Qué son los tanques de tormentas de Madrid: las infraestructuras que protegen la ciudad de inundaciones se preparan para evacuar
Tras semanas de precipitaciones récord, estas infraestructuras subterráneas han funcionado al límite para evitar vertidos contaminantes y crecidas en el Manzanares
Madrid mira al cielo con más atención que nunca tras encadenar el enero más lluvioso desde 1996 y un febrero que ya multiplica por tres y medio las precipitaciones del año pasado. Tras semanas de chaparrones casi continuos, los tanques de tormentas de la capital rozan su capacidad y se preparan ahora para un vaciado progresivo si se confirma la tregua meteorológica anunciada para los próximos días.
Cada vez que llueve con fuerza, el agua no solo moja calles y parques: arrastra restos de suciedad acumulada durante días o semanas. Colillas, aceites de los vehículos, excrementos de mascotas, pequeños residuos sólidos e incluso metales presentes en el aire terminan en las alcantarillas. Las primeras aguas de lluvia son, de hecho, las más contaminantes.
Ahí entran en juego los tanques de tormentas. Se trata de grandes depósitos subterráneos conectados a la red de saneamiento que almacenan temporalmente el agua cuando las depuradoras no pueden tratarla al mismo ritmo al que cae del cielo. En lugar de verter directamente al río un caudal excesivo y cargado de suciedad, el sistema desvía ese excedente a estos depósitos hasta que la tormenta remite.
Solo cuando deja de llover y las estaciones depuradoras recuperan capacidad, el agua almacenada se envía de forma gradual para su tratamiento. Así se protege tanto la calidad del río Manzanares como la seguridad de determinadas zonas frente a posibles desbordamientos.
38 tanques repartidos por la ciudad
Madrid cuenta con 38 tanques de tormentas: cuatro de gran tamaño situados en puntos estratégicos y otros 34 más pequeños distribuidos por distintos barrios. En conjunto, suman una capacidad de almacenamiento superior a 1,4 millones de metros cúbicos.
Entre ellos destacan los de Arroyofresno y Butarque, considerados de los mayores de Europa. Cada uno puede almacenar alrededor de 400.000 metros cúbicos de agua. El de Arroyofresno, ubicado en la zona noroeste, ocupa una superficie subterránea equivalente a varias hectáreas y alcanza una profundidad similar a la de un edificio de seis plantas. El agua llega hasta allí a través de un colector de más de tres kilómetros que discurre bajo el Manzanares y grandes infraestructuras viarias.
Durante el último mes, estos depósitos han trabajado a pleno rendimiento. Solo en enero se almacenaron más de 1,18 millones de metros cúbicos de agua, una cantidad equivalente a centenares de piscinas olímpicas. El tanque de Butarque fue el que más volumen retuvo, seguido muy de cerca por Arroyofresno.
El carácter excepcional de las lluvias ha provocado que en algunos momentos se registraran más de una decena de días con llenados significativos de los tanques, algo poco habitual en los últimos años. En determinadas jornadas, instalaciones como la de Arroyofresno han llegado a rozar el 90% de su capacidad.
Este esfuerzo ha permitido evitar vertidos directos al río en momentos críticos y reducir el riesgo de inundaciones en puntos sensibles de la ciudad. Sin estos depósitos, el exceso de caudal habría superado la capacidad de tratamiento de las depuradoras y de la propia red de alcantarillado.
Por qué ahora se preparan vaciados masivos
Con las previsiones meteorológicas anunciando varios días de estabilidad, el Ayuntamiento prevé iniciar el vaciado progresivo de los tanques, siempre que no se produzcan nuevas precipitaciones relevantes. El proceso no es inmediato ni automático: depende de que las depuradoras dispongan de margen suficiente para asumir ese volumen adicional de agua almacenada.
El vaciado se realiza de forma escalonada para no saturar el sistema y garantizar que el agua retenida pueda ser tratada en condiciones óptimas antes de su devolución al cauce del río.
Además, el Consistorio tiene previsto reforzar esta red en los próximos años. En el caso del tanque de Los Migueles, en Vicálvaro, se ha redactado ya el proyecto para ampliar sus instalaciones y duplicar su capacidad hasta los 75.000 metros cúbicos, con el objetivo de dar cobertura a los nuevos desarrollos del sureste.
Madrid mira al cielo con más atención que nunca tras encadenar el enero más lluvioso desde 1996 y un febrero que ya multiplica por tres y medio las precipitaciones del año pasado. Tras semanas de chaparrones casi continuos, los tanques de tormentas de la capital rozan su capacidad y se preparan ahora para un vaciado progresivo si se confirma la tregua meteorológica anunciada para los próximos días.