Los enclaves madrileños caídos en el olvido: puentes, presas y acueductos
La entidad colegiada pone el acento sobre puentes, acueductos, carreteras y presas en peligro de ruina en mayor o menor grado situadas en Cercedilla, Galapagar y el Real Canal del Manzanares
La Comunidad de Madrid no se salva del patrimonio olvidado. El Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos recoge en su segundo catálogo de Actuaciones en el Patrimonio de Obras Públicas más de un centenar de infraestructuras que requieren conservación, rehabilitación y difusión pública. El documento, presentado en el II Congreso Internacional en esta materia que se ha celebrado en la Comunidad Valenciana, recoge cuatro enclaves madrileños caídos en el olvido o en vías de mejora. Se trata del apeadero de Siete Picos y los puentes del Reajo y de la Venta en Cercedilla, el Puente Nuevo sobre el Guadarrama en Galapagar y el Real Canal del Manzanares, que atraviesa Madrid, Getafe y Rivas-Vaciamadrid.
Los expertos del Colegio de Caminos resaltan en su informe el estado de "ruina avanzada" del apeadero de Siete Picos, en el término municipal de Cercedilla. Se trata de la estación que formó parte del proyecto del Ferrocarril Eléctrico del Guadarrama. La línea fue abierta al público oficialmente en julio de 1923. Desde su puesta en marcha, la estación de Siete Picos fue punto de parada, cruce y mantenimiento de la línea. Además, su localización intermedia favorecía el tránsito de los trenes suizos que operaron hasta mediados de siglo.
El enclave presenta “graves daños estructurales y pérdida progresiva de sus valores patrimoniales”. Además, los ingenieros enfatizan que el colapso parcial de la cubierta y el vandalismo han acelerado su deterioro. En este sentido, tanto el edificio principal como la antigua Casa de Máquinas, instalación que abastecía de electricidad a la línea mediante un generador diésel, presentan desplomes, acumulación de escombros y vegetación invasora.
Medidas para evitar la "pérdida definitiva"
El informe indica, asimismo, que la ausencia de medidas de protección o señalización "refuerza una sensación de abandono total", a pesar de su singular valor histórico como uno de los primeros apeaderos del ferrocarril eléctrico de montaña en España y de su localización dentro del entorno protegido del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama.
El catálogo publicado por el Colegio, liderado por el decano Miguel Ángel Carrillo a nivel nacional, recomienda la consolidación estructural “urgente” del inmueble para evitar su pérdida definitiva. También proponen la restauración de sus elementos arquitectónicos originales. “Debería plantearse su rehabilitación como centro interpretativo del ferrocarril eléctrico del Guadarrama y del excursionismo histórico, integrándolo en las rutas culturales y turísticas del Parque Nacional”, exponen.
Del mismo modo, consideran positiva su posible catalogación como Bien de Interés Patrimonial o de Interés Local, lo que garantizaría su protección legal frente a futuras intervenciones en la vía. “Esta actuación permitiría recuperar un hito del patrimonio ferroviario español y devolver al enclave su papel como punto de encuentro entre ingeniería, paisaje y memoria colectiva”, concluyen.
Un puente de Felipe II en Guadarrama
En la localidad de Galapagar se encuentra el Puente Nuevo sobre el río Guadarrama, cuyo acceso se da desde la carretera M-519, por el Camino de las Minas. En este caso, el Colegio propone la adecuación de las zonas colindantes. “Tan solo una correcta rehabilitación, acompañada de instrumentos de interpretación, permitirá el completo disfrute de esta maravilla del patrimonio de las obras públicas en España”, recogen en el documento.
La historia de este puente de traza renacentista se remonta a 1582, cuando el rey Felipe II encargó su construcción para acondicionar uno de los caminos que comunicaban Madrid con el Real Sitio de El Escorial. El puente permitió abrir una ruta más directa de la que se había utilizado habitualmente, coincidente, a grandes rasgos, con el Camino Real de Valladolid (Madrid-Torrelodones-Collado Villalba-Guadarrama-El Escorial).
El Colegio de Caminos recoge en su informe que la autoría del puente se atribuye a Juan de Herrera, aunque también es posible que fuera diseñado por alguno de sus discípulos y que el arquitecto real solo lo supervisase en calidad de inspector de monumentos de la Corona, cargo que alcanzó en 1579. No obstante, sí se sabe que en la fábrica intervinieron los maestros canteros de origen cántabro Juan y Pedro de Nates, responsables de los sillares de piedra de granito que dan forma a la estructura.
El puente fue finalizado en 1583, un año antes de que, oficialmente, se dieran por concluidas las obras del monasterio de El Escorial, añaden desde el Colegio. En este sentido, se trata de una construcción "inequívocamente" vinculada a esta fundación, como así prueban las parrillas escurialenses instaladas en cada uno de sus frontales.
Opinión Conservó su uso como itinerario principal entre Madrid y el Real Sitio hasta el siglo XVIII, cuando el rey Carlos III ordenó la ejecución de la variante Las Rozas-puente del Retamar-Galapagar. En 1985, como consecuencia de la ampliación de la carretera, se inició el desmontaje y transformación del puente, obras que se lograron paralizar mediante incoación de expediente para su declaración como Bien de Interés Cultural (BIC).
Rehabilitación de dos puentes históricos en Cercedilla
En cuanto a los puentes del Reajo o del Molino y el puente de la Venta, situados en Cercedilla, la Comunidad de Madrid ya ha comenzado a intervenir. El primero de ellos se localiza sobre el río de la Venta, en la carretera M-622, mientras que el segundo está sobre el arroyo de la Fuenfría, en la carretera M-966.
El Colegio de Caminos explica que se deben realizar en ellos labores de conservación para el mantenimiento de “estas singulares obras de ingeniería”, ya que por ellas transitan senderistas y amantes del patrimonio. Proponen el rejuntado de lajas y el tratamiento de la vegetación del entorno. También consideran importante acondicionar miradores o puntos de visualización de los puentes, así como la instalación de paneles informativos.
Yolanda Alcaraz Nuño, ingeniera de Caminos y jefa de la División de Concesiones y Estructuras de la Dirección General de Carreteras de la Comunidad de Madrid, así como coautora de esta ficha de los puentes en el catálogo del Colegio, comenta que ya están actuando en ellos de la mano del departamento de Patrimonio. “En el puente del Reajo ya casi hemos concluido su rehabilitación completa”, expone.
El Gobierno regional ha procedido a reparar los daños que presentaban las piedras, golpeadas por el clima de la zona; han retirado la vegetación enraizada en ellas y las han limpiado con agua a presión para eliminar las impurezas y mohos. “Hemos rellenado los espacios de nuevo con mortero de cal, muy similar al utilizado en su construcción. Patrimonio ha hecho unas pruebas para elegir el color y la textura, y así no alteramos la estética del puente”, ilustra Alcaraz.
Más allá de impermeabilizar la carretera con láminas asfálticas que drenan el agua sobre la calzada, la intervención ha servido para ensanchar la acera e iluminar el puente. Una intervención similar es la que proyectan sobre el puente de la Venta. La ingeniera recalca que los dos viaductos tienen la máxima catalogación como BIC, declarada en 1981. “La idea es cuidar todo nuestro patrimonio a través de estrategias de conservación como estas”, concluye la integrante del Gobierno regional.
Alerta sobre la destrucción del Real Canal del Manzanares
Por último, el catálogo del Colegio de Caminos indica que el Real Canal del Manzanares, que atraviesa las localidades de Madrid, Getafe y Rivas-Vaciamadrid, se encuentra en un estado “muy frágil”. Tal y como inciden, en la mayor parte de su recorrido no cuenta con ningún tipo de protección patrimonial, y muchos de sus elementos han sido destruidos en las últimas décadas.
El órgano colegial se hace eco de cómo diversas plataformas ciudadanas de defensa de bienes culturales lamentan el olvido y el desinterés de las administraciones, y la falta de compromiso con el Canal o sus bienes patrimoniales. “Es más necesario que nunca solicitar una protección definitiva del canal, inversiones que frenen su deterioro y actuaciones que se apoyen en las investigaciones que se están realizando con vistas a su recuperación e integración en el paisaje”, añaden.
Del mismo modo, y con la mirada puesta en el largo plazo, desde el Colegio se imaginan cómo esta obra de ingeniería lineal se puede convertir en un nuevo nexo de la ciudad de Madrid con la vega del río Manzanares hacia el sur.
La Comunidad de Madrid no se salva del patrimonio olvidado. El Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos recoge en su segundo catálogo de Actuaciones en el Patrimonio de Obras Públicas más de un centenar de infraestructuras que requieren conservación, rehabilitación y difusión pública. El documento, presentado en el II Congreso Internacional en esta materia que se ha celebrado en la Comunidad Valenciana, recoge cuatro enclaves madrileños caídos en el olvido o en vías de mejora. Se trata del apeadero de Siete Picos y los puentes del Reajo y de la Venta en Cercedilla, el Puente Nuevo sobre el Guadarrama en Galapagar y el Real Canal del Manzanares, que atraviesa Madrid, Getafe y Rivas-Vaciamadrid.