escaños de distancia de los ‘jeltzales’ (28 frente a 11) y con tan sólo dos representantes más que un PSE y PP en clara caída.

Hace un año, Podemos aspiraba a gobernar y quiso disputar la "hegemonía nacionalista tradicional"; ahora, juega un papel irrelevante en la política vasca

La celebración por todo lo alto de 2016 es cosa del pasado y ahora Podemos va a pasar poco menos que de puntillas por la cita marcada en rojo por el independentismo vasco cada Domingo de Resurrección. El escenario es radicalmente diferente pero también influye el escaso eco obtenido entre sus bases. En su estreno por todo lo alto en el Aberri Eguna, la formación morada no logró la fotografía deseada al congregar a apenas un centenar de militantes frente a la masiva movilización de la izquierda ‘abertzale’ en Pamplona y al tradicional acto al más alto nivel político e institucional del PNV en la Plaza Nueva de Bilbao.

La líder de Podemos Euskadi, Nagua Alba, cambiará el atril junto al emblemático símbolo de la paz del escultor Néstor Basterretxea, testigo de múltiples concentraciones de repudio a ETA, por una mesa en compañía del escritor Bernardo Atxaga. Ambos dialogarán sobre el concepto de ‘patria’ en un coloquio al que acompañarán “una serie de talleres y mesas redondas”. A esta jornada está prevista que acudan los líderes del partido en Euskadi, aunque todavía no está confirmada la presencia de los primeros espadas.

Desde el partido de Iglesias se afanan en desligar este nuevo formato discreto de los cambiantes condicionantes e intentan trasladar naturalidad a este cambio. “No hay una razón específica”, “no tiene nada que ver con la existencia o no de unas elecciones” o “no miramos el número de gente que acude a la hora de organizar un acto” son algunos de los argumentos que esgrimen para tratar de vestir de normalidad la decisión política de renunciar a un acto con todos los fastos. “No tiene ningún sentido buscar una comparación. Simplemente es una forma diferente de plantear y celebrar el Aberri Eguna”, sostienen.

La manifestación independentista 'abertzale' recorre las calles de Pamplona durante el Aberri Eguna del pasado año. (EFE)
La manifestación independentista 'abertzale' recorre las calles de Pamplona durante el Aberri Eguna del pasado año. (EFE)

La pretensión del partido de Iglesias de cara al Día de la Patria Vasca es, según recalcan, “plantear un debate y ensanchar la visión y el relato de lo que es el Aberri Eguna”, de modo que este formato más íntimo del cara a cara entre Alba y Atxaga, alejado de las grandes parafernalias políticas, “nos parece más adecuado”. “Conmemoramos el Aberri Eguna desde la reflexión, celebrando que la patria no se adscribe exclusivamente a un territorio sino que es un concepto mucho más amplio que nos incluye a todas y cada una de las personas. Nuestra patria es la gente”, argumentan.

La decisión de sumarse por primera vez a las celebraciones del Aberri Eguna vino precedida el pasado año de un debate interno sobre la conveniencia o no de participar en una fiesta cuyo fin principal es reclamar la independencia vasca. De hecho, el presidente del PNV, Andoni Ortuzar, criticó que Podemos celebrara este día sin una reivindicación nacional. "No se entiende", aseguró. La adhesión morada a esta jornada de corte soberanista, y que contó con el aval de Pablo Iglesias, se sustentó en la “obligación política” de hacer frente a quienes “monopolizan la patria y los símbolos que son de todos” y “construir un relato propio” dotado de “más contenido social”. Con su estreno en esta cita, Podemos pretendía dar una vuelta de tuerca a esta celebración nacionalista para darle un “enfoque no identitario”, si bien esta sorprendente concepción contemplaba el “derecho a decidir” como fin último, en este caso como salvaguarda de los “derechos sociales”.

La celebración se va a limitar a una serie de mesas redondas en su sede de Bilbao con un coloquio con Atxaga sobre el concepto de ‘patria’ como reclamo

Los posicionamientos públicos ante las cuestiones soberanistas están provocando fuertes divisiones internas en Podemos Euskadi, donde los diferentes círculos enfrentados no se dan tregua. Esta batalla tiene su plasmación a nivel institucional. Así, por ejemplo, hay quien demanda una mayor contundencia a la hora de respaldar las movilizaciones a favor de los presos o las iniciativas por el derecho a decidir impulsadas por la plataforma Gure Esku Dago y otro sector, por el contrario, apuesta por una mayor autonomía ante la izquierda ‘abertzale’.

A las puertas de la celebración del Día de la Patria Vasca, Podemos no comulga con la idea de convertir el Aberri Eguna en el Día de Euskadi, tal y como acaba de plantear el PNV en el Parlamento Vasco. La formación de Ortuzar quiere que este día reservado para la exaltación nacionalista sea festivo en Euskadi (es la única comunidad española que no cuenta con una fiesta oficial) siguiendo los ejemplos de la Diada de Cataluña y el St. Andrew’s day de Escocia. “El Aberri Eguna es el día en el que el Pueblo Vasco reivindica su condición de pueblo, de nación, con identidad propia en el conjunto de los pueblos de Europa, depositario de un patrimonio histórico, social, cultural y el euskera como lengua propia”, señala la propuesta ‘jeltzale’. Pero fuentes de la formación morada replican que esta proposición “no está en la línea de concitar el mayor consenso posible” ya que no representa todo el sentir de la sociedad vasca. Por ello, Podemos respalda la propuesta original de EH Bildu de elegir el 3 de diciembre, Día del Euskera, para la festividad de Euskadi. Pero la vía del consenso está cerrada, ya que el PP y el PSE proponen una tercera opción sin ningún otro respaldo en el Parlamento, el 25 de octubre, conmemoración del Estatuto.

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