dio un puesto de trabajo al socialista cabieces

Fernández (Kutxa) admite el 'favor': "Había que proteger a quienes luchaban contra ETA"

Alude al asesinato del exgobernador civil de Guipúzcoa Juan Mari Jáuregui para justificar su actuación de ayudar al exdelegado del Gobierno en Euskadi

Foto: El exdelegado del Gobierno en el País Vasco Mikel Cabieces (i); el expresidente de Kutxabank Mario Fernández (d), y el abogado Rafael Alcorta. (EFE)
El exdelegado del Gobierno en el País Vasco Mikel Cabieces (i); el expresidente de Kutxabank Mario Fernández (d), y el abogado Rafael Alcorta. (EFE)

El expresidente de Kutxabank Mario Fernández ha admitido este martes que impulsó el “favor” de dar “un puesto de trabajo” al exdelegado del Gobierno en Euskadi Mikel Cabieces (PSOE), el cual ha enmarcado en “la función que tenemos que cumplir de proteger a personas que han estado en primera línea en la lucha contra ETA” con una salida laboral una vez abandonan sus cargos institucionales. Es más, para justificar su forma de actuar, ha aludido al ejemplo del asesinato, aunque sin citar su nombre, del exgobernador civil de Guipúzcoa Juan Mari Jáuregui, que fue asesinado en su Tolosa natal cuando se encontraba de vacaciones tras volver de Chile, donde “el Gobierno lo mandó” a trabajar. Igualmente, para defender el carácter “justo” de esta contratación, ha asegurado que se “sentía apelado” por el tema del terrorismo porque ha llevado escolta desde octubre de 1997 a enero de 2012.

La Audiencia Provincial de Vizcaya ha iniciado este martes la vista oral del que es el juicio más mediático de la esfera económica vasca, que lleva al banquillo de los acusados a Fernández, por los pagos presuntamente irregulares por importe de 243.592 euros a Cabieces durante su mandato por supuestos servicios de asesoría laboral prestados por el exdelegado del Gobierno desde el bufete de abogados Alcorta. Tanto Cabieces como el letrado Rafael Alcorta están también imputados por un delito de administración desleal y apropiación indebida, por lo cual la Fiscalía solicita penas de cárcel de dos años y medio a tres años.

Quien fuera el responsable de la fusión de las tres cajas vascas ha relatado que “una alta personalidad” de un partido le pidió que buscara acomodo laboral a Cabieces, quien había dejado su puesto tras el triunfo de Mariano Rajoy en las elecciones de noviembre de 2011, algo que fue “corroborado por llamadas de dos altas personalidades de otro partido”, en alusión al PP y al PSOE. Fernández accedió a esta petición porque, como ha sostenido, “siempre se ha ayudado a encontrar trabajo a las personas que han ocupado cargos relevantes y de primera línea en la lucha antiterrorista, como delegados del Gobierno, gobernadores civiles y consejeros [vascos] de Interior”. En todo caso, ha negado que se le buscara “un puesto para cobrar” sin trabajar.

Ha asumido el “favor” prestado a Cabieces, que había ejercido de abogado laboralista antes de entrar en la política, pero se ha desentendido del procedimiento, que dejó en manos del responsable de Recursos Humanos del nuevo banco surgido tras la fusión, Fernándo López de Eguilaz, a quien, ha afirmado, le pidió que respetara las “líneas rojas” de que no fuera una incorporación directa en Kutxabank, que la vinculación fuera temporal y que no se “visualizara” el trabajo que iba a realizar Cabieces para la entidad. Ha asegurado que no negoció “ni una sola línea” del documento de acuerdo con Alcorta. “No era mi responsabilidad”, ha aseverado. Incluso ha afirmado desconocer que existía un contrato de iguala con este despacho para llevar las labores de asesoría jurídica-laboral. El acuerdo definitivo para “reciclar” a Cabieces lo conoció cuando el jefe de personal se "lo trajo redactado” a finales de febrero de 2012, si bien sí dio el visto bueno al mismo porque le "parecía sustancialmente bien”.

Desde entonces, ha asegurado que no volvió a saber del asunto hasta que en noviembre de 2014 el propio Eguilaz y el entonces director general de negocio, Ignacio Sánchez Asiain, le informaron de la necesidad de acabar con la relación contractual con Cabieces a través de Alcorta, ya que la carga de trabajo había caído de forma considerable tras unos años de mucho ajetreo por cuestiones derivadas de la fusión de las tres cajas vascas y los problemas laborales en Caja Sur, de la que Kutxabank es propietaria al 100%. Es más, ha llegado a minusvalorar el contrato con el que se dio acomodo al exdelegado del Gobierno, al asegurar que este “era un tema de tercera división” para él. “Tenía temas más importantes de los que ocuparme y para eso estaba el responsable de Recursos Humanos”, ha aseverado en una declaración en la que no han faltado ciertas respuestas chulescas.

Fernández admite que dio la orden de contratar a Cabieces, pero asegura que se desentendió del procedimiento: “Era un tema de tercera división”

Apenas unos días después de autorizar la rescisión del contrato con Cabieces a través de Alcorta (el exdelegado trabajó para Kutxabank a través del despacho desde marzo de 2012 a noviembre de 2014), Fernández dimitió de su puesto, enfrentado al PNV ante la falta de apoyo desde Sabin Etxea a sus planes de salir a bolsa y dar entrada a accionistas privados en Kutxabank. Su sucesor en el cargo, Gregorio Villalabeitia, tuvo conocimiento de este contrato a las primeras de cambio y en febrero de 2015, tras consultar los hechos con el Banco de España y el Europeo, acudió a la Fiscalía.

Durante la fase de instrucción, Fernández ha insistido en varias ocasiones en que se siente “engañado” por el actual presidente de la entidad vasca. Incluso —en relación al proceso judicial impulsado por los actuales gestores de la entidad— llegó a advertir: N “no acostumbro a dejar heridos”. Sin embargo, en la declaración de este martes en la Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Vizcaya, apenas ha ‘disparado’ contra Villalabeitia u otros cargos. Además, el juez tampoco ha dejado al fiscal preguntar por esta ‘amenaza’ para no ejercer presión sobre los más de 10 testigos que van a pasar por el juicio.

Apenas ha salido a escena el papel jugado por el actual presidente de Kutxabank. Sí le ha reprochado Fernández las formas, ya que, según ha relatado, le pidió explicaciones por este tema en enero de 2015 en “una conversación de pie al lado de la puerta de su despacho” al término de una reunión con el director general de la CECA, José María Fernández, a la que había acudido a petición de Villalabeitia por su antigua condición de vicepresidente de este organismo. “Hasta entonces, la relación era espléndida, ha afirmado. La conversación con Villalabeitia fue “zanjada de manera inmediata”, ya que “esa misma tarde” expidió un cheque con su dinero por los 243.592 euros pagados a Cabieces, que fue ingresado un día después en Kutxabank. Y actuó con esta celeridad, según ha querido poner de manifiesto, no porque considerara que hubiera indicios de ilegalidad o culpabilidad por su parte sino para no provocar ningún perjuicio.

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Este pago inmediato ha llevado a Fernández a denunciar su “profunda repugnancia e indignación” por la acusación de la Fiscalía de beneficiarse a título personal y de causar un quebranto económico a Kutxabank con su actitud. Incluso, en respuesta a su abogado, Carlos Bueren, ha dejado constancia de que “cedió” a Kutxabank un total de 596.943 euros que le correspondían de su remuneración como consejero independiente de Repsol y de su cargo en la CECA entre los años 2011 y 2013, pese “a la opinión" de su mujer, porque había impuesto a la “alta dirección” que se renunciara al cobro de dinero en consejos en nombre de Kutxabank y se reingresara en la entidad, al ser unos tiempos difíciles para la banca. Esta cantidad cedida, según ha querido remarcar, es muy superior a la que se pagó a Cabieces durante su mandato. “Kutxabank no puso ni un euro suyo para pagar este contrato. Lo había anticipado ya antes”, ha aseverado para cerrar su declaración el expresidente de Kutxabank, que se ha negado a responder a la abogada de la acusación particular, ejercida por los sindicatos LAB, ESK, STEE-EILAS, EHNE, EKA e Iru y la plataforma de pensiones de Euskal Herria, al igual que los otros dos imputados.

Los tres acusados han dejado diferentes relatos de cómo se gestó el proceso. Nadie ha podido precisar a ciencia cierta quién llamó a quién o hasta si llegaron a hablar en algún momento unos con otros. Tampoco ha sido posible conocer quién fijó la cantidad de 5.783 euros mensuales que Kutxabank pagaba a Cabieces a través del despacho de Alcorta, porque todos los implicados han tirado ‘balones fuera’. El abogado que puso su despacho ha asegurado que el exdelegado del Gobierno le fue “impuesto” como colaborador para ayudar en los asuntos relativos a Kutxabank, algo que le dejó “perplejo” y “frustrado”. Cabieces acudía dos días a la semana a su despacho (jueves y viernes) e ingresaba 5.783 euros al mes por su trabajo. En todo caso, Alcorta ha reconocido que Cabieces “cumplió perfectamente con su trabajo”, el cual fue “imprescindible”, dada la elevada carga de trabajo (con la fusión de las tres cajas, se concentró la asesoría laboral y jurídica en su despacho).

El presidente de Kutxabank, Gregorio Villalabeitia (d). (EFE)
El presidente de Kutxabank, Gregorio Villalabeitia (d). (EFE)

Ha sido muy relevante la disparidad de relatos ofrecidos por Alcorta y Cabieces. El primero ha afirmado que Cabieces le llamó y que en la reunión que mantuvieron le dio la impresión de que este sabía las condiciones del contrato tanto en tiempo (tres años) como en cantidades, algo que él no negoció con Kutxabank. “Era sujeto pasivo de una situación de terceros, no me cabe ninguna duda”, ha afirmado el letrado, quien ha precisado que “nadie” le dijo que no debía visibilizarse el trabajo de Cabieces para Kutxabank. A este respecto, ha dicho que en todo momento le había dejado claro a Cabieces que trabajaba para Kutxabank. Así, el exdelegado le pasaba una factura fija a finales de mes y el despacho le daba un cheque con esta cantidad, la cual se la pasaba a Kutxabank junto a la iguala de 7.800 euros mensuales fijada desde 2012 para realizar las labores de asesoría jurídica y laboral.

Sin embargo, en su relato, el exdelegado del Gobierno ha asegurado que fue Alcorta quien se puso en contacto con él para ofrecerle trabajo como colaborador “a propuesta” de Kutxabank, con cuyos responsables “nunca” ha hablado, y que este le trasladó las condiciones del contrato. Ha señalado que desconocía que los fondos para pagar su minuta procedían de Kutxabank y que “sentía” que trabajaba para el abogado y no para la entidad presidida por Fernández, porque nunca percibió cantidades económicas del banco. En su declaración, ha relatado los trabajos que realizaba para el despacho para dejar constancia de que “jamás” ha cobrado sin trabajar. Incluso ha defendido que no ha cobrado el cheque de su finiquito, por valor de cerca de 30.000 euros, correspondiente a los meses que le faltaban hasta los tres años de trabajo, porque “la cosa se liquidó con rapidez” y aún tiene pendiente una reunión con Alcorta para negociar este tema. A este respecto, Alcorta ha afirmado que fue Eguilaz quien le pasó apuntada en un 'post-it' la cantidad que debía pagar a Cabieces como finiquito y que, como no tenía ningún contrato con el exdelegado, facturó este pago como servicio realizado para acabar con el conflicto laboral en Caja Sur.

En el turno de los testigos, el director de Recursos Humanos de Kutxabank ha rebatido el relato ofrecido por Fernández, al asegurar que todos los detalles del contrato, como la duración y la cuantía del salario y que el despacho de Alcorta ejerciera de puente, fueron a instancias del entonces presidente de Kutxabank. De este modo, López de Eguilaz ha desmentido que él se encargara de las condiciones, como había señalado Fernández, quien horas antes había asegurado que no conocía que el banco tuviera una iguala con el despacho de Alcorta. Ha asegurado que los tres años de duración del contrato y el pago mensual de 5.783 euros salieron del propio Fernández. Asimismo, ha relatado que le comunicó la petición para contratar a Cabieces al entonces director general de negocios, Ignacio Sánchez Asiain, y que este no puso ninguna objeción. De hecho, el propio Asiain ha señalado en su declaración como testigo que la contratación le pareció "absolutamente razonable" por la mayor carga de trabajo y porque "había un cierto interés de que fuera esa persona".

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