Martín Gaite se convierte en exposición en la Biblioteca Nacional por su centenario
La sala Recoletos de la Biblioteca Nacional de España acoge una muestra dedicada a la escritora salmantina, su vida y obra, premiada en multitud de ocasiones por su obra
Un paradigma de mujer de letras. Con esas seis palabras describe José Teruel Benavente a Carmen Martín Gaite, y así subtitula la exposición que ha comisariado y que se podrá visitar en la sala Recoletos de la Biblioteca Nacional de España (BNE) hasta el 14 de junio de 2026. En el año en el que se cumple el centenario del nacimiento de la escritora salmantina, la muestra es todo un homenaje a un personaje polifacético que se acercó a la poesía, al cuento, la novela corta, la novela, el ensayo y el teatro, y a todo eso que su hija bautizaría como "cuadernos de todo".
Desde la investigación histórica a la crítica literaria. De la conferencia al collage. Desde adaptaciones teatrales a guiones para televisión, y traducciones literarias en seis lenguas. "Todo eso hizo Martín Gaite. Yo no digo que sea la mejor, pero tenemos pocos ejemplos de una persona que haya tocado tantos palos como ella", apunta el mismo Teruel, profesor honorario de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), donde impartió Literatura Española.
La exhibición que ahora presenta en la BNE es un recorrido expositivo por la heterogeneidad y variedad de los intereses intelectuales que siempre acompañaron a la autora. La génesis de su hambre cultural tuvo lugar en su más tierna infancia, cuando sus padres decidiendo que la educación primaria tendría lugar en la casa familiar. Su padre, notario, no era partidario de los colegios de monjas, así que Martín Gaite no pisó una escuela hasta los 10 años.
Fue raro que una niña de clase burguesa acudiera a un instituto público en lugar de a un colegio privado. "La idea es que viniera al instituto-escuela de Madrid, pero la Guerra Civil lo impidió", comenta el especialista en su figura. Años después estudió Filología Románica en Salamanca, donde conoció a Ignacio Aldecoa, otro escritor al que la BNE dedica una exposición en estos momentos, ya que también se celebran los 100 años de su nacimiento.
Martín Gaite se estableció en la capital, en la por entonces Universidad de Madrid, hoy en día Complutense, con un objetivo fijo: doctorarse sobre los cancioneros gallego-portugueses del siglo XIII. Eso nunca llegaría a suceder. En su camino se cruzó la cafetería de la Facultad de Filosofía, donde estrechó lazos con otros magníficos escritores, pero malos estudiantes, tal y como los describe Teruel, como Rafael Sánchez Ferlosio, con quien se terminaría casando, Alfonso Sastre o el mismo Aldecoa.
Junto al autor de El Jarama tuvo dos hijos: Miguel y Marta. El primero murió a los seis meses después de nacer por una meningitis, y Marta a los 28 años. "La vida de Martín Gaite también ha sorteado tragedias como estas", comenta el comisario de la exposición, quien considera que "todo aquello que le perjudicó como persona le benefició como creadora". Encontró un refugio: las letras, las palabras, la literatura, lo que siempre le acompañó hasta el 23 de julio del 2000, cuando falleció enferma de cáncer. "Murió joven. No le dio tiempo a conseguir el Premio Cervantes", apuntilla el docente de la UAM.
De las grandes obras a los grandes premios
En su haber quedan novelas tan señeras como Entre visillos, Premio Nadal 1957, El cuarto de atrás, Premio nacional de Narrativa en 1978, y Caperucita en Manhattan, de 1990. De poesía sobresale Todo es un cuento roto en Nueva York, de 1986. Además, entre sus ensayos destacan Usos amorosos del dieciocho en España, de 1973, y Usos amorosos de la Postguerra española, de 1981.
Es en este último, Premio Anagrama de Ensayo, donde la escritora saca a relucir la pérdida de su hija, un dolor que siempre estaría con ella y quedaría plasmado en tantas otras obras. Así dice la dedicatoria del ensayo: "Para todas las mujeres españolas, entre cincuenta y sesenta años, que no entienden a sus hijos. Y para sus hijos, que no las entienden a ellas".
En cuanto a los premios, Martín Gaite fue Premio Café Gijón en 1954 por su novela El balneario, Premio Acebo de Honor en 1988, mismo año en el que fue homenajeada con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras Españolas. Se suma el Premio Nacional de las Letras Españolas en 1994, la medalla de oro del Círculo de Bellas Artes en 1997 y la medalla de oro de la Villa de Madrid en el 2000.
Una prosista madrileña contra el franquismo
Teruel sostiene que Martín Gaite se convirtió en una escritora para el gran público, popular, tras el éxito cosechado de su Caperucita en Manhattan. Este hecho le reconcilió con su trabajo, pues ella siempre dio mucha importancia al lector. Por eso, en sus obras siempre hay un destinatario, apunta el comisario, autor de Carmen Martín Gaite. Una biografía (Tusquets, 2025), un trabajo que le ha llevado 12 años de investigación y que le ha convertido en ganador del XXXVII Premio Comillas.
Al igual que otros autores de su época, Martín Gaite ha terminado encuadrada en la llamada Generación de los 50. "Es una generación con muchos subgrupos, y el suyo podría ser el de los prosistas madrileños, que se empiezan a dar a conocer en torno a Revista Española", añade Teruel. En esta revista, que apenas contó con seis números y un año de vida, la escritora salmantina publicó en 1953 su relato "Un día de libertad".
Todos los integrantes de esta generación vivieron la Guerra Civil como niños, pero más tarde fueron beligerantes con las consecuencias de la misma. "Es evidente que sus posiciones eran contrarias al régimen franquista, aunque algunos llevaban esa rebeldía muy en su interior. Había casos de escritores que llegaron a integrar las filas de un partido, pero en oros la resistencia era más ética o moral", desarrolla el profesor honorario de la UAM. En el caso de Martín Gaite, no era extraño ver su nombre rubricando manifiestos contra las condiciones de vida impuestas por la dictadura.
Una de las cosas que más acercaron a todos los integrantes de la Generación de los 50 al gran público fue el uso del lenguaje: "Era tan de a pie de calle, tan lejano a los grandes discursos de los años triunfales, que también podría llegar a suponer una forma de resistencia silenciosa", ilustra Teruel. Según añade, todos ellos miraron la España de su época y se dieron que no brillaba por su justicia, "que los discursos oficiales se estrellaban contra la realidad".
De su educación familiar a la pluma Parker de su padre
El comisario se ha decantado por establecer diez áreas diferenciadas a lo largo de la muestra, de cariz sinuoso, para que el visitante salga de ella con unas ganas voraces de hincar el diente a alguna de las creaciones de Martín Gaite. De esta forma, el espectador conocerá los antecedentes familiares, la infancia y la juventud de la escritora salmantina, justo antes de hundirse a fondo en sus años de estudios universitarios en Salamanca y su llegada a Madrid.
La visita entrelaza aspectos personales con otros profesionales y literarios. Así, Teruel ha dedicado varios espacios al matrimonio y posterior ruptura con Sánchez Ferlosio, su entrada en la investigación histórica y la llamada del ensayo, así como su relación con su hija Marta y la significación que Estados Unidos tuvo en su vida y obra.
Cómo Martín Gaite narró el duelo es otro de los aspectos que el comisario ha querido resaltar en esta exposición de la BNE. Más tarde llegan los reconocimientos públicos, una sección que desemboca en la última, en la que Teruel ha puesto el mayor énfasis. El espacio se ve presidido por la pluma Parker negra que heredó de su padre. "Esa pluma a la que se agarró como una auténtica aguja de navegar en toda su existencia", describe. En este espacio se suceden los audios de poemas recitados por la misma Martín Gaite. También conferencias y entrevistas. "Ojalá que quien salga de la exposición lo haga con ganas de leerla", desea el comisario.
Un paradigma de mujer de letras. Con esas seis palabras describe José Teruel Benavente a Carmen Martín Gaite, y así subtitula la exposición que ha comisariado y que se podrá visitar en la sala Recoletos de la Biblioteca Nacional de España (BNE) hasta el 14 de junio de 2026. En el año en el que se cumple el centenario del nacimiento de la escritora salmantina, la muestra es todo un homenaje a un personaje polifacético que se acercó a la poesía, al cuento, la novela corta, la novela, el ensayo y el teatro, y a todo eso que su hija bautizaría como "cuadernos de todo".