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Madrid se mira en Japón: así florece la escena de los listening bars en la capital
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Madrid se mira en Japón: así florece la escena de los listening bars en la capital

Nuevos espacios apuestan por el sonido de la alta fidelidad, la programación curada y el vinilo como eje cultural

Foto: Lucía Zapata pinchando en una de sus sesiones (Cedida)
Lucía Zapata pinchando en una de sus sesiones (Cedida)

El sonido de los altavoces, colocados estratégicamente en cada rincón del local, resulta prístino, pulido hasta una fabulosa transparencia, suspendido en el aire como una sustancia visible que ocupa la sala. Cada nota se despliega con un equilibrio milimétrico entre graves profundos y firmes, medios densos y voces talladas con precisión escultórica. Estamos en un lugar donde la calidad sonora es lo que asienta el proyecto. Puede ser una cafetería de especialidad, un restaurante mexicano, un bar de vinos naturales o el lobby de un hotel. Lo importante es que en estos últimos meses estos espacios se están reproduciendo como hongos, poniendo en valor discursos musicales en los que el DJ juega un papel determinante, no solo ambientando, sino también creando un espacio de escucha y de disfrute.

"En Madrid he percibido un cambio importante en estos últimos años", cuenta Lucía Zapata, más conocida como Moomba, una de las mujeres que bajo el paraguas de su agencia Cool Nice, se dedica a promover la cultura del vinilo en la capital. "No creo que el vinilo sea lo único que esté de moda; lo que realmente está ganando relevancia es la música en general. Los hoteles y otros espacios han entendido que contar con un DJ, en lugar de utilizar un hilo musical, atrae más público, genera contexto y mejora la experiencia global del evento. Se está dando más importancia a quién selecciona la música y en qué momento se realiza la programación".

De Malasaña al intercambio global

Moomba, cuya carrera comienza a finales de los noventa, en locales como el Malandro de Malasaña, cuenta con una perspectiva enorme. Sus manos han pinchado en los principales listening bars del planeta, de París a Tokio, pasando por diminutos cafés y winebars de Ámsterdam, La Haya o Roma. "En mis sesiones suelo moverme dentro de lo que llamo jazz y sus fusiones", aclara sobre lo que suele sonar cuando ella está al mando de los platos. "Cuando se menciona el jazz muchas personas piensan que es una música aburrida, pero cuando hablas de jazz mezclado con funk, soul, hip hop o música latina el resultado es mucho más dinámico e interesante. Esa es la línea en la que trabajo habitualmente".

placeholder Zapata en una de sus sesiones (Cedida)
Zapata en una de sus sesiones (Cedida)

Madrid vive una transformación en su relación con la música. Hoteles, restaurantes, galerías y espacios de ocio han comenzado a introducir una programación cuidada, con sistemas de sonido acordes para que la experiencia auditiva sea perfecta. El hilo musical, como comenta Moomba, está empezando a perder protagonismo frente a la figura del DJ como aquel que diseña y selecciona la música que puede funcionar esa tarde o esa noche. El público se sienta, escucha, conversa en tono bajo y presta atención a la selección musical.

Japón y los hi-fi bar

El recorrido vital de Moomba en estas últimas dos décadas incluye estancias en distintas ciudades europeas y asiáticas. Cada etapa le ha permitido ampliar y reforzar una identidad plagada de referencias musicales. "El cambio grande, en realidad, se ha producido en este último año. Hice un viaje por Asia, una pequeña gira", comenta de esa perspectiva que le ha permitido diversificar las zonas de influencia. "Durante ese viaje estuve pinchando en Japón y allí descubrí con mucha más profundidad la cultura de los listening bars. Esa experiencia me hizo ampliar todavía más mis conocimientos sobre el jazz, que es un género que siempre me ha gustado mucho”.

Los listening bars nacen en Japón a comienzos del siglo pasado, algunos de ellos se han ido transformando a lo largo de estos años. "Son lugares a los que la gente va a escuchar música con atención. La gente está sentada, en silencio, con su cóctel, escuchando. Esa es la idea original", comenta Moomba. "Ese concepto es el que yo he intentado trasladar a Europa. Lo que ocurre es que en Europa somos más excitados, hay más consumo de alcohol y es más difícil que el público esté completamente atento a la música. Pero el concepto original es ese".

Foto: mateo-honten-japon-corazon-manana-restaurante

Otra característica fundamental de estas salas es el equipo, sistemas de sonido de altísima calidad. Es por eso que muchos se llaman listening bars o hi-fi bars. "Muchos de esos equipos están construidos específicamente para los espacios donde van a ser utilizados", comenta Moomba e insiste en cómo el objetivo debe ser que el sonido sea extraordinario y permita una escucha más detallada.

Gira por Europa

"En Europa destacaría varios lugares en los que he estado pinchando”, cuenta. Por ejemplo, en Atenas Moomba pinchó en varios de estos emplazamientos. “Hay uno en concreto que es espectacular, incluso con estrella Michelin, en el que estuve dos veces este verano. Se llama Pharaoh, en honor al músico Pharoah Sanders”. También menciona Voulkanizater, “un hi-fi bar con un equipo de sonido brutal y además funciona como restaurante de alto nivel, donde sirven comida griega muy elaborada”.

La sucesión de lugares es interminable. Por ejemplo, habla de Ámsterdam y Cue, un concepto gastronómico ubicado en el centro de la ciudad holandesa y donde se alterna la alta cocina con un listening bar alojado en la planta baja. Fue creado por el reconocido chef George Kataras y el sommelier Mohamed Aous. "Probablemente fue el sitio que más me impresionó de todos los que visité, porque allí me di cuenta de que en Holanda realmente aprecian mucho esta cultura de la escucha. Cuando terminé la sesión varias personas se acercaron a darme las gracias. Durante la sesión, la gente estaba realmente en silencio, pendiente de la música. Aquello me emocionó", relata. Después pasó por La Haya, ajustando ambientes y definiendo sonidos en Onda, un lugar cuyo lema es sabores refinados, sonidos cuidadosamente seleccionados. Y continúa enumerando emplazamientos de París, Rotterdam, Milán o Londres. "La tendencia es imparable", afirma.

Madrid como motor de la escena de escucha

Y el movimiento terminó de llegar a España, más fuerte que nunca el año pasado. "Barcelona es una ciudad que siempre ha contado con una buena escena. Hace unos meses me invitaron a visitar algunos de estos espacios dedicados a la escucha. En ese tipo de lugares la música se oye con mucha atención y con equipos de alta fidelidad, y eso encaja muy bien con las sesiones que estoy haciendo ahora”, desarrolla la madrileña, a la vez que enumera espacios como Curtis y Oblicuo. "Para mí esos locales tienen algo muy especial. En mi caso llevo veinticuatro años pinchando y durante mucho tiempo el DJ ha sido considerado simplemente como música de fondo. Esa es una percepción que estoy intentando cambiar".

Foto: restaurantes-musica-directo-vivo-madrid

En Madrid, Moomba ha actuado en varios espacios que integran programación musical cuidada y sistemas de sonido de alta fidelidad. En Casa Neutrale, el concepto combina restaurante y espacio sonoro en un entorno arquitectónico singular, con una sala inferior que funciona como cueva. "En cuanto a Barco —la antigua sala de conciertos malasañera que ha sido renovada recientemente—, el espacio está abierto hasta las seis de la mañana y funciona con dos turnos: uno hasta las dos y otro de dos a seis", apunta de un local que tiene dos salas. "En la planta superior está el equipo de sonido de Admire Audio, instalado por ellos. Suena de forma espectacular. Allí hay dos platos y dos reproductores digitales. En la planta inferior hay, si no recuerdo mal, solo formato digital y la idea es más de fiesta". Otro espacio es Frecuencia, en el barrio de Salamanca: "Tiene un sistema de sonido muy bueno. Es un local muy cuidado, con una decoración excelente y una iluminación muy bien trabajada. Me gusta mucho ese lugar".

Está también El Rayo, que se esconde tras un restaurante de baos. "Aunque lo cerraron, van a reabrirlo próximamente. No estaban de acuerdo con la línea musical anterior, que se había orientado demasiado hacia la electrónica", señala. "Quieren mantener el concepto de escucha. El sistema de sonido es de los mejores que he escuchado. Es realmente impresionante". Además de restaurantes y clubes como Marciano o El Internacional, "que tiene el mejor sistema de sonido de todos y el perfil más hi-fi", dice.

Cool Nice, la agencia y la serie

El proyecto Cool Nice nace como plataforma de curación musical internacional. "Su objetivo se centra en la dirección musical para espacios, la transmisión de la cultura del vinilo y el desarrollo de experiencias sonoras con identidad", desgrana. Moomba define la esencia del proyecto con una frase: "Curamos sonidos, experiencias que celebran la cultura".

Foto: restaurantes-espectaculo-madrid Opinión
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A Moomba le gusta comentar que su trabajo abarca hoteles, restaurantes, eventos culturales y proyectos de marca. "Adaptamos la programación a cada espacio: vestíbulos, terrazas, piscinas o salas interiores requieren selecciones diferentes según el horario y el tipo de actividad", cuenta de un equipo en el que se integran una red internacional de DJs y selectores.

A esto se suma Cool Nice Sessions, una serie de sesiones grabadas en directo en su casa de Lavapiés, aunque también cuando viaja suele hacerlo en tiendas de discos. "Me di cuenta de que el 99% de mis amistades eran selectores y DJs", desarrolla de una idea cuyo leitmotiv era que compartieran sus conocimientos musicales. "Esa es la base de las sesiones. Compartirlo con el resto de personas. Realizan una sesión de una hora. Yo la llamo música para cocinar, porque es música para tener de fondo, para escuchar, para sentarse y relajarse un fin de semana". Después de esa hora, cada invitado explica la sesión como un viaje personal a través de la música. "Me parece muy rico y muy bonito. No trata solo de DJs, sino de crear contextos en los que la música tenga sentido. Se trata de descubrir DJs con identidades fuertes, quizá fuera del circuito comercial, pero con una gran cultura musical", concluye.

El sonido de los altavoces, colocados estratégicamente en cada rincón del local, resulta prístino, pulido hasta una fabulosa transparencia, suspendido en el aire como una sustancia visible que ocupa la sala. Cada nota se despliega con un equilibrio milimétrico entre graves profundos y firmes, medios densos y voces talladas con precisión escultórica. Estamos en un lugar donde la calidad sonora es lo que asienta el proyecto. Puede ser una cafetería de especialidad, un restaurante mexicano, un bar de vinos naturales o el lobby de un hotel. Lo importante es que en estos últimos meses estos espacios se están reproduciendo como hongos, poniendo en valor discursos musicales en los que el DJ juega un papel determinante, no solo ambientando, sino también creando un espacio de escucha y de disfrute.

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