aprueban agilizar las obras del ave vasco

Montoro se abre a las grandes reivindicaciones de Euskadi

El ministro de Hacienda y su homólogo vasco, Azpiazu, rubrican con gestos y primeros acuerdos la pretendida armonía institucional que abre las puertas a un acuerdo para los Presupuestos

Foto: El consejero vasco de Hacienda y Economía, Pedro Azpiazu. (EFE)
El consejero vasco de Hacienda y Economía, Pedro Azpiazu. (EFE)

Resulta utópico pensar que en dos horas de reunión se van a desbloquear cuatro años largos de desencuentros y malas relaciones entre los gobiernos español y vasco. Pero 120 minutos sí pueden dar para mucho cuando el punto de partida ya es diferente, con dos actores nunca tan abiertos al entendimiento. El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, y su homólogo en Euskadi, Pedro Azpiazu, han rubricado este lunes con gestos y primeros acuerdos económicos la pretendida armonía institucional que acabe con años de desavenencias. Además, esta sintonía abre la puerta a un entendimiento entre el PP y el PNV de cara a la aprobación de los primeros Presupuestos de la segunda era Rajoy.

Se han cerrado acuerdos de apenas calado a nivel material, pero de enorme significado en el ámbito político, porque el Gobierno español se ha abierto a atender dos de las grandes reivindicaciones del Ejecutivo de Vitoria y el PNV para llegar a cualquier entendimiento con el Estado: la actualización del concierto económico y la resolución del conflicto del cupo, y la llegada en tiempo y forma de la alta velocidad.

Los gobiernos español y vasco crearán grupos de trabajo para desencallar la cuestión del concierto y del cupo y agilizar las obras de la alta velocidad

Euskadi sale de la reunión con el compromiso asumido por Montoro para conformar grupos de trabajo entre las dos administraciones que desencallen la polémica cuestión del cupo y agilicen la construcción de la denominada ‘Y’ vasca. La otra gran demanda nacionalista, el fin de la litigiosidad en los tribunales y el respeto a las leyes vascas, también está encauzada con el compromiso público de la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, de “reanalizar” los más de 20 recursos judiciales interpuestos contra normas vascas.

Era previsible el acuerdo sobre el cumplimiento del objetivo del déficit para los próximos años tras el pacto cerrado el viernes por el Consejo de Política Fiscal y Financiera, que Euskadi, que no estuvo presente en la cita, se compromete a asumir. El nuevo techo, fijado en el 0,7% del PIB para este año, el 0,6% para 2017, el 0,3% para 2018 y sin déficit para 2019, permitirá a Euskadi aumentar su capacidad de gasto unos 70 millones el próximo ejercicio.

Montoro y Azpiazu son viejos conocidos en el Congreso, donde el hoy consejero vasco ha llevado durante muchos años las riendas económicas del PNV. Muchas veces han compartido reuniones, pero ninguno de sus encuentros había levantado tanta expectación como la cita de hoy, apenas una semana después de que el representante 'jeltzale' tomara posesión de su cargo y en un clima hasta ahora impensable, con una vía abierta al entendimiento de cara a los Presupuestos Generales de 2017. Por ello, la trascendencia de la reunión va más allá del resultado de los acuerdos y compromisos cerrados, ya de por sí importantes y “positivos”, como ha valorado Azpiazu. No se habló de la negociación de las cuentas, al menos así lo aseguran de forma pública, porque eso es “tarea de partidos”, pero las diferentes partes no ocultaron que el clima de entendimiento plasmado en dos horas puede “facilitar” futuros pactos.

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. (EFE)
El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. (EFE)

Fue un no decir pero diciendo. Nunca antes durante el mandato de Rajoy los dos partidos han abordado una negociación presupuestaria en plena sintonía, con gestos y pronunciamientos públicos a favor del acuerdo. Aún se está en la fase de los contactos preliminares, que se iniciaron con una llamada de Rajoy al presidente del PNV, Andoni Ortuzar, para testar la predisposición del nacionalismo vasco, cuya postura podría ser clave para que las cuentas del Gobierno vean la luz si no fructifica la vía socialista

De momento, el PNV ya ha arrancado el compromiso del Gobierno para “desbrozar” el espinoso camino hacia la resolución de las discrepancias del cupo y de la llegada del AVE a Euskadi, con grupos de trabajo interinstitucionales. Azpiazu tenía el encargo prioritario del lendakari, Iñigo Urkullu, de abordar la cuestión de la actualización del concierto y el cupo, el dinero que el País Vasco paga al Estado por las competencias no transferidas. El último acuerdo data de 2007, cuando la cantidad anual se fijó en 1.565 millones hasta 2011. Desde entonces, las discrepancias se han apoderado de una cuestión que debía haber dado lugar a una nueva cifra acordada para el quinquenio 2012-2016. Ante este desencuentro, el Gobierno vasco asegura que ha pagado 1.600 millones de euros de más de lo que le correspondería por la no liquidación en nueve años, y exige que el nuevo pago anual ronde los 850 millones, la mitad de lo que abona en la actualidad.

Azpiazu no quiso sacar el hacha de guerra que empuña el lendakari en torno a esta cuestión y mantuvo un tono conciliador. Por no querer armar jaleo, ni quiso aludir a los 1.600 millones que supuestamente le adeudaría el Estado (habló de “no prejuzgar” las diferencias económicas), y quiso orientar la cuestión a la “total y firme” voluntad de ambas partes por “tratar de avanzar en un acuerdo” para liquidar el montante pendiente “cuanto antes”. De esta cuestión se encargará ahora un grupo de trabajo que abordará la actualización del concierto económico. Lo hará en un contexto favorable. El PP está necesitado de apoyos en el Congreso y el PNV es experto en vender cara su piel en forma de concesiones a Euskadi. La mayoría absoluta del PP la pasada legislatura negó cualquier avance en esta cuestión. En todo caso, las diferencias del cupo no se solventaron ni cuando los gobiernos español y vasco estaban en manos del PSOE.

Si ahora hay voluntad de resolver esta cuestión, más de lo mismo se puede decir en relación a las obras de la alta velocidad. Las denuncias y acusaciones de la pasada legislatura en torno al compromiso o no del Gobierno español con el AVE vasco han dado paso a un clima a favor del entendimiento. La inyección económica que aporte el Estado será clave para el apoyo o no del PNV a los Presupuestos. “Ahora falta que de las buenas palabras pasen a los hechos”, enfatizan desde Sabin Etxea. A falta de conocer el músculo financiero, el Ejecutivo de Vitoria plantea asumir las obras como ocurre con el ramal guipuzcoano para agilizar las obras y descontar posteriormente la cantidad del cupo. Con su propuesta, quiere tener en sus manos las vías de acceso a las capitales vascas y el complejo nudo de Bergara, sobre el cual se estructura toda la ‘Y’ vasca. Ahora, habrá que saber hasta qué punto va a ceder el Gobierno, que hasta la fecha se ha negado a dejar las obras en manos del Ejecutivo vasco.

De momento, todo son buenas sensaciones a tenor de la valoración de Azpiazu, que ha recurrido en varias ocasiones a los términos “cordialidad y entendimiento” para abrir la puerta al entendimiento. “Debería ser siempre muy fácil, pero la coyuntura política marca las relaciones entre los partidos. Esperamos que a partir de ahora sea mejor, porque es mejor una relación fluida para ser efectivos en la resolución de problemas”, ha argumentado. La siguiente estación serán los Presupuestos, que pondrán a prueba la capacidad de entendimiento del PP y el PNV. Por lo pronto, la reunión de este lunes, al margen de certificar el deshielo de las relaciones entre ambas instituciones, ha generado un clima que puede “facilitar” la consecución de futuros acuerdos. Lo dice el responsable de las finanzas de Euskadi.

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