Es noticia
'Invocar Madrid', la exposición que enseña la transformación de una ciudad en constante lucha
  1. España
  2. Madrid
EXPOSICIONES

'Invocar Madrid', la exposición que enseña la transformación de una ciudad en constante lucha

El colectivo La Liminal celebra una década de trabajo descubriendo la gran ciudad desde los barrios. Un alto en el camino para conocer el Madrid atravesado por tensiones, resistencias y luchas cotidianas

Foto: Vista de la exposición 'Invocar Madrid'. (Centro de Creación Contemporánea Quinta del Sordo/Emilio Álvarez)
Vista de la exposición 'Invocar Madrid'. (Centro de Creación Contemporánea Quinta del Sordo/Emilio Álvarez)

Madrid es una ciudad que cambia y evoluciona cada vez más deprisa. Nos cuesta seguirle el paso. Por eso es de interés parar y acercarse por un rato a disfrutar de Invocar Madrid, la exposición que celebra los diez años de trayectoria del colectivo La Liminal, donde el archivo, el paseo y la conversación se convierten en herramientas para leer las transformaciones urbanas desde abajo, desde los barrios, desde las vecindades y desde los cuerpos que las recorren. Un alto en el camino para revisar lo andado, activar memorias y proyectar futuros posibles en una ciudad atravesada por tensiones, resistencias y luchas cotidianas.

"Nos parecía importante hacer una pequeña parada en el camino y aprovechar toda esta trayectoria, que ya sí se puede decir que es larga, para mirar atrás, ver qué ha sucedido, reflexionar sobre las transformaciones de la ciudad y hacer cosecha de lo recogido", explica Yolanda Riquelme, una de las coordinadoras de La Liminal.

Desde su creación, el colectivo ha trabajado con una metodología clara: caminar la ciudad en grupo, recorrer barrios, escuchar a quienes los habitan y construir conocimiento de forma colectiva. Durante una década, esos paseos han generado relatos, vínculos, aprendizajes y un archivo heterogéneo que ahora se expande por el Centro de Creación Contemporánea Quinta del Sordo (CCCQS), dentro del programa Barrio(s), dedicado a explorar imaginarios urbanos y comunitarios.

"Invocar tiene algo de mirar hacia atrás, de traer algo que ya no está, pero también de proyectarse hacia un futuro", señala Riquelme. La exposición quiere ser, además, un espacio de encuentro y reflexión para imaginar qué ciudad queremos y hacia dónde nos gustaría dirigirnos.

Foto: javier-juan-exposicion-madrid-arte-1hms

Qué es La Liminal

La Liminal no es un colectivo artístico al uso. Riquelme lo aclara varias veces a lo largo de la conversación. "Nosotras no somos artistas, somos mediadoras culturales", explica de una definición que marca una forma de trabajar, de relacionarse con los lugares y con las personas.

El grupo está coordinado por la propia Riquelme y Beatriz Martins, su compañera desde el inicio del proyecto. Ambas comenzaron a trabajar en el ámbito institucional y museístico, y a partir de ahí sintieron la necesidad de trasladar ciertas metodologías al espacio público. "Esto surge de un deseo de hacer cosas que nos interesaban y experimentar con formas de trabajo fuera del museo", continúa Riquelme.

Foto: un-viaje-al-madrid-prohibido-y-marginal-todo-aquello-que-no-se-ve-pero-que-la-ciudad-permite

La mediación cultural, tal como la entienden, tiene algo de efímero e intangible. Genera experiencias, encuentros, procesos difíciles de materializar. Invocar Madrid es también un intento de hacer visible ese trabajo invisible. Además, La Liminal investiga y profundiza en la ciudad desde una mirada feminista, cuestionando los relatos históricos dominantes y poniendo el foco en las ausencias. "Nos interesa ver qué historias no se han contado, qué cuerpos no aparecen en el relato urbano", señala. De ahí que sus recorridos crucen el urbanismo, la memoria, las luchas sociales y la vida cotidiana.

Un archivo vivo

Lejos de ser un archivo cerrado o académico, Invocar Madrid presenta un archivo vivo, construido desde la experiencia. Fotografías históricas, mapas, artículos de prensa, fanzines, relatorías gráficas, publicaciones académicas y materiales procedentes de redes sociales se activan en un mismo espacio expositivo. "Trabajamos con una variedad muy grande de información, desde periódicos del siglo XIX hasta posts actuales", desarrolla Riquelme, a la que le gusta resumir toda su acción en algo tan sencillo como "salir a pasear".

La muestra se presenta desde la superposición de capas, contradicciones y procesos. Hay reproducciones que nos remiten a la historia de las cigarreras en Lavapiés, junto a fotografías de paseos recientes, recortes de prensa que documentan luchas vecinales o mapas intervenidos con recorridos alternativos por la ciudad. Todo ello evidencia la idea de que la ciudad se entiende mejor cuando se camina y se conversa.

Foto: manolo-laguillo-fotografia-madrid-exposicion-1hms

Territorios recorridos

La exposición se estructura en torno a territorios concretos. Cada bloque responde a barrios y distritos que La Liminal ha transitado a lo largo de estos diez años. Pacífico, Adelfas, Fuente del Berro, Lavapiés, Malasaña, Arganzuela, Carabanchel, Orcasitas. De todos ellos, el primero de estos destinos es significativo. "Fue el lugar en el que comenzamos nuestros recorridos, y por eso arranca ahí la exposición", cuenta de un origen que sirve también como punto de partida para señalar ausencias, especialmente la invisibilización de las mujeres y de los cuidados en la construcción del relato urbano.

En Pacífico aparece también uno de los mejores ejemplos si queremos entender los ciclos urbanos y tensiones de Madrid: los cuarteles de Daoíz y Velarde. En los años ochenta, el vecindario luchó durante décadas para que esos espacios no se privatizaran y tuvieran un uso público. "Fue una conquista del barrio", recuerda Riquelme. Sin embargo, años después, una de las naves fue cedida para uso privado, reactivando la protesta con el movimiento Súbete a la nave. Una historia de conquistas, retrocesos y nuevas resistencias que parece se repite.

Lavapiés y Malasaña, a su vez, muestran procesos más recientes. Zonas que hablan de turistificación, gentrificación y presión inmobiliaria. Aunque también señalan respuestas colectivas como Lavapiés no se vende o experiencias como el Patio Maravillas. En Carabanchel y Orcasitas, la mirada se expande hacia los movimientos vecinales de los años sesenta y setenta, ligados a la vivienda, la sanidad o la memoria, como en el caso de la antigua cárcel de Carabanchel.

Foto: los-edificios-cebra-no-mataran-el-madrid-de-2050-pero-la-ciudad-render-si-puede-hacerlo Opinión

Derivas urbanas y resistencias ciudadanas

Más allá de los barrios, Invocar Madrid dedica un bloque a las derivas urbanas, una forma de recorrer la ciudad desde el azar, el juego y la exploración. "Tiene que ver con lanzarse a descubrir la ciudad de una forma más lúdica", explica Riquelme. Estas derivas rompen con los recorridos habituales y permiten descubrir otras narrativas urbanas.

En todas ellas, según le gusta apuntar, aparece un hilo común: la tensión entre una transformación urbana marcada por las dinámicas neoliberales y las resistencias que proliferan desde la ciudadanía. "Es innegable que tenemos una ciudad que se está transformando al ritmo del capital", reconoce Riquelme, "pero también continuamente se activan luchas que parten de la gente".

Estas resistencias no siempre ganan, pero dejan huella. El desalojo del Patio Maravillas no significó el fin del movimiento: hoy aparecen nuevos espacios como La Rosa. "O El Eko, que está en lucha", afirma. La exposición, y la conversación con Riquelme, no oculta lo demoledor de ciertos procesos, en todo caso insiste en la necesidad de organización colectiva como forma de defensa del espacio público.

Madrid es una ciudad que cambia y evoluciona cada vez más deprisa. Nos cuesta seguirle el paso. Por eso es de interés parar y acercarse por un rato a disfrutar de Invocar Madrid, la exposición que celebra los diez años de trayectoria del colectivo La Liminal, donde el archivo, el paseo y la conversación se convierten en herramientas para leer las transformaciones urbanas desde abajo, desde los barrios, desde las vecindades y desde los cuerpos que las recorren. Un alto en el camino para revisar lo andado, activar memorias y proyectar futuros posibles en una ciudad atravesada por tensiones, resistencias y luchas cotidianas.

Madrid Memoria histórica Feminismo