el gobierno vasco refuerza la inversión pública

Urkullu abre la doble vía de PP y EH Bildu para llegar a un acuerdo presupuestario

Los populares han ofrecido la mano tendida al acuerdo, pero temen que el Gobierno vasco apueste por EH Bildu. “La clave estará en saber por quién apuesta el PNV”, señalan desde el PP

Foto: Íñigo Urkulllu, en el Parlamento vasco. (EFE)
Íñigo Urkulllu, en el Parlamento vasco. (EFE)

Casualidad o no, el Gobierno vasco ha presentado el proyecto de Presupuestos de 2017, que necesita del apoyo del PP o de algún otro grupo de la oposición, el mismo día en que el PNV ha reconocido que el Ministerio de Hacienda les ha remitido ya documentación en el marco de las negociaciones para aprobar las cuentas generales del Estado. Aunque menos casualidad es que la presentación del borrador económico para Euskadi tenga lugar poco más de una hora después de que el Ejecutivo de Vitoria diera a conocer un estudio sobre previsión de voto para las próximas elecciones autonómicas (las de 2020) que refuerza la figura del lendakari, Iñigo Urkullu, al lograr un escaño más.

Más allá de intencionados escenarios, el PNV se enfrenta a una doble negociación presupuestaria en Madrid y Vitoria desde una posición de fuerza. Se siente imprescindible para que Rajoy saque adelante sus primeras cuentas de la legislatura, dados los últimos acontecimientos, y ve factible llegar a un acuerdo en el Parlamento vasco, donde el Gobierno en coalición de PNV y PSE necesita el apoyo de uno de los grupos de la oposición, al estar a un escaño de la mayoría absoluta. Las opciones se limitan en esencia a dos: descartado el respaldo de Podemos, las alternativas pasan por EH Bildu o el PP. Por ello, el Ejecutivo de Urkullu va a realizar gestos hacia ambas formaciones para lograr su respaldo, si bien la vía popular parece coger delantera. “Es más factible llegar a un acuerdo con el PP”, reconocen desde el Gobierno vasco.

Tanto el PNV como el PP se empeñan en desligar la negociación presupuestaria en Madrid con lo que pase en Vitoria. En todo caso, un acuerdo en las Cortes Generales allanaría el camino para el acuerdo en el Parlamento vasco. El PP se presenta como la primera opción, y más tras la mano tendida del presidente de los populares vascos, Alfonso Alonso, pero el Ejecutivo de Vitoria no descarta llegar a un entendimiento con EH Bildu. Y es que las cosas han cambiado mucho en los últimos meses. Ya no está el no por el no de la antigua Batasuna, que ahora se muestra más abierta a llegar a pactos en materia económica con el PNV en las instituciones. Prueba de ello es el acuerdo alcanzado en Álava en diciembre para salvar los presupuestos de la Diputación, gobernada por PNV y PSE. La coalición ‘abertzale’ ha modulado su estrategia para demostrar que puede influir en la acción de gobierno en Euskadi y, por ello, no se cierra a un entendimiento financiero hasta hace poco tiempo impensable. En cualquier caso, pese a esta cierta ‘institucionalización’, EH Bildu no lo va a poner fácil.

En el PP andan con la mosca detrás de la oreja por si el PNV prioriza la opción de EH Bildu en la negociación. Saben que hay voces dentro de la formación nacionalista que prefieren la vía de la izquierda ‘abertzale’ dentro de esa pretendida suma de fuerzas soberanistas en clave de país. “La clave estará en saber por quién apuesta el PNV, si por EH Bildu o por nosotros”, apuntan fuentes populares. La primera respuesta llegará este jueves, cuando el Gobierno de Urkullu entregue el proyecto de Presupuestos en el Parlamento vasco y los grupos puedan comprobar el espíritu del borrador a partir de las partidas concretas.

De momento, el consejero de Economía y Hacienda, Pedro Azpiazu, no establece prioridades y apunta tanto a EH Bildu como al PP (formalmente, también incluye a Podemos), en aras a lograr el mayor consenso posible. De hecho, viene a restar relevancia al gesto público de Alonso de la pasada semana para abrir el abanico de posibles socios. “Estoy encantado con que el PP quiera apoyar los Presupuestos, pero vamos a hablar con todos los grupos de la Cámara para intentar alcanzar acuerdos más amplios”, ha afirmado en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno en el que se ha aprobado el proyecto de Presupuestos de 2017.

El lendakari, Iñigo Urkullu, y el portavoz del Gobierno regional, Josu Erkoreka, al inicio del pleno del Parlamento vasco. (EFE)
El lendakari, Iñigo Urkullu, y el portavoz del Gobierno regional, Josu Erkoreka, al inicio del pleno del Parlamento vasco. (EFE)


El borrador de unas cuentas “contenidas” asciende a 11.059 millones de euros, lo que apenas supone un crecimiento del 1,2% en relación a las cuentas de 2016 (126 millones más), lo que está motivado por el mayor margen de déficit autorizado por Europa y España. El proyecto ha potenciado la inversión pública destinada a impulsar la actividad económica y el empleo, y ha reforzado las partidas en Salud y Políticas Sociales con la pretensión de garantizarse el apoyo del PP. En todo caso, en previsión de que este esfuerzo sea visto como escaso (EH Bildu ya ha criticado que las cuentas van a consolidar los recortes en materia social), Azpiazu ha querido enmarcar las partidas en un contexto de incertidumbre a escala internacional derivado del cambio del modelo de crecimiento en China, el Brexit, el precio de la energía o el impulso proteccionista de Donald Trump. En este escenario, el Ejecutivo vasco contempla un incremento para la economía vasca del 2,3% en este año, ocho décimas por debajo del crecimiento experimentado en 2016.

Para lograr apoyos, Azpiazu pone en valor el “esfuerzo inversor” del Presupuesto, que alcanza los 1.239 millones, lo que supone 43 más en relación al ejercicio anterior. El consejero de Hacienda destaca que más allá de la cuantía, la relevancia estriba en que se ha dado “un giro” a esta cuestión para que “la inversión tenga un papel importante en la actividad económica” después de la caída de los últimos años.

“Estoy encantado con que el PP quiera apoyar los Presupuestos, pero vamos a hablar con todos los grupos para alcanzar acuerdos más amplios”

Pero en las filas populares no ven necesariamente en esta mayor inversión pública, que tendrá su reflejo en el Plan de Ciencia, Tecnología e Innovación para dinamizar el desarrollo económico, y en la apuesta por las políticas sociales, que absorben el 76% del Presupuesto, un gesto de partida del Gobierno vasco para lograr un entendimiento. “Ya veremos qué hay detrás del proyecto”, insisten remitiéndose al espíritu que encierre el proyecto. A la espera de conocer los detalles, lo que es seguro es que el escenario inicial ha cambiado en relación a anteriores negociaciones, con el PP más abierto que nunca a llegar a un acuerdo presupuestario. Lo que no significa, reiteran las mismas fuentes, que se vaya a dar un cheque en blanco a Urkullu, y más si se logra un acuerdo en Madrid que salve a Rajoy de una dolorosa derrota. “Que nadie dé por hecho de antemano el acuerdo”, advierten.

En cualquier caso, en el seno del Gobierno vasco hay optimismo. Más allá de las repercusiones de las cifras, entra en juego el alcance político, y aquí considera que es difícil que PP, EH Bildu y Podemos sumen fuerzas para tumbar la estabilidad económica e institucional de Euskadi en estos momentos de incertidumbre y crecimiento moderado. Con la antigua Batasuna, las principales diferencias están en materia de política social y en la decidida apuesta del Ejecutivo por el tren de alta velocidad, una infraestructura que rechaza la izquierda ‘abertzale’, que exige destinar este esfuerzo inversor a otros proyectos. A este respecto, el Ejecutivo vasco destaca que, sin considerar el efecto de la encomienda de gestión para la construcción de la Y vasca, los capítulos destinados a la inversión (VI, VII o VIII) ven consolidar su cifra.

En cuanto a los números, el Departamento de Salud es el que experimenta el mayor incremento, para situarse en un montante de 3.537 millones de euros (116 millones más que en 2016). La otra gran cartera, Educación, cuenta con 2.663 millones (54,4 más). El área de Empleo y Políticas Sociales dispondrá de 1.000 millones, de los que 491,3 corresponden a ayudas destinadas a la Renta de Garantía de Ingresos y la Prestación Complementaria de Vivienda (30,3 millones más que en 2016) y 27 millones a las Ayudas de Emergencia Social (cuatro millones más).

En su conjunto, las tres carteras en manos del PSE apenas manejarán el 3,9% del presupuesto total, que deja en el PNV el control de 96 de cada 100 euros. Los departamentos socialistas contarán con 437,8 millones de euros: 209,8 para Trabajo y Justicia, 191,8 para Medio Ambiente, Plan Territorial y Vivienda, y 36,2 para Turismo, Comercio y Consumo. A modo de comparativa, esta cifra es menor que todo el dinero destinado a las ayudas sociales.

Con el registro del proyecto este jueves en el Parlamento, el Ejecutivo de Urkullu emprenderá la negociación con los grupos, un proceso que coincide con las conversaciones iniciadas entre los gobiernos español y vasco, no solo para pactar las cuentas del Estado sino también para llegar a un acuerdo sobre la liquidación y actualización del cupo y el concierto económico. En relación a este último aspecto, Azpiazu precisa que corresponde a ambas administraciones alcanzar un entendimiento “como es debido” y “conforme a la ley”. El importe contemplado como cupo líquido en los Presupuestos vascos es de 714 millones, el mismo que en 2016, toda vez que “todavía no sabemos cuáles son los Presupuestos del Estado de 2017” y que “sería, en todo caso, el que nos haría variar esta cifra”.

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