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Un viaje por el cielo de Madrid a través de la historia del teleférico
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EN 2027 ESTARÁ LISTO EL NUEVO

Un viaje por el cielo de Madrid a través de la historia del teleférico

Inaugurado en 1969, el teleférico madrileño estuvo en activo más de medio siglo, hasta su parón definitivo en 2023. Hasta entonces, sus cabinas giraron más de 123.250 horas entre la estación de Rosales y la Casa de Campo

Foto: Cabinas del teleférico. (Europa Press/Gabriel Luengas)
Cabinas del teleférico. (Europa Press/Gabriel Luengas)

El nuevo teleférico de Madrid abrirá en 2027 tras unas obras que cuentan con un presupuesto de más de 26 millones de euros. Las 47 cabinas panorámicas y transparentes podrán transportar hasta 10 pasajeros a través de un sistema monocable. La Empresa Municipal de Transportes (EMT) se esmera en desmontar el cableado, paso previo a la demolición parcial de los edificios que albergaban las dos estaciones, ubicadas en Pintor Rosales y el conocido como cerro de Las Olivas en la Casa de Campo.

Entre las novedades también destaca que la velocidad se verá incrementada en el nuevo teleférico. De los 3,5 metros por hora que alcanzaban las antiguas cabinas, las nuevas podrían llegar a los 6 metros por hora, según las personas que haya ese momento en el viaje. La altura máxima llegará a los 55 metros, mientras que el recorrido no varía del original, por lo que se mantiene en los 2,5 kilómetros. Por otro lado, las nuevas cabinas soportarán un peso de hasta 1.800 kilos. Son los principales datos de la nueva vida que estrenará la atracción tras casi seis décadas de andadura.

Sin embargo, apenas existe documentación a través de la que se pueda contar la historia de este funicular tan particular nacido en los últimos años del franquismo. Azucena González, ingeniera civil, estudió el teleférico madrileño en 2001 en un trabajo durante su carrera universitaria. "El proyecto comenzó a finales de 1966 con el nombre de Funicular de doble cable Rosales – Casa de Campo de Madrid. Según las crónicas de la época, las obras sufrieron algunos obstáculos y hubo personas afectadas e indemnizaciones a causa de la construcción", recuerda. Sin embargo, el blog de la EMT ubica en el 19 de julio de 1967 el momento en que se comienza a fraguar la idea de construir un teleférico en la capital.

placeholder Así serán las nuevas cabinas del teleférico. (Ayuntamiento de Madrid)
Así serán las nuevas cabinas del teleférico. (Ayuntamiento de Madrid)

La inversión inicial realizada por el régimen fue de 100 millones de pesetas, cuyo plazo de amortización se situó en 25 años. "El plazo de la concesión a la empresa privada caducaba en 35 años, es decir, en 2002. Pidieron una prórroga y se la concedieron hasta 2017", dice la ingeniera. Desde entonces, el teleférico ha estado en manos de la EMT.

Trazados que nunca llegaron a ejecutarse

González apunta que el trazado sufrió cambios según las primeras intenciones del proyecto. "En un principio se pretendía que la terminal de Rosales estuviera situada en la zona de Plaza de España, concretamente en el Templo de Debod. Partiendo de allí, en diagonal y con un recorrido más largo, llegaría hasta el emplazamiento actual de la Casa de Campo", comenta. No ocurrió. Parece ser que esta trayectoria pasaba por encima de la estación de Príncipe Pío y no se permitió el trazado. Tampoco vio la luz el monocarril que estaba previsto para unir la estación de la Casa de Campo con el Parque de Atracciones y el Zoo.

Todo fue construido por parte de la sociedad Teleférico de Rosales S.A. bajo las directrices técnicas de la empresa suiza Von Roll, especializada en este tipo de infraestructuras. "La inauguración estaba prevista para mayo, durante las fiestas de San Isidro, pero hubo de ser aplazada debido a la oposición de los vecinos de la colonia Manzanares, que alegaban que la instalación no respetaba la intimidad de sus hogares", sostienen en el blog de la EMT.

placeholder Una cabina del teleférico atraviesa la Casa de Campo en una imagen de archivo. (EFE/Emilio Naranjo)
Una cabina del teleférico atraviesa la Casa de Campo en una imagen de archivo. (EFE/Emilio Naranjo)

El 26 de junio de 1969, el alcalde de Madrid, Carlos Arias Navarro, inauguró el teleférico madrileño como un gran acontecimiento social, técnico y cultural en la capital. "Se trataba de un original y divertido medio de transporte, además de sofisticado para aquellos tiempos. Las pruebas previas a la puesta en servicio fueron de dominio público", afirma González, ingeniera civil al frente de la empresa Licon Ingeniería.

Más de 123.000 horas de servicio

Según recuerda, en los primeros años tras la construcción de la atracción se llegó a alcanzar una media de 6.000 pasajeros diarios en un momento en que cada cabina entraban cinco personas como máximo. En aquel entonces, la capacidad del funicular era de 1.200 pasajeros cada hora y tardaba unos 11 minutos en realizar el trayecto.

El trabajo de González recoge que, en el antiguo teleférico, Rosales era la estación motriz, mientras que Casa de Campo era la estación de reenvío. Ambas estaban unidas mediante varios cables, el cable portador, el cable tractor y un cable eléctrico telefónico. "El cable portador sustentado por un total de seis torres era sobre el cual circulaban las cabinas a través de unas poleas. El cable tractor, por el contrario, tiraba de los vehículos que se fijaban a él mediante unas pinzas", añade la experta.

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Según cuentas publicadas relativas al año 2015, Parques Reunidos, a cargo de su explotación, ingresaba 2,4 millones de euros anuales por la gestión del teleférico, pero solo aportaba al Ayuntamiento 8.776 euros como canon, el 0,36% de esa cantidad. En 2018, ya con gestión pública a través de la EMT, que vino acompañada de un cambio de imagen, los beneficios llegaron casi a los 80.000 euros, tal y como publicó Somos Madrid. A lo largo de sus 54 años de vida ininterrumpida, el teleférico ha cubierto más de 123.250 horas de servicio.

Un aparcamiento en el teleférico demasiado iluminado

En la actualidad, la Plataforma Salvemos la Casa de Campo es una de las entidades que más pendientes está de las intervenciones que sufrirá el espacio verde para la instalación del nuevo teleférico. Carlos Buchó, presidente del colectivo, subraya que la idea de un funicular que llegara a la Casa de Campo surgió en 1932, después de que la Segunda República abriera el enclave al pueblo. "Se planteó hacerlo desde el Patio de Armas del Palacio Real, pero nunca se llegó a ejecutar", sostiene.

El teleférico de 1969 sí que fue una realidad, al menos hasta 2023. "Tras más de medio siglo de uso vieron que todas las infraestructuras estaban bastante degradadas, por lo que han decidido cambiarlas al completo", comenta Buchó. Lo mismo sucederá con las estaciones, que serán demolidas. "Parece que las van a hacer de cristal con una serie de envoltorios de listones de madera. Yo creo que eso funciona bien en Suiza o Alemania por su climatología húmeda, pero en España tenemos cambios de temperatura de casi 50 grados entre verano e invierno, por lo que creo que durarán poco", opina.

El presidente de Salvemos la Casa de Campo incide en las dos principales demandas que la Plataforma tiene en relación con el teleférico. Por un lado, exigen que los coches no puedan acceder a un aparcamiento para unos 500 vehículos justo en la cima del cerro de Las Olivas, donde se ubica el teleférico, y construido como acceso a un restaurante y a la estación del funicular. "De los miles de usuarios, ni el 1% lo utiliza, porque la gente no acude al teleférico en coche", destaca.

A ello se suma su demanda de no iluminar este espacio, o al menos hacerlo hasta una hora tope. "Si ves las fotografías del satélite, toda la Casa de Campo aparece a oscuras totalmente menos esta parte, que tiene unos focos impresionantes", finaliza Buchó.

El nuevo teleférico de Madrid abrirá en 2027 tras unas obras que cuentan con un presupuesto de más de 26 millones de euros. Las 47 cabinas panorámicas y transparentes podrán transportar hasta 10 pasajeros a través de un sistema monocable. La Empresa Municipal de Transportes (EMT) se esmera en desmontar el cableado, paso previo a la demolición parcial de los edificios que albergaban las dos estaciones, ubicadas en Pintor Rosales y el conocido como cerro de Las Olivas en la Casa de Campo.

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