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La historia detrás del singular palacio que Madrid recupera en la Plaza de España: de edificio industrial a nuevo espacio cultural
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Una joya arquitectónica icónica

La historia detrás del singular palacio que Madrid recupera en la Plaza de España: de edificio industrial a nuevo espacio cultural

Este imponente edificio histórico de la Plaza de España se prepara para iniciar una nueva etapa como espacio cultural tras una ambiciosa rehabilitación que rescata uno de los grandes palacios del Madrid monumental

Foto: Fachada principal de este hermoso palacio industrial que Madrid recupera como espacio cultural. (Foto: José M. Azcona)
Fachada principal de este hermoso palacio industrial que Madrid recupera como espacio cultural. (Foto: José M. Azcona)

Es uno de los edificios más singulares de la capital, pero también uno de los más desconocidos. Situado en el número 8 de la Plaza de España, lleva décadas formando parte del paisaje urbano sin que madrileños y visitantes conozcan realmente la historia que esconde detrás de sus muros (incluido un asesinato). Ahora, Madrid recuperará el esplendor de esta joya arquitectónica protegida como Bien de Interés Cultural (BIC).

Levantado a finales del siglo XIX, frente a los Jardines de Sabatini y a un paso del Palacio Real, este imponente inmueble, que no es otro que el palacio de la Real Compañía Asturiana de Minas, resume como pocos la ambición industrial, arquitectónica y urbana de ese Madrid que aspiraba a mirar de tú a tú a grandes capitales europeas como París y Londres.

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Ahora, tras años sin un uso estable, una ambiciosa rehabilitación lo recuperará para abrirse de nuevo a la ciudad. De hecho, su recuperación llega en un momento clave para la Plaza de España, inmersa en una profunda transformación urbana que está redefiniendo este punto neurálgico del centro. Cuando concluya el proyecto, que afronta su recta final, el antiguo edificio industrial se convertirá en un nuevo eje cultural que conectará el Madrid de los Austrias con algunos de sus espacios más visitados de Madrid.

Un palacio industrial en el corazón de Madrid

El palacio nació como sede madrileña de la Real Compañía Asturiana de Minas, una empresa creada en 1853 (con capital español, aunque mayoritariamente belga) y dedicada a la explotación de yacimientos de zinc en las minas de Arnao y Santa María del Mar, en Asturias. La bonanza económica de la compañía quedó reflejada en la decisión de levantar un edificio representativo en uno de los puntos más destacados de la capital.

El proyecto fue firmado en 1895 y las obras se desarrollaron entre 1896 y 1899 bajo la dirección de Manuel Martínez Ángel, arquitecto, delegado de la compañía en Madrid y una figura relevante del panorama profesional de la época, ya que era profesor de la Escuela de Arquitectura y decano del Colegio Oficial de Arquitectos. Fue él quien concibió el inmueble como un gran complejo funcional, combinando una imagen casi palaciega con soluciones propias de la arquitectura industrial de finales del XIX.

placeholder Fotografía del historiador Elías Tormo, que vivió en el palacio.
Fotografía del historiador Elías Tormo, que vivió en el palacio.

Desde sus primeros años, el edificio fue también un espacio habitado por personalidades destacadas. Entre ellas, el historiador y político Elías Tormo, que se instaló allí con su familia en 1900 y residió en el palacio hasta su fallecimiento en 1957, un hecho que hoy recuerda una placa en la fachada principal.

Arquitectura ecléctica y homenaje al zinc

El solar, de forma pentagonal irregular, permitió desarrollar dos alas rectangulares que se abren hacia la Plaza de España y la calle Bailén, articuladas por un núcleo central coronado por un torreón con cúpula. El edificio, además, conserva valiosas vidrieras clasicistas firmadas por la casa Maumejean en 1899, visibles en el portal y la escalera principal, de estilo imperial y uno de los grandes elementos simbólicos del inmueble.

placeholder Grabado del palacio de la Real Compañía Asturiana de Minas
Grabado del palacio de la Real Compañía Asturiana de Minas

La planta baja se destinó originalmente a almacén y depósito de materiales, aprovechando la diferencia de rasantes de la parcela. En la parte trasera, hacia la calle del Río, se construyó una gran nave cubierta con estructura metálica y vidrio, un ejemplo excepcional de arquitectura basada en el hierro. Sobre ese potente zócalo se alzan tres plantas que albergaron oficinas y viviendas para ingenieros y directivos de la compañía.

El juego de materiales es uno de sus grandes atractivos. Ladrillo visto, piedra de granito y abundantes elementos de zinc conviven en fachadas donde aparecen balcones, balaustradas, cornisas, mascarones y detalles ornamentales que remiten al eclecticismo de gusto francés y reflejan ese eclecticismo optimista de finales del XIX.

El crimen que marcó su historia

La historia del palacio está marcada también por un episodio trágico que tiene como protagonista a Manuel Martínez Ángel, su arquitecto y principal impulsor. El 16 de octubre de 1933, cuando salía de su casa, situada en el mismo inmueble, fue abatido a tiros a las puertas del edificio.

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Imagen del arquitecto Manuel Martínez Ángel. (Fuente: Revista Arquitectura del COA/ Diciembre de 1933)

El autor era un antiguo alumno al que había suspendido en unas oposiciones para arquitecto municipal, y al que, además, se le había denegado un trabajo en la compañía minera. Tras el crimen, el agresor se suicidó en el mismo lugar. Un suceso que conmocionó al Madrid republicano de la época y que quedó ligado para siempre a la historia del inmueble.

De sede administrativa a centro cultural

Tras el declive de la actividad minera, el edificio pasó a manos de Mutua Madrileña a finales del siglo XX. Durante años fue arrendado a la Comunidad de Madrid y acogió la Consejería de Cultura. En ese periodo se llevaron a cabo varias rehabilitaciones parciales y el espacio acogió exposiciones y eventos culturales de gran formato antes de quedar sin un uso estable.

El actual proyecto de rehabilitación, iniciado en 2024 y con final previsto para el verano de 2026, transformará el palacio en la sede de la Fundación Mutua Madrileña y en un centro cultural multidisciplinar abierto a todos los públicos. La inversión ronda los 30 millones de euros y está dirigida por el arquitecto Fernando Espinosa de los Monteros, con la constructora Fernández Molina al frente de las obras.

El nuevo espacio contará con más de 4.000 metros cuadrados distribuidos en tres plantas sobre rasante y una planta subterránea de nueva creación. En ella se ubicará un auditorio con capacidad para unas 210 personas, además de salas de exposiciones, aulas, talleres y zonas destinadas a actividades culturales y sociales.

El antiguo palacio de la minería inicia una nueva etapa como protagonista cultural de la Plaza de España y del Madrid histórico

La intervención se ha diseñado con un respeto absoluto a los elementos protegidos por su condición de BIC, eliminando añadidos posteriores que habían alterado la arquitectura original del inmueble. Fachadas, cubiertas, estructura metálica, carpinterías, vidrieras, solados y molduras están siendo objeto de una restauración minuciosa, guiada por criterios patrimoniales muy estrictos, en una operación de gran complejidad técnica. Asimismo, se apuesta por la incorporación de sistemas de eficiencia energética, control climático y energías renovables. Así, el antiguo palacio de la minería iniciará una nueva etapa como protagonista cultural de la Plaza de España y del Madrid histórico.

Es uno de los edificios más singulares de la capital, pero también uno de los más desconocidos. Situado en el número 8 de la Plaza de España, lleva décadas formando parte del paisaje urbano sin que madrileños y visitantes conozcan realmente la historia que esconde detrás de sus muros (incluido un asesinato). Ahora, Madrid recuperará el esplendor de esta joya arquitectónica protegida como Bien de Interés Cultural (BIC).

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