Es noticia
Madrid también tiene campo y es más que vino y cereal, pero la vivienda y los costes lo amenazan
  1. España
  2. Madrid
Radiografía del sector primario

Madrid también tiene campo y es más que vino y cereal, pero la vivienda y los costes lo amenazan

La agricultura de la Comunidad ha cambiado. En los cultivos destaca ahora el pistacho y el almendro, mientras que cae la producción vitícola. Los trabajadores denuncian que no hay rentabilidad y que el precio del terreno no para de subir

Foto: Viñedos en Madrid en una imagen de archivo (EFE/Raúl Casado)
Viñedos en Madrid en una imagen de archivo (EFE/Raúl Casado)

Hay personas en la Comunidad de Madrid que viven como si estuviesen en Almería o Asturias. Alejadas del tráfico y de los grandes edificios de la capital, pueden pasar meses sin pisar la red de Metro. Pero eso no es sinónimo de una vida más tranquila: a sus espaldas llevan décadas dedicada al campo. Largas jornadas entre olivos, viñedos y explotaciones ganaderas sin un horario fijo de salida o entrada. Además, detrás del nuevo campo madrileño también hay horas de estudio, tecnificación de los procesos y modernización. Gustavo Martín de la Morena es agricultor en Fuente El Saz de Jarama (7.400 habitantes). Abogado de profesión es el único en su familia que ha querido continuar con una explotación heredada y en funcionamiento desde hace 500 años. No se imagina trabajar de ninguna otra cosa. Pero, tal vez, sea el último de su estirpe que continúe este legado.

Martín de la Morena insiste en que la imagen de un agricultor (o ganadero) con boina, sin formación académica y que practica economía de subsistencia, ya no representa la realidad del campo madrileño. Ahora, las inversiones en maquinaria, la simplificación de las tareas y la mecanización son la base de la mayoría de trabajadores agrarios.

También han cambiado las cosechas: aunque la principal producción es todavía la del cereal y olivar, son dos cultivos con una presencia mucho menor que hace unas décadas. Hoy, el rey es el pistacho. En el total de España, la superficie destinada a este fruto pasó de 1.000 hectáreas en 2010 a unas 80.000 en 2024. También aparecen con fuerza en la región madrileña las legumbres, como el garbanzo, impulsadas con fuerza desde Bruselas por la oferta deficitaria de proteína vegetal en suelo comunitario. "Recomendamos pasar a cultivos de climas más cálidos. Por ejemplo, el pistacho se adapta mejor a un ambiente más seco. Pero no es tan fácil, especialmente por los fenómenos meteorológicos extremos que vivimos cada vez con más frecuencia", explican fuentes de la Cámara Agraria de la Comunidad de Madrid.

Las hortalizas, cultivadas bajo plásticos, ganan terreno. Y también lo hacen los cultivos de almendro. Sin embargo, la tradición vitícola, reforzada con la Denominación de Origen Protegida Vinos de Madrid desde hace 35 años, cada ejercicio decrece. "En los últimos 9 años, esta superficie ha perdido más de 400 hectáreas (algo más del 5%), con una clara tendencia a la baja", detalla la Consejería de Agricultura en un informe de abril de 2025.

Foto: empleo-autonomos-jubilados-comercio-barrio

En cuanto a la ganadería, todos los profesionales coinciden: el ovino y caprino no tardarán en ser un simple recuerdo y las explotaciones de leche viven ya sus últimos años de vida. Solo es rentable a día de hoy la carne de vacuno, con unos precios sin precedentes. Como consecuencia, la producción animal ha perdido mucha fuerza respecto a la producción vegetal: mientras que la producción de la rama agraria en general ha aumentado un 46,97% en la Comunidad, la producción vegetal lo ha hecho un 83,23% y la animal solo un 15,90%. Los ganaderos avisan de que la caída de este sector podría empeorar todavía más la época de incendios durante el verano porque la actividad normal de los animales es una de las principales formas de cuidado de los montes durante el invierno.

El tamaño de las explotaciones también ha cambiado notablemente en las últimas décadas. Los propietarios de tierras sostienen que para poder obtener un rendimiento del que vivir, cada vez las dimensiones del terreno tienen que ser mayores. "El sector se ha dimensionado, especialmente con arrendamientos", explican desde la Cámara Agraria. Como consecuencia, cada vez es más complicado para quienes empiezan entrar en el sector. "Nos llama mucha gente joven con ganas. Gente que quiere adentrarse y con la que se podría cubrir ese relevo, pero empezar hoy desde cero es muy difícil y el mayor obstáculo está muchas veces en la burocracia y papeleo", explica Mónica Álvaro, técnica de la organización Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA).

Según datos de la administración regional, unas 200.000 personas trabajan en la ganadería, agricultura o sector agroalimentario y suponen cerca del 8% del empleo total de la autonomía. Pese a lo positivo del dato, la realidad es que en el período 2020-2024 el número de agricultores y ganaderos en la Comunidad disminuyó en un 15%. Es decir, unas 700 personas decidieron abandonar la tierra para marcharse a otros sectores. "La pérdida de empleados es menos visible porque aquí no viene acompañada de despoblación, como ocurre en otras comunidades autónomas. Pero es evidente que ocurre", detalla Mónica Álvaro.

Foto: relevo-generacional-jovenes-agricultura-1tps

La falta de rentabilidad es una de las principales causas que achacan los trabajadores del campo ante la falta de un relevo generacional. "En gran medida nadie quiere ser agricultor ya porque no hay rentabilidad. El precio de venta tiene que ser real y estar acorde a lo que vale producir y a día de hoy no pasa", expresa Martín de la Morena. La Consejería de Agricultura admite en su informe que el sueldo de los agricultores no crece al ritmo que lo hace su producción o el valor de los alimentos. "La renta agraria ha experimentado un aumento significativamente menor al de la producción", sostiene el informe de Agricultura. Como consecuencia de la baja rentabilidad, "muchas personas tienen que compatibilizar el trabajo en el campo con otras actividades", incide por su parte Francisco José García, presidente de Asaja Madrid.

Por otra parte, Álvaro incide en que el principal problema de la capital, el precio de la vivienda, ya ha impactado también de lleno en el mundo rural. "El campo de Madrid se ha convertido en un parque de atracciones de la gente de la capital y eso es un grandísimo problema para nosotros. Han hecho viviendas vacacionales donde hemos vivido siempre los agricultores y ganaderos. Nosotros no podemos competir con alguien que tiene un sueldo de Nuevos Ministerios. Pasa esto en la capital y bueno, te tienes que ir más lejos a vivir de tu trabajo u ocio. Pero aquí no se puede", sostiene la técnica de UPA y zanja: "Tienes que vivir cerca de tus vacas porque puede parir una a las tres de la mañana".

Hay personas en la Comunidad de Madrid que viven como si estuviesen en Almería o Asturias. Alejadas del tráfico y de los grandes edificios de la capital, pueden pasar meses sin pisar la red de Metro. Pero eso no es sinónimo de una vida más tranquila: a sus espaldas llevan décadas dedicada al campo. Largas jornadas entre olivos, viñedos y explotaciones ganaderas sin un horario fijo de salida o entrada. Además, detrás del nuevo campo madrileño también hay horas de estudio, tecnificación de los procesos y modernización. Gustavo Martín de la Morena es agricultor en Fuente El Saz de Jarama (7.400 habitantes). Abogado de profesión es el único en su familia que ha querido continuar con una explotación heredada y en funcionamiento desde hace 500 años. No se imagina trabajar de ninguna otra cosa. Pero, tal vez, sea el último de su estirpe que continúe este legado.

Madrid