Así frustraron Ayuso y Almeida el dedazo de Borja Cabezón en Casa de América: "Era un activista político"
Moncloa presionó a finales de 2020 para que Cabezón, amigo de Sánchez y sin ninguna formación diplomática, se pusiera al frente de la institución. La maniobra fracasó por el veto de la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid
Finales de 2020. La pandemia de coronavirus absorbe el día a día de las administraciones públicas, con los contagios al alza y los desplazamientos por el Puente de la Constitución en boca de todos, pero Moncloa tiene una prioridad en su agenda: colocar a Borja Cabezón, amigo íntimo de Pedro Sánchez, al frente de Casa de América. Más de cinco años después, con Cabezón señalado por utilizar un entramado societario para eludir presuntamente el pago de impuestos —según ha publicado El Confidencial—, las administraciones madrileñas recuerdan la maniobra y cómo finalmente vetaron la propuesta como miembros del Consejo Rector de la institución, enfrentándose al Ministerio de Asuntos Exteriores.
Las fuentes consultadas relatan "semanas de presiones y mucha tensión". Exteriores, que estaba dirigido por Arancha González Laya, puso el nombre de Cabezón sobre la mesa como una exigencia. La primera reacción en el resto de integrantes del consejo fue de sorpresa. El elegido, diputado del PSOE en la Asamblea de Madrid desde las elecciones de 2019, era conocido porque había trabajado con Iván Redondo en el gabinete de Sánchez como responsable de Asuntos Nacionales de la Presidencia del Gobierno, pero no constaba que tuviera formación diplomática.
Y entonces llegó la indignación. Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida, como vicepresidentes de Casa de América, vieron el trasfondo de la operación y se negaron. "No tenía ninguna experiencia ni ninguna formación para un puesto así, era un activista político enchufado y que venía avalado por Iván Redondo", subrayan desde el equipo de la presidenta autonómica, que ya advirtió del intento de Sánchez de colonizar las instituciones, en este caso para las relaciones con América Latina.
La treta de Moncloa trascendió a principios de diciembre, pero Exteriores lo había trasladado mucho antes. El nombramiento llegó a darse por hecho y Cabezón incluso dimitió como diputado regional a mediados de ese mes. "En la vida hay que saber qué puente hay que cruzar y qué puente hay que quemar. Estoy muy ilusionado. Gracias por todo", publicó el dirigente socialista en X (antes Twitter) a modo de despedida.
El Gobierno insistía en que Cabezón era el idóneo para dirigir Casa de América y no dio su brazo a torcer. La explicación, según publicaron varios medios, es que tenía un "profundo conocimiento de la sociedad americana" y había trabajado en proyectos de diferentes países de América Latina, además de ejercer como director técnico del programa Jóvenes Líderes Iberoamericanos de la Fundación Carolina. El hecho de que no fuera diplomático daba igual, pese a la tradición en la institución, alegando que Cabezón sería el cuarto presidente sin esta categoría, tras Miguel Barroso (2006), Imma Turbau (2009) y Tomás Poveda (2012).
"La presión desde Moncloa era muy grande, tenían mucho interés en que fuera él sí o sí"
"La presión desde Moncloa era muy grande, tenían mucho interés en que fuera él sí o sí. El tema se dilató bastante porque nos plantamos y el Ministerio de Exteriores no daba otro nombre", apuntan las mismas fuentes, que detallan que el área encargada del asunto a nivel regional era la Consejería de Cultura, que entonces lideraba Marta Rivera de la Cruz, ahora delegada del mismo departamento en el Ayuntamiento de la capital.
"Presiones brutales"
La propia Rivera publicó este lunes un mensaje sobre esta línea. "Hace cinco años, siendo yo consejera de Cultura, quisieron hacer a Cabezón director de la Casa de América. Desde la Comunidad de Madrid nos negamos en redondo.Las presiones fueron brutales. Ahora se entiende mejor la insistencia", recordó en X. Casi en paralelo, Almeida insistió en un acto oficial, tras conocer la noticia de El Confidencial: "Pocas veces he sufrido más presión del Gobierno de España. Ni tenía cualificación ni trayectoria. No es diplomático de carrera".
Cabezón necesitaba el plácet de todas las administraciones del Consejo Rector de la Casa de América: el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento. Los nombramientos, tanto en la fecha como ahora, requieren de unanimidad, pero el Gobierno central trató de imponer su propuesta y utilizó el dinero como gran argumento. Exteriores recordó entonces con mucha intención que el Estado aportaba el 92% del presupuesto, frente al 4,2% de la Administración autonómica y el 3,8% del consistorio.
En principio, todo estaba preparado para el 21 de diciembre de 2020, pero no pudo ser. Ayuso y Almeida no cedieron ni un milímetro y el Gobierno acabó desistiendo de colocar a Cabezón en Casa de América. "Lo teníamos muy claro, dijimos que no podía ser y así fue. No había ningún argumento técnico que lo respaldara", añaden las voces consultadas.
El ahora responsable de Acción Democrática y Transparencia en la Ejecutiva Federal del PSOE, sin embargo, acabó encontrando acomodo más allá de la política madrileña. Dos años después fue designado por el Ejecutivo embajador de carácter político para el cargo de "Misión Especial para la Crisis Internacional de la Covid-19 y la Salud Global" y aupado como consejero delegado en la Empresa Nacional de Innovación (Enisa).
Enrique Ojeda Vila fue finalmente el elegido para sustituir a Antonio Pérez-Hernández para dirigir Casa de América. Las distintas fuentes que vivieron las tensiones de 2020 coinciden en que su llegada sirvió para calmar las aguas y terminar con las presiones del Gobierno central. Estuvo en el cargo desde verano de 2021 hasta comienzos de 2024.
Finales de 2020. La pandemia de coronavirus absorbe el día a día de las administraciones públicas, con los contagios al alza y los desplazamientos por el Puente de la Constitución en boca de todos, pero Moncloa tiene una prioridad en su agenda: colocar a Borja Cabezón, amigo íntimo de Pedro Sánchez, al frente de Casa de América. Más de cinco años después, con Cabezón señalado por utilizar un entramado societario para eludir presuntamente el pago de impuestos —según ha publicado El Confidencial—, las administraciones madrileñas recuerdan la maniobra y cómo finalmente vetaron la propuesta como miembros del Consejo Rector de la institución, enfrentándose al Ministerio de Asuntos Exteriores.