podrían ser el primer apoyo para los pge

Aitor Esteban, el nacionalista moderado que defiende pactos del PNV en Madrid

Con la previsible oposición agresiva del PSOE y Podemos, el papel del PNV se antoja fundamental para que el Ejecutivo pueda sacar adelante los proyectos básicos de la legislatura

Foto: El portavoz del PNV, Aitor Esteban. (EFE)
El portavoz del PNV, Aitor Esteban. (EFE)

En otras circunstancias no hubiera pasado de una anécdota graciosa que aportara color a la sesión, pero el juego de rimas que se marcaron Aitor Esteban y Mariano Rajoy en el Congreso durante la sesión de investidura parece haber desbloqueado lo que las palabras, los discursos públicos, se empeñan en cerrar a cal y canto. La interpelación del portavoz nacionalista ("Si me quieres Mariano, dame menos leña y mas grano”) y la posterior respuesta-ocurrencia del presidente del Gobierno (“Si quieres grano Aitor, te dejaré mi tractor”) ha sido visto como un cambio de talante en las relaciones que deja la puerta abierta a un posible apoyo del PNV a los presupuestos del Ejecutivo español.

Pero más allá de las interpretaciones de un momento concreto, lo cierto es que este hecho puso el cierre a unas intervenciones que denotaron la pretensión de ambos partidos de dejar atrás las difíciles relaciones. Un cambio de actitud que llega en un momento en el que PNV y PP han iniciado los contactos de cara a lograr el respaldo del ‘jeltzale’ a las cuentas de 2017. De la agresividad al respeto. De la distancia al acercamiento. De la hostilidad a la concordia. Rajoy dejó pistas de sus orientaciones a la hora de llegar a pactos al pedir al PNV que se “involucre en la gobernabilidad” y Esteban dejó la mano tendida al Gobierno si muestra disposición a llegar a acuerdos.

Esteban mantiene buena relación con la bancada popular, al contrario que algunos dirigentes nacionalistas que han tenido presencia en las Cortes

En la voz nacionalista en el Congreso se testimonia un talante moderado. No solo en los discursos, también en las formas. Esteban (Bilbao, 1962) asumió el altavoz del PNV en Madrid a finales de 2012 en sustitución de Josu Erkoreka, que abandonó el Congreso para ejercer de número dos en el primer Gobierno de Iñigo Urkullu. Desde entonces, ha dejado constancia de un tono comedido, un perfil mesurado que le ha permitido ganarse el elogio y respeto de la Cámara Baja. En su papel, ejerce de enlace entre ambos gobiernos y partidos, habituados en los últimos tiempos a los enfrentamientos públicos, a los reproches mutuos. Los continuos recursos del Estado a las leyes aprobadas en el Parlamento Vasco (la última, la normativa de Víctimas de Abusos Policiales) y las duras acusaciones del Gobierno de Vitoria como respuesta han tensado las relaciones entre los Ejecutivos español y vasco, y Esteban, con su talante, puede actuar esta legislatura de desatascador (o apagafuegos). Es un firme defensor de la consecución de pactos en Madrid.

Como portavoz, Esteban tiene ante sí un escenario nuevo para él, con el PP que ha pasado de aplicar el rodillo parlamentario en el Congreso a estar en minoría, necesitado de los acuerdos para lograr estabilidad. Con la previsible oposición agresiva del PSOE y Podemos, el papel del PNV se antoja fundamental para que el Ejecutivo pueda sacar adelante los proyectos básicos de la legislatura. El arranque del ejercicio será clave con la aprobación o no de la arquitectura económica para 2017. Dada la trascendencia, el PP busca el respaldo ‘jeltzale’ para desactivar la posible enmienda a la totalidad de la izquierda y el ala independentista más radical. En todo caso el apoyo del PNV a los presupuestos no sería desde luego un cheque en blanco. Atraer inversiones para Euskadi, con un impulso económico decidido a la alta velocidad como gran exigencia, y la transferencia de las competencias pendientes son las dos cartas que se guarda en la manga el portavoz nacionalista. Sin olvidar como cuestión de fondo la resolución de las diferencias del Cupo.

Mariano Rajoy junto a Aitor Esteban. (EFE)
Mariano Rajoy junto a Aitor Esteban. (EFE)

Esteban mantiene buena relación con la bancada popular, al contrario que algunos dirigentes nacionalistas que han tenido presencia en las Cortes, y esta circunstancia puede jugar a favor de un posible entendimiento presupuestario. “Es una persona sensata con la que se puede dialogar”, pone en valor un diputado del PP. Su talante contrasta, por ejemplo, con el carácter más beligerante de Iñaki Anasagasti durante su larga etapa en las Cortes Generales. Y cuenta además con la confianza absoluta de Urkullu, con quien compartió inicios políticos, en los años ochenta en Bizkaia (el lendakari nació un año antes). Ambos integraron esa hornada de jóvenes valores que, con el paso del tiempo, se hicieron con el control del partido.

De carácter reservado, el portavoz nacionalista conoce muy bien los entresijos parlamentarios. No en vano acumula más de una década de gimnasia política en el Congreso, donde ha llevado el peso del PNV en importantes comisiones, como Educación, Exteriores, Cultura o la Constitucional. Fue elegido diputado en 2004 por Bizkaia. Cuatro años después ya ejercía de portavoz adjunto en la Cámara Baja, donde se miraba en el espejo de Erkoreka. Quien hoy es mano derecha de Urkullu fue un gran referente para Esteban por sus tablas políticas y su capacidad de palabra (de hecho fue nombrado diputado revelación en 2002 y los medios de comunicación le reconocieron como mejor orador en 2008). “En cierto modo, continúa con esta estela”, resaltan fuentes ‘jeltzales’.

Defensor a ultranza del diálogo para resolver las “cuestiones pendientes” con España, rechaza la “judicialización de la política” que abandera Rajoy

Con Erkoreka no slo ha compartido labor política en el Congreso. Ambos han ejercido de profesores de Derecho Constitucional y Administrativo en la Universidad de Deusto. Esteban ha sido también docente en la Facultad de Filosofía y Ciencias de la Educación, donde ha abordado la historia indígena de Norte y Mesoamérica, de la que es experto. Si la cultura india es una de sus grandes aficiones, la enseñanza y la política son las dos pasiones de Esteban, que se afilió al PNV a los 16 años, durante su etapa universitaria. Pronto deslumbró y al llegar a la veintena ya asumió su primera responsabilidad en el partido como secretario general del Consejo Nacional de EGI, las juventudes del PNV. Poco después, a los 23 años, entró en calidad de apoderado a la Asamblea Nacional, el máximo órgano del partido entre congresos.

Casado y con dos hijos, el hoy portavoz nacionalista en la Cámara Baja quemó una larga etapa institucional en su Bizkaia natal antes de llegar al Congreso. Fue secretario general de Presidencia y portavoz de la Diputación entre 1991 y 1995 y, posteriormente, presidió las Juntas Generales de este territorio (el parlamento foral) durante dos legislaturas, de 1995 a 2013.

Amante de la memoria histórica, Esteban defiende que Euskadi “no es una comunidad más” en España (lo volvió a dejar constancia durante su discurso en la investidura de Rajoy) y reclama un trato específico como “nación”. Siempre que tiene ocasión presume de sentimiento nacionalista, si bien desde el atril del Congreso abandera un soberanismo moderado, estructurado en la bilateralidad, en el acuerdo con el Estado, en sintonía con la estrategia de Urkullu. Defensor a ultranza del diálogo para resolver las “cuestiones pendientes” con España, rechaza la “judicialización de la política” que ha abanderado Rajoy durante los últimos cinco años. Sobre esta denuncia descansa el inamovible no del PNV a la investidura del presidente del Gobierno. Otra cosa serán los presupuestos.

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