¿Madrid es ruidosa? La capital trata de atajar el problema, pero deja sin atender dos focos
El concejal de Urbanismo se reunió esta semana con vecinos y organizaciones en la comisión del ruido. Los planes municipales se centran en el tráfico, pero los residentes subrayan que los grandes eventos y las terrazas son el problema
La avenida de la Ilustración, el paseo de la Castellana, la M-30 o las calles de Bravo Murillo, Velázquez, General Ricardos, Santa Engracia o Ríos Rosas. Son algunos de los puntos identificados por el Ayuntamiento como los más ruidosos de la ciudad. Pero hay muchos más. Los vecinos de la Plaza Mayor reivindican casi a diario su derecho a descansar tranquilos. Los de San Isidro protestan desde hace un par de años cuando se acerca el 15 de mayo ante la programación de los conciertos y los macrobotellones. Los del Bernabéu tienen un frente abierto con el Real Madrid por el exceso de decibelios. Y los del Metropolitano van por el mismo camino. El Ayuntamiento plantea ahora un nuevo plan municipal para hacer frente a esta problemática. Pero los residentes insisten: el ruido cada vez es mayor y afecta a todo el municipio.
La mayoría de las medidas que contempla este nuevo proyecto se centran en mejorar la movilidad y estimular el uso del transporte público en la capital. Para ello, el Gobierno local plantea fomentar el uso de vehículos eléctricos, la ampliación de los puntos de recarga, el desarrollo de la red ciclista, incrementar los autobuses eléctricos o incentivar los carriles Bus-VAO. Las grandes obras de soterramiento que transforman Madrid desde el inicio del verano pasado son también una parte crucial de este plan contra el ruido.
"La cubrición de la A-5 y la construcción del futuro Paseo Verde del Suroeste, que reducirá un 90 % el tráfico en superficie, disminuirá en unas 4.300 personas la población expuesta a niveles sonoros superiores a los objetivos de calidad acústica", explican desde el departamento de urbanismo. Asimismo, el Ayuntamiento espera que el soterramiento de la M-30 a la altura de Ventas elimine el efecto barrera entre los distritos de Salamanca y Ciudad Lineal, "generando nuevos espacios verdes, con un beneficio en materia acústica para los vecinos de la zona".
Además de tratar de contener los agravios en las calles más afectadas, el foco se pone también en preservar 24 zonas "tranquilas" de la ciudad, como El Retiro, la Casa de Campo, la Dehesa de la Villa, el parque Juan Carlos I o las áreas residenciales de Valdebebas y el Ensanche de Vallecas.
Sin embargo, para los madrileños no es suficiente. La Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM) fue una de las entidades reunidas con el departamento de Urbanismo en la Comisión de Control y Seguimiento del Ruido celebrada hace un par de días. La organización discrepa del planteamiento del Gobierno de Martínez Almeida, enfocado casi por completo en la movilidad.
"El ruido no solo viene del tráfico, sino que también procede de la actividad industrial y de la hostelería. En este sentido, se podría hacer mucho más", explica Saturnino Vera, representante de la FRAVM en la comisión. Según inciden, aunque comenzaron a denunciar este problema los residentes del Centro, Salamanca y Retiro, el ruido es ya un agravio transversal en toda la capital. "Tenemos un problema y es que la actividad de la ciudad no se adapta a la actividad normal de sus vecinos", incide.
Vera pone en el centro del debate las terrazas y los grandes eventos, para él los grandes olvidados en los planes municipales. "Las intervenciones del Ayuntamiento sobre las actividades económicas son muy lights. Las campañas de concienciación están bien, pero no dejan de ser recomendaciones, nada obligatorio ni que provoque de verdad un cambio", explica el vecino, quien propone soluciones como el cierre de las terrazas a las 23:00 y que los clientes continúen la noche dentro de los locales.
Pese a las numerosas quejas vecinales, el Ayuntamiento asegura que los datos son positivos. Según sus números, desde 2006 Madrid ha logrado reducir en torno al 80% la población expuesta a niveles elevados de ruido. Entre las medidas ya ejecutadas, el Consistorio destaca el desarrollo de la Ordenanza de Movilidad Sostenible, la ampliación de bicimad y de la zona de Estacionamiento Regulado (SER), la creación de las zonas de bajas emisiones o la instalación de asfaltado fonoabsorbente acústico.
La avenida de la Ilustración, el paseo de la Castellana, la M-30 o las calles de Bravo Murillo, Velázquez, General Ricardos, Santa Engracia o Ríos Rosas. Son algunos de los puntos identificados por el Ayuntamiento como los más ruidosos de la ciudad. Pero hay muchos más. Los vecinos de la Plaza Mayor reivindican casi a diario su derecho a descansar tranquilos. Los de San Isidro protestan desde hace un par de años cuando se acerca el 15 de mayo ante la programación de los conciertos y los macrobotellones. Los del Bernabéu tienen un frente abierto con el Real Madrid por el exceso de decibelios. Y los del Metropolitano van por el mismo camino. El Ayuntamiento plantea ahora un nuevo plan municipal para hacer frente a esta problemática. Pero los residentes insisten: el ruido cada vez es mayor y afecta a todo el municipio.