Almeida busca un acuerdo con Óscar Puente para la operación Chamartín del sur en plena bronca política
El horizonte del ambicioso proyecto es complejo y difuso. Madrid Nuevo Norte, el precedente más parecido, estuvo bloqueado más de 20 años por la falta de consenso entre las distintas administraciones públicas implicadas
La conocida como operación Chamartín del sur de Madrid se enfrenta ya a un horizonte complejo. El proyecto para transformar la estación de mercancías de Abroñigal, con un nuevo desarrollo inmobiliario y urbano junto a Méndez Álvaro, necesita el respaldo de todas las administraciones públicas competentes —Ministerio de Transportes y Ayuntamiento y Comunidad de Madrid—, pero la bronca política y la falta de entendimiento serán un condicionante extra durante los próximos meses.
José Luis Martínez-Almeida verbalizó este lunes, durante la presentación de la estrategia del consistorio para el sur de la capital, la intención de buscar un acuerdo con la cartera que dirige Óscar Puente para impulsar el plan con Adif, la empresa estatal titular de los terrenos. "Vamos a trabajar conjuntamente con el Gobierno de España", dijo el alcalde de Madrid, que calificó la obra como una "oportunidad histórica" para la zona. "Este no es un proyecto de gobierno, sino de ciudad", añadió.
Fuentes del área de Urbanismo consultadas por El Confidencial detallan que ya se han producido los primeros contactos "a nivel técnico". El siguiente paso, aunque todavía no ha trascendido un calendario y el ministro Puente ni siquiera ha valorado públicamente la oferta de la capital, es escalar la estrategia y discutir cómo será el desarrollo.
La idea inicial, añaden en el departamento que dirige Borja Carabante, es levantar en torno a 5.000 viviendas y construir nuevas dotaciones públicas en una superficie de 300.000 metros cuadrados, aunque no hay nada decidido. Hace un año y medio, de hecho, trascendió la intención del ministerio de iniciar la tramitación, en su caso limitando el proyecto únicamente a oficinas por la cercanía con autopistas y vías férreas.
La realidad es que tanto Adif como el ministerio de Transportes comparten la idea de que la estación de Abroñigal es una gran oportunidad para el sur de Madrid. Las distintas administraciones trabajan en la zona desde hace años, con una primera aproximación a lo que podría ser la operación Chamartín del sur. La empresa pública ya analizó en 2024 el suelo para determinar qué superficie de la parcela quedaría liberada del uso ferroviario e incluso ha iniciado el traslado a otros terrenos en el distrito de Vicálvaro. El Ayuntamiento de Madrid, por su parte, también anunció la pasada legislatura que el sur iba a ser una de sus grandes prioridades.
Relaciones rotas
El contexto, sin embargo, es complicado. En primer lugar, por la mala relación de las administraciones madrileñas y el Gobierno central. Almeida, por ejemplo, planteó en 2023 la necesidad de reformar la ley de Capitalidad (2006) para adaptarla a las circunstancias actuales, pero chocó con el Ministerio de Política Territorial, que aunque tuvo buenas palabras al inicio, no lo consideró una urgencia. La presencia ahora de Puente, considerado persona non grata en Madrid, enturbia aún más el futuro y ya existen ejemplos de otros proyectos compartidos que no saldrán adelante, como la ampliación de la línea de Cercanías entre Móstoles y Navalcarnero, solicitada por la Comunidad de Madrid.
En segundo término, está la complejidad del proyecto, con el precedente de Madrid Nuevo Norte. La operación Chamartín, que fue cambiando de nombre con el paso de los años, estuvo bloqueada más de un cuarto de siglo, sin salir adelante incluso en periodos donde las tres administraciones involucradas eran del mismo signo político. El último episodio fue durante el mandato de Manuela Carmena en Cibeles, rechazando la propuesta de Distrito Castellana Norte. Tras años de idas y venidas, las partes cedieron y finalmente optaron por un modelo de colaboración público-privada que fue aprobado en 2023 por unanimidad en el Ayuntamiento de Madrid.
Almeida, no obstante, defendió este lunes que los plazos para el sur serán "más cortos". "Ya tenemos la experiencia normativa, de desarrollo y procedimental", dijo el alcalde de Madrid, que confía en dar una respuesta más rápida. La intención del equipo de Gobierno es llevar el proyecto al pleno de Cibeles y lograr el respaldo de los grupos de la oposición. Más Madrid, en ese sentido, fue de los primeros partidos en presentar un plan para Abroñigal, con el lema de "poner el sur en el centro".
La transformación de la estación se enmarca en la estrategia para el sur del Ayuntamiento de Madrid, con una batería de iniciativas de regeneración urbana, económica y medioambiental en los distritos de Latina, Carabanchel, Usera, Villaverde, Puente de Vallecas, Villa de Vallecas, Moratalaz, Vicálvaro y San Blas-Canillejas. Entre las previsiones destaca un desarrollo residencial a largo plazo de 200.000 viviendas y 5.600 hectáreas, equivalente a la ciudad de Bilbao.
La conocida como operación Chamartín del sur de Madrid se enfrenta ya a un horizonte complejo. El proyecto para transformar la estación de mercancías de Abroñigal, con un nuevo desarrollo inmobiliario y urbano junto a Méndez Álvaro, necesita el respaldo de todas las administraciones públicas competentes —Ministerio de Transportes y Ayuntamiento y Comunidad de Madrid—, pero la bronca política y la falta de entendimiento serán un condicionante extra durante los próximos meses.