El Museo del Prado exhibe su primera fotografía en color en una colección de más de 11.000 registros
La pinacoteca madrileña muestra una fotografía en color realizada con autocromo, una técnica pionera de principios del siglo XX, que destaca entre los más de 11.000 registros de su colección por su carácter excepcional
Retrato en color del escultor Miguel Blay, realizado a finales del siglo XIX, en los inicios de la fotografía cromática. (Museo del Prado)
El Museo del Prado saca a la luz una de sus piezas más desconocidas en una vitrina: una histórica fotografía en color que pasa casi inadvertida y que, tal y como publica RTVE.es, solo se ilumina y revela sus detalles cuando el visitante pulsa un botón.
Detrás de esa imagen se encuentra el escultor Miguel Blay, figura clave del modernismo, retratado en una de las fotografías en color más antiguas que conserva la pinacoteca madrileña. La escena, captada entre 1904 y 1910 mediante la técnica del autocromo—un procedimiento patentado por los hermanos Lumière en 1903 que utilizaba diminutos granos de fécula de patata teñidos para filtrar la luz y captar el color—,muestra al artista al aire libre, con una actitud relajada y ajena a la cámara, en un momento que hoy adquiere dimensión histórica.
Una rareza dentro de la colección fotográfica del Prado
Esta pieza forma parte de la exposición El universo del artista ante la cámara, integrada en el programa Almacén abierto del Museo del Prado. La muestra reúne 32 imágenes, en su mayoría en blanco y negro, que recorren casi ocho décadas de historia visual, desde mediados del siglo XIX hasta los años 30 del XX, centradas en retratos de artistas y escenas de sus talleres. En estas instántaneas aparecen figuras como Mariano Fortuny, además de pintoras como María Luisa de la Riva o Fernanda Francés, que lograron abrirse paso en un entorno mayoritariamente masculino.
Dentro de ese conjunto, el retrato de Blay destaca por ser la única imagen en color de la muestra. Expuesta en una vitrina, los tonos verdes, blancos y las carnaciones solo se aprecian con claridad cuando el visitante se acerca y pulsa un botón que activa su iluminación.
Una colección en crecimiento con más de 11.000 registros
La fotografía forma parte de la colección de fotografía histórica del Museo del Prado, que supera los 11.000 registros y se ha construido en gran parte mediante donaciones. Entre ellas destaca la realizada por Mario Fernández Albarés en 2020, gracias a la cual esta imagen en color de Miguel Blay se incorporó al fondo del museo, mientras que el resto de instantáneas proceden de archivos de artistas y fondos históricos vinculados a creadores y fotógrafos de la época.
El recorrido de la exposición no solo se centra en los retratos, sino también en los espacios de creación. Talleres, estudios y escenas cotidianas revelan cómo los artistas construían su identidad en una época en la que acudir a un estudio fotográfico se convertía en un acto social y casi ritual. La muestra, comisariada porBeatriz Sánchez Torija, puede visitarse hasta el 5 de julio en la Sala 60 del Edificio Villanueva del Museo del Prado.
En ese contexto, la imagen de Miguel Blay no solo documenta a un escultor en pleno ejercicio de su carrera, sino que también refleja una transición técnica y cultural. Una pieza que, pese a su aparente discreción en vitrina, condensa más de un siglo de historia entre luz, color y memoria.
El Museo del Prado saca a la luz una de sus piezas más desconocidas en una vitrina: una histórica fotografía en color que pasa casi inadvertida y que, tal y como publica RTVE.es, solo se ilumina y revela sus detalles cuando el visitante pulsa un botón.