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Los vínculos entre el art decó y el poder en el Madrid de la Segunda República
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Los vínculos entre el art decó y el poder en el Madrid de la Segunda República

La exposición, 'Alegorías de un porvenir', en el Banco de España, bucea en la ampliación que ejecutó el arquitecto José Yárnoz en los años 30

Foto: Vidrieras del Banco de España. (EFE/Mariscal)
Vidrieras del Banco de España. (EFE/Mariscal)

El art decó es un estilo artístico que nace en los años veinte del siglo pasado. Es fácil de reconocer: líneas rectas, formas geométricas, simetría. Y algo de opulencia —que se note que hay dinero— usando el oro, el mármol o el vidrio. Si tuviéramos que explicárselo a un niño, podríamos decirle que es una manera elegante y moderna de decorar edificios y objetos, usando formas simples y repetitivas. Hay orden y hay ritmo, pero con estilo.

Su llegada a España coincidió con un momento de transición política y urbana. A finales de los años veinte del siglo XX, Madrid estaba dejando atrás su vetusto perfil decimonónico. La Gran Vía avanzaba hacia su tercer tramo, se comenzaban a alzar sus primeros rascacielos, los cines formaban parte del paisaje, las sedes bancarias competían por tener los edificios más imponentes y los hoteles internacionales aterrizaban en la capital por primera vez. Casi que recuerda, un siglo más tarde, a lo que estamos viviendo hoy en día.

Todo esto con un país que avanzaba a trompicones. Por un lado teníamos el entusiasmo reformista tras la proclamación de la Segunda República, un 14 de abril de 1931. Y por el otro estaba la crisis económica derivada del crack del 29, a lo que había que añadir un creciente conflicto social.

La exposición Alegorías de un porvenir, comisariada por Yolanda Romero y Álvaro Perdices, bucea en este período, y toma como referencia un hecho que no le es ajeno, la ampliación del Banco de España realizada por el arquitecto José Yárnoz Larrosa, que será un alarde sumamente imaginativo para la época y el lugar.

Un proyecto de modernidad

"Desde hace cinco años trabajamos en visibilizar la colección del banco, que era desconocida. Esta exposición analiza la primera gran ampliación de 1927–1936 y busca mostrar cómo la arquitectura, la decoración y la memoria institucional se integran en un proyecto de modernidad", explica Yolanda Romero, conservadora y jefa de la División de Patrimonio y Colecciones del Banco de España, que apunta que otro de sus objetivos ha sido propiciar una reflexión sobre el papel de las instituciones en la construcción del relato de progreso y estabilidad durante la Segunda República.

placeholder Vista de los bocetos expuestos en 'Alegorías de un porvenir'. (EFE/Mariscal)
Vista de los bocetos expuestos en 'Alegorías de un porvenir'. (EFE/Mariscal)

Añade que la muestra coincide con el centenario de la Exposition Internationale des Arts Décoratifs et Industriels Modernes, celebrada en París en 1925, punto de eclosión y máxima visibilidad del art decó. Aquel certamen, que reunió pabellones de Francia, Bélgica, Países Bajos o Suecia, fue capaz de establecer un lenguaje común para arquitectos, diseñadores y artesanos. Desde entonces, el art decó se expandió por Europa y América. "Este estilo articuló un relato de modernidad que proyectaba orden y progreso, aunque la realidad social y política fuera compleja y conflictiva", dibuja Perdices, artista y curador externo de la muestra.

Arquitectura y representación

Uno de los arquitectos que visitó el certamen de 1925 fue Yárnoz Larrosa, que va a publicar después sus impresiones en la revista Arquitectura. En el texto, que puede leerse en la exposición, recordaba cómo la primera impresión fue "desconcertante", por la "variedad y aglomeración" de pabellones, muchos emplazados junto a edificios históricos de "valor innegable", lo que obligaba a comparaciones incómodas.

Yárnoz explicaba que, tras el fracaso del modernismo "con su ornamentación recargada y el abuso de materiales ficticios", la tendencia moderna buscaba un sentido "más razonado y verdadero". Incluso recogía una definición irónica escuchada en los jurados: una obra era moderna "en que no se parecía a nada". La ampliación de Cibeles, de alguna manera, va a traducir esas ideas en lo que podríamos llamar un programa coherente.

Foto: vidrieras-maumejean-banco-de-espana-hotel-palace-madrid Opinión

El Patio de Operaciones, de aproximadamente 900 metros cuadrados, se convierte en el espacio central abierto al público. Bajo una gran vidriera cenital, el cliente entra en una escenografía de mármol, latón, vidrio y hierro forjado. Mientras, la Cámara del Oro, a 35 metros de profundidad, incorporará sistemas de seguridad avanzados para custodiar reservas en un contexto de crisis financiera internacional tras 1929.

"El patio de operaciones es el único espacio del Banco abierto al público. Es un símbolo. En aquel momento el Banco era privado y necesitaba transmitir confianza a inversores y clientes. La arquitectura, los materiales, la decoración, todo formaba parte de un mensaje institucional", apunta Romero.

Maumejean y la alegoría del trabajo

El elemento central de este patio es su gran vidriera cenital, encargada a la Casa Maumejean, taller de origen francés establecido en España desde comienzos del siglo XX. Está considerada una de las mejores realizaciones art decó en vidrio de Europa por escala y calidad técnica.

Uno de los puntos fuertes de la exposición es el poder disfrutar de los cartones y bocetos originales conservados en el Archivo Maumejean —propiedad del Museo Nacional de Artes Decorativas y depositado en la Fundación Centro Nacional del Vidrio—. Tras meses de investigación y restauración, estos materiales se muestran por primera vez desde los años treinta.

placeholder Galería de bifurcación entre falsas bóvedas de la Cámara Reservada en una fotografía tomada en 1932. (Cedida)
Galería de bifurcación entre falsas bóvedas de la Cámara Reservada en una fotografía tomada en 1932. (Cedida)

"Ha sido una sorpresa impresionante encontrar los dibujos y cartones originales, guardados en cajas desde los años treinta. Nos permiten entender la complejidad técnica y la concepción integral del proyecto. La vidriera no es solo decoración: edifica la ampliación", dice Romero. Y enumera algunas de las materias que el programa iconográfico representa: agricultura, ganadería, pesca, industria, ferrocarril, aviación y navegación. "Esos cartones muestran cuerpos épicos, excelentes. Es un mundo feliz del trabajo donde no existe el accidente ni el sudor. Pero el trabajo no esculpe el cuerpo: lo destruye. La alegoría es un lenguaje simbólico que idealiza lo que en realidad era precariedad y conflicto", añade Perdices.

Relato, selección y confrontación

El art decó europeo convive en los años treinta con regímenes que instrumentalizan la alegoría del trabajo: el fascismo italiano, el nazismo alemán o el realismo socialista soviético. En España, la República intenta articular esta modernidad democrática. Sin embargo, las tensiones sociales se agravan: huelgas mineras en Asturias en 1934, ocupaciones de tierras en el sur, creciente radicalización política.

"Es un momento de deseo de mejora, pero con problemas tremendos: paro agrícola, falta de educación en el medio rural, ocupaciones de tierras. Todo desemboca en la Guerra Civil. Estos proyectos alegóricos sucumben. De ahí el título: Alegorías de un porvenir. Es un porvenir que se quiebra", explica Perdices de uno de los puntos más destacados del trabajo expositivo, que consta de 150 piezas y va mucho más allá del simple análisis decorativo. Con impresionantes obras de Solana, Palencia, Sorolla o Torres-García.

placeholder Construcción de la Caja Subterránea del Banco de España. (Cedida)
Construcción de la Caja Subterránea del Banco de España. (Cedida)

La muestra no sigue un esquema puramente cronológico. Se articula en cinco ámbitos que conectan territorio, industria, iconografía y tecnología. El trabajo curatorial consiste en seleccionar, contextualizar y confrontar materiales de todo tipo: planos arquitectónicos, mobiliario original, billetes, cartones, fotografías y documentos de archivo. Romero, desde la perspectiva institucional, incide en que no querían "una foto fija del pasado". Y añade que el objetivo era utilizar este episodio para interrogar el presente y que la arquitectura del Banco hablará de estabilidad "en un momento de crisis".

Permanencia y memoria

El Patio de Operaciones, hoy visitable, conserva su configuración original. La vidriera fue desmontada durante la Guerra Civil y reinstalada posteriormente. Forjas, lámparas y mostradores permanecen en su emplazamiento original, lo que demuestra cómo la ampliación de Yárnoz sigue siendo de una exultante modernidad.

Alegorías de un porvenir, abierta hasta el 28 de marzo, termina siendo un acertado análisis del modo en que una institución financiera construyó, en plena incertidumbre republicana, una imagen visual de progreso. Bajo la luz de la vidriera Maumejean, el art decó madrileño hoy aparece como una extraña respuesta a todo lo que estaba ocurriendo, y lo que estaría por venir. Una modernidad que era luminosa, pero que anticipaba un futuro que sería interrumpido.

El art decó es un estilo artístico que nace en los años veinte del siglo pasado. Es fácil de reconocer: líneas rectas, formas geométricas, simetría. Y algo de opulencia —que se note que hay dinero— usando el oro, el mármol o el vidrio. Si tuviéramos que explicárselo a un niño, podríamos decirle que es una manera elegante y moderna de decorar edificios y objetos, usando formas simples y repetitivas. Hay orden y hay ritmo, pero con estilo.

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