la única localidad vasca donde el PSE ganó el 25-S

Lasarte, el último bastión del socialismo en Euskadi… y “de Sánchez al 100%”

“No hemos sabido transmitir el espíritu socialista. Se están llevando los votos de las generaciones que hemos creado”, lamentan en la Casa del Pueblo

Foto: Una de las calles de Lasarte. (Foto: Zarateman. Wikipedia)
Una de las calles de Lasarte. (Foto: Zarateman. Wikipedia)

La discusión nada tiene que ver con la política. El objeto de debate es un jamón que asoma tras la barra del bar. La cuestión que divide a los asistentes es por dónde empezar el corte. “La cosa es tener un buen jamón y un buen cuchillo. Lo demás no importa”, tercia un recién llegado para zanjar el asunto. Es mediodía. La televisión de la Casa del Pueblo de Lasarte, en Guipúzcoa, no para de proyectar imágenes de Pedro Sánchez. Aún no se ha celebrado el comité federal del fin de semana, pero la fractura en el seno del PSOE ya es total, con una guerra interna sin cuartel. Sin embargo, el programa apenas suscita la atención. Alguno de vez en cuando cruza la mirada con la ‘caja tonta’. “No tiene toda la responsabilidad”, susurra Ismael sobre Sánchez a modo de protesta con la actitud de los críticos.

Y la política se esfuma, desaparece de las conversaciones a pesar de que el socialismo vive una fractura sin precedentes en la historia. Michel sirve un té rojo. Su preocupación se centra en convencer a los militantes socialistas para acudir a una visita programada para el día 8 de octubre a una bodega de Laguardia, en Álava. “Ahí apenas hay socialistas”, se apresura a responder un cliente. Le ha salido del alma. “¡Pero qué tendrá que ver una cosa con la otra!”, le replica quien gestiona la Casa del Pueblo del único municipio vasco en el que el PSE ha sido la fuerza más votada en las autonómicas del 25-S.

El desplome electoral que ha dejado al socialismo en su mínimo histórico en Euskadi, con sólo nueve escaños en el Parlamento Vasco, se ha fraguado en la fuerte caída en sus feudos tradicionales. El PSE ha hecho aguas en Zumárraga, Irún, Portugalete, Ermua, Eibar…En algunos de sus bastiones ha caído incluso hasta la cuarta plaza. Lasarte es la excepción. Es donde el socialismo mantiene la cabeza alta. En una debacle generalizada y sin paliativos, Lasarte ha resistido al poderío del PNV y EH Bildu, que se reparten los restantes 87 municipios guipuzcoanos. Ha sido por muy poco, por apenas 58 votos de diferencia ante la formación ‘jeltzale’, pero lo ha hecho. Y, dentro de la gran preocupación por la caída de votos y la situación que atraviesa el partido, se respira orgullo.

“Las guerras internas nos están llevando al declive. Ya le pasó al Partido Comunista y a IU”, se advierte

“Somos muy fieles”. Manuel trata de dar con los motivos de la resistencia en este municipio. “Y nos hemos movilizado mucho estos días”, suma Michel, a quien es sacarle el ‘tema socialista’ y escupir palabras. Se muestra muy crítico: “No hemos sabido transmitir el espíritu socialista. Se están llevando los votos de las generaciones que hemos creado. Algo se está haciendo mal si no logramos convencer a nuestros hijos y nietos”, manifiesta. “A mi hijo me ha costado. Le he tenido que convencer mucho”, apostilla Ismael.

Lasarte es un municipio joven. Situado a apenas cinco kilómetros de San Sebastián, se constituyó en 1986 tras segregarse de los términos municipales de Andoain, Hernán y Urnieta. Desde entonces ha respirado socialismo por los cuatro costados, salvo en la pasada legislatura, cuando el PNV y una plataforma local independiente dieron la Alcaldía a EH Bildu a pesar de que el PSE fue la fuerza más votada con diferencia. Fueron cuatro años difíciles para el socialismo, que tuvo que tragar saliva y hacer de tripas corazón al ver cómo la antigua Batasuna, instalada en el poder, ponía un cartel a favor de los presos en el antiguo despacho del ex teniente de alcalde Froilán Elespe, asesinado por ETA de un tiro en la cabeza en 2001 en el interior de un bar situado a escasos metros del Ayuntamiento.

El socialismo ha sustentado su fidelidad en este municipio en la masiva emigración que llegó en los 70 y que ha respaldado durante 24 largos años a la polémica alcaldesa Ana Urchueguía, que permaneció en el cargo hasta su dimisión en 2010 por las presuntas irregularidades en la gestión de las ayudas a la cooperación otorgadas a la localidad nicaragüense de Somoto durante una década. “Lo que ha hecho ella en el municipio no lo ha hecho ningún alcalde”, le defiende Ismael. “Y que yo sepa no está demostrado que haya robado algo”, enfatiza. “Había que vivir en Lasarte antes, en esos barrizales que había por barrios”, le apoya Manuel. “Además, otros roban y no pasa nada”, clama una voz mientras apunta a la televisión, donde se ve la figura de Rita Barberá en el Senado.

Homenaje del PSE al concejal socialista Froilán Elespe, asesinado hace quince años por ETA. (EFE)
Homenaje del PSE al concejal socialista Froilán Elespe, asesinado hace quince años por ETA. (EFE)

Pero la televisión vuelve al culebrón socialista. “Me avergüenza lo que está pasando en el partido”. La profunda queja de Odón Elorza, el exalcalde de San Sebastián y símbolo de la vocación municipalista del PSE, es compartida. “Es verdad. El partido está como está. Las guerras internas están generando desconfianza e inseguridad en la calle y así estamos cayendo como estamos cayendo”, protesta Michel. En su caso, lo tiene claro. Él es “de Pedro Sánchez al 100%”. Y Manuel. E Ismael.... En 2014, el ya exsecretario general del PSOE obtuvo un respaldo mayoritario del socialismo vasco en la lucha interna contra el vizcaíno Eduardo Madina por el liderazgo del partido. “A Pedro no lo conocíamos ninguno, pero cogió el coche y recorrió todas las agrupaciones socialistas. Tengo 66 años y llevo 17 de militante y no he visto nunca antes esto”.

Su defensa hacia Sánchez va subiendo de tono mientras en el bar todos asienten con la cabeza. Queda claro que la Casa del Pueblo es ‘sanchista’ de la cabeza a los pies. “Susana (Díaz) me enamoró en su momento pero ahora no es de fiar”, sentencia Michel. Y todos vuelven a asentir. Y en la calle, más de lo mismo. Sánchez gana por KO. “No he visto nunca algo similar. Lo que le han hecho a Sánchez no tiene nombre”, denuncia el joven Luis, que ha mamado el socialismo en familia. Hasta su defenestración, Lasarte respaldaba a Sánchez, que contó con el apoyo de la Comisión Ejecutiva del PSE.

Lasarte tiene color socialista pero cada vez pierde más tonalidad. Atrás quedan, por ejemplo, los 4.834 votos de lasmunicipales de 2003. O los 4.947 de las generales de 2008. En las municipales del pasado año logró recuperar la Alcaldía con 3.540 votos. En la última cita con las urnas el apoyo ha caído hasta los 2.081. Un prolongado descenso que preocupa a las juventudes socialistas. “El votante socialista va envejeciendo y pocos hijos mantienen el voto de sus padres ya que prefieren a Podemos o EH Bildu”, advierte Luis, quien no ha caído al ‘lado oscuro’.

Lasarte tiene color socialista pero cada vez pierde más tonalidad. Un prolongado descenso que preocupa a las juventudes socialistas

Todos coinciden en el qué, en la necesidad de aumentar la ‘tasa de reposición’ para que Lasarte siga respirando socialismo, pero hay discrepancias en el cómo. ¿Cómo garantizar el relevo generacional en un partido que se ha nutrido durante décadas de la inmigración obrera y que ahora no tiene respuestas para la juventud del siglo XXI? Luis apunta a rejuvenecer las estructuras internas del partido. Y pone como valor al joven alcalde del municipio, Jesús María Zaballos, que está llamado a ser uno de los rostros de la renovación del PSE. Incluso, dentro de la oposición se valora su labor. “Está haciendo una buena gestión y no tiene competencia. Está todo el día en la calle, en las redes sociales, interactuando con los vecinos y eso los ciudadanos lo valoran, y más cuando la política está tan desprestigiada”, resaltan desde el PP.

¿Y qué opina Zaballos? Nada. El PSE ha impuesto la ley del silencio por la debacle electoral más allá de los altavoces oficiales. La “cercanía” y la “transparencia” que caracterizan al alcalde de este municipio guipuzcoano, según remarcan sus vecinos, se topa con el muro que levantan altas instancias socialistas, que parecen no haber digerido la pérdida de peso político en Euskadi tras dejarse el 25-S siete de los 16 escaños de la pasada legislatura. En siete años, desde las elecciones de 2009 que auparon a Patxi López a lendakari, el socialismo ha pasado de tener 25 representantes en el Parlamento Vasco a nueve.

Ante este mutismo, toma la palabra un exconcejal del PSE en este municipio para advertir de la paulatina pérdida de votos en el municipio. Pero apunta como principal causa a la política nacional, al “circo interno” que vive el partido, que está desgastando las siglas en perjuicio del valor de la gestión. “Las guerras internas nos están llevando al declive”, asegura. Y alerta con contundencia: “Ya le pasó al Partido Comunista y a Izquierda Unida”.

La exalcaldesa Ana Urtxuegia y el alcalde de Lasarte, Jesús María Zaballos, en una imagen de archivo. (EFE)
La exalcaldesa Ana Urtxuegia y el alcalde de Lasarte, Jesús María Zaballos, en una imagen de archivo. (EFE)

El PNV se ha beneficiado de esta falta de rumbo socialista para arrebatarle casi todos sus feudos tradicionales. La fuerte caída en las capitales ha sido muy significativa. Incluso en San Sebastián el PSE ha perdido en el barrio obrero de Altza, algo que parecía impensable. “Muchos votantes se han ido al PNV porque ante nuestra falta de respuestas a los problemas sociales han optado por impedir que Podemos y EH Bildu lleguen al poder”, expone con amargura el exedil socialista. El “voto útil” ha ido a parar a la formación de Iñigo Urkullu, que ha engullido al PSE en sus bastiones.

El verano ya es historia en Euskadi. Se ciernen negros nubarrones en Lasarte que amenazan con lluvia, aunque, hoy por hoy, este municipio proyecta el único sol que ahora mismo calienta al PSE en Euskadi. Y en la Casa del Pueblo de este municipio no dudan de que el cielo volverá a despejarse en todo el País Vasco a pesar de que el socialismo vive los peores momentos de su historia. “El partido se ha caído y levantado en muchas ocasiones a lo largo de sus más de cien años de historia”, asegura Michel. “¿Que si vendrán tiempos mejores? Pienso que sí”, coinciden Manuel e Ismael mientras apuran el trago. Y abandonan el local ajenos a que la televisión sigue sentenciando a su partido.

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