Irene Lozano defiende su gestión en Casa Árabe tras el informe del Tribunal de Cuentas: "No me voy a callar"
Quien fue durante tres años la directora del centro sostiene que el déficit de la institución es "estructural desde el año 2012" y que las irregularidades señaladas en el documento no equivalen a corrupción
La exdirectora de la Casa Árabe, Irene Lozano, en una imagen de archivo (Europa Press/ Ricardo Rubio)
Nuevo capítulo en la polémica por los números de Casa Árabe. El informe del Tribunal de Cuentas publicado el pasado 29 de diciembre sobre la situación financiera de esta institución ha provocado una serie de reacciones en cadena. Primero fue la Comunidad de Madrid, que pertenecía al Consejo Rector -junto a la Junta de Andalucía y los ayuntamientos de la capital y Córdoba- y decidió abandonarlo. Este lunes ha sido la propia Irene Lozano, directora de Casa Árabe entre 2021 y 2025, quien ha salido a defender su gestión tras la publicación del documento que alerta de una "situación financiera crítica". "No voy a tolerar que se sugiera una traza de corrupción en mi trayectoria. No me voy a callar y si es necesario iré a los tribunales a defender mi reputación", ha señalado la también escritora en un comunicado difundido en redes sociales.
El Tribunal de Cuentas concluyó en su informe que "la entidad se encuentra en una situación financiera crítica que afecta a su viabilidad, debido a los déficits anuales continuados y a las importantes deficiencias del inmueble de Madrid, lo que obliga a adoptar medidas urgentes para solventarlo". Según detalla el documento, se han producido resultados negativos recurrentes, cercanos al millón de euros anual, con gastos de gestión ordinaria de 3,2 millones de euros en 2023 y 3,3 millones de euros en 2024, que han sido compensados mediante el uso del remanente de tesorería.
Por su parte, Lozano ha señalado que "el déficit de Casa Árabe es estructural desde el año 2012 y tiene su origen en los recortes del gobierno de Mariano Rajoy, tras la crisis financiera y económica" y que, para hacer frente a la situación, "todos los directores de Casa Árabe han compensado ese déficit recurriendo al remanente de caja generado en los años de bonanza". Sobre el líquido para encarar las pérdidas, la exdirectora ha explicado que cuando dejó la dirección en febrero del año pasado "quedaba remanente de caja aproximadamente para dos años".
La escritora ha señalado en su escrito que las decisiones sobre el gasto tomadas bajo su dirección tenían como objetivo "hacer de la Casa un lugar atractivo e incrementar así los ingresos por alquileres". "La política dio resultado y se multiplicaron los ingresos por este capítulo", ha incidido.
Para conseguirlo, Lozano ha explicado que se optó por actividades como conciertos, recitales o conferencias de profesionales elegidos por su "prestigio y su aportación artística única", pero que para contratar a estas personas "resulta complicado pedir tres ofertas para después elegir la más ventajosa, debido a la propia naturaleza de nuestra actividad" y por eso sostiene que la etiqueta de "irregularidades" del Tribunal de Cuentas "en modo alguno equivale a prácticas desviadas o corruptas como han sugerido algunos pseudomedios".
"En general, me alejé poco de las prácticas habituales hasta ese momento, salvo en tres cosas: vendí el coche oficial para eliminar gastos superfluos. Convertí en indefinidos, con el consiguiente aumento del gasto, a una decena de profesores del Centro de Lengua, hasta entonces falsos autónomos. Por último, lo más importante, contraté a una persona especializada en concursar en proyectos para obtener fondos europeos", ha defendido.
También sobre el déficit de la institución, Irene Lozano ha recordado que puso sobre la mesa "la necesidad de que la Casa preparara un plan formal de viabilidad" a pesar de que tenía tomada la decisión de abandonar el cargo. "En mi último consejo rector, en diciembre de 2024, aún presenté un documento esbozando las líneas generales que a mi juicio debía seguir ese plan de viabilidad", ha expresado.
Nuevo capítulo en la polémica por los números de Casa Árabe. El informe del Tribunal de Cuentas publicado el pasado 29 de diciembre sobre la situación financiera de esta institución ha provocado una serie de reacciones en cadena. Primero fue la Comunidad de Madrid, que pertenecía al Consejo Rector -junto a la Junta de Andalucía y los ayuntamientos de la capital y Córdoba- y decidió abandonarlo. Este lunes ha sido la propia Irene Lozano, directora de Casa Árabe entre 2021 y 2025, quien ha salido a defender su gestión tras la publicación del documento que alerta de una "situación financiera crítica". "No voy a tolerar que se sugiera una traza de corrupción en mi trayectoria. No me voy a callar y si es necesario iré a los tribunales a defender mi reputación", ha señalado la también escritora en un comunicado difundido en redes sociales.