Cada minuto se cuelan 33 personas en el Metro de Madrid. ¿Cómo? Con saltos y avisos en redes
Los datos de Metro sobre el número de personas que acceden sin pagar muestran una tendencia a la baja desde el año 2015. Sin embargo, desde CCOO critican que los números son muy superiores por la falta de personal
Dos jóvenes acceden al Metro de Madrid. (Europa Press/Ricardo Rubio)
"Se están poniendo revisores en metro Atocha entrada y salida principal". "Revisores en metrosur parque de los estados (sic)". "Revisores en la salida de la calle Amposta del metro Simancas. Piden a todo el que entra o sale (sic)". Cada día y desde hace años, varios mensajes así avisan de la presencia de vigilantes de seguridad en las estaciones del Metro y refrescan un grupo de Telegram abierto y con más de 2.000 participantes creado exclusivamente para eso: alertar de posibles revisores para esquivarlos e informar de las entradas donde hay menos controles. De hecho, cualquier otro tema de conversación o debate en este grupo está vetado.
La información debe ser clara y no perderse entre otros temas. A pesar de que Metro ha probado distintos tipos de tornos en los últimos años hasta llegar a los nuevos inteligentes, unos quince minutos en la concurrida estación de Sol sirven para contabilizar a más de tres personas que pasan pegadas a otras para que no se cierren los tornos o dan un impetuoso salto con el fin de tomar el suburbano gratis.
Según los datos facilitados por Metro de Madrid a través de una petición de transparencia, 2015 fue el año que más viajeros se contabilizaron sin abono ni billete: más de 47.000. A pesar de que el número de usuarios ha crecido de forma significativa de los 47 millones mensuales de media hace diez años a los 61 de este último período, decrece notablemente la cifra de los que se cuelan. En este 2025, a falta de contabilizar el mes de diciembre, unas 17.000 accedieron al suburbano madrileño sin título de transporte. Es decir, en diez años la cifra de personas que pasan sin pagar ha disminuido en un 63% aproximadamente, mientras que los usuarios han crecido en un 30%.
Estos datos solo tienen en cuenta los pasajeros que los propios trabajadores pueden identificar. Pero los sindicatos aseguran que la cifra es muy superior. "Si ahora mismo hay unos 2,4 millones de viajeros cada día, unos 40.000 pasan sin pagar", sostiene Alfonso Blanco, coordinador de Metros y Tranvía de Comisiones Obreras. Es decir, según este cálculo, unas 33 personas acceden al servicio cada minuto sin pagar, el 1,64% sobre el total de usuarios. Es na cifra muy similar a la última (y única) que ha dado Metro atendiendo tanto a los interceptados como a los que no: en el año 2011, la empresa regional aseguró que eran menos de un 1%, lo que en aquellos años suponía unas 20.000 personas.
Para el sindicato que haya personas que se cuelan en los andenes es la última consecuencia de un problema mucho más profundo: la falta de personal. "En muchas estaciones hay una sola persona que se tiene que hacer cargo de una estación. En estaciones pequeñas no es problema, porque solo hay una entrada. Y en los intercambiadores también está todo cubierto. Pero en las medianas, las entradas secundarias se quedan sin cubrir. Es decir: no hay nadie. Calculamos que eso ocurre en unas 50 o 60 estaciones cada día", denuncia. La sanción por utilizar el suburbano sin pagar un billete asciende a 80 euros, según las normas de Metro de Madrid.
"Ya no es solo que la gente se cuele. Es que hay problemas entre pasajeros o incidentes con los billetes o con gente que lleva un carrito, y que para resolverlos tiene que ir un trabajador de una estación cercana. Si es una disputa, cuando llega suele ser tarde y la situación, peor", detalla Blanco y critica que es un escenario que "viene de lejos" porque los trabajadores están "topados con la tasa de reposición".
Un joven entrando al metro de Madrid (Europa Press)
"Cubren trenes, y escatiman en nosotros. Quieren automatizarlo todo, pero sin una persona humana", sostiene. Además, los empleados ponen el foco también en el aumento de horas nocturnas con accesos secundarios abiertos. "Antes a las 21:40 se cerraban estas entradas, pero ahora también se mantienen abiertas hasta las 02:00 y casi siempre sin personal", explica. Por su parte desde Metro inciden en que "las estaciones están atendidas y no hay ningún problema de seguridad" y recuerdan que "además del personal presente en las estaciones, cuentan con el apoyo del puesto de control así como de las cámaras de seguridad".
La realidad es que la empresa pública regional de transporte ha probado con distintos tipos de tornos. A finales de 2018 decidieron cambiar el software de los tornos de puertas abatibles de 35 estaciones -no de las más concurridas- para que permaneciesen siempre abiertas y solo cuando detectasen a un pasajero que no había validado su billete, se cerrasen.
Unos seis meses después, la compañía decidió volver a cerrar todas estas puertas y regresar al método tradicional: siempre cerradas y que solo se abriesen cuando el usuario pasara la tarjeta. Metro negó entonces que el cambio repentino se debiera a una mayor afluencia de viajeros sin abono.
Unos meses después, en 2019, Metro anunció que la estación de Gran Vía contaría con los primeros tornos inteligentes. Hoy ya hay más de 400 en decenas de estaciones, aunque la compañía asegura que lo hace para mejorar la accesibilidad y la información para el viajero. En cuanto a la vigilancia, la red pública dispone de más de 9.000 cámaras, de las que 5.000 se ubican en sus 302 estaciones, para las que en los próximos cuatro años la empresa invertirá más de 5,5 millones de euros.
"Se están poniendo revisores en metro Atocha entrada y salida principal". "Revisores en metrosur parque de los estados (sic)". "Revisores en la salida de la calle Amposta del metro Simancas. Piden a todo el que entra o sale (sic)". Cada día y desde hace años, varios mensajes así avisan de la presencia de vigilantes de seguridad en las estaciones del Metro y refrescan un grupo de Telegram abierto y con más de 2.000 participantes creado exclusivamente para eso: alertar de posibles revisores para esquivarlos e informar de las entradas donde hay menos controles. De hecho, cualquier otro tema de conversación o debate en este grupo está vetado.