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Miguel Trillo, el fotógrafo que lleva medio siglo retratando a los jóvenes
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Miguel Trillo, el fotógrafo que lleva medio siglo retratando a los jóvenes

La Swinton Gallery de Lavapiés ofrece una de las panorámicas más amplias y diversas de uno de los retratistas de más prestigio nacidos en España, cuyo trabajo puede adquirirse esta semana en una oferta de 2x1

Foto: Miguel Trillo, La Habana (1999) (Serie Habaneras) (Cedida)
Miguel Trillo, La Habana (1999) (Serie Habaneras) (Cedida)

Llega vestido completamente de negro. Como queriendo pasar desapercibido. Camiseta y chaqueta negras, gafas oscuras. Una presencia casi de incógnito, que encaja con la forma en la que ha trabajado durante toda su vida. Así aparece Miguel Trillo para hablar de Existencias, la exposición retrospectiva que reúne su trabajo en la Swinton Gallery de Lavapiés, y que podrá verse hasta el 21 de marzo.

La muestra reúne más de 300 fotografías tomadas entre 1976 y 2026, una síntesis extraordinaria de cinco décadas dedicadas a observar culturas juveniles, estéticas urbanas y formas de identidad colectiva. Instantáneas que también se pueden comprar a unos precios realmente amables. Entre 150 y 500 euros, a los que hay que sumar el IVA. "Son fotografías que estaban en mi taller. Todas están enmarcadas porque han formado parte de las exposiciones que he hecho en estos últimos 20 años", matiza de un formato que es un lujo para cualquier amante de la fotografía vintage y de uno de los grandes retratistas de esta época.

Trillo no para de hablar, no le falla en ningún momento la memoria, conecta temas de un lado a otro con una conciencia clara de lo que ha construido: un archivo inmenso de juventud, música, moda, tribus urbanas y geografías culturales. "Es la primera vez que se hace una retrospectiva así en Madrid. Se han hecho exposiciones, claro, pero no una reunión tan amplia de mi trabajo, con imágenes de distintas etapas y proyectos", remarca.

placeholder Miguel Trillo, Jimena (Cádiz), 1976 (serie Años 70) (Cedida)
Miguel Trillo, Jimena (Cádiz), 1976 (serie Años 70) (Cedida)

Hace dos años, recuerda, ya hubo un intento de algo parecido en Santander, dentro del festival PHotoEspaña, que desde hace años mantiene sedes fuera de Madrid. Aquella exposición, organizada en la Biblioteca Central de Cantabria por el comisario Sema D'Acosta, debía haber tenido un catálogo, pero finalmente no llegó a publicarse.

Existencias, una liquidación

El título de la exposición juega con varios sentidos. Por un lado, "existencias" alude literalmente a las vidas retratadas. Esa imagen documental de algo que cada vez resulta más difícil de distinguir gracias a la inteligencia artificial. Esencia y tradición. Personas, jóvenes y escenas reales de una generación que se reconoce en la música, la ropa, el gesto y la actitud. El término, sin embargo, también remite a algo más prosaico. "Existencias también tiene que ver con el almacén, con lo que queda guardado. Los artistas necesitamos un espacio donde se acumule la obra, lo que se ha hecho durante años", subraya.

Una liquidación simbólica de ese archivo. "La idea era también que la gente pudiera llevarse una fotografía. No todo tiene que ser inaccesible. Incluso planteamos una especie de dos por uno, algo que en el mundo del arte es bastante raro", declara el fotógrafo andaluz de un recorrido expositivo que comienza en los años setenta, el periodo en el que Trillo empieza a fotografiar su propio entorno.

placeholder Miguel Trillo, Nom Pen, 2016 (serie Asiatown) (Cedida)
Miguel Trillo, Nom Pen, 2016 (serie Asiatown) (Cedida)

La década de la Movida

La década de los ochenta va a marcar el momento de mayor visibilidad de su obra. Trillo empieza a trabajar como profesor de instituto en 1978, justo cuando España estrena la Constitución, y ese nuevo contexto político coincide con la explosión cultural que pronto será conocida como la Movida madrileña.

"Yo iba siempre con dos cámaras. Una con blanco y negro y otra con diapositiva en color. En aquella época el color casi no se utilizaba en el fotoperiodismo", aclara. Un momento en el que cambia su mirada. En lugar de fotografiar a los músicos sobre el escenario, Trillo se centra en el público, en los jóvenes que escuchan la música y construyen una identidad estética a partir de ella. "A mí me interesaba más el público que el escenario. La gente que iba a los conciertos, cómo se vestía, cómo se presentaba. Ahí estaba la verdadera escena", señala.

Tribus urbanas

El mundo de las tribus urbanas ocupa una parte clave dentro de lo que es su amplísima obra, donde la forma de trabajar será otro elemento determinante. Trillo explica que en los años ochenta cada escena musical tenía sus códigos estéticos: ropa, peinados, zapatos y gestos. "Cada concierto tenía su público y cada público tenía su estética. No era lo mismo ir a uno de heavy metal que a uno mod o punk", comenta de unos momentos en los que también se caracterizaba de la forma adecuada para que no le tomaran por un intruso.

placeholder Miguel Trillo, Madrid, 1986, (serie Años 80) (Cedida)
Miguel Trillo, Madrid, 1986, (serie Años 80) (Cedida)

Entre todas esas tribus reconoce que siempre se sintió más cercano a la cultura mod, asociada a grupos como The Jam. A mediados de los años ochenta aparece otro fenómeno musical que será fundamental en su manera de acercarse a la juventud, el hip hop. Trillo es uno de los primeros fotógrafos que documentan esta cultura en España y llega a realizar algunas de las primeras portadas de estos discos. "El hip hop llegó muy pronto", concreta. "Empecé a fotografiarlo a mediados de los ochenta, en aquel momento casi no había imágenes de esa escena".

Una mirada global

En los años noventa el proyecto evoluciona. Trillo empieza a viajar por ciudades españolas para documentar cómo las culturas juveniles que habían nacido en Madrid se extendían por todo el país. Un trabajo que, en una de sus iniciativas más recordadas, desarrolla en colaboración con El País Semanal. "Lo interesante era ver que la modernidad no estaba solo en Madrid o Barcelona. También estaba en Lugo, Teruel o Ciudad Real", asegura de unos movimientos que también le van a permitir reflexionar sobre el territorio y las identidades culturales.

Y a finales de esa década empieza también a viajar de forma más continuada fuera de España. Los primeros destinos son La Habana, Puerto Rico y Manila, coincidiendo con el centenario de la independencia de las antiguas colonias españolas. "Me interesaba ver cómo se expresaban las culturas juveniles en otros lugares, en contextos muy distintos", apunta de unas fotografías que permiten al asistente más observador ver cómo sus intereses van mutando, sin dejar de lado el aspecto de unos adolescentes que cambian con los años. Escenas urbanas en ciudades asiáticas como Tokio, Seúl, Hong Kong o Kuala Lumpur. O personas que asisten a salones de manga y pasarelas de moda. "La fotografía tiene que ver con el tiempo. Cada imagen captura un momento que ya no va a volver", concluye. Como en el retrato de Dorian Gray: "Yo he envejecido, pero he congelado siempre a los personajes en el mismo tiempo y, sobre todo, con la misma filosofía. Sin concepto, no me habría echado a la calle".

Llega vestido completamente de negro. Como queriendo pasar desapercibido. Camiseta y chaqueta negras, gafas oscuras. Una presencia casi de incógnito, que encaja con la forma en la que ha trabajado durante toda su vida. Así aparece Miguel Trillo para hablar de Existencias, la exposición retrospectiva que reúne su trabajo en la Swinton Gallery de Lavapiés, y que podrá verse hasta el 21 de marzo.

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