euskera, habitual arma arrojadiza entre partidos

País Vasco ya no pedirá el perfil más exigente de euskera para ser barrendero

El Gobierno vasco está revisando “uno por uno” los perfiles lingüísticos exigidos en 38.000 puestos de trabajo públicos para “adecuar” las exigencias a establecer a la realidad del empleo

Foto: Día Internacional del Euskera. (EFE)
Día Internacional del Euskera. (EFE)

A las puertas de las elecciones vascas del 25 de septiembre, el PSE elevó el tono de la campaña electoral con un polémico vídeo encaminado a censurar el injusto veto del PNV en la Administración pública a aquellas personas que no saben euskera y que indignó al nacionalismo, que respondió con gruesas críticas. Ahora, y con el PSE dentro del Gobierno vasco de coalición, el PNV ha venido a dar la razón a los socialistas en el mensaje que trasladaban: los perfiles lingüísticos atribuidos a cada puesto público son, en algunos casos, un obstáculo para el acceso a la Administración de un amplio sector de la ciudadanía vasca que no domina la lengua vasca.

El consejero de Cultura y Política Lingüística del Gobierno vasco, Bingen Zupiria, ha reconocido que en determinados puestos de la Administración vasca hay impuestas “exigencias” de conocimiento del euskera “más altas de lo necesario”. No lo oculta. Y alude a un caso concreto, el de barrendero, a quien en la actualidad se le exige disponer del EGA, el título específico que acredita la competencia y el dominio perfecto del euskera, para realizar el trabajo de recoger basura en la calle. “Probablemente, en algunos puestos de trabajo se estén planteando exigencias más altas de lo necesario, como por ejemplo, pedir el EGA a un barrendero", ha admitido.

A la vista de este tipo de injusticias, Zupiria se ha comprometido a corregir esta situación. Así, el Gobierno vasco está en proceso de revisar “uno por uno” los perfiles lingüísticos exigidos en 38.000 puestos de trabajo públicos para “adecuar” las exigencias a establecer “a la realidad en la que se va a tener que desenvolver el desempeño de ese empleo”. Es decir, que Euskadi ya no pedirá a partir de ahora el exigente perfil de euskera a un barrendero para poder realizar su trabajo.

La dificultad de conseguir el EGA

El EGA (Certificado de Aptitud de Conocimiento de Euskera, en español) es el título por excelencia de euskera ya que acredita que su poseedor es capaz de escribir y hablar a la perfección en la lengua vasca. Se trata de un título muy codiciado porque abre las puertas a los puestos públicos de la Administración aunque superarlo entraña una gran dificultad. De hecho, muchos se quedan en el camino. Las estadísticas dicen que solo una de cada cuatro personas que se presentan a la prueba para obtener esta acreditación logra el objetivo al ser muy severos los exámenes. El pasado año, de los cerca de 12.000 aspirantes solo aprobaron 2.900, menos de un 25%. Este elevado porcentaje de suspensos llevó al Parlamento vasco la pasada legislatura a demandar una reflexión al Gobierno vasco, que ha introducido cambios para que a partir de este año sea más accesible obtener este título.

El lendakari, Iñigo Urkullu. (EFE)
El lendakari, Iñigo Urkullu. (EFE)

El Ejecutivo de Vitoria asumió la pasada legislatura que había que impulsar una adecuación de las exigencias de los perfiles al puesto a desempeñar pero, a día de hoy, el EGA se sigue reclamando para algunos puestos públicos que o no tienen o apenas requieren de contacto con la ciudadanía. Esta situación ha unido a todas las fuerzas no nacionalistas en Euskadi en el planteamiento de limitar el peso del euskera en el acceso al empleo público (Podemos, PSE, PP y Ciudadanos).

Los socialistas han sido siempre muy combativos en esta cuestión, que históricamente es motivo de disputa en Euskadi por motivos ideológicos, con planteamientos excluyentes por parte del nacionalismo radical hacia quienes no dominan este idioma. Acabar con la actual “discriminación” en la Administración por el uso del euskera fue uno de los emblemas electorales del PSE, que demanda la modificación de los perfiles lingüísticos de los puestos de trabajo por zonas y categorías para la adecuación a las necesidades reales de conocimiento de la lengua vasca. Los socialistas, que hoy gobiernan en coalición con el PNV, reclaman que a todo trabajador se le exija el perfil lingüístico que realmente requiere su puesto ya que, además de acabar con una situación “injusta y grave”, permitirá a la Administración “aprovechar al máximo el capital humano del que dispone y no perder a profesionales válidos por la exigencia de un nivel de euskera que no necesita para su labor”.

Dentro de sus funciones en el Gobierno vasco, el PSE no tiene en sus manos la gestión de la política lingüística, que el PNV quiere controlar en todo momento (esta cartera nunca estuvo en la negociación con los socialistas para sellar el acuerdo de gobierno). El lendakari, Iñigo Urkullu, entregó la manija de la estrategia en materia de euskera a Zupiria, que hasta su entrada en el Ejecutivo ocupaba el puesto de director de ‘Deia’, el periódico de la formación nacionalista.

Los socialistas reclaman que se exija el perfil lingüístico que requiera el puesto. Eso permitirá "aprovechar al máximo el capital humano"

Las enormes diferencias de partida entre PSE y PNV en torno a la exigencia del euskera en la Administración, y que se recrudecieron durante la pasada campaña electoral, parecen haber convergido ahora bajo el mismo techo. Zupiria asegura que “hay un nivel de coincidencia muy importante” entre ambos partidos “en los pasos que se deben dar, tanto en el ámbito de la normalización del idioma como en el ejercicio de esos derechos que como ciudadanos nos corresponden en este país". Además, afirma que tiene una “interlocución muy fácil y cómoda” con los representantes socialistas en materia lingüística.

Convertido el euskera en habitual arma arrojadiza entre los partidos vascos, el titular de Política Lingüística busca “huir de polémicas” en torno a su uso pero garantizando el derecho de los ciudadanos a ser atendidos en las dos lenguas oficiales en Euskadi con medidas que faciliten la comunicación “de verdad” en euskera. Sostiene que la lengua vasca necesita de “discursos positivos e integradores” frente a aquellos planteamientos “extremistas que se acercan mucho a la imposición” que hoy en día siguen vigentes en el ámbito político. Pero también advierte del peligro que supone la “resistencia de algunos sectores para dar pasos adelante en la normalización del euskera”.
País Vasco

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